¿Y los carteles estadounidenses?

Jack Riley, director interino de la DEA, declara con la autoridad que le da haber perseguido por muchos años a Joaquín Guzmán Loera, que El Chapo es el traficante más peligroso del mundo. Tanto él como el Cartel de Sinaloa tienen dominado el mercado de heroína en Estados Unidos. En un informe que dio ante la Cámara Baja estadounidense  Riley expresó que el grupo de Guzmán Loera y otras organizaciones criminales mexicanas se disputan las plazas más lucrativas de venta de drogas como son Nueva York, Filadelfia y Washington, mismas que a tes estaban en manos de colombianos.

Imagino a los legisladores estadounidenses asintiendo con gravedad y consternación ante la obviedad de las palabras e Riley. Seguro se habrán mirado unos a otros con los ojos tan abiertos como un plato sopero y se habrán llevado las manos a la boca para contener un grito desesperado. Sí, espejitos en Capitol Hill.

Las declaraciones como las del señor Riley siempre me llevan a preguntarme varias cosas. ¿Por qué siempre que se habla de  crimen organizado, los grupos son mexicanos, rusos, colombianos, chinos, árabes y nunca estadounidenses? Parece que en Seattle o en Forth Worth o en Boston todos se portan bien y nadie hace uso de estupefacientes. Al escucharlo nos hace creer que la gente llega de fuera y distribuye la droga sin complicidad alguna de ciudadanos américanos. Seguramente piensan que las drogas se mueven solas y se consumen por adictos de todas partes del mundo menos de Estados Unidos. Seguro las drogas circulan por arte de magia y la compran seres imaginarios.¿ Claro que no!

Como de costumbre, es más fácil elevar el dedo y señalar a quien se deje para echarle la culpa del problema de narcotráfico. No acusan recibo de que este problema, como cualquier otro, no se inicia con la oferta sino con la demanda acelerada y descontrolada que se ha disparado entre los habitantes de Estados Unidos. El problema de delincuencia se inicia  con un conflicto de salud, los toxicómanos en ese país van en aumento. Allá les gusta consumir drogas, intoxicarse con analgésicos, fumar marihuana, corroerse con cocaína, atarscarse de heroína y el sistema de salud norteamericano no ha sido eficiente para inhibir la demanda de drogas de sus habitantes. No han podido frenar el apetito voraz que tienen por los narcóticos. Es más fácil decir que los carteles son peligrosos que hacerse cargo de prevenir el consumo de drogas.

Sí, El Chapo es peligroso, es más es peligrosisimo. En eso tiene razón el señor Riley. Pero no va sólo. Hay muchos estadounidenses que lo ayudan, sea consumiendo, sea distribuyendo o facilitandole las cosas para que su operación siga creciendo. La agencia antinarcóticos ha hecho muy mal su trabajo. Ni ha tomado al toro por los cuernos, ni ha prevenido que los adictos sigan demandando drogas, ni ha movido un dedo para capturar a sus nacionales involucrados. Se han dedicado a ver lo que sucede afuera dejando que el problema interno se agigante. Tampoco han logrado detectar los carteles estadounidenses que, estoy segura, también existen.

Dice el señor Riley que ha dedicado su vida a atrapar al Chapo Guzmán. Debe estar muy frustrado. ¿Y si también se dedicara a buscar a los Smith, Jones, Robertson y tantos otros que también delinquen allá? Tal vez si hubiera promovido planes para inhibir el consumo entre sus compatriotas, estaría presentando mejores resultados en vez de presentarse ante sus legisladores a declarar obviedades. Todos sabemos de la peligrosidad de los carteles mexicanos, pero repito, no crecieron solos. La gravedad del tema es que seguirán creciendo si no se toman medidas reales para disminuir el consumo y prevenir la distribución. claro que es más fácil levantar el dedo y reírse de las autoridades mexicanas que dejaron ir dos veces a Guzmán Loera. Claro, eso es más sencillo. Ademas, el hubiera no existe.

