El viejo dinosaurio 

El PRI más que un gato al que jamás se le acaban las vidas, es como un viejo dinosaurio que cada día adquiere nuevas mañas. Cualquiera entiende que un anciano tiene manías, pero se le disculpan por la sabiduría que ha alojado a lo largo de los años. Lo malo es que el Partido Revolucionario Institucional parece cada vez menos listo, menos ilustrado, menos prudente. La sapiencia no está en los inventarios registrados en su almacén.

La corrupción mancha al partido tricolor, se les notan las costuras y da vergüenza ver el legado. Claro que no es lo mismo Diaz Ordaz que Peña Nieto, la metamorfosis se ha dado. Y, justo es decir, que no todo ha sido malo. Pero al paso del tiempo, las cualidades de antiguos mandatarios priistas se han perdido: la capacidad oratoria de José López Portillo, la sagacidad de Carlos Salinas de Gortari, la sobriedad de Miguel de la Madrid, la disciplina económica de Ernesto Zedillo. Y, desde luego, estos notables tampoco fueron brillantes del todo, tuvieron lunares muy oscuros que ensombrecieron su gestión. También hubos cosas buenas de otros priistas: las formas de Jesús Reyes Heroles, las ideas de Jesús Silva Herzog, los conocimientos del Ing. Félix Valdés, aspectos positivos que hubo y que de verdad existieron. 

No se trata de hacer un panegírico del PRI, es al revés. En otras épocas hubieron sujetos como Fidel Velázquez, Jongitud Barrios o la mismísima Elba Esther Gordillo. Se trata más bien de ver que el dinosaurio se está poniendo peor. El presidente Peña no tiene esa capacidad para hablar en público como la de José López Portillo, ni es capaz de disciplinar a su equipo y mantenerlo en unidad como Diaz Ordaz, ni tiene gente en su gabinete de la talla de Javier Barros Sierra. Se extrañan  presencias al frente del país que tengan madera de estadistas, se echan de menos esas mentes estrategas que tenían visión y amor por México.  Me imagino al primer secretario de Comunicaciones y Transportes frente a Ruiz Esparza y lo que le diría sobre entubar un manantial en una vía rápida de largo itinerario sin que se verifique el peso del transporte que va a pasar por ahí. El socavón es sólo una muestra del envejecimiento del PRI.

El partido es como ese viejito necio y soberbio que no se da cuenta de que todos a su alrededor se están enfandando de tener aue cuidarlo. Este dinosaurio viejo está sacando chispas pues sus usos y costumbres ni encajan con la actualidad ni le gustan a la gente. Basta ver anuncios espectaculares pagdos, dando gracias al señor presidente por los favores recibidos. ¡Ay, Dios! Y, si esto es así, ¿por qué sigue ganando? Parece que las opciones que tiene el electorado tampoco convencen mucho que digamos. Pero, no se deben confiar. Sus márgenes de éxito se han reducido mucho. 

Pobre dinosaurio viejo. Abre candados para una candidatura que lleva a un ciudadano a postularse a la Presidencia de la República. Como ya está viejito, le falla la memoria. Ya se le olvidó que cuando hizo algo similar con Ernesto Zedillo, se enfrentó a la alternancia del poder. Perdió la silla grande. Claro, fueron circunstancias muy diferentes. Hoy, Margarita o Roberto no se acercan a lo que fue el fenómeno de Vicente Fox y López Obrador no es Cuahutémoc Cardenas. 

Parece que este viejo, además de experiencia, tiene suerte. ¿Le alcanzará?

La lección para la izquierda en el Estado de México

El Estado de México amanece sin novedades. Después de un susto en la madrugada, cuando la página del PREP daba cuenta de que Delfina tomaba la delantera y entre las once de la noche y la una de la mañana la izquierda de Morena acariciaba la gubernatura, el PRI conserva su bastión amado y los mexiqueses dicen más vale malo por conocido que bueno por conocer. Entre una opción y la otra, mejor uno que se vea bonito y que sepa pronunciar bien en español. 

Pero, la elección fue cerrada y las cuentas son claras. La izquierda tiene más simpatizantes que el PRI en el Estado de México, si hubieran permanecido unidos, si hubieran sido un bloque, hoy los mexiquenses tendrían una historia diferente. El hubiera pudo haber sido hermoso, no lo es. El conteo rápido del Instituto Electoral del Estado de México dice que Alfredo del Mazo ganó con casi un treinta y cinco por ciento de los votos y Delfina se quedó muy cerca con menos de treinta y uno. Insisto, si se hubieran sumado los votos del PRD las cuentas les hubieran sido favorables. 

Los escenarios se van a tensar, ya lo sabemos. Andrés Manuel no reconoce el triunfo de Del Mazo, sabemos que anda con la mecha corta y que el eterno perdedor no entiende como hacer para asumir las derrotas con gallardía. Ahora el espurio será un gobernador. Eso, con independencia de la elección de Estado que denuncia Vázquez Mota. Ni que no los conociéramos.

¿Por qué no ganó Delfina? Porque Juan Zepeda se llevó parte de los votos de la izquierda. La arrogancia del líder de Morena lo llevó a formar un partido que, aunque ha prendido fuerte en cierto sector del electorado, no le está alcanzando para coronarse con el triunfo. El PRI tampoco está para brincar de gusto. Hace seis años Eruviel Ávila ganó con el sesenta por ciento de los votos. La izquierda calculó que en el Estado de México la gente ya no está tan feliz con el partido que ha reinado esos territorios, pero hizo mal sus cuentas al dividirse. 

Tristemente, las formas nos dejan ver que habrá problemas. Es posible que no se reconozca el trabajo de las instituciones y que eso de gobernar en santa paz no será tan viable. Pero, la oportunidad que se vislumbra es aprender la lección. Las divisiones no son redituables. No suman, restan y eso no ayuda a ganar.

Popularidad presidencial 

Ni hablar, los políticos caen mal. No todos, pero en general, la gente que se dedica a la política no goza de simpatía. Es curioso, pero ni todos los carteles ni tantísimas fotografías ni las sonrisas ni los peinados perfectos les ganan un poco de cordialidad ya no digamos de afecto de sus votantes. Sabemos, en el fondo de nuestro ser, que tanta afabilidad es hija del botox, consecuencia del photoshop, causa de la mercadotecnia y sospechamos del acartonamiento. 

Para muchos, el juicio que se les hace es injusto, duro y desleal. Sienten que el respetable los tasa igual y no sienten que sus esfuerzos sean apreciados. Tienen razón, la vocación del político es dura en términos de agradecimiento y reconocimiento. Claro que tiene sus compensaciones, muchos políticos en pocos años de gestión logran resolver la angustia económica presente y futura de sus familias y acuñan unas fortunas maravillosas que hacen que poco importe su popularidad. Además vienen apradrinados por un escudo de impunidad que los defenderá siempre y en todo lugar. En este sentido, ¿qué importa la popularidad?

Sin embargo, hay algo en el espíritu egolatra de los políticos que los entristece si no son amados.  En el fondo, les gustaría ser queridos. Sueñan con salir al balcón y escuchar vítores sinceros y alabanzas reales. Les gustaría que todas las loas de sus lacayos fueran ciertas. Algunos, los más ingenuos, llegar a creerse todos los halagos. Los imagino frente al espejo preguntando quién es el más bueno, lindo y popular. 

Pero las encuestas no traen la respuesta anhelada. Los actos de corrupción, impunidad, impericia, torpeza, inexperiencia y todo aquello que afecta a la población pasa factura. No hay gobernantes malos que sean queridos. Si a los buenos les cuesta trabajo ganar la apreciación de su pueblo, no hay que ser muy brillantes para adivinar lo que pasa con los que no son tan buenos.

No basta un peinado perfecto, una camisa bien planchada, zapatos bien boleados, joyas extraordinarias, un traje impecable, una imagen robustamente planeada. No es suficiente una esposa de revista, con cuerpo de diosa y pelo de revista. No alcanza con unos hijos preciosos que casi son la copia de Apolo, Venus, Aquiles o Helena. Si al pueblo le tuerces la boca, si le haces notar que no te gusta su olor, su presencia choca, si te sientes superior, ¿cómo vas a resultarles simpático?

Si a eso le sumas medidas que no le hacen agradable la vida a los gobernados, si la gente siente que su situación particular no avanza, si perciben que cada vez hay menos ricos y mas pobres en condición de miseria, evidentemente, la popularidad presidencial andará lor los suelos. No es mágia, no hay asombro, así funciona. 

La popularidad del Presidente Enrique Peña Nieto está por los suelos, tan baja como hace veinte años. Ni Fox ni Calderón llegaron a esos niveles. No son opiniones ni pareceres. Son datos duros. Es el peor nivel del sexenio peñista y va a la baja.  Los niveles de popularidad están igual del entonces Presidente Zedillo, es decir, tal como sucedía en tiempos priistas. En fin, no hay novedad.  

  

Las recetas de los partidos

Cualquiera hubiera pensado con justificada razón que después de las elecciones del año 2000, el PRI estaba condenado a desaparecer. Un humillado Francisco Labastida perdió por primera vez la continuidad del partido reinante y la aparente dictadura perfecta se desmoronaba ante el gusto de propios y extraños. No sería México el país señalado por la antidemocracia, no más. Se podrían oír los estertores mortuorios de los dinosaurios fuera de Los Pinos. Pero pareciera que sus pies no fueron de barro y pasaron doce años para que retoñaran rozagantes y más fuertes que nunca. La sentencia de muerte no se cumplió.
Por su parte el PRD que en su última elección pasó de ser la tercera fuerza al segundo lugar en el ranking de popularidad, sí se está muriendo. A lo lejos no se entiende cómo un partido que iba ganando terreno de repente dobló el pico. ¿Qué pasó? Los perredistas se están disolviendo como pastilla efervescente y en cuestión de segundos pierde forma.
Las recetas del PRI y del PRD son similares pero uno logró revivir y el otro se ve difícil que sobreviva. La diferencia es un valor viejo y encomiable que se llama lealtad. En el PRD no son leales, así nacieron y por esa misma razón morirán. Su origen viene de la disidencia, de la escisión del Partido primigenio y son tan parecidos que ambos reclaman a la antigua Revolución de 1910 como su bastión fundacional.
Las figuras relevantes del PRD fueron militantes activos del PRI, Cuauhtémoc Cardenas fue gobernador de Michoacán abanderado por el tricolor y Porfirio Muñoz Ledo ocupó muchas veces cargos ostentando los colores priistas. Andrés Manuel López Obrador fue uno de los militantes tabasqueños que mayores beneficios sacó del PRI y después lo abandonó. Esa es la historia del PRD, gente que llega de otro lado, lo exprime y después se va. El propio ingeniero Cardenas fue dos veces candidato fallido a la presidencia por el Sol Azteca y ya se fue. Lo mismo López Obrador. Piensen en el nombre de cualquier notable del PRD y verán que, la mayoría, viene de otro lado.
En su afán por ganar militancia, el PRD le abrió la puerta a muchos que lo único que hicieron fue aprovecharse del partido para luego abandonarlo. Así entró gente rijosa, marrullera, retrograda,abusiva y también criminales cuyo único fin era lavar dinero. El PRD como madre amorosa, abrió los brazos a muchos aprovechados que al no encontrar cause a sus aspiraciones en otro lado, se fueron a servir con la cuchara grande en el partido amarillo. Así llegaron al poder muchos que en otras circunstancias jamás lo hubieran logrado. Muchos que ojalá no lo hubieran logrado. Luego volvían el rostro y le hacían muecas desagradecidas al perredismo.
Que el ingeniero Cardenas renuncie por desacuerdos con el Comité Ejecutivo no me parece un acto honroso. Me da la impresión que debió advertir públicamente, desde antes, el cochinero de ese partido. Él, como líder moral, tuvo una responsabilidad y debió dirigir a buen puerto las intenciones de la gente de izquierda. Debió ser él quien cerrara las puertas al mal en vez de ofrecerles las sillas de honor. El capitán de un barco no salta cuando se está hundiendo. El líder es el último en cerrar la puerta, es el que pone el punto final. Cardenas salta por la borda, Andrés Manuel ya había saltado.
Ahí está la diferencia de las recetas entre el PRI y el PRD. Los priistas aguantaron el temporal, se fajaron mientras anduvieron bocabajeados, se agazaparon esperando la rendija que les permitiera saltar y ganar nueva vida. Ahí están en Los Pinos, un lugar al que el PRD no podrá acceder.
¿Quién le será leal al PRD? No se ven muchos candidatos, Alejandro Encinas dice que el partido está herido de muerte, el padiernismo y el bejaranismo andan nerviosos, Miguel Barbosa habla de pérdida de identidad y Carlos Navarrete piensa en refundar.
Sin duda, aunque es el mismo material, las recetas son diferentes.

IMG_2448.JPG

Por convenencieros

Los partidos políticos en todo el mundo hacen movimientos arriesgados con tal de afianzar plazas o de no ceder territorios. Postulan candidatos que no son de su entera satisfacción pero se hacen los disimulados. Al son de ojos que no ven, corazón que no siente, anotan en sus listas a personajes a los que les dan apoyo, dinero, imagen y los lanzan en campaña. Más aún los llevan a la victoria y los sientan a gobernar ciertos territorios.
Los votantes, al ver el escudo de la organización, tachan la papeleta, unos creyendo en la afiliación política del candidato, otros porque les gusta el partido y otros porque les dieron algún incentivo. En la papeleta para emitir el voto aparece el nombre y símbolo de un partido político. La evidencia nos muestra que esas instituciones ni conocen bien a sus candidatos, los afilian por conveniencia, y dejan, tanto a los que votaron por su elegido como a los que no, a merced de delincuentes, de cuatreros o de sujetos de alta peligrosidad. Eso es así, si les creemos. Si efectivamente confiamos en que, de verdad, no sabían a quien estaban eligiendo. Lo mano es que ante la evidencia brota la desconfianza. ¿Y si sí sabían?
Que nadie se rasgue las vestiduras en el mundo político antes de mirarse al espejo. Todos tienen manchas y nadie está para lanzar la primera piedra. Apenas alguien abre la boca, ya le están sacando un video con personajes dudosos, una foto sonriente del brazo de un delincuente, una conversación con un mafioso. Una colección maravillosa de complicidades tejidas en torno a la conveniencis. Y mientras nuestros políticos caen en vergüenza y salen a disculparse, pero poquito, México se convierte en una narcofosa de terror. No es consuelo, pero así pasa en todas partes.
Muchos votantes también son convenencieros, cambian su voto por un refresco, por un permiso, por una chamba, en vez de hacerlo por el anhelo de una mejor propuesta o de un proyecto superior. Al igual que cuando estábamos en la escuela y nos íbamos con el que tenía la mejor torta en vez de irnos a jugar con el amiguito favorito, así se hace con los candidatos. Se cambia por conveniencia y, cono sucedía en la escuela, el niño de la torta resulta díscolo y no convida. Sin jugar y sin torta. Pero la política no es juego de niños y las consecuencias no es quedarse sin jugar.
Hay que ver la evidencia. ¿Quién se atreve a escarbar un hoyo sin miedo de lo que pueda encontrar en su pedazo de tierra? El niño que se quedó sin torta y sin jugar, se lamenta: eso me pasa por convenenciero. Miren la cara de los políticos hoy y verán. Casi, casi, si nos concentramos podremos verlos decir lo mismo.

IMG_2208.JPG

El recuento del Presidente Peña

Escuchamos el mensaje que resume los primeros dos años de gestión con el PRI en Palacio Nacional. El Presidente Peña presume a propios y a extraños que sí pudo llegar a buen puerto con su proyecto de reformas. Todas las que se planteó pasaron por el Congreso, lograron la bendición del número necesario de legisladores, una veces se asoció con la derecha, otras con la izquierda y, lo cierto, es que cumplió.
¿Cómo salieron las cosas? Ese es otro cantar.
Si oímos a Videgaray, vamos en caballo de hacienda. El propio Enrique Peña se ve contento, satisfecho por lo logrado. Es justo decir que no hizo manoteos triunfalistas. Fue moderado al presumir sus éxitos.
Si escuchamos a la izquierda, que piensa que México esta vendido y que todo lo bueno esta a disposición de los extranjeros, no hay más que preguntarse ¿qué hay que celebrar?
Como siempre sucede, la verdad es esquiva, no se deja ver a primera vista. Yo no le creo a Videgaray, tampoco a la izquierda, ni a los intelectuales que la apoyan. Cada quien fija sus posturas y emite opiniones.
Lo mejor para tomarle el pulso a México es salir a la calle y observar. Ver cuántos negocios nuevos abren en comparación con los que cierran,; cuántas personas con deseos y posibilidades de trabajar tienen empleo y cuántas no; cuántas fuentes de empleo nuevas se han generado y cómo se ha comportado el índice de desempleo.
Todos tenemos una opinión de cómo está México después de que el PRI regresó a la silla presidencial. Hay días que lloramos, que nos quejamos, que nos sorprendemos, pero lo mismo sucedió en las administraciones pasadas, con independencia del partido que las llevó al poder; igual sucede en el resto del mundo. Las opiniones en ese sentido, forman parte del sabor de la nación.
Pero, hay datos que son contundentes. Cifras y datos duros que no dependen del punto de vista. Ayer el presidente Peña presumió sus reformas, anunció megaobras y nos catapultó al Primer mundo. Ayer, el Banco de México bajó, otra vez, su pronóstico de crecimiento.
Entonces, ¿en qué quedamos? Ahí está la verdadera evaluación de los primeros dos años de gobierno del Presidente Peña.

IMG_1655.JPG

Menos plurinominales

El PRI se adelanta y salta al escenario político con una propuesta que Enrique Peña Nieto había hecho en campaña: reducir la representación plurinominal en ambas cámaras. El PAN dice que la idea era suya y la izquierda hace bizcos.
La representación plurinominal en las cámaras nace de la idea de dar voz a las minorías que dieron apoyo a los candidatos que perdieron en una elección. Se trata de salvaguardar a los pocos para que no se opaquen sus derechos ni se violenten las garantías. Así expresado suena violentamente romántico, justo hasta la medula, tanto así que hasta quisiéramos defender el concepto. La realidad es otra.
Como siempre sucede la cotidianidad es diferente al deber ser. Los abusos de los representantes de las cámaras, el sobre ejercicio de sus presupuestos, el abuso de sus cientas, las fiestas personales en recintos legislativos, las malas compañías hacen que me sienta poco representada por estos personajes por los que ni siquiera voté.
Escucho a José Woldenberg y a Jesús Silva Herzog y a muchas voces serias defender la representación plurinominal y es que el concepto no es malo, pero pienso en estos equilibristas que brincan de la Cámara de Senadores a la de Diputados, que nunca se han sometido a las urnas, que se han autodecretado bonos jugosos por no hacer nada, que se regalan relojes suizos por irse a dormir a sus curules, y lo único que puedo pensar es en apoyar la iniciativa del ejecutivo.
Si la mejor manera de predecir el futuro es mirar al pasado, lo más seguro es que estos legisladores se seguirán sirviendo con la cuchara grande y no se preocupen por un pueblo que ni siquiera votó por ellos, que ni los eligió y que con el que no tiene ningún vinculo.
Por ello, si me preguntan, yo votaré por la reducción de legisladores de representación plurinominal. Al fin y al cabo, no hay tal representación.

IMG_1552.JPG

¿Qué sabrá Cuauhtemoc Gutiérrez de la Torre?

Cuando suceden cosas incongruentes, a mí me da por sospechar. En mi cabeza cuadrada las cosas deben tener un orden lógico, una secuencia de hechos y si ésta se altera, me imagino que alguien está tomando un atajo y de inmediato me pregunto por qué.
Dudar de un político es una práctica tan común que ya parece estar insertada en la información genética de todo el mundo. Sabemos de sus comportamientos, de su forma de moverse para estar siempre en el lugar adecuado, para salir en la foto retratados desde su mejor ángulo, para dar la mejor perspectiva de su persona y hacernos creer que son maravillosos súper héroes.
Por eso es tan escandaloso ver caer a un político. Poner los trapitos al sol de la gente de esta grey causa mucho estruendo por el contraste entre lo que dicen y lo que hacen, pero también porque de inmediato empiezan los deslindes. En ocasiones hasta los propios familiares niegan al sujeto atrapado en flagrancia. Así da inicio el festival de traiciones, de alejamientos y de justificaciones.
La secuencia lógica es que el del escándalo se quede solo, como apestado y que todos se alejen de él como si tuviera una enfermedad contagiosa. Por lo tanto, cuando eso no sucede, no lo puedo evitar, empiezo a sospechar. Por eso cuando leo que Cesar Camacho le dice a Cuauhtémoc Gutierrez de la Torre que tiene las puertas abiertas del PRI nacional, más allá del alboroto mediático de este sinsentido, a mí me carcome la duda.
Pese a que hay dos investigaciones en su contra, una penal y una partidista, el ex dirigente del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, tiene las puertas abiertas de su partido a nivel nacional. A pesar de estar involucrado en una denuncia de índole sexual, Gutiérrez recibió ayer un espaldarazo del líder nacional del tricolor, César Camacho Quiroz. “Sí me he reunido con él y seguramente mantendré la puerta abierta”, dijo al término del evento en que se presentó al nuevo Comité Directivo del PRI en la Ciudad.
Más allá de la sorpresa, queda la duda. Camacho no es un politiquillo de poca monta, ni tampoco una persona inexperta que no sepa lo que está haciendo. No es ingenuo ni es novato. Es un político de primera línea experimentado y por lo tanto calculador. Su declaración en favor de Gutiérrez está medida hasta el último milímetro y va en sentido contrario de la lógica política. Camacho ni se alejo ni se deslindó ni negó a Gutiérrez de la Torre. Hombre, ni siquiera optó por la elegancia de hacerse el disimulado. Sala a decirle al mundo que sigue viendo a un hombre implicado en una red de prostitución y trata de blancas.
Es muy extraño ver a un político que pone la cara para defender lo que no tiene disculpa. Y, como siempre me ataca la duda y me da por sospechar. ¿Qué sabrá Gutiérrez de la Torre para poner a César Camacho en esa posición?

20140806-070226-25346030.jpg

Expulsar a Gutiérrez de la Torre

Ya se escuchan las voces que exigen la expulsión del líder —con licencia—del PRI del D.F. Ya se perciben las arengas en su contra y se pronuncian discursos en pro de la defensa de la dignidad de la mujer. Y me pregunto ¿por qué ahora?
Me resultan sospechosas todas esa manifestaciones iracundas de sus correligionarios. Es evidente que nadie espera aplausos para Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre por sus andanzas, pero, en serio, ¿a poco nadie sabía en qué andaba este personaje? ¿Quién les va a creer que eran tan inocentes y no se enteraron de las actividades de este señor?
Cuauhtémoc Gutiérrez no es una figura menor dentro del PRI. Dirigía, hasta pocas horas antes de que una investigación periodística lo descubriera, la militancia de la ciudad más grande del país. Sus oficinas están en los mismos rumbos en los que despacha el Presidente de la República. No se trata de un gutierritos insignificante o de un funcionario de poca monta, que pase desapercibido.
Ante el escándalo todos elevan las cejas, se llevan las manos a la boca y trinan en contra de su compañero de partido. ¡Largo!, le gritan. ¿Por qué no lo corrieron antes? ¿Cómo es posible que tuviera este tipo de actividades en las oficinas del partido y nadie supiera nada? Sospecho que muchos sí sabían. Ellos dicen que no.
Si eso fuera así, los procesos de revisión del PRI quedan por los suelos. Si no fue complacencia si no ignorancia, el reclutamiento y selección para puestos claves en el partido del Presidente dejan mucho que desear. Los gritos y descalificaciones que se propinan hoy son como escupitajos viscosos y calientes que les caen a todos los priístas en la cara. Los ensucian a todos por igual, incluso al Presidente.
¿A poco no convivieron con él? ¿Será que nadie fue invitado a sus fiestas? Ahora resulta que nadie se apareció en esas fiestas multitudinarias. ¡Qué raro! Ahora resulta que nadie vio a sus edecanes ni supo a lo que se dedicaban las señoritas que lo acompañaban.
El reportaje evidencia, no sólo la calidad de Gutiérrez de la Torre, también, irremediablemente, nos señala la ineficiencia del partido que hoy nos administra. Nos deja ver la mala puntería de quién puso a Cuauhtémoc Gutiérrez al frente del partido en la Ciudad de México, la inoperancia de quienes lo tuvieron que vigilar, la complacencia de quienes lo vieron operar. También nos muestra el hambre de las chicas que aceptaron ese trabajo, tal vez porque no puedo eran emplearse en otro.
El telón que se cayó con esta investigación periodística nos deja ver un mundo en el que todos sacan las manos, corren lo más lejos posible, del que nadie se hace responsable y que los contribuyentes mexicanos han estado pagando.
No, señores. Correr a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre no es suficiente. Hay que investigar, porque, me parece que no es el único que ha andado en este tipo de fiestas.

20140405-112009.jpg

Los rumores, los datos y la defensa

Para ser buen periodista hay que tener olfato. Se necesita tener intuición y luego hace falta estar atento. Así, sin que medie el arte de la magia, se abren ventanas de oportunidad. De esta forma, imagino, fue como Carmen Aristegui descubrió las andanzas del líder del PRI en el Distrito Federal. Al son de si el río suena, es que agua lleva, se siguió una corazonada que se convirtió en pista que llevó a ciertas evidencias.
Hay que conceder, un líder político y veinte edecanes parecen una combinación explosiva. Era un dato para llamar la atención. Solitos se ponen en la mirilla.
No es la primera vez que al señor Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre lo relacionan con prácticas dudosas en la contratación de mujeres para formar parte de su equipo. Ya lo había hecho el periódico Reforma años antes. En el 2003 el diario reveló que el Sr. Gutiérrez tenía a su servicio un grupo de señoritas para su atención personal, pública y privada. ¿Qué llevó a Carmen Aristegui a descubrir estas prácticas en las que se recluta edecanes y se contrata a mujeres que quieran tener dar otro tipo de servicio? Los motivos quedan en el ámbito que va desde su curiosidad, su voluntad de ser héroe, su experiencia en términos del impacto de estos asuntos, su personalidad, sus intereses o, de todo lo anterior. Hay que conceder que el tema es para llamar la atención, por decir lo menos.
Lo cierto es que la investigación comenzó por un rumor y terminó en datos duros. De la investigación se desprenden varias cosas.
Primero nos enteramos de que sin el menor cuidado, se publicaron anuncios en periódicos y en redes sociales solicitando edecanes; se recibieron a mujeres, con características físicas especiales, —edad, peso, vestido—, se les entrevistó, se les seleccionó y se les explicó las funciones del trabajo por el que serían contratadas. Las candidatas fueron notificadas del salario que recibirían, de los horarios, de quién sería su jefe y de dónde saldría su pago. Los datos se volvieron cada vez más específicos y por lo mismo, más contundentes.
Lo segundo que nos informan es que las chicas serían contratadas como edecanes, recepcionistas o secretarías pero en su descripción de funciones, la actividad preponderante incluía servicios sexuales; el pago por sus servicios sería en efectivo pero ellas estarían en la nómina del PRI del DF.
Lo tercero que escuchamos es que Gutierrez de la Torre niega todo. Lo bueno de los datos es que se pueden verificar. Un dato duro se convierte en evidencia que revela la verdad.
Ciro Gómez Leyva con el mismo buen olfato que Carmen Aristegui busca a Gutiérrez de la Torre y lo entrevista, le da voz y nos da la oportunidad de escuchar lo que tiene que decir al respecto. Su defensa se sustenta en declarar que recibió llamadas de extorsión, que le pidieron dinero para detener el escándalo.
¿Qué nos queda a los espectadores de semejante circo? Nos queda el análisis. Es cierto que semejante pieza periodística da para todo. Escándalo, condena, señalamientos, burlas, lágrimas y risas, todo cabe en este cajón.
Pero también cabe el cuestionamiento. Lo primero que debemos preguntarnos es si esto es cierto o no, es imperativo buscar la verdad. ¿Hay antecedentes? Sí. ¿Hay datos actualizados? Sí. ¿Son verificables? Sí. ¿Hay factibilidad de que los hechos se hayan perpetrado? Parece que sí.
Por otro lado, la defensa que hace el propio Gutierrez de la Torre con Ciro Gómez Leyva es extraña. Habla de una extorsión sufrida. Yo me pregunto, ¿entonces, es verdad? ¿Entonces sí hay una red de chicas al servicio del líder del PRI en el D.F.? Si no, ¿por qué lo querrían extorsionar? ¿Lo quisieron extorsionar o son patrañas?
Así como un buen periodista ha de tener olfato, los que presenciamos estos espectáculos tenemos que confiar en nuestra intuición. ¿Me parece o no factible aquello que se denuncia?
Parece que a la cúpula priísta sí le pareció factible. Tanto es así que ya separaron a Gutiérrez de la Torre del cargo.
Yo me pregunto ¿en qué va a parar esto? Sí esto que se descubrió es verdad, si los rumores se convierten en datos duros y este hombre tenía una red de mujeres a su servicio, si ellas estaban en la nómina del partido, aquí estamos frente a una serie de delitos graves. Desde la malversación de fondos hasta hechos que atentan contra la dignidad de las personas. Política, poder y tacones altos.
¿A poco todo acaba separando a este hombre de su cargo?
Los rumores, los datos y la defensa que hace Gutierrez de su persona hablan a gritos de dónde se encuentra la verdad. ¿Los sabremos escuchar?

20140403-131050.jpg

Anteriores Entradas antiguas

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: