El gobierno que merecen

Mañana es el súper martes en Estados Unidos. Se le conoce así por el peso de la toma de decisiones de ese día. Al terminar esa jornada, se conocerán los canditados republicanos y demócrtatas que se medirán en la contienda que llevará al ganador a despachar desde la oficina oval. Por increíble que parezca, los republicanos tendrán como candidato a Donald Trump y los demócratas irán de la mano con Hillary Clinton.

Los republicanos dejan al mundo con la boca abierta. Ponen sus esperanzas en un hombre que ha hecho de la corrección un trapo, de la educación un elemento prescindible, de la cordura un girón, del odio estandarte, de la diferencia una amenaza y de la estupidez moneda de camnio. La sorpresa es como esta fórmula ha tenido tanto éxito. Trump, es justo decirlo, ha sido consistente, no ha tratado de disimular su xenofobia, no de ocultar su punto de vista. Ha sido como la tortuga de la fábula de Esopo y ha caminado con buen rumbo a la meta. 

En cambio, los intelectuales, políticos y diplomáticos se parecen a la liebre. Han visto como el bocón de Trump avanza, han despreciado sus pasos y desde la comodidad del letargo, como echados a dormir, han esperado a que el señor se tropiece con la lengua y no ha sucedido. Mientras unos se quedaban en la seguridad de que tanta idiotez no tenía posibilidades de vida, cerraron la boca dejando que la gente cayera en la cuenta de lo insostenible que es un personaje como Trump. Debieron hablar.

Ahora, a unos cuantos momentos del súper martes y dadas las tendencias, muchos quieren salir a decir lo que antes callaron. Quieren meter el acelerador, apresurarse para ganarle a esta tortuga deleznable y se ve muy difícil que lo puedan rebasar antes de que cruce la meta. Ahora sí,  muchos salen preocupados a alertar del monstruo que se dirige a la Casa Blanca, esperemos que no sea muy tarde. Lo malo es que ya le dieron vuelo para ser elegido el próximo Noviembre.

Claro, no todo está dicho.

Sin embargo, cada nación tiene el gobierno que se merece. ¿Será que los Estados Unidos merecen a una persona con las miras tan cortas, la educación tan desgastada, el prejuicio tan alto, el desprecio como marca personal y el relumbrón como mejor cualidad? Cuidado, el señor presume muchas cosas que en realidad no es. Basta verlo, por amor de Dios. Ojalá que los estadounidenses no merezcan un mentiroso. Ojalá que pongan atención 

 

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El voto chicano

Está de no entenderse. En el discurso de agradecimiento, tras su victoria en Nevada, Donald Trump destacó un presinto apoyo entre los latinos, después de que un sondeo de CNN indicara que sumó el 44 por ciento de apoyo. Sencillamente, no lo entiendo. ¿Quién en su sano juicio apoya a una persona que te desprecia? Y, no sólo eso, el desprecio de Trump hacia los latinos es abierto, no hay disimulos. 

Me entristece ver estos resultados, pero, también me asombran. Es como si estos americanos de origenes hispanos quisieran darse un balazo en la pierna. Si durante la administración del Presidente Obama, que es latino friendly se han roto records de deportaciones, se han roto familias y se han perpetrado barbaridades de lesa humanidad, ¿qué esperan que pase con un hombre que se pone nervioso ante los diferentes, que no le gusta oír hablar en otro idioma, que es un bruto al que no le da pena mostrar su imbecilidad?

Esta de no entenderse. La tercera victoria al hilo de Trump, queda claro que los ineducados, los menos preparados, son los que le han dado su apoyo. Los sondeos en Nevada muestran que el 57 por ciento del voto que consiguió Donlad Trump viene de personas que no terminaron la preparatoria, lo mismo que sucedió en las anteriores internas. La frase que utilizó como agradecimiento a sus votantes fue Amo a los pobre ente educados. ¡Dios mío! ¿Será que no lo escuchan? Otro poquito y les da las gracias por ser tan tontos. Y, aún así, votan por el.

