El viejo dinosaurio 

El PRI más que un gato al que jamás se le acaban las vidas, es como un viejo dinosaurio que cada día adquiere nuevas mañas. Cualquiera entiende que un anciano tiene manías, pero se le disculpan por la sabiduría que ha alojado a lo largo de los años. Lo malo es que el Partido Revolucionario Institucional parece cada vez menos listo, menos ilustrado, menos prudente. La sapiencia no está en los inventarios registrados en su almacén.

La corrupción mancha al partido tricolor, se les notan las costuras y da vergüenza ver el legado. Claro que no es lo mismo Diaz Ordaz que Peña Nieto, la metamorfosis se ha dado. Y, justo es decir, que no todo ha sido malo. Pero al paso del tiempo, las cualidades de antiguos mandatarios priistas se han perdido: la capacidad oratoria de José López Portillo, la sagacidad de Carlos Salinas de Gortari, la sobriedad de Miguel de la Madrid, la disciplina económica de Ernesto Zedillo. Y, desde luego, estos notables tampoco fueron brillantes del todo, tuvieron lunares muy oscuros que ensombrecieron su gestión. También hubos cosas buenas de otros priistas: las formas de Jesús Reyes Heroles, las ideas de Jesús Silva Herzog, los conocimientos del Ing. Félix Valdés, aspectos positivos que hubo y que de verdad existieron. 

No se trata de hacer un panegírico del PRI, es al revés. En otras épocas hubieron sujetos como Fidel Velázquez, Jongitud Barrios o la mismísima Elba Esther Gordillo. Se trata más bien de ver que el dinosaurio se está poniendo peor. El presidente Peña no tiene esa capacidad para hablar en público como la de José López Portillo, ni es capaz de disciplinar a su equipo y mantenerlo en unidad como Diaz Ordaz, ni tiene gente en su gabinete de la talla de Javier Barros Sierra. Se extrañan  presencias al frente del país que tengan madera de estadistas, se echan de menos esas mentes estrategas que tenían visión y amor por México.  Me imagino al primer secretario de Comunicaciones y Transportes frente a Ruiz Esparza y lo que le diría sobre entubar un manantial en una vía rápida de largo itinerario sin que se verifique el peso del transporte que va a pasar por ahí. El socavón es sólo una muestra del envejecimiento del PRI.

El partido es como ese viejito necio y soberbio que no se da cuenta de que todos a su alrededor se están enfandando de tener aue cuidarlo. Este dinosaurio viejo está sacando chispas pues sus usos y costumbres ni encajan con la actualidad ni le gustan a la gente. Basta ver anuncios espectaculares pagdos, dando gracias al señor presidente por los favores recibidos. ¡Ay, Dios! Y, si esto es así, ¿por qué sigue ganando? Parece que las opciones que tiene el electorado tampoco convencen mucho que digamos. Pero, no se deben confiar. Sus márgenes de éxito se han reducido mucho. 

Pobre dinosaurio viejo. Abre candados para una candidatura que lleva a un ciudadano a postularse a la Presidencia de la República. Como ya está viejito, le falla la memoria. Ya se le olvidó que cuando hizo algo similar con Ernesto Zedillo, se enfrentó a la alternancia del poder. Perdió la silla grande. Claro, fueron circunstancias muy diferentes. Hoy, Margarita o Roberto no se acercan a lo que fue el fenómeno de Vicente Fox y López Obrador no es Cuahutémoc Cardenas. 

Parece que este viejo, además de experiencia, tiene suerte. ¿Le alcanzará?

La lección para la izquierda en el Estado de México

El Estado de México amanece sin novedades. Después de un susto en la madrugada, cuando la página del PREP daba cuenta de que Delfina tomaba la delantera y entre las once de la noche y la una de la mañana la izquierda de Morena acariciaba la gubernatura, el PRI conserva su bastión amado y los mexiqueses dicen más vale malo por conocido que bueno por conocer. Entre una opción y la otra, mejor uno que se vea bonito y que sepa pronunciar bien en español. 

Pero, la elección fue cerrada y las cuentas son claras. La izquierda tiene más simpatizantes que el PRI en el Estado de México, si hubieran permanecido unidos, si hubieran sido un bloque, hoy los mexiquenses tendrían una historia diferente. El hubiera pudo haber sido hermoso, no lo es. El conteo rápido del Instituto Electoral del Estado de México dice que Alfredo del Mazo ganó con casi un treinta y cinco por ciento de los votos y Delfina se quedó muy cerca con menos de treinta y uno. Insisto, si se hubieran sumado los votos del PRD las cuentas les hubieran sido favorables. 

Los escenarios se van a tensar, ya lo sabemos. Andrés Manuel no reconoce el triunfo de Del Mazo, sabemos que anda con la mecha corta y que el eterno perdedor no entiende como hacer para asumir las derrotas con gallardía. Ahora el espurio será un gobernador. Eso, con independencia de la elección de Estado que denuncia Vázquez Mota. Ni que no los conociéramos.

¿Por qué no ganó Delfina? Porque Juan Zepeda se llevó parte de los votos de la izquierda. La arrogancia del líder de Morena lo llevó a formar un partido que, aunque ha prendido fuerte en cierto sector del electorado, no le está alcanzando para coronarse con el triunfo. El PRI tampoco está para brincar de gusto. Hace seis años Eruviel Ávila ganó con el sesenta por ciento de los votos. La izquierda calculó que en el Estado de México la gente ya no está tan feliz con el partido que ha reinado esos territorios, pero hizo mal sus cuentas al dividirse. 

Tristemente, las formas nos dejan ver que habrá problemas. Es posible que no se reconozca el trabajo de las instituciones y que eso de gobernar en santa paz no será tan viable. Pero, la oportunidad que se vislumbra es aprender la lección. Las divisiones no son redituables. No suman, restan y eso no ayuda a ganar.

¿A quién le darías el volante?

Por suerte, no me toca votar este domingo. En las elecciones del Estado de México participarán los vecinos y después se oír más de los mismo, de los discursos flamígeros con denuncias al proceder ajeno, con entusiasmo por el cambio sin dar muestras de lo que se piensa hacer, de kilos y kilos de basura electoral, de contaminación visual, auditiva y de toda la parafernalia electorera, hoy es el día de las urnas. Les tocará elegir y me temo que no lo tienen fácil.

Manuel Vincent propuso a los españoles una serie de preguntas interesantes que se pueden adaptar al Estado de México (El País, 4 de Junio 2007) Para descubrir a quien privilegiar con el voto podemos ponernos a imaginar. Si Teresa Castell fuera panadera, ¿le comprarías el pan?, si Juan Zepeda fuera policía, ¿te sentirías seguro bajo su protección?, si Josefina Vazquez fuera tortillera, ¿te vendería tortillas de a kilo, irías a du negocio a comprar?, si Delfina fuera la maestra de tus hijos, ¿estarías contenta con lo que de ella aprendieran?, si Alfredo del Mazo fuera anestesista, ¿te dejarías dormir por él, confiarías que él tendría la capacidad de despertarte del sueño? 

¡Ay, quién sabe!

Si el Estado de México es el laboratorio de lo que sucederá en el próximo año en las elecciones en México, ¿irías a comprar carne al establecimiento que atiende Alejandra Barrales?, ¿confiarías tus secretos a Alejandro Encinas?, ¿comprarías una casa construída por el Niño Verde?, ¿te asociarías con Ricardo Anaya?, ¿le harías favor a Andrés Manuel de llevarle un mensajito?, ¿te tomarías un café con Ochoa?, ¿te gustaría platicar con Dolores Padierna?, ¿cómo te sentirías si supieras que Beltrones va al volante del metro que te llevará a trabajar?, ¿le pedirías a Miguel Ángel Mancera una tacita de azúcar?

Lo cierto es que son pocos los electores que confían ciegamente en las opciones que se presentan. Muchas simpatías que se muestran son fruto de la conveniencia. Se vende el aplauso por una torta y un refresco, se gana la aprobación con un cheque, se canjea la intención de voto por algún beneficio. Pero, en realidad, es tan dificil cual de las opciones genera verdadera confianza. Para saberlo, imagina que tienes que llegar a tu destino, pero no puedes manejar tu auto, ¿a quién le cederías el volante? 

Me da mucho gusto no tener que votar en estas elecciones. 

El voto ruso

La gente en los Estados Unidos se está enfrentando a un fenómeno que los tiene temblando: están perdiendo la inocencia. Todo ese discurso que los hizo creer que ellos son el centro del universo, los anfitriones de la serie mundial —cuando sólo juegan ellos—, los que viven en la democracia perfecta, los defensores de la transparencia y todo aquello que han creído, todo se esta resquebrajando. Su democracia no es tan perfecta, su sistema electoral desistima el voto personal, su supremacía mundial está despostillada, su candidato no ha revelado su declaración de impuestos —ahí de seguro, hay conflicto de intereses— y ahora resulta que hay evidencia de que el voto ruso fue el que inclinó la balanza al candidato de sus conveniencias.

Las caras de incredulidad, de desconcierto, de orfandad dan ternura. No es que Trump vaya a ser el primer sujeto turbio de la historia en Estados Unidos, es la primera vez que se dan cuenta y que se están arrepintiendo. Pusieron en la oficina a un personaje que, aunque diga lo contrario, verá por sus intereses, dará prioridad a sus negocios, que tiene entramados fiscales en todo el mundo. Los estadounidenses declaran haber perdido el legado de Obama, la esperanza de ser liderados por una mujer, la oportunidad de ser dirigidos por una persona preparada. Claro, ella tambien tiene sus puntos oscuros, sin embargo, las oscuridades de Trump los tienen desangelados.

Ahora resulta que lo que piensan los demócratas es lo de menos. Ganaron los republicanos, pero la mal noticia es que lo que ellos pensaron tampoco importó, lo que importó fue lo que los rusos opinaron. Los votantes de Trump dicen que ellos sintieron que el próximo presidente los escuchaba. Lástima, no fue eso lo que llevó al presidente a la Casa Blanca, fue lo que creyeron del otro lado del mundo. No su voluntad. 

No en balde, Michelle Obama dice que ahora sienten que ya no hay esperanza. La falta de esperanza es la sensación regente, y ¿cómo no? Si ellos no decidieron su futuro. 

El papel de Vladimir Putin

Me imagino a Vladimir Putin sonriente, acariciando a un gato, sentado en su oficina viendo el mapa del mundo. Mientras los ojos se centran en lo que sucede en Estados Unidos, en Asia, en Europa, en Africa, él mueve los hilos de sus marionetas. Así, sin hacer mucho ruido, sin llamar mucho la atención, pone a sus personajes en acción e ilumina los colores del mapamundi como mejor le conviene. Deja que otros sean los que griten y él sonríe. Que se preocupen otros, dirá y le rascará la espalda a su gato que ronrroneará complacido.

Entretanto, al otro lado del mundo, en el Capitolio, el ala demócrata se rasca la cabeza pensando qué fue lo que salió mal. Se devanarán los sesos tratando de comprender cómo le hicieron para perder La Casa Blanca teniendo una candidata tan preparada, que ganó todos los debates y se les hace bolas el engrudo al darse cuenta frente a quien perdió. El personaje impresentable, el misogino, cínico, ignorante, la representación más burda del estadounidense, la cara del gringo que no sale de su casa y quiere juzgar al mundo, el manotas que todo destruye no tenía posibilidades de sentarse en la Oficina Oval y ahí está. Unos empiezan a sospechar que algo anda mal.

Además, la evidencia revela a una mayoría votante sufragando en favor de Hillary Clinton y un colegio electoral que permite que alguien que no fue el más votado llegue a ser Presidente no jugó a facor del ala demócrata, pero hay suspicacias y ¿cómo no? Estados Unidos está dividido y ve como su futuro presidente avanza haciendo ganzadas, llamando a líderes de países como Taiwán, haciendo enojar a China, jugando al tío lolo con México, amenazando a sus connacionales para que no slagan de su país, y Putin sonriendo. No se trata de ser un mal perdedor, pero como que hay algo que no embona.

No el balde, el periódico inglés The Gardian reporta que el Presidente Obama está recibiendo mucha presión para que revele el papel que jugó Rusia en las elecciones de los Estados Unidos. Obama guarda silencio y aguanta con estoicismo, de nada vale. ¿Creerá que si abre la boca será peor? Trump sale a declarar que Rusia no manipuló nada. Los que estamos observando pensamos que eso de andar dando explicaciones no pedidas, es muestra de una acusación manifiesta. El presidente electo se pone de cuernos y se va de cabeza.

Putin sigue sonriendo y cómo no. Mueve los hilos de sus marionetas y las cosas le van saliendo bien. Mira los resultados tras bambalinas y ve a sus criaturas respondiendo a sus deseos. El brillo en sus ojos da cuenta de que las cosas le van saliendo bien, pondrá palomitas en diferentes lugares se su mapamundi y pintará las cosas del color que mas le gusta. Y, le ganará la risa al darse cuenta de dónde es el lugar en el que mejor le están saliendo las cosas. Claro, como dije desde el principio, eso es lo que me imagino y la imaginación es eso. Sin embargo, puede parecer verdad, ¿o no?

Donlad Trump independiente

En el debate de los que aspiran a convertirse candidatos del partido Republicano  para ser presidente de los Estados Unidos, Donald Trump lanzó una amenaza que, estoy segura, está dispuesto a cumplir. Dijo que si no era nominado por su partido, se lanzaría en busca de la presidencia como candidato independiente. No se conformó con eso, también hizo alarde de la cantidad de millones de dólares que posee y aseguró estar dispuesto a meter las manos a sus arcas personales para sufragar su campaña.

Donlad Trump es un hombre del medio del espectáculo, sabe como moverse en ese territorio y conoce las formas para causar efectos en sus audiencia. Sin embargo, durante el debate olvidó uno de los pilares que apuntalan la industria del entretenimiento: el contenido. Trump está vacío, no tiene propuestas. Es evidente que la geografía no esta en su acervo, confunde un país con otro y piensa que Latinoamérica se llama México, pobre. Pensará que Cuba es lo mismo que Panamá y que su asociación con Venezuela no tiene que ver nada con China, tal vez piense que Asia sea un barrio en la Ciudad de San Francisco y que Corea del Norte sea el nombre de una nueva fragancia. 

Si lo suyo no es la geografía, menos lo es la economía. Insiste en construir un muro fronterizo para evitar que pasen los burros que vienen de México cargados de droga sin pensar lo que le harían sus compatriotas si tuvieran que vivir un día sin cocaína. No habla de planes de salud que inhiban el  consumo de heroina ni de cancelar todas esas leyes que permitan fumar marihuana en forma recreacional en varios estados de la Unión Americana. Tal vez no se ha enterado.

Tampoco es político ya que no sabe la etiqueta de la diplomacia y, como buen hombre de espectáculos, cree que soltando una frase efectista salvará al mundo. Pobre. Esa estrategia alcanza para los cincuenta minutos que dura un programa malo de televisión, no da para más.

Los estadounidenses, tan puritanos y tan ortodoxos no son afectos a estos ricos que meten la mano a la cartera y salen a conquistar el voto de los electores. Pero, evidentemente, Trump no sabe mucho de Historia ni de lo que sucedió en su país apenas hace unos años. Ojalá tuviera un equipo de asesores que le contara lo que le sucedió a un texano llamado Ross Perot. Así se ahorraría unos dólares y le evitaría al mundo la mortificación de estarlo escuchando.  

Pero creo que Trump no se va a callar. Necesita seguir haciéndole el caldo gordo a Hillary Clinton.

  
  

Después de la elección

Por fin, pasó el domingo de elecciones intermedias. Las amenazas de catastrofes y escenarios apocalípticos no se  cumplieron. La elección, en términos generales, se llevó a cabo en tranquilidad y las excepciones fueron los disturbios. El triunfo fue el de los ciudadanos voluntarios que fungieron como funcionarios de casillas, para muchos, ellos fueron el motivo para sacar la credencial de elector y emitir un voto. Está elección mostró el descontento y el enfado de la población, la mayoría no mostraba intenciones de ir a sufragar. Al final el abstencionismo fue de cinco por ciento. Las redes sociales se llenaron de fotografías de boletas anuladas, en un acto de protesta, pero con la consciencia de cumplir como ciudadano.

Lo rescatable de la elección es el personaje de Pedro Kumamoto en Zapopan que será diputado local. Con él va el primer signo de lo que cada vez será más frecuente en México: candidaturas independientes que vayan tirando muros, por parafrasear el lema de la campaña. El joven de 25 años, quien con 18 mil pesos pudo derrotar a una partidocracia que hizo todo para impedir que pudiesen competir candidatos independientes como él. El señor es aire fresco en muchos sentidos, demuestra que hay formas correctas para tener éxito, que se puede ir en contra del sistema y ganar por la buena.

Por otro lado, tenemos al flamante alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco y a Carmen Salinas para demonstrarnos que en México no existe una aristocracia, el gobierno de los mejores, sino una democracia, el gobierno del pueblo. Sin duda, seguimos teniendo los gobiernos que nos merecemos. Gana el PRD en la delegación Coyoacán después del cochinero exhibido con su antiguo representante, gana Monreal con Morena, a sabiendas de sus resultados como gobernador en Zacatecas y el PRI se convierte según el PREP en la primera fuerza de la Cámara de Diputados. En el mundo de alrevés los resultados sí que sorprenden. Enrique Peña tendrá un Congreso a modo. A pesar del enfado, no hubo votos de castigo.

Hay reflexiones por hacer. ¿Qué pensará el INE de los resultados de un joven como Kumamoto? ¿No será momento de bajarle al  dispendio de las campañas? Si este candidato pudo, todos los demás podrían atraer a sus electores sin tanto despilfarro. Los políticos deben hacerse cargo del enfado ciudadano. Ni los partidos nuevos ni los viejos se salvan, los ciudadanos manifestamos desagrado casi por cualquier filiacion. La soberbia de los partidos y sus candidatos, el cinismo de sus operaciones, la hipocresía de sus promesas ya nos tienen hasta la coronilla.

Por suerte, ya se acabó el tiempo de campaña, después de la elección, toca ponerse a trabajar. Espero que de aquí a septiembre que los electos asumen el cargo, no sea un tiempo en el que los que se van ya no hacen nada y los que todavía no entrán hacen lo mismo. Este país necesita moverse, los intereses electoreros lo tienen frenado. Pónganse ya a trabajar y a cumplir lo que prometieron. Sus aspiraciones ya se cumplimentaron, ahora, ¡cumplan!

  

Fui a votar

Fui a votar a media mañana. El ánimo estaba bastante desangelado y la casilla que me tocó estaba vacía. Así ha estado desde temprano, la gente llega a cuenta gotas, me comenta el presidente de casilla. Es el reflejo del hartazgo. Entre tanto spot, pancartas, espectaculares, desplegados en periodicos, anuncios de cine, cancioncitas de radio, la gente terminó enfadada. El ambiente era de desesperanza, la ciudadanía no tiene ganas de salir a votar.

Los nombres que aparecían en la boleta reflejaban a impresentables que por un lado pedían, como acto de campaña, que le enviaramos el curriculum vitae, como si nos fuera a dar trabajo; o señalaban un reloj diciendo que ya era hora de cambiar, como si su partido no hubiera gobernado la ciudad por sexenios; o se postulaban para repetir en el mismo puesto, como si el lema de sufragio efectivo, no reeleción le resultara totalmente ajeno.La gente no conoce a los candidatos y a los que reconoce sería mejor que no pudieran recordarlos. 

También las leyendas urbanas de que los plumones que se usarían para sufragar eran una trampa, que la tinta era indeleble. No había plumones, había lápices. Entonces el rumor fue que iban a borrar las marcas para cambiar los sufragios y alterar los resultados. ¿Por qué vas a votar? ¿Por qué participas en esta farsa? ¿Para qué hacer un esfuerzo si de todas formas todos son iguales? ¿Para qué perder el tiempo si todo terminara en un fraude? Mejor no vayas. Mejor anula el voto. 

Todo eso escuché. Voté porque no quiero que mi credencial de elector sea un documento de identidad nada más, quise darle la utilidad que en realidad tiene. El voto es secreto, sin embargo, puedo decir que no voté por los que por hacerse los chistosos ocuparon palabras soeces para anunciarse, tampoco por las candidatas que salen con cara de ángel pero que son capaces de atropellar a alguien y salir huyendo sin un asomo de empatía, ni por los que no subieron la información a la plataforma tres de tres, ni por los cínicos de toda la vida. Como Diogenes y su lámpara, me costó trabajo, pero logré encontrar alternativas.

Al salir de la casilla, la desolación seguía ahí. Como en el cuento de Monterroso, desperté para encontrar todo igual. Parece que esta historia se repitió en la mayoria de las casillas en el Distrito Federal. En cambio, los restaurantes estaban llenos de gente que quería ver el partido de la Selección. 0-2, en la tarde el descontento aumentó. La buena noticia es que ya se acabaron los tiempos de spots, pancartas, sonrisas chuecas y propuestas absurdas. 

  

El voto y la fantasía

No sólo son las mantas, espectaculares, anuncios con caras que no conocíamos. No sólo son las promesas fatuas y las toneladas de basura electoral. Hay muchos motivos por los que los ciudadanos  estamos enfadados. El primero y tal vez el más relevante es que los partidos reciben $5,356,771,247.32 pesos para campañas y gastos ordinarios. Así desde la cifra de los millones de millones hasta los centavos se recorre un camino de corrupción y despilfarro en un país que tiene gente en situación de pobreza alimentaria.

Dice Juan Villoro que nunca se dio tanto para tan poco. Nada más de ver la cifra se enchina el cuerpo, ver que no perdonan ni los treinta y dos centavos, enciende el coraje. Tanto dinero tirado a la basura, invertido en hacernos oír babosadas, en inventarnos un mundo de fantasía donde el que promete olvidó que ya sabemos que no puede. Los chapulines se toman la foto, salen retratados junto a frases imposibles y se les ve tan felices. Hay un cartel de Mauricio Toledo en su actual aspiración junto a otro que se quedó colgado de cuando quiso ser delegado. La imagen es poderosa, casi ocupa las mismas palabras, ya sabemos del desastre de su gestión. Lo premian con una silla nueva.

Pero no sólo son las eternas promesas que de ante mano, sabemos que no cumplirán. Es lo que queda pendiente. Como todos andan en campaña, nadie se queda a trabajar. Las oficinas delegacionales, municipales, estatales están vacías. Todos andan en el mitin del candidato. Es decir, a la cantidad multimillonaria que reciben los partidos hay que sumarle el despilfarro de la gente que en vez de estar resolviendo, anda en la calle haciéndole el caldo gordo al futuro funcionario.

Los ciudadanos estamos enfadados de la frivolidad de los funcionarios, del cinismo de los candidatos, de la voracidad de los partidos y de los dinerales que reciben para desperdiciarlo. El desencanto es generalizado, muchos creen que anular el voto nomes una buena opción, pero estamos en un estado de orfandad en el que es dificil elegir al menos malo. Todos son pésimos. Estamos hartos de financiar tanta corrupción, de trabajar para mentirosos que nos quieren dar atole con el dedo.

El pronóstico es una votación desangelada. ¿Quién prefiere salir de la casa que quedarse a ver el tenis o el partido de futbol? Pocos. Entre las fantasías que nos quieren hacer creer los que salen en los cárteles, el mal tiempo, los asesinatos, las amenazas de grupos subversivos, esta elección intermedia no seduce. Sin embargo, hay que ir a votar. No por otra cosa, por cumplir con la obligación ciudadana. Por no traspasar el umbral de los que se quejan sin hacer nada, aunque el voto, uno de los más caros de la historia y del mundo, no vaya a cambiar las cosas.

  

Por más que intento, no lo entiendo

Ojalá alguien tenga esa capacidad de descernimiento. Yo, por más que lo intento, no entiendolo que está sucediendo ultimamente en el país. Por lo general, las elecciones intermedias en México eran eventos de trámite, bastante caros, deslucidos y que no lograban despertar mucho interés, salvo en los lugares donde también hubiera otra elección, sea para alcaldes o gobernadores. Nunca, ni con los ánimos caldeados ni con irresponsables azuzando a la gente, habíamos visto tanta violencia.

No es poca cosa que las vías de comunicación estén bloqueadas, que el abasto de combustible no se pueda cumplimentar, que haya manifestaciones y actos vandálicos todos los días. No se entiende que en un país con pobreza alimentaria, exista un desperdicio de recursos como el que se da cada que alguien no puede llegar a trabajar no porque no quiera sino porque se lo impiden. No es posible ver que se atacan las fuentes de empleo, se destruyen comercios, se ahuyentan turistas, se queman instalaciones y no existe un sólo detendio.  

Se han escuchado voces que insisten en cancelar las elecciones, las imágenes de robos a empresas que quieren trabajar por la buena, de personajes que a base de palos y picos quieren desestabilizar al país y no hay forma de entender cuál es el beneficio de permitir que se salgan con la suya. Veo al presidente del INE y lo percibo tan alejado de la realidad. ¿Será que no se entera que han saqueado instalaciones del organismo a su cargo en Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas? 

Veo al Presidente de la República pronunciando discursos, escindido de lo que pasa en las calles, en las carreteras, en los aeropuertos del país. Los plantones se convierten en campamentos abandonados y las manifestaciones enarbolan reclamos que son dificiles de entender. Mientras la violencia avanza, ninguna autoridad parece tener interés en hacer su trabajo y poner las cosas en su lugar. Siguen en la etapa de las promesas.

Y, también las muertes. Asesinatos de candidatos de varios partidos y por último el suicidio de un Secretario de Fianzas, todo justo antes de las elecciones del domingo. ¿Qué pasó? Me abruma ver gente tan enojada, tan tolerada y tan apapachada, mientras personas de bien padecemos. Unos llegarán tarde al trabajo, gracias a una fila de manifestantes, otros contabilizarán las pérdidas y los daños a sus negocios y algunos velarán a sus muertos. 

Lo que no entiendo es ¿por qué no hay detenidos?

  

Anteriores Entradas antiguas

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: