Hillary Clinton

Pocas personas pueden comparar su trayectoria con la de Hillary Clinton. Dejó su escaño como Senadora para fungir como Primera Dama de Estados Unidos, fue precandidata presidencial, participó en una campaña reñídisima para lograr la candidatura de su partido; una competencia histórica: los demócratas estaban por decidir si llevar a la primera mujer o al primer negro a la silla presidencial. Perdió la dama y se convirtió en la secretaria de estado del hombre que la derrotó. Un reto nada sencillo de encarar. Le habían dejado la casa muy desordenada. Era más fácil equivocarse, hacer mal las cosas que tener éxito. Hillary lució e hizo lucir a su jefe. Es una mujer brillante. Inteligente. Astuta. Experimentada.
Durante los cuatro años de su gestión, la diplomacia de los Estados Unidos enfrentó grandes tareas, con una visión coherente y mesurada. Hillary Clinton en control y cómoda. Asumió el cargo, de forma natural, con un país sumido en un par de guerras que iban perdiendo, con una sociedad temerosa, con resentimiento mundial y con China como un tigre asiático, grande, hambriento y en crecimiento.
Su trabajo lo dio dimensión y estatura. Es un ícono. Tomó el toro por los cuernos, tendió puentes, se alejó de las recriminaciones, restauró y comenzó a tender puentes políticos para restaurar las fisuras de los años en que las administraciones anteriores decidieron enemistarse con el mundo.
Clinton cree en el liderazgo norteamericano, lo ha dicho, también cree en restablecer la confianza, en construir alianzas internacionales, en la diplomacia por encima de las armas, en que la paz duradera se refuerce. Es una mujer con una estructura mental práctica. Tiene visión de estado. Atiende al presente y no se olvida del largo plazo.
Ahora dice que se retira. Esta mujer inquieta, que no se dejó seducir por los titulares de los periódicos, por la opinión de los especialistas, por los chismes de las revistas de corazón o amarillistas, que no se dejó influir por las encuestas de popularidad y que supo administrarse para alcanzar los objetivos que se planteó, deja la oficina.
Hillary Clinton dice que se va a su casa, que quiere disfrutar de ser abuela. Algunos dicen que se quiere recuperar de achaques de salud. Los mal pensados dicen que se va a preparar para suceder a Obama en el 2016. ¿A quién le creemos? Creo que la trayectoria de esta talentosa mujer aún no ha acabado. Estoy segura de que habrá más Hillary Clinton.

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Unas por otras

Tal parece que otra francesa atraerá la atención de los mexicanos. En este caso no se trata de una mujer con cara de ángel y antecedentes del diablo. No. Tampoco es una ex convicta convertida en heroína por obra y arte de la diplomacia. No. Se trata de una madre que fue despojada de sus hijos por su ex marido. Una mujer que quiere recuperar a sus hijos y que cuenta con una sentencia favorable de la Convención de La Haya. Aunque no está muy a la vista, este caso jalará los reflectores. ¿Cómo es posible que una madres sea despojada de sus hijos y cuente con una resolución favorable de la corte internacional y aquí no pase nada?
Lo que pasa es que no estamos hablando de cualquier madre ni de cualquier padre. Se trata del caso de Maude Versini, ex esposa francesa de Arturo Montiel quien como sabemos fue gobernador del Estado de México y es el flamante tío y padrino de, nada más y nada menos, Enrique Peña Nieto. Claro, no es que este dato sea relevante en ningún sentido.
Maude Versini vivió el sueño de la Cenicienta. Paladeó las mieles de la riqueza, fue protagonista en todas las revistas del corazón, se pavoneó entre la crema y nata de la sociedad mexiquense y disfrutó de los privilegios de ser la esposa de un hombre tan poderoso. Luego vino el desprestigio, la época de vacas flacas, el rompimiento, la separación y según ella dice, la despojaron de sus tres hijos. ¿Qué pensaría Maude? ¿Soñaría con mantener el mismo nivel de vida alcanzado en México amparada por una generosísima pensión alimenticia? ¿Qué nunca supo de con quien se casó? ¿Tanto lujo la distrajo?Al parecer, ella como Florance Cassez, jamás se enteró de las actividades de su marido. ¿Qué nadie le dijo a estas mujeres que los cuentos de hadas se desarrollan en los libros y no en la vida real? ¿Qué no hubo nadie que les advirtiera de los riesgos de nadar entre tiburones?
Pero hay diferencias. No es lo mismo Versini que Cassez. A Maude se le puede acusar de arribista, de interesada, de nueva rica, haber sido de grosera y prepotente, de falta de miras y de una lista interminable de defectos, pero no de ser torturadora ni secuestradora.
¿Por qué el gobierno francés apoyó a Florence y se hace el disimulado con Maude? Hay quienes piensan que esto se debe a un quid pro quo diplomático. Es decir, unas por otras. Ahí te va Cassez y cállame a la Versini. Tal vez ambos gobiernos sean conscientes de no se puede ganar todas y decidieron dividirse. Tú la secuestradora, yo la madre. Si esto es así, a Francia le tocó la peor parte.
Tal parece que otra francesa atraerá la atención nacional. Si y sólo si no se pone una cortina de humo en este tema. Dados los personajes de la historia, es probable que el humo sea muy oscuro. Quizás, al platicar Hollande y Peña acordaron: mucho ruido y luces para una y silencio y discreción para la otra. Quid por quo, insisto, a Francia le tocó la peor parte. La parafernalia mediática para alguien que no alcanzó la justicia y el mayor sigilo para una madre que se quedó sin sus tres hijos. ¿Habrá sido el típico: unas por otras?

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Se agota enero

Está a punto de terminar el primer mes del año. Enero se ha pasado como ráfaga. Inició a tambor batiente, con la esperanza puesta en una recuperación económica mundial después del susto del abismo fiscal, con el ánimo de que la zona euro resista los embates, con las novedades que trae un cambio de gobierno para México.
La realidad se adelanta, se hace presente y nos desinfla el globo de cantoya. En el tablero los focos de alerta comienzan a encenderse nuevamente. A pesar de la parafernalia mediática el embrujo inicial se esfuma y la materialidad rasga el telón con furia para aparecer en escena.
Mientras los presidentes salen de viaje, se reúnen en cumbres importantes y practican el turismo político, una discoteca se quema en Brasil, cobrando vidas por los actos imprudentes de sus dueños. No solamente por estallar cuetes en el recinto, –me pregunto en que estarían pensando, me respondo que es claro que no pensaban– sino porque los accesos de emergencia estaban bloqueados. Recuerdo la tragedia del Lobombo. En Malí se lucha por recuperar Gaos y Tumbuctú. En Egipto las cosas empeoran, los ciudadanos hartos de la situación desafían el toque de queda.
La hermosa sinfonía con la que comenzamos el año empieza a desafinar. En México algunos pueblos, enfadados por la impunidad, desafían a la autoridad y toman la justicia por su cuenta. Instalan retenes a las entradas de los pueblos y al son de ¡No pasaras!, obligan a propios y extraños a pasar revista e inspección, con la firme protesta y empeño de ser ellos quienes se garanticen la seguridad que el municipio no les ha dado. Las autoridades se preguntan por qué hay retenes.
Sí, aún no acaba enero ya las cosas se complican. La nota roja se abre paso a las primeras planas. El grupo de vallenato Kombo Kolombia desaparece un viernes y el lunes es encontrado. Sus integrantes fueron fusilados. Balazos. Pecho. Cabeza. Abdomen. Trece cadáveres. La respuesta de la autoridad, en voz de Jorge Domene, vocero de la autoridad estatal de Nuevo León es: “No se puede dar el móvil ( del crimen) que fue lo que condujo a la privación de la libertad y a su ejecución. Todo indica que fue una acción directa en contra del grupo.” Ay, ¿en serio?, no me diga, ¿usted cree? Luego por qué hay retenes. La autoridad no da respuestas. Esas no son respuestas.
La sangre de enero empieza a teñir el sexenio de Peña. La gente está impaciente. Se agotan los pretextos. Echarle la culpa al anterior no representa ninguna solución. Sospecho que Calderón pronto dejará de pagar los platos rotos. En la cumbre de presidentes de América Latina y del Caribe se rindió homenaje al expresidente. Aquí se le responsabiliza por los estragos de su guerra. ¿Y luego? Él ya está en Harvard.
El presidente de México viaja de Chile a Uruguay en compañía de José Mújica en el avión presidencial mexicano, el mandatario uruguayo no cuenta con transporte aéreo oficial. En el país truenan los engranes y Enrique Peña manifiesta querer ser parte de las soluciones de los problemas del mundo entero. Habla de las cifras macroeconómicas del país, dice que son extraordinarias. No miente. No miente si nos comparamos con las variables de Europa y Estados Unidos. No es poca cosa, pero en varios estados de la república la gente tiene hambre.
En México hay pobreza alimentaria y casi todos los partidos rebasaron los topes de campaña. ¿De qué me sirvió ver la cara de los candidatos plasmada en carteles que siempre fueron toneladas de basura? Luego por qué hay retenes.
Está a punto de acabar el primer mes del año y con él se agota la novedad del recién llegado, se consume la paciencia de la gente y empiezan a urgir las respuestas. La parafernalia de estado ya no es suficiente. Por eso hay retenes civiles. Es apremiante que las soluciones lleguen y la gente recupere la confianza. Es preciso que las autoridades comprendan que hoy las personas están cansadas pero, a diferencia de otras épocas, hoy están dispuestas a dar solución a sus problemas. Así sea con su propia mano. Eso es el problema. Merece la pena que se le de atención pronta y efectiva a este enfado generalizado del pueblo con sus autoridades. Las luces de alerta del tablero están encendidas.
Se agota enero, y con el primer mes del año, se agotan muchas cosas más.

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Retenes civiles

Un grupo de mujeres indígenas se reúnen en torno al fuego y preparan la comida para más de cien personas. En los anafres se ven ollas de frijoles, huevos, chicharrones, salsas; cántaros con agua natural y comales para calentar las tortillas. Una de ellas lava los jitomates recién cortados del campo, otra dora los chiles, aplasta los ajos en el molcajete. Son las once de la mañana y allí, en esa cocina improvisada, se guisa la comida que llevaran a los hombres que están apostados en el reten.
Ellos tomaron las armas: machetes, pistolas, escopetas y lo que hubiera para impedir que cualquiera entrara o saliera del pueblo sin su consentimiento. Ellas afilaron los cuchillos, agarraron los cucharones, los trastos, tinacos y cazuelas. Entre las vecinas buscaron los cacharros más grandes, las palas, coladeras, tablas para picar y asentar los cazos. Huele rico. El aroma del maíz cocido se mezcla con el picante, el aceite quemado y el dulce de la fruta para el agua de sabor.
Parece una escena de los tiempos de la Revolución Mexicana. No. Se trata de lo que sucede hoy en día, en la comunidad de Tixtla, en el estado de Guerrero. Sólo el pueblo puede defender al pueblo, dice una pancarta que cuelga del muro de la escuela.
Estamos hartos, dice una de las mujeres cocineras. Vamos a estar así un año, dos, lo que haga falta, hasta que se recupere la tranquilidad, es la voz decidida de la mayora, de la que dirige a todas las cocineras. No se puede vivir así. Ya van dos secuestros. Muchas extorsiones. Ya no aguantamos. La policía no resuelve, no protege. No hay justicia. Si ellos no pueden defendernos, nosotros lo hacemos. Aquí no vuelve a pasar ningún malvado. De aquí no sale impune nadie.
Efectivamente, parece una escena de la Revolución. En la cocina las mujeres trabajan industriosas. En el reten participan hombres y mujeres con los rostros encapuchados. Todos están armados. Pistolas, machetes o rifles los acompañan.
Instalamos este reten para defendernos. Desde que estamos aquí las cosas en el pueblo están más tranquilas. No somos los únicos, las comunidades aledañas ya están haciendo lo mismo. Queremos organizar la autodefensa. Si las autoridades no pueden, no quieren por tontos o por incapaces o por corruptos, a nosotros no nos interesa. Entre nosotros nos encargamos, dice uno de los guardias en el reten.
El alcalde manifiesta, “Hemos estado pidiendo un dialogo con ellos para que nos digan cuales son sus demandas para resolverselas”
Que no se haga el tarugo, qué no sabe o sigue dormido. El reten se instaló después de una serie de robos y secuestros que se denunciaron y nada. Se han metido a nuestros comercios, nos han quitado nuestras camionetas, se han robado a nuestros jóvenes y no pasaba nada. Pues ya va a pasar. Aquí si no nos procuran justicia, nosotros nos la procuramos, dice uno de los hombres del reten y se acomoda el sombrero de paja.
Desde el lunes pasado los habitantes de la comunidad acordaron tomar las armas y la justicia en sus manos. Al principio no eran ni cien voluntarios, al pasar los días hay cada vez más gente dispuesta a ayudar. Las autoridades del pueblo piden en repliegue civil, los ciudadanos exigen paz, tranquilidad y seguridad.
Ya son las dos. Las mujeres llegan al reten con cestos y ollas. Saben que hay desacuerdo entre las autoridades y el pueblo. Ellas mantienen viva la flama en los anafres. Cumplirán la encomienda de alimentar a sus guardias y ellos de cuidar al pueblo.
Parece una escena de la Revolución de 1910. No. Esto sucede en el estado de Guerrero.

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Sin ruido

Termina una semana llena de actividades, sorpresas, gustos y disgustos. Una semana ajetreada que contrasta con una mañana de domingo tibia y soleada en la que no hay ruido. Hay tiempo para leer el periódico sentada en la mesa del jardín. A gusto, sin tanto movimiento.
Es emocionante constatar que todavía se puede gozar dejando que el mundo ruede sin sentir la necesidad de controlar todo y a todos. Soltar resulta no sólo divertido sino gratificante. El cerebro discurre caminos que nos ayudan a disfrutar la sencillez del silencio.
Sin necesidad de consultar la bandeja de entrada del correo electrónico, las actualizaciones de Facebook, los tuits, se puede ser sumamente feliz. Retomar la costumbre antigua de beber café y ensuciarse las manos con el papel periódico ayudan a que la mente se descargue de un sinfín de urgencias ficticias. Alejarse de las pantallas, de todo tipo de pantallas, es buena idea. Un rato de lectura bajo el sol descansan al cuerpo y a la mente. Total es domingo.
Desconectarse y apagar el ruido. Apartarse de la estimulación continua, que es agotadora, puede resultar un bálsamo placentero. Permitir que el ritmo suave y lento del pasar las hojas de papel mientras se lee algo con atención ayuda a prepararnos para las prisas naturales de la semana. ¿Por qué empeñarse en andar a las carreras los días de descanso?
Sentada en mi silla de jardín descubro que estoy a punto de traspasar el umbral que lleva al aburrimiento. Experimento la angustia de consultar una pantalla. Valiente, me alejo de la tentación. Resisto y permanezco fiel al silencio.
El premio será dejar el campo fértil para recorrer en forma el camino de la próxima semana. Será ganar mayor control de mí misma, ese que poco a poco le hemos dejado a la actividad impulsiva y a la tecnología.
Así, disfrutando. Sentada en mi silla de jardín. Entre las flores y el verde del pasto. Sin ruido.

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¿Qué pensará Ingrid Betancourt?

¿Qué pensará Ingrid Betancourt al ver llegar a Florence Cassez a París? ¿Qué dirá del montaje que hizo el gobierno francés para darle le bienvenida? La recibieron con los mismos honores que se ofrece a los más altos dignatarios. Al descender del avión la esperaba el Canciller francés, dio entrevistas en televisión, durmió en el Hotel Bristol, uno de los más lujosos de la capital francesa y será recibida por el presidente francés. ¿Que dirá de que una supuesta secuestradora es recibida tal como se le recibió a ella, una auténtica víctima de secuestro?
¿Qué pensará Ingrid Betancourt cuando la escucha decir que la declararon inocente? Cassez dice que la exculparon. No es verdad, pero eso dice ella. La reciben como a una gran actriz, tal vez lo sea. ¿Opinará que el señor Hollande no leyó la sentencia que puso en libertad a la mujer que va a recibir en el Eliseo? ¿Creerá que no está bien enterado, que el embajador de Francia en México no lo informó de las razones que le permitieron salir a Florence Cassez de la penitenciaria? ¿Le parecerá incongruente que el montaje que la exculpó y que fue tan criticado por las autoridades francesas sea similar al que se preparó para recibirla? Tal vez crea que fue una exageración haberla recibido en el Pabellón de Honor del aeropuerto Charles de Gaulle. ¿Qué tiene de honor salir de una penitenciaria por las razones por las que ella encontró la libertad?
Es probable que Ingrid Betancourt le de el beneficio de la duda, que piense que no hay razones para decir que Florence Cassez no es culpable. Tampoco para decir que es inocente. Mucho menos para decir que brilló la verdad. Sin embargo, tambien es probable que le dé el beneficio de la duda a las víctimas que identificaron su voz. ¿Por qué no, si ella sabe lo que es estar secuestrada?
¿Qué pensará Ingrid Betancourt de todo esto? Ella que sufrió años de cautiverio, que padeció los horrores de un secuestro, que fue víctima y fue privada de la libertad por años y años. ¿Sentirá que le dieron la misma bienvenida a ella que a Cassez? Tal vez eso sea lo de menos. ¿Estará de acuerdo con las palabras de Hollande? ¿Con la resolución de la ministra mexicana? ¿Con las conclusiones a las que llega Cassez? Eso sí que es importante.¿Qué dirá del proyecto de película del caso de su compatriota? ¿De qué tratará? ¿De una pobre francesa enamorada de un secuestrador con el que vivía? ¿De una mujer que vivió engañada, que nunca supo a que se dedicaba el hombre con el que dormía? ¿Será eso verosímil? ¿Se incluirá una escena de víctimas que reconocieron una voz con acento francés pero que no era la de la protagonista? ¿Será ella misma la que interprete el papel de protagonista? Tal vez, la recién liberada, aproveche la oportunidad que la vida le da para demostrarnos qué tan buena o mala actriz es. Tal vez así el mundo se de cuenta. Tal vez así brille la verdad, porque hoy con respecto a ese caso únicamente existen tinieblas. Nadie puede alzar la voz para decir que triunfó la verdad. En este caso la verdad no la hizo libre, fue algo más. Probablemente nunca nos enteremos pero que bueno sería que la verdad encuentre su camino. Tal vez algún día.
¿Qué pensará Ingrid Betancourt del despilfarro para ofrecer esta fiesta suntuosa cuando las variables macroeconómicas en Francia no están para desperdiciar el dinero de los contribuyentes? Me lo imagino ya que el desempleo en el país galo crece de manera galopante. ¿Dirá que ahora que el gobierno francés está expulsando a tanta celebridad con sus políticas fiscales, como Depardieu y a varios empresarios, necesitan otras nuevas? Seguramente reconocerá la diferencia entre Florance Cassez y tantos empresarios que han salido del país.
Estoy segura de que lo que Ingrid Betancourt piensa es que ella y Florance Cassez son francesas que recibieron el apoyo solidario de su gobierno. Sí. Pero son mujeres totalmente diferentes.

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Florence Cassez libre

Se ha ordenado la liberación inmediata de Florance Cassez. La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia acordó por mayoría de 3 votos otorgar a la francesa un amparo liso y llano para que sea liberada de inmediato, por las graves violaciones a sus derechos de presunción de inocencia y debido al proceso irregular al que fue sometida.

La ministra ponente Olga Sánchez Cordero, cambió el sentido de su proyecto, que proponía amparar a Cassez para que se le dictara una nueva sentencia, y propuso su liberación inmediata mediante un amparo liso y llano que deje en libertad de inmediato a la ciudadana francesa sentenciada a 60 años de prisión por secuestro y delincuencia organizada.

“En el ánimo de construir una resolución en este asunto, retomaría mi posición inicial, sobre los efectos y propongo cambiar los resolutivos de mi proyecto, propongo un amparo liso y llano”, dijo después de escuhar las posturas de Arturo Zaldívay y Gutiérrez Ortiz Mena.

Me imagino lo feliz que están Florence Cassez, sus padres, el cuerpo diplomático francés y los detractores de Genaro García Luna. Me imagino, con mucha precisión, lo que sienten las víctimas de secuestro.
No sabemos, jamás sabremos si está resolución de la Suprema Corte, abona a la justicia o no. No lo sabremos porque la evidencia fue muy manipulada, se le privó de derechos que le permitieran al juzgador tomar decisiones objetivas.
Me parece terrible que una mujer inocente haya permanecido ocho años en la cárcel. Me parece indignante que una secuestradora salga a la calle, con una pena condonada que debió cumplir. El delito de secuestro es grave. Causar tanto dolor no tiene nombre. Causarlo a personas inocentes es imperdonable, seas quien seas.
Yo no se si Cassez es inocente o culpable. Ella sí. Sí que lo sabe. Lo que sí se es que en este caso eso es lo de menos. No tendremos acceso a la verdad. Me gustaría saberla. Lisa y llana, como el amparo que le fue otorgado.
Los delitos que le imputaron son muy graves y aunque no lo fueran, lo mejor sería conocer lo que realmente sucedió. Por ella, ya que jamás se nos quitará la duda de si fue capaz de torturar como dicen que lo hacía, su nombre estará asociado en el inconsciente colectivo con el de delincuentes, en su caso siempre quedará la sospecha de que no fue un acto de justicia sino de favores diplomáticos. Sí, lástima por ella. También por las víctimas que hoy no se sentirán arropadas por la justicia, que tendrán miedo de topársela algún día, que se preguntaran cómo pudo suceder algo así, que sin duda estarán acongojadas y temerosas.
Caminará libre Florence Cassez por las calles de México. ¿Qué revelará su mirada? ¿Injusticia, dolor, arrepentimiento, alivio, resentimiento? Tal vez en su mirar esté la clave de la verdad. Ustedes, ¿qué piensan?

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Le ganó la risa y estiró la pata (Homenaje a José Guadalupe Posada)

Le ganó la risa y estiró la pata, cuenta una vecina de Jesús Carranza 6 donde se dice que murió el célebre grabador mexicano José Guadalupe Posada, el mismo que creó la famosísima imagen de La Catrina, esa esquelética figura ataviada elegantemente y a la que siempre se le ve sonreír. Lo cuenta y se tapa la boca para que no se note que en medio de la solemnidad de la celebración a ella también le está ganando la risa. Vienen a enseñarnos la placa que van a poner en la puerta de vecindad para ver si nos gusta. No me gusta, está muy seria y él siempre se la pasaba a carcajadas. Si hubieran conocido a Don Lupe, porque aquí todos le decíamos Don Lupe, lo sabrían.
Le gustaba andar alegre, ya sabe, dice la mujer y hace la seña del que empina una botella. Los ojos se le encienden como dos chispas y eleva los hombros. Ni modo que no, esa es la puritita verdad, hace la señal de la cruz y se le lleva a los labios. Era muy simpático cuando andaba alegre. Poquito antes de morir agarró la fiesta el doce de diciembre, para celebrar a la virgencita y se la siguió hasta que llegó al cielo.
¿Sabe? Yo creo que Don Lupe ya había visto la muerte, me cuenta la mujer como quien cuenta un secreto, que sus dibujos no fueron un invento sino purititos recuerdos. Sí. Eso creo. Yo me imagino que entre tantos mareos, porque fueron muchos, no piense que no, entre tantos mareos, se le aparecía la huesuda y juntos se morían de risa. El día que se murió andaba rete contento. Traía la nariz roja y se agarraba la panza, que le rebotaba de arriba para abajo, por las carcajadas que se echaba. Aventaba la cabeza para atrás, como para agarrar vuelo y seguirse riendo sin que le entrara un sofocón. Andaba contando chistes y diciendo picardías. No era serio, me informa, guiña el ojo izquierdo y se retira como si yo fuera el motivo que le quita la atención de la ceremonia. Al verla irse me doy cuenta de que está demasiado flaca.
¿Quién que vea a la muerte, platique con ella y la retrate como lo hizo Posada, podría ser serio?, me pregunto. Veo la placa y también me gana la risa. No vaya a ser que La Catrina se quiera poner seria conmigo.

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¿Juntos con Obama?

El fervor que despierta el primer presidente negro de los Estados Unidos sigue vigente. Así lo demostraron alrededor de un millón de personas que desafiaron el frío y las incomodidades con tal de ver a Barack Obama inaugurar su segundo periodo presidencial.
Claro está que nadie esperaba la misma fiesta de hace cuatro años, se trata de una reelección, eran menos, pero eran suficientes los que se reunieron frente al congreso a presenciar la sencilla ceremonia de juramento. Obama y Michelle se llevaron la ovación de la muchedumbre, Beyoncé también. Cual estrellas de cine, presidente y primera dama, repartieron sonrisas y saludos a todos los que padecieron además de las bajas temperaturas, los controles de seguridad y la caminata por a lo largo del Mall, en vez de quedarse en casa y verlos por la tele.
Los estadounidenses ratificaron en el cargo a su presidente a pesar de que no cumplió con las promesas de campaña del periodo anterior y lo sabe, está en deuda con el pueblo norteamericano. Se dice dispuesto a cumplir, ahora sí, sus compromisos.
En su discurso inaugural se comprometió con la igualdad de género, con los derechos gay, con el cambio climático, con el incremento de la clase media y sobre todo con la reforma migratoria. Ofrece igualdad. Pidió acoger a los migrantes que ven en Estados Unidos una tierra de oportunidades. Propone hacerlo juntos.
En sus palabras leemos no únicamente una buena intención sino una meta autentica por alcanzar. “Nuestro recorrido no estará completo hasta que encontremos una mejor manera de recibir a los migrantes” . Tiene razón, ya la tiene por el sólo hecho de reconocer la naturaleza e historia de la nación que dirigirá.; por el presente que atestigua. Los migrantes trabajan sus campos, abonan sus tierras, limpian sus calles, cuidan a sus niños y enfermos. En muchas casos, educan a sus hijos.
Obama ve la necesidad de unir fuerzas y transformar. En apariencia, no tiene miedo de refundar y reencuadrar valores que antes fueron cimiento y hoy amenazan a la población.
Se siente a un Obama sincero, con ganas de que la historia lo califique bien; con un genuino deseo de actuar; con argumentos sólidos para sustentar sus propuestas. Sabe que solo no podrá, necesita de propios y de extraños. También es consciente que entre propios y extraños encontrará muchas criticas, y desacuerdos, pocos apoyos. Le urge unidad para impulsar a la economía nacional y mundial.
Ojalá lo logre. A nadie le conviene un tropiezo del presidente de Estados Unidos. Espacialmente, si como él pretende, quiere hacer alianzas sólidas internacionales ya quiere ser ancla del mundo.

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El largo de la falda

El periódico Reforma, en su sección de moda, hace una analogía muy curiosa, relaciona el largo de las faldas con los tiempos de crisis y de bonanza. Dicen que en épocas de crisis la falda se alarga y en las de bonanza la falda se acorta. ¿Será verdad que las mujeres mostramos más o menos pierna de acuerdo a la situación macroeconómica?
Es interesante, según el económista George Taylor, profesor de la Universidad de Wharton, se puede predecir la tendencia económica por medio de la moda y del largo de la falda. Según su Himeline Índex, si sube el dobladillo de la prenda, el mundo vivirá una tendencia alcista, si el dobladillo baja, bajaran las expectativas y la actividad económica. Parece una ocurrencia, sin embargo, existe una simpática correlación entre el largo de la bastilla y los resultados económicos.
Puede ser una coincidencia, pero la historia parece ratificar la teoría de Taylor.
En la década de los veinte el mundo vivía años de tranquilidad económica y los vestidos se llevaban a la rodilla, era la época del Charlestón, altura Chanel, flequillos, y cortes lineales y simples.
La crisis del veintinueve no sólo precipitó las bolsas de valores, el dobladillo llegó hasta el tobillo, faldas sencillas, de cortes minimalistas, prácticamente sin adornos. Las piernas femeninas se ocultaron para mayor tristeza de los varones. Quebrados y sin alicientes visuales.
En los sesenta las grandes guerras ya habían concluido, las restauraciones ya eran evidentes, la paz mundial sembró optimismo y recuperación. El animo, las bolsas y el dobladillo subieron. En los sesenta nació la minifalda.
Vietnam, los movimientos estudiantiles, las protestas y la intranquilidad, asustaron a la humanidad. Las bolsas de valores, sensibles al entorno, se desplomaron y el largo de los vestidos también. El movimiento hippie apuesta por faldas que rozan el piso. Son los inicios de la década de los setenta.
En los ochenta, la tendencia neoliberal trae bonanza económica, los movimientos punk y new age elevan el dobladillo de la falda. Las bolsas suben sus indices a niveles históricos.
El crack de finales de los ochentas, no tan intenso como la crisis de los veinte, baja el dobladillo a media pierna. Se deja ver un poco de pantorrilla. Hasta que el mínimalismo de los noventas eleva las bolsas y el alto de la falda.
A principios del siglo veintiuno los diseñadores apostaron por cortes con faldas largas y amplias.
Hoy, vemos por las calles faldas cortas, con o sin vuelos, largas, de lápiz, de cigarro, y amplias y largas. Hay evocaciones a las divas de Hollywood, pero se puede ver también ropa cómoda y sin pretensiones.
Igual en la economía, hay pronósticos fatalistas con respecto a Norteamérica y la zona Euro, mientras a América Latina parece irle mejor en las tendencias.
¿Qué tan larga queremos usar la falda? ¿Hay que hacerle caso al señor Taylor y subir el dobladillo?, ¿Le hacemos caso a la liga de la decencia y asumimos que al bajar el dobladillo puede bajar la bolsa? Mejor le hacemos caso al espejo, digo yo. Simpática correlación entre le mundo de la moda y de la economía. ¿Será una casualidad o una constante?

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