La marcas más valiosas y el mundo

Conocer la lista de las marcas más valiosas del mundo es interesante ya que nos da evidencia del mundo en el que vivimos. La lista se compone como sigue segün el estudio de Millward Brown. 1. Google 2.Apple 3.IBM 4. Microsoft 5. McDonald’s. Los cinco primeros lugares son ocupados por empresas tecnológicas y una sola de comida rápida.
En un lejano lugar 6 está la marca por excelencia CocaCola, en 7.Visa 8. AT&T 9. Marlboro y 10. Amazon.
Ojo, no se trata de las marcas más consumidas, ni de los productos más populares, se trata de las más valiosas para el mercado. ¿Qué es eso? Es un análisis del desempeño de la operación de un negocio y de los resultados financieros que engloba una marca. A partir del análisis de estos datos se logra evaluar el valor que influencia tiene la marca en la generación de ingresos y en la capitalización bursátil de la empresa.
Lo atractivo de este estudio, además de lo evidente, es que nos da una fotografía de cómo se compone el mundo y en dónde se encuentran sus intereses, sus aficiones y sus preferencias.
Esta lista nos deja ver que la tecnología tiene el primer lugar de atención en el ranking de los gustos, este dato resulta sumamente sorprendente ya que el porcentaje mundial de personas que acceden a tecnología de punta sigue siendo muy bajo. Para más del cincuenta por ciento de la población mundial, nombres como Google o AT&T carecen de significado, si preguntan a alguien en los territorios depauperados de Biafra, India, México o China, habrá muchos que no sepan lo que es Microsoft, o para qué sirve Visa.
Pero los que se encuentran en el segmento de los que sí saben, aprecian mucho estas marcas. ¿Por qué es tan relevante esta estimación? Fácil, debido a que la preferencia de este sector marca las tendencias y el ritmo del mundo. Los que valoran estas marcas son quienes toman las decisiones que dan tendencia y rumbo a las actividades de este mundo.
Me resulta relevante ver que la marca más conocida y seguramente más consumida en el mundo esté relegada a un distante sexto lugar. Claro, hoy el ser humano aprecia más lo relacionado con las tecnologías de información, con el movimiento de voz y datos, con la comunicación, y con la rapidez. Las únicas marcas que no son tecnológicas que se colaron en el ranking nos hablan de la prisa del mundo, si hay que comer, hay que hacerlo rápido en McDonald’s, si hay que comprar, mejor lo hacemos en linea y que lo entreguen en la puerta, en vez de salir a convivir.
La sorpresa es encontrarse en la lista a Marlboro, una empresa que ha sufrido múltiples ataques por las consecuencias del tabaquismo. Hoy la sociedad percibe peor a un fumador de tabaco que a uno de marihuana. Pero el humo de un cigarro, a pesar de lo incómodo que resulta hoy fumar —no hay muchos espacios para hacerlo y en general son incómodos—, la marca de la cajetilla rojiblanca se coló en la lista.
A partir de la lista se puede reflexionar si los datos que vemos nos gustan o nos disgustan, nos sorprenden o nos preocupan, si somos usuarios o ni siquiera sabemos de que van estas marcas, si nos sentimos identificados o rechazados por esta composición de marcas.
Conocer la lista de las marcas más valiosas del mundo es interesante ya que nos da evidencia del mundo en el que vivimos y qué papel jugamos nosotros.

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La arcilla de París

Hay una época del año en la que París es más París. Desde 1891, cada año los últimos días del mes de mayo y los primeros de junio, la capital francesa se pinta de ese tono tan especial de la tierra batida. La Torre Eiffel, El Arco del Triunfo, Notre Dame, El Sagrado Corazón y hasta Pigalle miran hacia la zona del Bois De Boulogne y se concentran en el ir y venir de la bola sobre la red. Sí, son los días en que se lleva a cabo El Torneo Internacional de Francia Rolad Garros, el Abierto de Francia, el segundo Grand Slam del circuito de tenis y, sin duda, la combinación entre el glamour de la Ciudad Luz y el Deporte de Caballeros le dan un brillo festivo que atrapa la atención tenística del mundo.
La polémica de si fueron los franceses o fueron los ingleses los que inventaron el juego de raqueta por excelencia en estos días se hace mirando al Sena, con un pedazo de queso y una copa de vino color tinto. Las hermosas tenistas saltan a la cancha con los mejores modelos, con los colores más lindos y las telas mas modernas, el Roland Garros marca la moda del deporte. Las casas deportivas aprovechan la ocasión para dictar tendencias, cuál será el tono de moda, cómo se llevarán los zapatos tenis, de qué material será la raqueta. Todos harán sus propuestas y los temas exaginéticos al tenis complementarán el técnica del deporte. Aquí el deporte blanco es del tono del Arco Iris.
El gusto francés se refleja en los estadios del complejo tenístico del Roland Garros: la cancha número uno, el estadio Suzane Langlen y la cancha Phillipe Chatrier son lugares maravillosos en los que se puede disfrutar el juego en directo, viendo al jugador y no una pantalla. Es decir, están tan bien diseñados que, sin importar la fila en la que esté el espectador, se pueden apreciar los movimientos del tenista sin necesidad de ver la pantalla. Éstas sirven para disfrutar de repeticiones o de tomas de acercamiento.
Si se compara los estadios de Roland Garros con las canchas Arthur Ashe de Nueva York, con la Rod Laver de Australia, o con cualquiera de las del Old England Club de Wimbledon, las instalaciones francesas lucen diminutas. En París se sacrifica el ingreso de euros en favor del espectador. A los franceses lo que les importa es que los asistentes veamos bien, que disfrutemos de la experiencia de ir al juego y buscan que la experiencia sea íntima en comparación de las que se vive en cualquiera de los otros tres Grand Slams. Por supuesto, el inconveniente es la escasez de boletos para los partidos de la segunda semana del torneo. Sin embargo, para las primeras rondas, siempre se consiguen boletos, incluso en mismo día.
París se vuelve una ciudad ligerita, gravita en torno a una bola de color amarilla y la parafernalia tenística se integra a las calles, entra en los lugares turísticos, en restaurantes, en museos y hoteles. No invade el espacio, ni se apodera de él, ni provoca las estridencias de otros deportes. Las formas del tenis son precisas, elegantes, impecables. No son retumbantes como los acordes del motor de un Formula1, ni estrepitosas como las barras del futbol, ni restrictivas como un maratón. Son sutiles como el sonido del choque entre la bola y la raqueta que la impacta contra el polvo de ladrillo.
Amo París, pero hay una época del año en que la amo más que en otra. Son los días en que la ciudad es más perfecta, más majestuosa y más divertida gracias a la magia que ejecutan los jugadores con una bola y una raqueta. Son los días del Roland Garros.

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Sabemos dónde están.

El rango militar más alto del ejercito de Nigeria, Alex Badeh, dice que conoce el lugar en el que se encuentran las niñas que fueron secuestradas por los integrantes del grupo Boko Haram. Dice que ya sabe dónde están pero que por lo pronto no piensa llevar a cabo ningún avance. ¿Por qué no van por ellas si ya saben su ubicación?
Desde que se cometió el secuestro de las casi 300 niñas, las acciones del gobierno nigeriano han generado condena internacional. Ni se les ve a cargo, ni toman el control y rechazan los ofrecimientos de ayuda por parte Occidente.
Las niñas siguen capturadas y Badeh declara, “Estamos trabajando. Traeremos de regreso a las muchachas”. El militar se negó a dar detalles de la operación de rescate que describió como un “secreto”. Las declaraciones se produjeron en un breve encuentro que Badeh sostuvo con periodistas afuera del Ministerio de Defensa en Abuja, la capital nigeriana, según un reporte de la agencia AFP.
Las declaraciones son controversiales: por un lado pienso en un ataque a fuego limpio y entiendo que tácticamente no sería correcto por la propia seguridad de las niñas, pero por otro lado, si la operación es secreta, para que sale Badeh a hacer declaraciones. ¿Por qué no se respetó la secrecía?
No entiendo y cuando no comprendo algo, me da por sospechar. No en balde las autoridades nigerianas han recibido tantas críticas por la forma en la que han manejado la situación. Las declaraciones del presidente Goodluck Jonathan suenan tan desatinadas como las de su hombre fuerte en el ejército.
Declarar que ya se sabe el paradero de estas niñas y luego informar que por lo pronto no se va a hacer nada es un despropósito, una canallada y una imprudencia. ¿No hubiera sido mejor guardar el secreto y apadrinados por el sigilo, rescatar a las chicas? El mundo entero habría celebrado que las niñas estaban de vuelta y habría admirado a la inteligencia nigeriana. Pero no fue así.
Pienso en las chicas y en las madres de las niñas. Imagino la desesperación que siente cada mamá al escuchar que ya saben en dónde están su hijas y enterarse que, por lo pronto, no se hará nada. Así, lo mejor era no saber nada.

