¿Cómo comunico mi marca personal?

Si te interesa el tema,  es primordial tener claro que crear una marca personal es un método consciente y planificado de gestionar vida y  profesión que sirve como base para aumentar valor y opciones. Sin embargo, al igual que pasa con las empresas, de nada sirve diseñar, planear, implementar si lo mantenemos en secreto. Lo primordial es comunicar.

Pareciera que cuando sentimos que ya tenemos todo listo, surge algo más que debemos considerar. Sí, la marca personal se puede comparar a las capas de una cebolla o la composición de la Tierra porque es la suma de varias capas. Es como estas muñequitas rusas que dentro de sí tienen otras más pequeñitas. No basta plantear misión, decidir el producto, diseñar la diferenciación, generar confianza confianza, buscar visibilidad, hay que comunicarlo. La clave es que se consiga generar un efecto.

Si separamos cada una de esas capas no lograremos un efecto demasiado eficaz , pero la suma de todas ellas puede ser imparable. La visibilidad, la notoriedad y el marketing de la Marca Personal sólo es una de las fases de esa estrategia de posicionamiento. Cuidado, no es la primera ni la más importante. Hay que precisar que de hecho, hay mucha gente que ha dejado su huella a lo largo de la historia y que no se ha preocupado ni de generarla y mucho menos de divulgarla. No obstante, eso no significa que otros lo hicieran por ellos.

Pero es cierto que si se quiere producir un impacto para que ser conocido, considerado como una opción a tener en cuenta y finalmente elegido, habrá que esforzarse en comunicar lo que nos hace valioso. Las herramientas de comunicación pueden ir desde lo más directo, personal y cercano a lo más amplio, multitudinario y global. Las más evidentes son: Imagen, aspecto, cuidado personal

Una de las razones por las que me apasiona del tema de Marca Personal es porque reduce la importancia de lo superficial y trata de destacar el auténtico valor de las personas. Las figuras de plástico se notan, no podemos engañar a nuestra audiencia. Si alguien hace una búsqueda en Google o pregunta en su entorno por alguien y la persona mejor posicionada eres tú, entonces la imagen, el aspecto o las señas serán lo de menos. Pero no se puede negar que el aspecto comunica mucho. Puede que tener una imagen impecable no se acerque al objetivo profesional y es verdad que no es todo lo que constituye una marca personal, no obstante, lo que si es muy probable es que si el aspecto no encaja con el de quienes tienen que elegir, se corre el riesgo de quedar descartado. Así es la vida. El código de vestimenta, la elección de ropa, la higiene, el aspecto, la forma física hasta las palabras que elegimos al saludar son formas de comunicar tu Marca Personal.

Hasta hace poco tiempo, un profesional sólo utilizaba una o dos herramientas de Marketing Personal. Me refiero al C.V. y a la carta de presentación. Qué tiempos aquellos en los que esas eran las herramientas necesarias para tiempos en los que todo era más sencillo. Un puesto, varios candidatos, un canal de comunicación casi significaban una contratación segura, una venta en el bolsillo. Ahora las opciones son muchas más amplias y sofisticadas. Tampoco es que estas herramientas se hayan desechado, el que diga que el curriculum vitae ha muerto miente. Simplemente, es un medio de visibilidad más aunque ya no sea muy eficaz.  En algunas situaciones sigue siendo necesario.

Sin embargo, hay que empezar a posicionar la Marca Personal utilizando otro tipo de documentos o credenciales con los que se pueda mostrar  valor y no sólo contarlo. Crear contenido sobre tus proyectos o sobre tus logros, aportar algo interesante y valioso podrá llegar a muchas personas que conocen a aquellos a los que les has enviado la información. Escribir, postear, networking, eventos comerciales, encuentros sociales y todo un sinfín de posibilidades se abren camino para ayudarnos.

Un maestro de la escuela solía decir que todo lo bueno empieza y acaba con un abrazo, un beso o un apretón de manos. Tarde o temprano, deberemos conocer a alguien en persona para dejar una huella más profunda. Todas las herramientas de comunicación y de Marketing Personal son sólo medios para conseguir ese contacto directo, esa comida de negocios o esa charla de café en la que se establecerá sintonía, se generará confianza y se creará el vínculo. En la estrategia de Marca Personal se deben reservar momentos para establecer, recuperar o revitalizar los contactos que te acercarán a tu objetivo. Debes estar pendiente de las presentaciones, conferencias, eventos, ferias o cualquier otro tipo de situación o encuentro social o profesional en los que se podrá contactar con aquellos que pueden ayudar, recomendar y asesorar o viceversa.

Las reuniones de trabajo y las entrevistas de selección o de evaluación anual son un tipo de encuentros cara a cara en los que tu Marca Personal se pondrá a prueba. Las fiestas anuales, o encuentros con una o varias personas son una oportunidad para posicionarse y vender lo que se hace.

En una reunión de departamento o de equipo, cada intervención  (o cada silencio) dice algo de quien participa. Eso fortalece, debilita o reposiciona la Marca Personal de cada asistente. El que dice algo sensato, el que no para de hablar, el bromista o el que trata de imponer sus argumentos, el que… Seguro que te suenan todos esos personajes y puede que te sientas identificado con uno de ellos. Lo quieras o no, cada vez que hacemos algo que los demás pueden percibir nos van a etiquetar. Así que más vale que sea como deseas.

No podemos olvidar que se trata de comunicar lo que te hace valioso. Así que debemos considerar cada entrevista como una reunión profesional. Asimismo, conferencias ponencias, cursos, seminarios, talleres, mesas redondas, conferencias, etc. son parte del contacto con nuestra red de apoyo. Para mí, son herramientas de comunicación personal que disfruto mucho. Tener la oportunidad de dirigirme a un grupo de gente que está deseando escuchar cómo cuento algo que me apasiona es una de las mejores cosas de mi trabajo. Los programas de radio, las clases, el contacto con la gente es una parte sumamente disfrutable.

Dirigirse a un grupo de gente es parecido al Networking porque la audiencia te ve directamente, cara a cara. Pero con la ventaja de que llegas a mucha gente a la vez. Además, en la mayoría de los casos, quienes te escuchan tienen la predisposición perfecta para generar un gran impacto.

No se trata de tener una actividad constante y de aportar contenidos cada día. Así abrumamos a nuestra audiencia objetivo. Sugiero encontrar un escaparate virtual al que puedas dirigir a quienes se interesen por tu trabajo. Un blog, como este, una columna como la que escribo en el Periódico Correo, en Forbes o en el Wall Street Journal han funcionado de maravilla y también, entregar una tarjeta de presentación, o los libros que he escrito. El lema es: No me cuentes lo que vales, demuéstramelo.

Redes Sociales, relaciones online

No soy demasiado partidario de poner en marcha y mantener una gran actividad en Redes Sociales. Desde el punto de vista del Branding Personal, el control es importante. Sin embargo, redes como Facebook, Google+ o LinkedIn pertenecen a terceros. Eso significa que tu trabajo o tu esfuerzo pueden ser inútiles si un día deciden cambiar su política o simplemente consideran que has hecho algo que no les gusta.

Sin embargo, si haces un uso sensato de estas redes puedes conseguir algunos resultados. Para eso no hace falta dedicarle demasiado tiempo. A la hora de elegir, debes tener en cuenta que hay Redes Sociales profesionales como LinkedIn a las que merece la pena dedicarle algo de tiempo y otras como Facebook que, en la mayoría de los casos, va a robarte demasiados recursos en relación a lo que puedes conseguir.

Las cosas cambian muy rápido y quizás surjan nuevas herramientas y aplicaciones interesantes pero creo que aunque la mayoría de las Redes Sociales pueden ser un complemento interesante, nunca deberían ser tu principal medio de comunicación online. Al menos desde el punto de vista de la Marca Personal para profesionales.

Uno de los objetivos al comunicar la marca personal es generar credibilidad y confianza. Una de las mejores formas de conseguirlo es ofreciendo pruebas. Por lo tanto, hay que utilizar todos los medios al alcance para enseñar, mostrar y demostrar valor. Afortunadamente, cada día hay más posibilidades de convertir la computadora en un medio de comunicación multimedia con una calidad profesional

Cada profesional deberá elegir el canal más adecuado. Un electricista o un carpintero pueden sacar un partido extraordinario a los vídeos en sitios como YouTube . Si eres un consultor o un experto en algún área de conocimiento puedes crear una presentación y subirla a un sitio como Slideshare o Udemy. Si lo que haces es muy visual puedes colgar imágenes en sitios como Flickr, Picasa o Pinterest. Y si te apetece puedes conferencias desde tu casa utilizando los Hangouts de Google.

Si se ha trabajado bien todo lo anterior, será más sencillo que hablen de esta marca personal en algún medio de comunicación. Si tienes una idea interesante y la has contado en tu sitio en Internet quizás llames la atención de un programa de radio especializado. Si haces algunas llamadas a algún medio que trate algún aspecto de actualidad relacionado con tu proyecto quizás te inviten a escribir sobre ello. A veces, sólo es necesario atreverse. Aunque hoy puedes tener tu propia plataforma de comunicación, los medios tradicionales siguen teniendo peso y generando confianza. La mayor dificultad para que hablen de ti en un medio es, como siempre, mental. Si crees que es imposible, que no merece la pena, que no te van a hacer caso, ni lo vas a intentar y perderás la oportunidad.

Si se te ocurre alguna idea que pueda encajar con lo que cuentan en un medio y está relacionado con tu posicionamiento, ni lo dudes, levanta el teléfono y llama para ofrecer tu colaboración. Créanme, en verdad funciona. ¿Si no fuera así, cómo es que llegaste al final de este post?

 

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Una trompetilla al presidente

Hay un dicho que expresa la verdad más pura que existe: el que nunca tiene y llega a tener, loco se quiere volver. Resulta que el presidente López Obrador en uno de esos ataques de inspiración que le dan, se le ocurrió que es buena idea mandar una carta al gobierno español para exigirle una disculpa por la conquista.

Me entristece ver los titulares de periódicos españoles que dicen que México pide a España que se disculpe por la conquista. No, no es México ni somos los mexicanos, ni siquiera estoy segura de que muchos de los que componen el séquito lopezobradorista estén de acuerdo con la ocurrencia del presidente. Pero, a eso nos exponemos cuando le permitimos al ejecutivo levantarse tan temprano a encarar a la prensa todos los días en vez de exigirle que se ponga a trabajar.

Es claro que el Presidente López Obrador se levantó esa mañana con ganas de ayudarle a su esposa que acaba de publicar un libro con el tema de la Conquista y quiere que venda mucho. Es claro que entre tanta ocurrencia, quienes lo observamos, podamos ver su intención polarizadora. Abrir frentes polémicos nos distrae para evaluar lo que debiera estar haciendo en vez de perder el tiempo lanzándole un petardo a una nación amiga. ¿A qué hora se va a poner a trabajar?

Es cierto, la Conquista fue un período sangriento. Pero, me pregunto si tendremos que exigir disculpas al estado de Tlaxcala porque los tlaxcaltecas de aquellos tiempos se aliaron con los españoles para vencer a los aztecas. Ya el gobierno español declaró que rechaza con toda firmeza la petición de López Obrador, ¿qué esperaba? Y más allá de todo, ¿qué buscaba?

Ofrecer disculpas no reparará el daño que se hizo en aquellos años. El rezago de los pueblos indígenas no se repara con un usted disculpe, ni le toca a nadie más que a su gobierno resarcir las condiciones de igualdad, pero, ni siquiera los escucha. Pregunten en el estado de Morelos si los pueblos originarios se sienten contentos con las medidas presidenciales. ¿No debiera el Presidente López Obrador pedirle a ellos una disculpa, a ellos que creyeron en él y ya les dio la espalda en vez de arengar en contra de la España conquistadora?

¿No debiera el Presidente pedir una disculpa a todos los que ofende cada día en sus conferencias mañaneras desde Palacio Nacional amparado por el boato del Estado, a los fifís, a los neoliberales, a los conservadores, a los que no piensan como él, a los que no lo quieren, a los que no lo adoran e insulta cada día?

Tal vez, lo que le falta a López Obrador es darse cuenta. La rechifla que sufrió en Morelos, los abucheos que recibió al inaugurar el estadio de beisbol de Los Diablos Rojos reflejan que este autoritarismo al que nos está sometiendo no nos gusta. Más que exigir disculpas y buscarse pleitos donde no hay, debiera ponerse a trabajar.

Por estos temas, el Presidente López Obrador se está ganando trompetillas en muchos más sectores de lo que a él le gustaría confesar. ¿Y si mejor se diera cuenta de que dejó de ser caudillo y se pusiera a trabajar?

Nuestro perfil como profesionales

El perfil profesional es la descripción clara del conjunto de capacidades y competencias que identifican la formación de una persona para encarar responsablemente las funciones y tareas de una determinada profesión o trabajo. Es la forma en la que encaramos al mundo para ser preferidos, es el canal para que nuestras audiencias sepan que somos el experto que están buscando, el perito que requieren, la persona competente que estaban esperando, en fin, es el reflejo inmediato de nuestra ventaja competitiva que le queremos mostrar al mundo. Es el conjunto de atributos que elegimos utilizar para lucir en el terreno social, profesional, laboral, es decir en nuestro entorno.
Cuando intentamos conseguir la atención de una persona o de una audiencia es importante que podamos transmitir  todo nuestro conocimiento y experiencia para que captemos su atención e interés por nosotros y nos ofrezca la oportunidad de acceder su preferencia.

Antes, una tarjeta de presentación era suficiente. Al analizar la tipografía, el diseño, la nomenclatura del puesto, el tipo de papel del que  se lograba la magia de transmitir el mensaje deseado. Si ofrecías la tarjeta hecha taco, sucia, doblada eso entregaba un mensaje. Si la tarjeta era de papel de buena calidad, el color y el diseño se alineaban a lo que se quería comunicar, habíamos dado un gran salto.

Hoy, los avances tecnológicos nos impulsan a un nivel diferente de cosas. Una tarjeta de presentación es parte de un conjunto enorme de elementos que integran el perfil profesional. Las redes sociales nos han convertido en seres observados y observables. Un perfil en redes sociales es parte importante. No me refiero únicamente a redes profesionales como LinkedIn, sino a nuestro perfil de Facebook, lo que publicamos en Instagram, lo que damos a conocer a través de nuestra cuenta de Twitter. Todo ello suma a nuestro perfil profesional, pero también puede restar.

El hecho de estar tan expuestos a un mundo en el que todo el mundo nos puede observar en todo tiempo y en todo lugar, desde cualquier punto de vista funciona como un arma de doble filo. Puede ser de gran utilidad si está bien perfilado y puede anularlos muchas oportunidades si no lo hicimos bien.

Hay que ser sensibles y ser conscientes del mensaje que queremos proyectar al diseñar nuestro perfil profesional. Al hacerlo, tenemos que tener en cuenta que se trata de forjar la diferencia entre ganar o perder. Tal como recomendaban los filósofos griegos: para triunfar en todo, se requiere triunfar sobre uno mismo.

En fin ¿Cómo redactar un Perfil Laboral?
El primer consejo es que hay que ser claros y concretos, resaltando los
aspectos de nuestra trayectoria que están relacionados con la oferta  que
estamos presentando. Sabemos que no somos moneditas de oro y puede suceder que nos falten algunos atributos, el chiste es comunicar que si algo nos hace falta, puede ser compensados con otras aptitudes o fortalezas.

El perfil profesional debe tener ciertos elementos básicos: nuestro nombre,  edad, lugar de nacimiento. En seguida deben aparecer nuestras redes sociales y medios de contacto. Luego, nuestra área de experiencia y los años que tenemos ejerciéndola, la trayectoria profesional o laboral. Si hay galardones, premios, logros, hay que mencionarlos. Si se participa en algún proyecto adicional a nuestra área de conocimiento, por ejemplo, organización de obras de responsabilidad social, deportes, hobbies, aficiones, hay que enunciarlas. En el perfil profesional debe reflejarse también la forma de ser. No es
conveniente copiar modelos de alguien más, aunque pueden ser utilizados como guía. El perfil profesional es una manera de darse a conocer que refleja la actitud de la persona que se presenta. Por lo tanto, es sumamente relevante que seamos nosotros con nuestras características inherentes los que diseñemos nuestro perfil, si lo copiamos, estaremos dando la impresión de que somos alguien más.
Es importante destacar las características que genuinamente cada persona posee y que pueden establecer una diferencia en el momento de provocar una reacción en nuestra audiencia o en las personas, especialmente si estamos tratando de impactar a alguien en específico.
Es frecuente que en perfil profesional exista algo así como una carta de presentación. A través del perfil debemos dejar claro: cómo somos, para qué estamos capacitados, en qué ámbitos podemos aplicarlo y qué funciones podemos desempeñar.
La clave es causar impacto, por ejemplo, una persona especializada en reparaciones en el ramo de la construcción puede tener un perfil profesional que resalte que está capacitado en mantenimiento y construcciones tradicionales con
experiencia para analizar los requerimientos de reparaciones, analizar la
información técnica, planificar la actividad, calcular, administrar y emplear los
materiales y herramientas, y conducir el personal a afectar. Entiende en áreas
de albañilería, plomería, gas, electricidad, carpintería, seguridad e higiene. Puede desempeñarse en obras edilicias en proceso de construcción o
modificación, en gestión de mantenimiento planificado y correctivo de
empresas. Puede actuar interdisciplinariamente con otros técnicos de la misma u otra
ocupación.

Es distinto a decir soy albañil y le entiendo a la plomería.

Un experto en informática puede presentarse de la siguiente manera:
“Soy especialista informático altamente responsable, creativo, con iniciativa y
puntualidad; asumo con responsabilidad los retos y metas que la organización
me plantee; tengo adaptabilidad al cambio basado en mis cambios frecuentes
de tarea, poseo manejo de personal por mi experiencia en la Armada, encuentro
facilidad para trabajar en equipo, me adapto a condiciones de alta presión, así
como a resolver problemas eficientemente y lograr las metas de productividad
trazadas por la organización y mi grupo de trabajo”

Es decir, hablamos del terreno profesional, de la experiencia y le damos un acento humano, una visión profesional que se hace accesible.

Hay que tener cuidado de no sonar artificial, a nadie le gusta relacionarse con seres de plástico.

Escucha el Episodio 4 de la Temporada 1 de Por escrito

Episodio 4, Temporada 1 Por escrito

Los neoliberales y la guillotina

Parece que el término neoliberal está de moda. Todo el mundo opina y la mayor parte de lo que se dice no son cosas buenas. El Presidente López Obrador lo ha convertido en el receptáculo de la basura más inmunda, en antihéroe por antonomasia, el sinónimo de ratería y seguramente algunos padres ya dejaron de asustar a los niños con el robachicos y ahora les meten miedo con los neoliberales. Parecen tan lejanos aquellos años noventa en los que entender de economía, de finanzas públicas, de política monetaria y fiscal era algo bueno.

Ahora, ser neoliberal es lo mismo que ser un ratero. Parece que gracias a los neoliberales, el país se entregó a una horrible mafia del poder que dejó un cochinero por su terrible deshonestidad y por las negras intenciones de llenarse los bolsillos de dinero proveniente de la corrupción. En estos momentos, muchos preferirán ser neoliberales de clóset que decir que no está mal eso de aspirar al libre tránsito de personas y mercancías, a ver que las fronteras se desdibujan, que los países se globalizan y las zonas en el mundo cooperan. Mejor pico de cera, porque el Señor Presidente decretó la muerte del neoliberalismo. ¡Qué les corten la cabeza!

De la misma manera que El Incorruptible, Maximilien Robespierre se constituyó el defensor de los sectores más desposeídos y sobre esas bases gobernó Francia de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes, así México está empezando a purificarse y a purgarse de estos malvados neoliberales. Así como Robespierre fue firme, autoritario y decidido a depurar a Francia de cualquier opositor a la Revolución y llegó a justificar en su defensa el uso de la pena de muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado, así los neoliberales se deberán ir a la sombra o a la guillotina para que entiendan que al país no le debieron haber hecho tanto mal.

Yo que creí que cuidar los índices de inflación, las tasas de interés, el tipo de cambio era bueno; yo que pensaba que la independencia del Banco de México —como la de cualquier otro banco central en el mundo— sería un freno contra la indisciplina fiscal y monetaria de todos estos gobiernos que nos arrastraron de una crisis a otra; yo que sostuve que la vigencia de tratados internacionales era buena igual que la apertura a la competencia global; yo que me convencí de que las fuerzas del mercado con una intervención del Estado como arbitro para una competencia igualitaria era conveniente, ahora me entero que debo haber estado equivocada.

Aparentemente, la deshonestidad, los compadrazgos, la frivolidad, los contratos sin licitación salieron de las mentes perturbadas de Friedman y Keynes, en vez de las malas prácticas de quienes ejercieron el poder en gobiernos anteriores. Entiendo que las políticas neoliberales agrandaron la brecha entre los que todo lo tienen y los que nada poseen. Pero, hasta donde alcanzo a ver, la distribución de la riqueza también falló en Cuba, en la Unión Soviética, en las economías que estaban del otro lado de la cortina de hierro y nada más hace falta echarle un vistazo a los efectos de la política bolivariana en Venezuela para ver que, a lo mejor el Presidente López Obrador trae un desface de percepción.

No sé, a mí me parece que el neoliberalismo tiene aspectos criticables, pero no todo lo que se hizo bajo esta óptica ha estado mal. La economía en México está ahora en una encrucijada. No quiere imitar a esos gurús económicos a los que tanto se ha criticado, abe preguntarse: ¿Hay verdades universales en economía? Entonces, se recurre a la teoría. La eficiencia con la que los recursos están distribuidos es un determinante crítico del rendimiento de una economía. La eficiencia requiere alinear los incentivos de la producción doméstica y las empresas con los costos sociales y las prestaciones. Los incentivos a los que se enfrentan los emprendedores, inversionistas y productores son particularmente importantes para el crecimiento económico. El crecimiento necesita un sistema de derechos de propiedad y ejecución de contratos que asegure a quienes invierten que pueden conservar el retorno de sus inversiones. Y la economía debe estar abierta a las ideas e innovaciones del resto del mundo. Pero las economías pueden descarrilarse por inestabilidad macroeconómica, continúa. El gobierno debe aplicar una política monetaria sólida, lo que implica restringir el crecimiento de liquidez al incremento de la demanda del valor nominal del dinero con una inflación razonable.

Caigo en la cuenta y me acuerdo de Robespierre. Me paso la mano por el cuello y concluyo que no me gustan las guillotinas.

 

La vista de mi ventana

Hace cuatro años, la vista desde mi ventana anunciaba una primavera temprana. La jacaranda que nacía en la puerta de mis vecinos, extendía con generosidad los brazos para mostrarme su copa rebosante de flores moradas. Esa maravillosa vista, no la volveré a ver. Por alguna extraña razón, decidieron cortarla y en menos de veinte minutos en vez de un árbol en flor en el lugar quedo un muñón de tronco.

Ya sé, nada es para siempre. Pero el hueco que hay en la calle es de un tamaño similar al del que se me hizo en el corazón. Ahora, veo directamente la ventana de mis vecinos. No es, ni de cerca, tan agradable como gozar de la protección de la cortina de hojas que nos daba la jacaranda.

Ver a mi vecino lavarse los dientes frente a la ventana me deja una sensación tan diferente a la de ver flores moradas. Ver a mi vecina despeinada en bata me pone los nervios en la misma condición que cuando me enteré que habían ejecutado a la jacaranda.

Hay hábitos difíciles de desarraigar. A mí me gustaba abrir la ventana y ver la jacaranda, especialmente en esos días de primavera temprana. Ahora, si abro la ventana como de costumbre, ya no me encuentro con la belleza de ese árbol que estuvo ahí incluso antes de que yo llegara con mi familia a esta casa.

Ahora, queda el hueco, la ventana y el recuerdo.

Marca personal: el despliegue de nuestra identidad

Entender la relevancia de desarrollar una marca de nosotros mismos nos puede abrir puertas a oportunidades que siempre hemos estado esperando

Siempre me ha parecido muy interesante como en esta era en la que somos tan visibles, pasamos tan desapercibidos. El fenómeno es curioso, muchos tratan de hacer lo mismo para destacar y así la cosa no funciona. A diario vemos miles de fotografías de personas que suben lo que desayunan, comen o cenan; sonrisas amplias, eventos tan relevantes que se nos olvidan en segundos. Destacar se convierte en algo similar a un zumbido que pocos perciben y que casi nadie sabe construir. Evidentemente, si todos hacemos lo mismo, no hay manera de ser distinguido. Nos convertimos en una especie de masa informe que se mimetiza con el paisaje. Pero, también hay personas que para sobresalir hacen cosas de las que después se arrepienten. Una marca personal debe ser un elemento identitario que juegue a nuestro favor, no en nuestra contra.

Los seres humanos somos algo similar a esas antenas que siempre están mandando destellos para prevenir accidentes aéreos. Las personas estamos constantemente mandando mensajes: siempre, lo queramos o no, seamos conscientes o no, todo el tiempo. Enviamos información de nosotros mismos y de otros. Interpretamos nuestro entorno a partir de percepciones, incluso cuando queremos pasar desapercibidos. Lo hacemos con nuestra forma de vestir, de sonreír, de hablar y de callar.

Recientemente, me invitaron a una reunión de compañeros de la escuela a la que asistimos en pareja. La anfitriona me presentó con su esposo: “Mira, es Cecilia Durán Mena, la escritora que publica en Forbes”, y así, sin que yo hiciera nada ya me habían etiquetado. De repente, dejé de ser la compañera de banca para convertirme en algo más. “Hola, yo soy el esposo de Susana”. Sin saber cómo sucedió, ya traía colgada una etiqueta y él también. No recuerdo su nombre, sólo que era el esposo de alguien más.

Esto me enseñó varias lecciones importantes: la primera, si tú no te ocupas de forjar tu marca personal, alguien más lo hará. La importancia de que alguien más lo haga por ti es que la etiqueta dirá algo que no es precisamente un reflejo adecuado de tu persona; la segunda es que este tipo de etiquetas son muy poderosas y se quedan pegadas a la mente de las personas, como si estuvieran adosadas a la memoria con un pegamento muy potente. Entonces, más nos vale ser nosotros los que tomemos el manubrio y pongamos manos a la obra para construir nuestra marca personal.

Por ejemplo, cuando pensamos en Coco Chanel nos vienen a la mente conceptos muy diferentes a los que tenemos cuando recordamos a Mike Tyson. Claramente, ambos tienen una marca personal muy fuerte; lo mismo pasa si pensamos en Barack Obama, puedo apostar que los sentimientos y las sensaciones que genera el evocarlo chocan por completo con las que surgen al recordar a Donald Trump. Es terrible es cuando escuchamos un nombre y no nos genera nada o peor, cuando seguimos los consejos de algún tercero que nos dice que tenemos que vestirnos de cierta manera, hablar con un tono, ocupar un vocabulario que nos es totalmente ajeno. El efecto es peor, porque estamos mandando mensajes contradictorios. La gente puede leer entre líneas: no vamos a lograr engañar por mucho tiempo. Tratar de parecer lo que no somos es tomar el camino equivocado, mejor nos encaminamos correctamente desde el principio.

La meta es permitir que nuestra marca personal se convierta en una luz de nuestra mejor versión. Pero, claramente, esto no se logra de la noche a la mañana, hay que hacer un ejercicio de reflexión que nos lleve al autoconocimiento. Es un proceso por el cual llegaremos a distinguir en nosotros mismos aquellos rasgos que nos dan identidad y nos llevarán a destacar. Se trata de conocer nuestros defectos y partes débiles para controlarlas y de hacer sobresalir nuestros aspectos brillantes con el objetivo de establecer las bases de una reputación. Claramente, generar una marca en función de alguien más es muy riesgoso ya que se construye sobre terrenos arenosos. Ser el esposo de alguien más no debiera ser una característica distintiva, como tampoco lo es ser el hijo de fulano, el compadre de perengano. Más bien, tendríamos que buscar en nuestro propio acervo.

De la misma manera en que para una compañía su marca es un activo, para una persona tiene que ser el vehículo que comunique valores, pasiones y al individuo que tenemos dentro. Es un elemento del cual nos tenemos que sentir orgullosos ya que es nuestro salvoconducto primordial para destacar de la mejor manera: haciendo aquello que nos gusta y que queremos que el mundo conozca de nosotros mismos.

Centrarse en uno mismo consiste en conocer qué es aquello que me distingue si estoy parada entre una multitud. ¿Cómo le haría una persona para describirle a alguien más quién soy yo y que me encuentre? ¿Qué me gustaría que dijeran? Por supuesto, aquí va implícito saber quien soy y cuales son mis sueños. Cuando tenemos claras estas respuestas, lo siguiente es empezar a describirnos de esta manera. A nosotros mismos, frente al espejo; como si nos estuviéramos presentando al personaje que queremos ser. También, necesitamos describirnos así en nuestro entorno, hablar de nosotros mismos como nosotros mismos queremos que hablen de nuestra persona.

Al hacerlo, estas palabras se convierten en una profecía que está condenada a cumplirse. Por lo tanto, es indispensable cuidar lo que decimos de nosotros mismos porque así es como nos verán los demás. Hablar de esa gran idea que somos nosotros mismos ayudará a que el universo empiece a completar el trabajo. Pero, cuidado, no se trata de ser ese tipo de personas arrogantes, ego complacientes, egocéntricas que caen en la trampa de Narciso que muere ahogado contemplando su propia belleza.

Generar una marca personal se trata de construir aquello que queremos que la gente piense cuando escuche nuestro nombre. Se trata de destacar para ser elegido para aprovechar esas ventanas de oportunidad que nos encantaría hacer fructificar. Por eso, más que una actitud narcisista, al generar nuestra marca personal hay que dar un paso atrás y con honestidad vernos y evaluarnos. Hacer lo mismo que haríamos con un producto o con un servicio: entender cuáles son sus debilidades y que aspectos resultan interesantes. Se trata de magnificar las cualidades al punto en que el mercado nos recuerde siempre que haya una tarea que nosotros queremos y podemos hacer y nos elija por encima de las demás opciones.

Por supuesto, copiar la marca personal de alguien más es absurdo. Una marca personal bien hecha le sirve solamente a esa persona y a nadie más. El que quiera colocarse una marca personal ajena, le sucederá lo que a las hermanastras de Cenicienta con las zapatillas: le quedará apretada y caminar con zapatos más pequeños o muy holgados es sumamente incómodo. En última instancia, cuando hacemos bien el trabajo de construcción de nuestra marca personal encontramos algo maravilloso: nuestro propósito particular por el despliegue de nuestra identidad.

Escucha por escrito

El miedo como pretexto literario

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Cuando el lenguaje es fondo y forma

Ayer, fui a comer a uno de estos restaurantes que están clasificados como lugares de negocios, aunque a decir verdad, el lugar estaba lleno de grupos de amigas, de mamás con niños chiquitos que estaban sentadas entre grupos de ejecutivos. Mientras esperaba a que llegaran las personas con las que iba a comer, escuchaba como las pláticas iban de un tema a otro y eran totalmente distintos. Unos grupos hablaban del mercado futuros de Chicago, otros de pañales, unos de chismes de la asociación de padres de familia y otros de las perspectivas de negocio en tiempos de la cuarta transformación. La verdad, el ambiente era muy variado, tal vez, demasiado.

La plática que más me llamó la atención fue la de la mesa de al lado. Era un grupo de tres muchachos, dos de ellos vestidos de saco y corbata, camisa blanca, zapatos de agujeta, calcetines altos, olor a loción, el otro usaba camisa de cuadros, pantalón de gabardina y mocasines. Los encorbatados hablaban y hablaban, gesticulaban mucho mientras le proponían el negocio de la vida a su contraparte.

Al poner atención, me di cuenta de los argumentos que usaban, que no eran nada malos, pero el vocabulario con el que se expresaban me puso la piel de gallina. De repente, empecé a voltear para ver si estaba en un restaurante y no en una cantina. Por el lenguaje, parecía que me encontraba en una pulquería o en un billar. Mientras los encorbatados hablaban como cargadores, diría mi abuelita, el de la camisa de cuadro los escuchaba, sin decir palabra.

El episodio duró algo así como siete minutos. Porque, incluso antes de que pudieran ordenar algo más que las bebidas, el joven de la camisa de cuadros se paró y les dijo, señores así no es posible hacer negocio. Salió del restaurante y los dejó con un palmo de narices, confundidos, pero en cinco segundos se les quitó. Se murieron de risa y siguieron platicando tan felices como si no acabaran de perder un cliente.

A lo largo de la comida, me distraía y miraba a los de la mesa de al lado. Comieron felices de la vida, pidieron una botella de vino, después de los aperitivos y antes de los digestivos. Me imagino que la cuenta fue cara, pero no importaba tanto, pagaron con una tarjeta corporativa. Los meseros se veían felices, seguramente les dejaron una propina generosa.

No cabe duda, dicen que el hábito no hace el monje, sus hábitos tampoco. El lenguaje sigue siendo una seña de identidad y, aunque pareciera lo contrario, también es forma y fondo.

 

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