El voto chicano que apoya a Donald Trump habla de aquellos que con tal de pertenecer son capaces de aguantar enormes cantidades de desprecio. Tampoco es que El señor de los muros las traiga todas consigo. Según Latino Decisions, sólo el 7 por ciento de la poblacion latina en Nevada participó en la votación interna repubicana, frente al 19 por ciento que lo hizo en la demócrata. Es dexir, unicamente se consiguió el respaldo de dos mil quinientos votantes de quinientos mil que viven allá.

En contexto las cosas no lucen tan bien para Trump, pero sigue habiendo dos mil quinientos despistados que son capaces de escupir al cielo y dar su voto a quien los desprecia. No lo entiendo.

  

Seguimos hablando del Papa

Mientras el Papa, ya en Roma, convalece de algún padecimiento que lo tiene con fiebre. Mientras está ya inmerso en la cotidianidad del Vaticano, aquí propios y extraños seguimos hablando de los excesos e insuficiencias de su paso por México. Los unos defraudados, suspiran por los temas que no trató, los otros exultantes dan vítores por sus palabras y derraman lágrimas conmovidas mientras escuchan los cantos que se entonaron con motivo de la visita.  Unos se burlan de los que recibieron regaños, otros se quejan de lo populachero que les pareció el discurso. En realidad, muchos más abrimos la boca que los que abrimos los oídos. En una especie de Babelia nueva generación, pocos entienden o, mas bien, cada uno entiende lo que le conviene.  

Lo curioso es que muchos de los que levantan las cejas y arrugan la nariz, esos que elevan el índice y dicen lo que piensan no son católicos, ¿entonces? ¿Será que están buscando motivos de conversión? Lo dudo. En muchos casos lo que se busca es un reflector y lo que vemos son a una serie de oportunistas que se avalanzan sobre cualquier pretexto para brillar sin luz propia. Si no, que alguien me explique porque muchos gritaron en Palacio Nacional ¡bendición, bendición! O, mejor aún, ¿qué tiene que opinar un catedrático abiertamente no creyente sobre los temas de algo que ya dejó claro, no le interesa? El fenómeno es extraño.  

Sin duda, el Papa emitió muchos mensajes que de sí son  elementos políticos. Aunque, él dijo que su visita era pastoral, ergo, sus palabras tenían receptores muy específicos, muchos se sintieron aludidos, ¿por? El efecto me da un poco de risa y no deja de llamar la atención. Si un ateo o un agnóstico se queja de los cortes de circulación, de las inconveniencias en el aeropuerto, en las incomodidades, lo entiendo. Si se molesta por el presupuesto invertido en la visita del Pontifice, me parece que están en su derecho.

Lo curioso es como muchos que no se confiesan católicos, se atreven a opinar sobre temas como la comunión para los divorciados, el aborto, la participación femenina en las tareas exclusivas para hombres en el rito, la ordenación de diáconos casados y muchos temas que conocen pero que en realidad no les atañe, ¿o si? En cambio, aquellos a los que sí se dirigió, a los que les jaló la orejas, a los que les advirtió sobre los caminos torcidos,  esos han hecho mutis. Ni se quejan ni acusan recibo. 

Bueno, mientras Su Santidad convalece del mal que lo tiene con fiebre en Roma, aquí algunos siguen abriendo la boca y otros se miran la punta de los zapatos. Psssí. A lo mejor lo que está pasando es que los que se dicen jerarcas de los fieles ya no tienen tanta fe y los que no la confiesan, tienen ganas de tenerla. ¿Será?

  

El subcomandante Marcos

Han absuelto al subcomandante Marcos, los delitos por los que se le acusaba, han prescrito. Lo curioso es que hoy mucha gente, incluso en México ya se olvidó de él. La memoria es un aliado muy frágil. Sin embargo, en su momento fue una figura que tuvo ecos que salieron de la selva y llegaron a todo el mundo para estremecer al regimen presidencial. Los indigenas tomaban la palestra y decían aquí estoy y vengo a exponer mi desacuerdo, pero eso fue hace veinte años. Todo se olvida, si no hay que ver el poco avance que ha habido en terminos de pobreza y desigualdad en el estado de Chiapas. ¿Quién fue Marcos?

El subcomandante Marcos encabezó el 1 de enero de 1994 el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas (sur de México). La movilización demandaba el respeto a los derechos humanos y políticos de los pueblos indígenas, ignorados por el Gobierno mexicano durante décadas. La rebelión consiguió hacerse del control de varias comunidades —que todavía mantienen una especie de autogobierno— y después de varios meses de negociaciones con el Gobierno mexicano cedió al desarme.
Marcos fue un perseguido. Lo correteó el ejercito mexicano, los periodistas de todo el mundo, los embajadores de buena voluntad de cada gobierno en México, los que le vendieron armas por debajo de la mesa que llegaron desde Francia y se apellidaron Mitterand, los turistas, los escritores. Era todo un fenómeno que Hollywood pudo mirar con cierta envidia. Un ícono. Y, también, resguardado por su capucha, dejando ver ojos enigmaticos, una pipa y una buena seleccion de palabras, se dorjó una marca que hoy se vende en forma de muñwquitos de trapo en los mercados chiapanecos.

No le llego el perdón, tan vez porque nunca lo pidió. Pero ya le llego la calma de que sus delitos ya sobreseieron. Las cosas volvieron a su cauce, las brechas entre los diferentes no se zanjaron y hasta su fama mundial ha perdido brillo. En el colmo de lo dicho, muchos preguntan ¿Marcos, quién era el subcomandante Marcos? 

 

Tropezar de nuevo

Mi padre tiene un dicho que nos viene a mano, tropezar no está mal, tropezar con la misma piedra sí. Las piedras ruedan para abajo, asi que si hay que superar el mismo obstáculo es que vamos de bajada. Equivocarse es parte de la condición humana, fallar es parte de la naturaleza. Sí, pero de las fallas se aprende. El que no aprende, retrocede. Así es la cosa.  Por eso, al escuchar el informe de la Auditoría Superior de la Nación no queda más que darnos cuenta que volvimos a teopezarnos con la misma piedra. ¿Cuándo vamos a entender?

El informe del Auditor de la Nación reporta irregularidades, desviaciones, faltas, huecos. Hablando en forma sencilla, el dinero que los particulares ponemos en manos del Estado se usó en formas no autorizadas. ¿Eso quiere decir que se usó mal? No. Al menos, no necesariamente. Lo que quiere decir es que el dinero aprobado para ciertos rubros se aplicó a otros. Entonces, lo lógico es pedir una explicación por ese cambio de rumbo y averiguar si estas modificaciones estuvieron bien o no.

Y, ahí, como dice el refrán popular, es donde la puerca turece el rabo. Sabemos que hay desvios de recursos, que hay su ejercicios, que hay dineros que no llegaron a su destino y nadie dice ni hace nada. Creo que sería mejor que no nos hubiéramos enterado, ¿para qué? Si de todas formas no pasa nada. Y, peor, los que se tienen que ocupar de que pase no van a mover un dedo porque eso los afecta directamente. 

La Auditoría Superior está cumpliendo, nos está informando del cochinero que hay en el uso del dinero de los contribuyentes y desde la impotencia, los ciudadanos nos ponemos negros de coraje y los cínicos que mal manejan los recursos ni se despeinan. En vez de explicar, de enmendar y de tomar una postura honorable, después de semenjante evidencia de mezquindad, se dan un bono como premio por su astucia.

¿Qué va a pasar el próximo año? Lo mismo. Vamos a tropezar con la misma piedra porque a ellos no les conviene que las cosas cambien. Porque mientras muchos no tienen y otros tienen casi nada, ellos se ponen morados de comer caviares y langostas, se embrutecen con vinos y champañas, se enjoyan con marcas que no saben pronunciar, se duermen en sus curules, se espantan las moscas en sus elegantes oficinas, se llenan las bolsas de monedas que no son suyas y los contribuyentes que mantenemos a toda está grey, vemos como las piedras van para abajo y nosotros nos despeñamos sin que nadie ponga un remedio.

En fin, tropezar no está mal, hacerlo con la misma piedra…

  

La verdad sobre el caso de Harry Quebert

La verdad sobre el caso de Harry Quebert 

Joël Dicker

Alfaguara, 2014

Es curioso como los libros se abren camino para llegar a ser leídos. En este caso partícular, había leído reseñas, me llegó un resumen de los primeros capítulos a la casa, dije que me gustaría leerlo, pero no compré el libro. El chico que está en los torniquetes de entrada a los baños del club es un gran lector, a menudo comentamos y nos hacemos recomendaciones de lecturas,  vi cuando lo estaba leyendo y me dijo que lo estaba disfrutando mucho. Se lo presto cuando lo acabe, me dijo y cumplió la promesa. Entonces, La verdad sobre el caso de Harry Quebert tomó el carril de alta velocidad y se le adelantó a Salinger, McEwan y Yoshimoto y lo empecé a leer para devolverlo lo antes posible. Sí, yo soy de esas personas que devuelven los libros.

La verdad sobre el caso de Harry Quebert tiene la cualidad que debe tener una novela policiaca, atrapa al lector. En térnminos de lenguaje, me tocó leer una traducción hecha por Juan Carlos Durán Romero quien tuvo el desatino de castellanizar muchas expresiones que difícilmente pronunciaría un habitante de New Hampshire que es donde se desenvuelve la novela. Ni hablar, como dijera Octavio Paz, traduttori, traidori. Hay repeticiones y dislalias que no sé si arribuirlas al escritor o al traductor.

El autor, Jöel Dicker, utiliza una estrategia que al principio molesta y conforme avanza la novela convierte en un canal acertado para que el escritor se haga presente con el lector, da cuenta de 31 consejos que su maestro le dio para escribir una novela. Es de hacer notar que todos son buenos consejos y valen como guía para el lector. Se apoya en la teoría de Chesterton para ir sembrando pistas que le sirven al que va avanzando en la trama para generar hipótesis y ver si se confirman o no. Deja un espacio para que la mente intuitiva de quien lee luzca.

La novela inicia cuando una anciana habla a la central de policia de Aurora, un pequeño pueblo de New Hampshire, para denunciar que ha visto como un sujeto va persiguiendo a una chica que va herida. Luego, la viejita aparece muerta y la chica es declarada desaparecida. Ese es el hilo central de la narración, el secundario nos deja ver la angustia de un escritor frente a la hoja en blanco después de haber escrito un primer libro que tuvo un gran éxito. Hay una tercera línea narrariva dedicada al amor.

“A principios del 2008, aproximadamente año y medio después de haberme convertido, gracias a mi primera novela, en la promesa de la literatura norteamericana, estaba inmerso en la terrible crisis de la página en blanco. “

Dicker se arriesga a que el lector lance la novela contra la pared por no aguantar esa autoprofecía ultrapretenciosa, que es justo   decir, se confirmó, el libro es un best seller y así hay que leerlo. De repente hay que aguantarle  ciertos grados de presunción exagerada que se pudo haber evitado. 

Como sucede generalmente, los crímenes giran en torno a una historia de amor que el autor intenta fallidamente hacernos ver como entrañable. Esa línea narrativa es mediocre y no convence. Un escritor, el maestro de los consejos, se enamora de una chiquilla de quince años, la que desaparece al principio de la novela, y años mas tarde es acusado de ser el asesino. Trata de hacerle un guiño a Nabokov pero queda lejos y con una deuda muy grande.  Los diálogos no cumplen, no aportan información, son vacuos y el lector puede brincárselos sin que eso le quite ningún dato importante. Tienen la pretensión de ser poéticos, pero se quedan a la mitad del camino:

—¿De dónde vienen las olas?

—De lejos —respondió Harry—. Vienen de lejos para ver la orilla de la gran América antes de morir.

—Por Dios, ¿para qué querer morir?

—No es querer morir, es no querer seguir viviendo.

La novela vale en su planteamiento policiaco: Dicker abre múltiples hipótesis y tiene el acierto de resolverlas todas, no deja un sólo cabo suelto. Le cumple al lector y no le da espacio a dudas sin resolver. Eso es lo que entusiamsa de esta novela. Las 668 páginas de extensión cumplen a cabalidad con la promesa, el autor no te deja colgado, cuida al que lee, lo lleva de la mano, lo conduce en forma sutil para que nos se pierda. Se nota la intención autoral de preocupación por quien lee. Eso es un gran acierto de la pluma.

Es una novela policiaca que ofrece varias vueltas de tuerca. Cuando uno está seguro de lo que va a suceder y que efectivamente sucede, Dicker mueve los escenarios y cambia el rumbo. Eso ayuda a sostener la tensión narrativa y mantiene el interés del lector. Al final, prepara el terreno para irse despidiendo del lector.

Un buen libro, Marcus, no se mide sólo por sus últimas palabras, sino por ele efecto colectivo de todas las palabras precedentes. Apenas medio segundo después de haber leído la última palabra, el lector debe sentirse invadido por un fuerte sentimiento; durante un instante, sólo debe de pensar en todo lo que acaba de leer, mirar la portada y sonreír con un gramo de tristeza porque va a echar de menos a todos los personajes.

Efectivamente, al terminar La verdad sobre el caso de Harry Quebert, sentí eso de lo que Dicker habla y que he sentido con pocos libros. Me gustaría que no se hubiera acabado. Ahora, encima, lo tengo que devolver.
  

La locura consumista que enfermó al mundo

Se fue el Papa Francisco, regresó a Roma. Todavía no aterrizaba y en el aire, entre nubes, tan cerca del cielo seguía mandando mensajes que ahora tomaban tonos fuertes. Las manos chamuscadas de quienes defendieron intereses malignos, las conciencias llenas de ollín de los que olvidaron a los maltratados, el tufo asqueroso de quienes victimizaron a las víctimas de pederastia con un descuido y a las que les aplicaron toda la fuerza que da la arrogancia, deberían presentar su renuncia.

No hizo falta decir nombres. Sabemos a quien se dirige.

No les valió la pena. Pensaron que tras una túnica de telas finas, un alzacuellos almidonado, un anillo lujoso y un aparato que gozó apoyo de ricos y poderosos, la impunidad estaría garantizada. Pensaron y por muchos años tuvieron razón que el carrito de golf, las comodidades, la abundancia, la extravagancia y las buenas amistades les bastarían. En el pináculo de la locura, habrán pensado que de eso se trataba el Evangelio.

Parece que ya se les va a acabar el veinte.

Por eso, desde el confort ordenaron que los apestosos se alejen, que los sucios no se acerquen, que los que lloran no le quitan belleza al panorama y, sobretodo, que los escandalosos no me vengan a amenazar las maravillas de las que hoy gozo. Se ocuparon de comprar más y de cuidar menos, de consumir y correr tras los anhelos de la tierra y se olvidaron que hay un cielo. Por años, les salió bien. Por años, la gente llegó a preguntarse si el bien prevalecería sobre el mal algún día. Muchos no tuvieron paciencia y por su culpa abandonaron la fe. Me pregunto si no le tendrán miedo a la muerte, si no se amedrentan al pensar que van a enfrentar la mirada de Dios que les preguntará por todas esas ovejas perdidas.

Antes, seguro que eso ni les preocupaba. Desde la comodidad y la elegancia fueron muy príncipes y nada pastores. Zapatos, camisas, autos, guaruras, obras de arte no tienen nada de malo. Lo que es terrible es que eso conduzca al camino de la perdición, que tanto brillo obnubilé la vista y tome las riendas de la vocación. Ay de aquél que se olvide de los más pequeños, ay del que abuse de ellos. Mirar a otro lado, silbar y taparse los ojos no salva a nadie. La carrera consumista que enfermó al mundo, esa que ha dejado la riqueza en manos de unos cuantos y a despojado a miles, esa corrompió a los que debieron  ser buenos y optaron por ser cómplices. 

No se hagan, les están hablando a ustedes. 

  
  

Los pasos del Papa Francisco en México

Fue como un suspiro. Terminó la visita del Papa Francisco a México y pareciera que apenas acababa de empezar. Queda un barullo que oscila entre los que critican todo y las cancioncitas cursilonas que el compusieron. Queda el encandilamiento de los bailables, la gran producción de los eventos y los padecimientos propios que provocan los protocolos de seguridad alrededor del dignatario. Por suerte, hay algo más.  En el centro, quedan sus palabras, sus reflexiones, sus pasos. Todos los símbolos que nos dejó, incluso con sus improvisaciones.

Los pasos del Papa Francisco van más allá de toda la parafernalia de gran formato, de los oportunistas que quisieron atravesarse en el camino para salir en la foto o de los regaños a todos los perfumados que llegaron luciendo joyas y caras estiradas o de las banderitas y pósters photoshopeados con imágenes manipuladas y efectistas.  Tristemente, es lo que más ruido hace y lo que más jala la atención. También lo que se va a olvidar con rapidez. En una semana, el tema será viejo y se diluirá en la memoria.

Pero, los que logren ver un poco mas allá, los que miren con detenimiento, los que lean sus homilías o se detengan a analizar los signos, tendrán un mejor sustento para analizar la visita del Papa. La superficialidad nos lleva a precipitarnos, nos lleva a perdernos en la vía de la frivolidad. En cambio, escuchar lo que dijo y detenernos a valorar nos deja en un mejor terreno. Puede gustar o no, podemos creer que faltó o sobró algo que decir, que se quedaron temas pendientes o hubo un exceso de asignaturas; nos puede caer bien o mal, podemos creer o no, pero el tamiz de la reflexión nos da perspectiva.

En todo caso, poner atención en los pasos del Papa Francisco nos revela las intenciones del Pontífice desde los primeros momentos de su visita. De igual forma, nos sirve para ver una especie de resumen y pensar. Al llegar, recién bajado del avion, en vez de caminar por la alfombra roja, se desvió y siguió su propio rumbo. Se arrodilló frente a la tumba del Tatic, visitó un penal, un hospital. También fue al Palacio Nacional y recibió varias llaves de distintas ciudades. Se quedó en contemplación ante la Virgen de Guadalupe. Salió de la Nunciatura y rezó con la gente. Rompió el protocolo todas las veces que quiso. Se enojó. Cantó. Nos vió y lo vimos. 

Los pasos del Papa Francisco en México son pistas, queda a cada quien la posibilidad de de descifrarlas. 

  

¡No seas egoísta!

Dicen que cuando alguien sufre un evento en el que se sorprende de forma negativa, al interior de la mente se encienden las alarmas del susto. Ante el miedo, si no se puede huir, el cuerpo reúne inteligencia, instinto y fuerza para empezar a luchar. Cada quién se prepara, en un instante, con las mejores herramientas para salir victorioso de la lucha. Es un impulso que algunos llaman insinto y que está inoculado para defender la vida. Para los primitivos, la fuerza sale primero que nada, para los que han pasado por el tamiz de la preparación, los argumentos van primero. Escuchar lo que alguien dice cuando reacciona ante este tipo de estímulos, es atusbar en la parte más interna y profunda de un ser.

Fíjense lo que han dicho Trump, Clinton, Maduro, Peña, Videgaray, Lucero y tantos otros a los que hemos visto responder en situaciones comprometedoras. Revelan sus miedos y con ellos su personalidad. Recuerdo a McCain, excandidato a la presidencia de Estados Unidos gritar despaborido: ¡comunistas!, tantos años después de la caída del muro de Berlín. Ayer, el Papa Francisco, en medio de una multitud que lo aclamaba, sufrió un doble tirón que le hizo perder el equilibrio y avalanzarse sobre un chico en silla de ruedas. Furioso, le gritó a quien lo jaló ¡no seas egoista!

El video de exabrupto ya corre por las redes sociales. Unos tratan de justificar al Papa y otros lo aceibillan, unos dicen que la reacción es normal y otros se llenan la boca con críticas. Yo observo. Escucho. Los que dicen que fue un error de la seguridad del Pontífice tienen razón, pero el Papa Francisco no da muchas oportunidades para evitar esos altercados cada vez que se sale de protocolo. Sin embargo, las palabras que salieron del corazón de Francisco hablan de él.

No fue una majadería ni una palabra altisonante, no fue una amenaza ni una condena.Fue una orden. ¡No seas egoísta! El máximo temor del Papa Francisco no era manchar su imagen ni nada por el estilo. El Santo Padre le tiene miedo al egoísmo, le llamó diablo en la homilía que acababa de pronunciar. No le atemorizó una bala, le da susto una actitud egocéntrica de alguien que con tal de tenerlo cerca es capaz de jalarlo y precipitarlo contra un enfermo en silla de ruedas. 

Como buen evangelizador que es, he encontrado mucha luz en esas improvisaciones de Francisco. Me ha gustado mucho su actuar fuera del script tan calculado y controlado. Su espontaneidad habla de él y por él. Sus críticos podrán proferir todo tipo de censuras y reproches, sus encargados de comunicación podrán dar todo tipo de justificaciones ante el grito del Papa. Lo mejor será dejar que ellos digan lo que quieran y prestar oído al Pontífice. ¿Será posible obedecer esa orden? 

Nos habla directo, nos exige con un grito: ¡No seas egoísta! Lo hace en la época del selfie y la autocomplacencia en tiempo real. Tal vez sea tiempo de dejarnos de ver en el espejo y ampliar las miras. 

  

Arrodillado frente al Tatic

Al obispo Samuel Ruiz García, defensor de los derechos indígenas, le decían Tatic, padre en lengua Tzolzil. Un hombre entrañable que fue atacado por propios y extraños por esa vocación que tuvo para permanecer de lado de quienes no han sido favorecidos. Don Samuel vivió en primera persona la tragedia de Acteal, enterrar a los que fueron asesinados mientras rezaban y que fueron acribillados sin que la Historia nos haya dado una respuesta o una razón.

El obispo pidió razones, elevó la voz y no gustó.  Don Samuel quiso incorporar las formas sincréticas de los ritos indígenas con los católicos y recibió sendos manazos. El Tatic primero recibió un obispo coadjutor para que le diera una aplacadita, pero Don Raúl Vera entendió y apoyó la obra del que quiso ver por los,pobres entre los pobres y luego fue apartado de su grey amada.

Fue un hombre sencillo, alejado de la pompa y el oropel. Fue un sacerdote que tuvo túnicas coloridas, bordadas por manos indigenas, sencillas, sin hilos de oro ni anillos de joyas preciosas. Fue un trabajador incansable y, los que lo conocieron dicen que era muy cariñoso. Era un hombre de Dios. Fue un líder carismático que entró en conflicto con las fuerzas abusivas. Pero, sobretodo, fue un hombre de paz.

Hoy, escuché a varios decir que el Papa Francisco fue a repetir el eterno lugar común de pedir perdón a los indígenas. Me parece que hace falta leer los signos. Les quitaron a su Tatic, al que veía por ellos, al hombre probo, al pastor lo mandan a morir a Querétaro. Sí que merecían esa disculpa que no les dió la curia que los separó, por los políticos que le arrugaron la nariz.

Hoy el Papa se hinca en forma respetuosa y conmovida frente a ese pastor que hizo bien, que incluyó sindo fiel a la filosofía católica, que quiere ser universal ¿por qué dejar de lado a los indigenas? El Papa Francisco de rodillas le da un espaldarazo a su obra y reivindica su labor. Un Pontifice que se inclina y entrega flores, de la misma forma en que se hace frente a un santo. ¿Qué nos querrá dejar ver este Papa?

Me gusta el reconocimiento a la vida de entrega y amor a un Tatic que luchó como un hombre por los suyos. Al honrar a Don Samuel lo hace con todos los que al lado de Don Samuel labraron la viña de Dios.

  

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