   

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La bocana

En Acapulco, al despuntar el día, abro los ojos y me topo con la superioridad del espectáculo: la inmensidad del cielo se viste de los mejores tonos que van desde el azul más intenso hasta el rosa apasionado. El sol se refleja en el mar y las nubes se dibujan entre las olas. Hay que poner atención para no terminar confundiendo la bóveda celeste con la profundidad de las aguas. 

Las lucecitas de la ciudad se apagan porque los rayos del sol se encienden. Esa es la señal para saltar de la cama y salir a caminar. Digo que voy a hacer ejercicio pero mi verdadera intención es permitir que la mañana se me meta en el cuerpo y el el milagro de un nuevo día se encarne en mí. Es la sensación de la brisa salada que se combina con los veintidós grados a las ocho de la mañana. 

Hay varias rutas y circuitos que me gusta hacer, sin embargo, el que más me reta es el camino que me lleva a la bocana. Es un trayecto de casi seis kilómetros de subidas y bajadas, de pendientes con altos grados de inclinación que exige fortaleza física y voluntad. Es un sendero que en ir y venir se invieten dos horas de caminata intensa. En esta ruta me entrené para hacer el Camino de Santiago. Por eso, caminar rumbo a esta entrada de mar siempre tiene evocaciones especiales.

El tramo final lleva al mar. Es una vereda ecológica en la que se respetó el entorno original. Al caminar por ahí te salen al encuentro amates muy altos con raices de grandes dimensiones, laureles, papayos y mangos. El olor a fruta combinado con los aromas de sal revigorisa el cuerpo. El sonido del arroyo que busca encontrarse con el mar es una especie de mantra alegre que alaba la inmensidad. El agua corre entre las rocas y piedras de rio.

Hay un punto en el que el agua dulce se funde con agua salada. Los remolinos que se forman por este encuentro confunden al observador que ya no sabe cuál corriente es de esa agua clara y joven y cuál es el comienzo de la infinidad del Pacífico. Ahí, en ese punto, el arroyo se convierte en algo superior, cambia de nivel y se eleva. Es una transición similar al alumbramiento de la vida, es dejar la pequeñez que ya no puede contener al bebé para lanzarlo a la grandiosidad del mar.

La fusión es tranquila, los remolinos son círculos concéntricos que se hacen y deshacen para dar continuidad, para dejar correr el cauce de las aguas. Es una imagen perfecta que la naturaleza nos ofrece para entender que la vida no es un antónimo de la muerte, simplemente son etapas que llevan un mismo sentido. Unos ni siquiera lo ven, otros lo desestiman, para algunos adquiere un significado, para mí, que casi puedo ver entre la maleza como se  dibuja una flecha amarilla, el significado del verano, del agua, del cielo significa la evidencia de la mano de Dios.

Me gusta observar esos remolinos y elevar la mirada a ese punto en el que la redondez de la tierra forma una línea  en la que el mar toca el firmamento. Pensar en Dios y agradecer. Después emprender el camino de regreso que me lleva al descanso de verano que me prepara para los día de trabajo que vendrán y me llevarán a un entorno tan distinto.

  

  

Enemigos silenciosos (Día internacional contra la Hepatitis)

Puede ser que el paciente se sienta bien, de hecho es lo más seguro. Vive pensando que está sano mientras la enfermedad se anida en su cuerpo y en ocasiones tiene hábitos que agravan el padecimiento sin siquiera enterarse. Lo malo de estos enemigos silenciosos es que cuando hay manifestaciones es porque el padecimiento ya ha avanzado mucho, tal vez tanto que ya haya poco por hacer.

El veintiocho de julio se celebra el Día Internacional contra la Hepatitis. Es un recordatorio anual que hace la Organización Mundial de la Salud para que médicos, trabajadores sanitarios y el público en general  actúen ya para prevenir las infecciones y las muertes provocadas por el virus de la hepatitis.  La fecha para la conmemoración se eligió en honor del Profesor Baruch Samuel Blumberg, Premio Nobel, nacido un 28 de julio, que descubrió el virus de la hepatitis B y desarrolló la primera vacuna contra el padecimiento. De entonces a la fecha hay muchos aue siguen infectados por este virus desthuctor.

Por desgracia, las hepatitis virales —un grupo de enfermedades infecciosas que comprende las hepatitis A, B, C, D y E— afectan a cientos de millones de personas del mundo entero,  provocan hepatopatías agudas y crónicas y causan la muerte de cerca de 1,5 millones de personas cada año, especialmente las hepatitis B y C. Tristemente, muchos de ellos se entrenaron de su padecimiento cuando había poco por hacer.

La buena noticia es que estas infecciones se pueden prevenir, la mala es la mayoría de las personas no sabe cómo. Lo alarmante es que hay muchas personas infectadas y que no lo saben. Para variar lo que falla es la educacion y la difusión aue sin el mejor antidoto para anticipar y aliviar. La OMS promueve en este día mensajes para definir, prevenir, diagnosticar y tratar cualquier tipo de hepatitis. En primer lugar, para prevenir la hepatitis hay que conocer los riesgos y mitigarlos.

La sangre contaminada, las inyecciones peligrosas y el intercambio de material de inyección pueden provocar la aparición de la infección por el virus de hepatitis. Para evitar la hepatitis  se debe exigir inyecciones seguras. Todos los años dos millones de personas contraen la hepatitis a través de inyecciones peligrosas sin enterarse. El empleo de jeringas estériles y desechables ayuda a la prevención de esas infecciones.

Para dalre la lucha a la hepatitis hay que vacunar a los niños.Unas 780 000 personas mueren cada año a causa de la infección por el virus de la hepatitis B. Existe una vacuna segura y eficaz que puede proteger de por vida contra la hepatitis B.

También es necesario una detección temprana. Mientras más pronto se sepa que alguien tiene el padecimiento el pronóstico es más promisorio.Por lo tanto, el camino es someterse a pruebas de detección y solicitar tratamiento. Un chequeo médico anual puede descubrir a tiempo el virus y tratarlo con éxito. Un análisis general de orina y una química sanguínea son suficientes para saber si estamos sanos o no. Saber ayuda a tratarse rápido. Existen medicamentos eficaces para tratar la hepatitis B y C. Un diagnóstico a tiempo salva vidas.

La hepatitis es un enemigo silencioso que causa muerte. La ciencia ha avanzado a pasos de gigante y las probabilidades de éxito cada día son mayores. Los tratamientos han mejorado mucho y se puede vencer esta enfermedad, ese es el objetivo. Lo principal es difundir. La enfermedad se puede vencer. Lo sé de primera mano, mi marido salió triunfante sobre la Hepatitis C, se enteró de la enfermedad por casualidad y llevaba años infectado. Su caso es un milagro, y una forma de agradecer es elevar la mano para advertir y prevenir. 

Un chequeo anual a tiempo ayuda a descubrir si tenemos un habitante incómodo y destructivo anidado en el cuerpo. Son enemigos silenciosos y muy dañinos que se pueden combatir.

  

Cuadrimotos en la playa

Los días de verano encuentran miles de formas para dar cauce a la diversión. Ir a la playa a pasar el día parece una buena idea. Los toldos en El Revolcadero son la estampa de la diversidad, familias que llevan a la abuelita a pasear, madres que van con niños chiquitos a jugar con la arena, chicas esculturales que van a lucir el bikini, chicos que van a ver bikinis, madrugadores que corren a todo lo largo, surfistas que llegan con las tablas para dejarse llevar por las olas y cada grupo tiene sus propias formas de querer sacar el mayor provecho de los rayos de sol.

Los niños pequeños van con palas y cubetas a construir castillos de arena y las nenas que apenas están aprendiando a caminar van de la mano de sus madres a mojarse la punta del dedito gordo mientras los jóvenes rentan jet skies, se suben a la banana y pagan por un paseo en cuadrimoto. No hay nada más peligroso que el caos que se provoca cuando nadie pone orden a la gente que se quiere divertir. 

Los palaperos venden cocos con ginebra, cervezas,tequilas derechos o en margarita, piñas coladas, chamoyadas o lo que el cliente pida y el barman pueda preparar. Los deportes acuáticos se promocionan y la renta de cuatrimotos es libre. Nadie verifica si quienes van a subirse al triciclo todoterreno tienen la edad para hacerlo o si  son aptos para manejarlo. El estado etílico, la edad, la pericia y todas esas minucias son lo de menos, lo importante es  divertirse.

Por ahí una melena rubia de agita con la brisa del mar mientras va por la arena a toda velocidad. Las risas exageradas y la torpeza en el manubrio se subordinan a la diversión. Treinta kilómetros por hora es mucho a la hora de sortear a la viejita que camina tan lento, la mamá que cuida criaturas, al corredor que va concentrado en el ejecricio y conectado a los audífonos, al nene que hace castillos. Pasar a milímetros de esa pequeña que se suelta de la mano y corre rumbo al mar es lo de menos. Lo importante es divertirse.

Mas allá otra melena de intenso color negro juega carreras con otros que también traen cuatrimotos. Los conductores son muy jóvenes, no tienen más de quince años. Uno de ellos no parece ser ni de de diez, lleva atrás a un chiquito que no rebasa los dos años. ¿Cuántos accidentes se evitaron ayer gracias a la casualidad? Estamos a la espera de una tragedia, en cualquier momento nos enteraremos de que un conductor de cuatrimoto aventó a un viejito, lastimó a un pequeño o se llevó entre las ruedas a alguien. En cualquier momento nos enteraremos de que ese conductor iba intoxicado o que tenía menos de trece años de edad.

¿Dónde están las autoridades para poner orden? La Playa del Revolcadero, una de las más populares  y concurridas en Acapulco es un reflejo del desorden que nadie quiere ver. Estamos esperando que pase la tragedia para tapar el pozo. ¿Y si en vez de hacer eso, si en vez de esperar a que brote sangre y haya una desgracia las autoridades ponen manos a la obra? 

Urge.

Ayer varios viejitos, niños, madres salvaron el pellejo por obra y gracia de la casualidad. Tal vez hoy no haya tanta suerte.

  

Verano y agua

Estoy segura de que el primer día de la Creación fue en verano. En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra y el caos se convirtió en orden, corría la temporada estival. No tengo dudas. Después de que la luz venciera a las tinieblas y el espíritu de Dios volara sobre las aguas, todo empezó a tomar su lugar y eso no pudo haber sucedido ni en invierno ni en otoño, ni siquiera en primavera . Por eso, cada que llegan los días de calor el Hombre recuerda su condición primigenia y vuelve sus ojos al mar.

Dios dijo, haya una bóveda en medio de las aguas, que separe unas aguas de otras. Así quedaron unas por encima del firmamento y otras para balar la tierra. Seguro que el atardecer del día segundo seguro fue amarillo, soleado y con temperaruras superiores a los treinta grados. Me parece que por esa razón, en verano todos queremos correr a la playa como quien regresa al origen, al punto de arranque en el que creacionistas y darwinistas se ponen de acuerdo: todo inició en el agua.

Albercas, ríos, mar, lago son el pretexto para sacar el traje de baño, lucir el bikini y aventurarse en un chapuzón bautismal. Vacacionar en una playa es revitalizarse con la energía primera. Pasar horas y horas sumergido hasta que la piel se haga como pasita es entrar al Paraíso. Estar mojado desde que amanece hasta que anochece, como los pescados que fuimos, es el refugio amniótico por el que suspiramos casi inconscientemente.

Sí, en el verano, frente a la inmensidad del mar, las cosas toman otra dimensión. La adecuada. La que recuerda la bendición que es estar frente a la obra que desde el séptimo día Dios puso a nuestro cuidado. ¡Qué felicidad! Amanecer a veintiocho grados y saber que cuando el termómetro sobrepase los treinta y dos, estaremos jugando con las olas o meciéndonos en la alberca. 

Cada extremo llevará agua a su molino, unos predicarán sobre la evolución de las especies y otros teorizarán sobre si Dios descansó en el séptimo día o no. Los fanáticos darwinistas se razgarán las vestiduras mientras los creacionistas cuentan su versión del inicio de la vida. Pero en verano, mientras el mercurio escala las rayas del termómetro, la gente corre a mojarse con alegría e ilusión. Los mas devotos y los más renegados se mueren de risa, juegan y disfrutan los beneficios del agua. Las figuras hermosas se exponen a los rayos del sol y se licen los brazos, las piernas, todo se aligera Y, entonces, Darwin y Dios sonríen. 

  

Primas

Las tradiciones se forman con varios ingredientes, el principal es el cariño, luego si se le añade la emoción de recuerdos antiguos y la voluntad para forjar nuevos, la receta cuaja mejor. Desde hace tres años, mis primas y yo reservamos una semana en el verano para reunirnos en Acapulco. Desde luego, el entrono ayuda a que las pláticas se prolonguen sin la restricción del minutero, a que las risas broten en forma ligera y a que las anécdotas  cobren vida.

Estos días escuché nombres de personas que estaban tan empolvados en el recuerdo que más bien estaban en el olvido, hice memoria de los juegos de infancia, de los juguetes con los que nos entreteníamos, de las travesuras y de los regaños, de otras playas y otras vacaciones en las que estaban mis papás, mis tíos, mis otras primas. Cuando todas eramos hijas y pedíamos permiso para todo, especialmente para meternos a nadar, cuando preguntábamos a cada tres minutos ¿ya nos,podemos meter a la aberca? Y la respuesta era no, acabas de comer y si te metes de va a dar una congestión. Tenían que pasar dos horas por lo menos para no terminar con laboca  torcida, o eso nos decían. 

Recordamos los sabores de las papas fritas de la plaza con salsa Maga, del ate con guayaba, del pay helado de limón, el olor al aceite de coco, al pescado a la talla, a las tortillitas de comal recién hechecitas y oimos a Luis Miguel, a Los Hombres G, a Mijares, a Emmanuel, a Flans y hasta Yuri se coló en el repertorio. El Verano Peligroso al que le cantó Alejandra Guzmán se convirtió en el riesgo de morir por un retortijón prococado por tanta risa.

Cada verano desde hace tres, nos reunimos también para actualizarnos y ponernos al corriente de quiénes somos, cuáles son nuestros  motivos de risa, qué nos arrebata las carcajadas, qué nos hace enojar, cuáles temas nos resultan delicados y cuáles merecen un abrazo de consuelo. Nos reunimos en torno a la mesa y nos rodeamos de nuestras hijas que tambien, como nosotras, están forjando recuerdos y estan tejiendo esos lazos de cariño. 

Cada año, por esta época, recibo a mis primas con esa ilusión que provoca volverlas a ver. Siempre tengo ganas de detener las manecillas del reloj y estirar el tiempo lo más posible. Pero los minutos por más que se alarguen se van rapidísimo. Siempre es igual, apenas las estoy recibiendo y ya las veo partir, una semana se va de volada. Sí. Lo cierto es que en una semana caben tantos buenos momentos que cada año nos hacemos la promesa de reencontrarnos el siguiente verano. Así sea.

  
  

Hace veintiún años

Hace veintiún años desperté con una emoción difícil de explicar pero tan intensa que la recuerdo tan vívidamente como entonces. Apenas abrí los ojos, la imagen del vestido de novia llenó el espacio de mi cuarto. Todavía en ese estado entre el sueño y la vigilia me arrebujé en las sábanas con la conciencia de que esos serían los últimos instantes, la última vez que me acurrucaría ahí. Me iba de la casa paterna a formar mi propio hogar a iniciar mi propia familia. El timbre del teléfono sonó y desde aquel día la voz de Carlos sería la señal de que la mañana ya había abierto y estabamos listos para empezar. 

Veintiún años después los sueños se han convertido en realidad y han superado las pesadillas que nos ha tocado enfrentar. La mano fuerte de Carlos ha sido sostén en tiempos de debilidad, el hombro ha sido sitio confortable cuando he necesitado consuelo y el mejor refugio en tiempos de tribulación, ese corazón es el mejor cofre para depositar confianza ciega. En estos años el cariño a crecido y la admiración se ha hecho más grande. 

Con Carlos de la mano es muy sencillo que nos gane la risa. Nos hemos aventurado en fantasías maravillosas y nos han salido tan bien. Basta ver a Andrea y a Dany para corroborar que digo la verdad. Hace veintiún años me vestí de blanco llena de ilusiones y con muchas incógnitas en el corazón. Las respuestas han llegado en formas tan distintas a como las imaginé, mi marido ha hecho que las cosas siempre salgan mejor de lo que yo pensaba.

Llevamos veintiún años de matrimonio y hemos sido afortunados. En la cuenta hay más risas que otra cosa y las mejores sorpresas superan los motivos de enojo y tristeza que tambien ha habido. Es un triunfo, lo digo con mucho gusto. Es un motivo de orgullo y de gran felicidad. También es la ocasión de elevar la mirada al cielo para dar gracias por tantas bendiciones recibidas cada día que nos ha permitido estar juntos.  Para dar agradecer a Dios por este hombre que ha sido el mejor compañero que pudo poner en mi camino. 

  

Otra vez El Chapo

En el silencio de una celda vacía se centra la estupefacción del mundo. ¿Cómo que se volvió a escapar? Lo increíble de la noticia llama a la risa y a la broma en primera instancia. Los memes, los chistes, las vaciladas brotan con la facilidad yerba en el ingenio de los mexicanos. Mejor morirnos de risa que de miedo.

Apenas hace unos meses las autoridades exhibían al mundo la imagen de un hombre avejentado, enfermo, con la cabeza gacha y nos presumían la miseria del hombre más buscado, del delincuente más peligroso, de la versión remasterizada de Al Capone.  Joaquín Guzmán Loera, el sanguinario Chapo, reducudido a un guiñapo que vivía en un departamento modestísimo, con muebles de plástico en condiciones de lágrima sería ingresado al penal del Altiplano donde purgaría todas sus culpas.

Más valdría no haber visto tanto. Mejor ni se hubiera hecho tanto ruido de esa captura. Nos enteramos de las tácticas que llevaron a una captura sin balas ni sangre. Nos sentimos orgullosos y la gente de bien sonreímos ante la victoria de los buenos sobre el mal. ¡Ahí tienen todos los que han hecho fama y fortuna enalteciendo las fechorías del narco! ¡Para que vean los que se embelesan con narcocorridos, narcomovelas, narcohéroes! ¡Entiendan, ni es la historia de Robin Hood ni se trata de Chucho el Roto! Pero en pocos meses la ilusión se reduciría a la estupefacción: El Chapo lo volvió a hacer.

El hombre débil y macilento hizo del penal de Maxímizima seguridad de la Nación su cuartel de operaciones y a fuerza de billetazos construyó un túnel para poner pies en polvorosa. ¿Volverá Joaquín Guzmán a vivir en la modestia de un departamento clasemediero? ¿Se irá a disfrutar de una vida de lujos y dispendio en las calles de Chicago? ¿Andará jugando en las olas de Mazatlán?

¿Qué nos queda a nos mexicanos al enterarnos que la puerta del Altiplano fue más grande que la de Jalisco? Me imagino la cara de Osorio Chong al informarle a su jefe semejante notición. El sofocón que se habrá llevado el Señor Presidente y lo descompuesto que estará el rostro de la Primera Dama. Otra vez El Chapo nos la hizo. 

No podemos dejarnos engañar. hay voces que piden la dimisión del Presidente, la reununcia de la Procuradora, del Secretario de Gobernación, del General Secretario, del gabinete legal y ampliado. ¿Para qué? Se van ellos y nosotros nos quedamos aquí, ensartados con el problema que más nis debe de preocupar: ¿que vamos a hacer ahora que El Chapo lo volvió a hacer? A ver si cuando se nos acabe la risa no nos acobarda el miedo.

  

Laudato sii

No tengo recuerdos de una encíclica que haya causado tanto interés. Laudato sii del Papa Francisco, inspirada en el canto de alabanza del Santo de Asis ha llamado la atención de propios y extraños.Tanto católicos y de los que no lo son, científicos y teólogos, de creyentes y  los que no tienen fe hablan del tema. La visión antropocéntrica gira unos cuantos grados y el Pontífice llama a la reflexión. Se le conoce como la encíclica de la ecología, yo creo que va más allá de eso, es un texto que habla de respeto a la Creación y de entender la presencia de Dios en el regalo que le dio a la Humanidad. Es una especie de instructivo de uso, de manual de operación y reglas saludables de convivencia teniendo como centro el Amor de Dios en movimiento.

Laudato sii consta de una introduccion y seis capitulos. Para empezar, habla del cuidado que debemos tener de la Casa Común, tomo el hilo ecológico y nos llama a la reflexión. Inicia como el canto de alabanza de Francisco de Asis: Laudato si’, O mi’ Signore –Alabado seas, mi Señor es el ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil y de una ecología integral, vivida con alegría y autenticidad. Es el santo patrono de todos los que estudian y trabajan en torno a la ecología. – y de entrada nos recuerda que: el Creador no nos abandona, sigue fiel a su obra.

En el primer capitulo, el Papa aborda lo que está sucediendo en nuestra casa común. Reflexiona sobre los excesos, los desperdicios, la basura, los residuos: La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”. Va de la extinción de especies, a la exclusión, al narcotrfico, a la discriminación y como el ambiente humano y el natural se degradan al mismo tiempo.

En el segundo capitulo, El Evangelio de la Creación, afirma que la Tierra nos ha sido dada y debemos ser responsables: Quienes se empeñan en la defensa de la dignidad de las personas, pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos más profundos para ese compromiso”. El Papa entra con fuerza a hablar del desequilibrio que vivimos y del poco caso que estamos haciendo a nuestro entrono, a nuestra gente.

El tercer capitulo lo dedica a analizar las entrañas del problema ecológico, Raíz humana de la crisis ecólogica, exhorta a la ciencia a tomar un cause orientado a la preservación y no a la destrucción masiva, a ver por la limpieza y no la contaminación y fija la mirada en la desiguladad: Cuando no se reconoce el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacitad; difícilmente podremos escuchar los gritos de la naturaleza”. – También se hace responsable: Una presentación inadecuada de la antropología cristiana pudo llegar a respaldar una concepción equivocada sobre la relación del ser humano con el mundo: se transmitió muchas veces un dominio sobre el mundo que provocó la impresión de que el cuidado de la naturaleza es cosa de débiles”.  El Papa inicia siempre con el tema ecológico y lo relaciona con el Hombre y su dignidad y su derecho a ser igual.

En Una ecología integral, el cuarto capitulo, el Papa Francisco nos llama a pensar en el futuro: Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. La tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán”. Es una exhortación al cuidado, a la responsabilidad con los que vienen, es la invitación a hacer las cosas en forma diferente en bien de los que hiy habitamos la casa común y en favor de los que han de llegar.

El capitulo cinco lo titula, algunas líneas de accion, aquí el Santo Padre pone la pluma fina en temas de desigualdad, eleva la mirada y entra a temas de injusticia ecónomica, dice que la grandeza política no debe someter al Ser Humano a intereses financieros: Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, pero también deben analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su población y controlar mejor la corrupción”. –

Por último, el capitulo seis habla de la educación espiritual y ecólogica. “Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas”.  Y afirma: Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”. 

Laudato sii es una encíclica integral. Se sustenta en el tema ecológico y trasciende a temas que buscan la alegría del Hombre en su reconciliación con el Creador, un Dios de amor y misericordia que nos ha entregado un regalo hermoso que no hemos sabido cuidar. Por eso, Francisco ha llamado la atención de propios y extraños. Claro, está reformando la Iglesia y de paso, lo intenta hacer con el mundo.  

  http://www.vidanueva.es/2015/06/18/la-enciclica-laudato-si-del-papa-francisco-en-50-frases/#.dpuf 

El juicio correcto para Grecia

Hoy las pasiones están muy caldeadas y entre el fuego que enciende las pasiones, es dificil encontrar el camino correcto. Grecia se enfrenta a las urnas para tomar una decisión complicada, para ellos y para el mundo. Quedarse en la zona euro o salir de ella impacta a propios y ajenos. Pagar los compromisos, ajustarse a las condiciones de austeridad es más dificil para unos que para otros, no son los mismos sacrificios en los barrios pobres de Atenas que en la casa del Primer Ministro. No es igual verlo desde Pireo que desde Brandenburgo o a la vera del Támesis.

Los acreedores dicen, con razón, que Grecia debe de pagar el dispendio y la falta de disciplina. Mientras transcurrieron los tiempos del derroche todo era fiesta, lo malo es que ya llegó el día siguiente con sus jaquecas y estómago revuelto. El piso se bambolea todavía y la vista de los destrozos de la noche anterior no se comprende, parece que el despertar borró la memoria de lo hecho en el momento de efeevescencia. Los países que fueron disciplinados y los que no pero se sometieron a la austeridad, están enojados y reclaman el pago de los excesos. No se puede seguir así. 

Los deudores padecen en carne propia el dispendio que ellos no cometieron y del que tal vez no fueron consultados. Las macrodecisiones afectaron las casas particulares y la mesa de cada quien. ¿Dónde están esos millones de euros que se deben pagar? Los griegos miran hacia la villa olimpica, a los estadios vacíos, a las pistas de competencia y no ven cómo eso les va a compensar las necesidades de todos los días. Apretarse el cinturón parece una opción poco factible cuando ya se llegó al último agujero. La tentación de desobedecer siempre es atractiva. 

Para valorar las consecuencias falta tiempo. Si Grecia sale de la zona euro va a padecer y la posibilidad de que sufran más fuera que dentro es muy alta, es casi un hecho. Pero al mundo no le conviene una Grecia vapuleada, desorientada y sobajada que la pueden acercar a intereses peligrosos. El crimen organizado, la mafia, el dinero malhabido mira la situación como un gato que se relame los bigotes. Los griegos son un plato apetitoso.

¿Qué sale más caro? ¿Tenerle paciencia a un país que gastó de más o condenarlo? ¿Qué conviene más, lanzarlo a brazos de intereses cuestionables o darles un rescate suave? ¿Qué es peor, abonar el mal ejemplo del dispendio o generar consciencia de frugalidad, continencia y congruencia? El juicio correcto lo dará la Historia con el paso del tiempo. Grecia entra a las urnas a tomar una decisión dificil pera ellos y para nosotros. Los resultados se van a padecer en cualquier caso. 

Los ánimos están caldeados y eso no ayuda a la prudencia. Tampoco parece que el señor Tsipras ayude a la reflexión para una toma de decisiones en consciencia, gritar consignas en contra de otros y echarle la culpa a los demás de los problemas propios no sólo es infantil, es inútil. Sé que no es lo mismo ver los toros desde la barrera y que desde aquí, al otro lado del mundo, las cosas se valoran diferente, sin embargo, la observación de lo que sucede allá puede traer luz a este territorio. 

Vamos a ver si un sujeto que se desgañita lanzando consignas y siendo rebelde, trae buenos resultados o si lleva al pueblo a una situación peor. Vamos a ver, porque aquí tambien tenemos de esos a los que les gusta prometer, gritar loas a la desobediencia y luego echarle la culpa a alguien más cuando no le salieron las cosas. 

Grecia está hoy en el centro del reflector y estamos a punto de saber los resultados que arrojan las urnas. Vamos a ver, en lo inmediato la decisión, a largo plazo llegará la correcta valoración, para deudores y acreedores. La Historia los juzgará a ambos, de eso no hay duda. 

  

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