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La voz de los niños

Sin duda, en cualquier tipo de crisis, los que llevan la peor parte son los ñiños. Los menores son los que se encuentran en una situación de mayor susceptibilidad y la principal razón de ello es la debilidad de su voz. Es fácil callar a un niño, basta una mirada dura, un bofetón, una amenaza y se hace el silencio.
Los niños son siempre los más vulnerables en las crisis humanitarias. Los más pequeños son los que están en un mayor en peligro de sufrir enfermedades, desnutrición, explotación y abusos. Muchos tienen que interrumpir su educación y padecen graves trastornos psicológicos. Unicef lanza la campaña Voces de los niños en emergencia para que el mundo escuche sus problemas.
Celebridades como Pau Gasol e Imanol Arias serán parte de esta campaña que, según la agencia de la ONU, “ofrece a muchos de estos menores la posibilidad de contar sus propias historias”. El jugador de la NBA protagoniza el spot, al que también han puesto su rostro y voz otros embajadores de UNICEF como el actor Ewan McGregor (Reino Unido), el futbolista Robert Lewandowski (Polonia), el jugador de baloncesto Bostjan Nachbar (Eslovenia), la actriz Evanna Lynch (Irlanda), el periodista Pavlos Tsimas (Grecia), y la actriz Gaia Amaral (Italia).
El tema aterriza en un momento sensible, el tema de abuso, violencia y marginación a niños y jóvenes tiene índices de crecimiento aterradores. Sucede en Nigeria, en Turquía, en Estados Unidos y en el patio de juegos de escuelas y casas cercanas a nosotros.
Darle voz a los niños es un buen comienzo, ahora necesitamos escuchar. Es preciso poner atención y tratar con delicadeza estos temas. La fragilidad de un menor es una característica que debemos tener en cuenta y el la primera cualidad de se necesita atender.
Padres, escuelas, maestros debemos hacer un frente común y poner manos a la obra. Si queremos un mundo mejor, pacífico y armonioso, debemos propiciar que la niñez sea una etapa gozosa, feliz y no un bastión de guerra en que los juegos se confunden con actos criminales. Es nuestra responsabilidad vigilarlos.

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Agitando el avispero

La violencia no se contrarresta con más violencia, es al revés, se exacerba. Esta semana que recién concluye se enterró a Héctor Alejandro en Tampico quien murió después que sus compañeros lo estrellaron varias veces contra la pared. Pero hace unas cuantas semanas vimos como en las tribunas de un partido de futbol, la porra casi mata a un policía, y en un barrio de la Ciudad de México los habitantes apedrearon a varios guardias que cuidaban las obras de entubamiento de agua potable. También hemos visto como en Michoacán las autodefensas pasan de ser defensores de la sociedad, a narcos mimetizados, a héroes que reguardan al pueblo, a ser amenazas.
En medio de tanta violencia las personas nos sentimos desprotegidas. Los que deben hacer su trabajo, no lo hacen. Los que requieren de mayor atención son los niños y jóvenes. Se nos olvida que México es un país firmante de la Convención sobre Derechos de los Niños y que el compromiso es que el Estado adopté medidas legislativas, administrativas y sociales para protegerlos.
El menor debe ser cuidado y garantizar que estará libre de toda forma de prejuicio, abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos modos, o explotación. La seguridad de nuestros niños debe ser una prioridad permanente, no una moda pasajera o una ocupación momentánea.
Por desgracia, sé de muchas instituciones educativas que no son congruentes, se pronuncian por la no violencia, hablan de equidad de género, escriben sobre acoso escolar y a la hora de tener que honrar las palabras con hechos, todo se cae como un castillo de arena.
Me da gusto que el Presidente Peña haga compromisos para detener el acoso escolar, sin embargo, mientras los padres de familia no estemos al pendiente y las autoridades escolares no activen protocolos antiviolencia, seguiremos en un marco de abuso creciente. ¡Basta ya!
Sé de autoridades en escuelas particulares que lejos de promover la denuncia y apoyar a las víctimas de abuso, cuestionan a los que sufren abuso o violencia de género. Nada menos la semana pasada, en un incidente de violencia de género, la psicóloga de una escuela muy prestigiada de la Ciudad de México se atrevió a preguntarle a una niña qué había hecho para recibir insultos. En una actitud de inquisidora del siglo XVI, misógina a ultranza, arrinconó a la alumna y le dijo, después de los insultos recibidos, que ésta era una lección de vida para que no volviera a provocar a sus compañeros. ¿Y la autoestima de la niña? A esta mujer no le interesó.
Mientras existan psicólogas incompetentes, autoridades complacientes, maestros ineptos y víctimas sin atención, será imposible acabar con la violencia. Al mismo tiempo que en Tampico enterraban a Héctor Alejandro, una niña en la Ciudad de México era llevada a la oficina de la escuela para ser cuestionada en vez de ser protegida. Fue víctima dos veces.
El presidente tiene razón, el nivel de violencia en las escuelas es reflejo de lo que se vive en las calles. Es necesario que maestros, estudiantes, autoridades escolares combatamos el fenómeno de manera frontal y decidida. De otra forma, nada más estamos agitando el avispero.

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Violencia y omisión

Nadie ha dicho que ser maestro de secundaria sea fácil,todo lo contrario. Los chicos a esa edad son sumamente inquietos, dispersos, inestables, volubles y dependiendo del temperamento y educación pueden ser groseros y agresivos.
Para ser maestro de secundaria se requiere de algo más que paciencia y conocimiento del tema, hace falta vocación. Si dar clases a muchachos no resulta agradable o no es gratificante en ningún sentido, mejor ni acercarse al aula.
Lo malo es que tenemos salones de clases con maestros que preferirían estar en otro lado y no frente a sus alumnos. Aceptan dar clases por ser su última o única alternativa, en vez de que sea su modo de realización en la vida. Es cierto que el trabajo de un maestro es poco valorado, mal pagado, ni hablar. También es verdad que hay gente a la que no le es suficiente ver como se le ilumina el rostro a un jovencito cuando le sale bien un ejercicio, cuando resuelve correctamente un examen o cuando reciben una buena calificación.
Pero, si no es fácil ser maestro de secundaria, es peor ser un padre o una madre que por negligencia y omisión recibe a su hijo lastimado por un pleito a golpes, víctima de acoso escolar o a su hija insultada, martirizada por violencia de género.
El problema es grave y crece a velocidades vertiginosas. Las consecuencias fatales como el asesinato de Héctor Alejandro Méndez Ramírez deberían hacernos reflexionar. ¿Dónde estaban las autoridades de la escuela? ¿De qué están hechos los profesores que no pudieron —o no quisieron— parar esta tragedia? ¿Qué pensaba la psicóloga de la escuela?
En las declaraciones ante el Ministerio Público de la maestra de español Denise Serna Muñiz se justifica diciendo que cada vez que azotaban a Héctor contra la pared él se levantaba riéndose. Mejor debería de callarse. Ella debió parar ese juego desmedido, sancionar a los abusadores y dar atención a la víctima.
Héctor Alejandro no contó con el auxilio de nadie, ni de la maestra que le negó ayuda, ni la trabajadora social, ni el director estuvieron ahí para detener la tragedia. Nadie estuvo ahí para la víctima. ¿En qué estarían pensando los docentes y autoridades de la escuela? Seguro estaban entretenidos en las pantallas de su teléfono mientras mataban a un estudiante que pidió auxilio.
La subdirectora de la institución, Sandra Luz Garza, y el supervisor de secundarias de la zona 4, Paulino Galaviz, están señalados de incurrir en omisión y desacato de protocolos de seguridad y atención a hechos relacionados con estudiantes y que habrían provocado el deceso del alumno de la secundaria “Eleazar Cervantes Gómez”, en Ciudad Victoria. Es decir, no han fallado una sino dos veces. ¿Cuántos niños más deben morir por negligencia? ¿Cuantas víctimas de violencia más se necesitan para sancionar la falta de atención?
El aumento de bullying y de violencia de género en las escuelas secundarias aumenta por la omisión de los que deberían estar a cargo. Son problemas difíciles que se complican más si no se atienden desde el principio y si no se paran desde su origen. Lo malo es que los maestros no se quieren molestar, no quieren recibir insultos, malas caras o faltas de respeto. No hay sorpresas, así son los chicos. Pero también son tiernos, ingeniosos, simpáticos y sorprendentes si se les sabe tratar. No es culpa de los adolescentes, es culpa de los adultos que no los saben controlar.
Aquí el problema es la falta de vocación de los que están a cargo de los jóvenes. Ya dije que no es fácil ser maestro de secundara, pero hoy más que nunca, hay que sacar del aula a la gente que no tenga vocación.
Si a la maestra le molestan los muchachos, si las psicólogas se incomodan con las preguntas, si los prefectos no quieren hacerse cargo, si los directivos no quieren meter las manos, que se vayan. Busquen otro trabajo ¿Qué hacen ahí?
Lo único que hacen con su omisión es provocar que las cifras de bullying y violencia de género aumenten a velocidades vertiginosas.

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Violencia de género

La violencia de género es un grave problema que merece toda la seriedad de nuestra atención. Para ello hay que ser claros, se trata de agresiones ejercidas en contra de mujeres y constituye un fuerte problema de salud pública y una violación a los derechos humanos.
Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, el 35% de las mujeres del mundo han sufrido algún tipo de violencia de género en algún momento de sus vidas.
Las agresiones no se limitan al ámbito sexual o físico, también incluyen la violencia verbal y psicológica. De hecho, uno de los factores de riesgo de las víctimas de este tipo de abuso inicia por el desprecio que se muestra abiertamente al sexo femenino. Palabras peyorativas, misóginas y degradantes forman parte del vocabulario que se usa como herramienta para lastimar.
Los insultos son el comienzo de una larga y tortuosa cadena de dolor. Son el inicio de un circulo vicioso de conflicto, posconflicto, desplazamiento, que se pueden agravar y transpasar el umbral de la violencia física. Pero la crueldad verbal es violencia suficiente. Hay que detenerla al primer brote ya que su virulencia es contagiosa y explosiva.
Creer que la agresión contra mujeres y niñas es un problema restringido a clases sociales desfavorecidas y poco educadas es un error. Se da en todos ámbitos y en cualquier nivel social.
También, es un error creer que el agresor debe ser un hombre. Tristemente, la violencia de género se puede dar de una mujer a otra. Son esas madres que prefieren varones, esas maestras que no disimulan su predilección por los niños, son esos directores que prefieren volver la mirada a otro sitio o esas psicólogas escolares que no ocultan su debilidad por los varones.
Son esos monstruos que en lugar de proteger, atacan, humillan, justifican la actitud agresiva de los varones y además le ponen de su cosecha. Si un niño insulta a una chica dirán algo malo estarás haciendo, si una mujer es violada la responsabilizarán por usar un escote pronunciado o por el alto de la falda, si la matan a golpes dirán que es por su culpa. Son personas que usan su tramo de poder para dar cauce a su misoginia. Las niñas quedan desvalidas pues la figura de autoridad no las protege.
Estudios de la UNESCO han dado cuenta de que el clima escolar es uno de los factores de mayor relevancia en el tema. Es en la escuela uno de los principales lugares donde se activan o desactivan los aprendizajes de estas conductas. Si la persona es víctima de violencia en la escuela por su condición sexual, se afectará el rendimiento, la conducta y el comportamiento de esta criatura. Luego la culparán de mala conducta, de pésimas calificaciones, de insolencia o de mal rendimiento. Es frecuente que a estas niñas se les cuelgue la etiqueta de problema.
La violencia escolar es uno de los principales obstáculos para el logro de los compromisos globales de Educación para Todos y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
La violencia de género limita la adecuada integración de las niñas al ambiente escolar, afecta la armonía y promueve el temor y el odio. Es obligación de los padres estar alertas de los signos. Denunciar las conductas inapropiadas por parte del victimario y las malas prácticas de maestros, autoridades escolares, psicólogos que en lugar de parar e inhibir estas conductas son agentes propiciatorios de la vejación y el abuso verbal.
La magnitud del problema de la violencia de género traspasa fronteras, es tan grande como el globo térraqueo, tan cotidiano que lo podemos tener al lado, tan sigiloso que lo podemos pasar por alto.
Es importante atender el esfuerzo de la UNESCO y de la OMS para sensibilizar a autoridades, padres y comunidades escolares sobre el tema de violencia de género. Es preciso promover comunidades escolares libres de agresiones y de abusos. Hay que denunciar a esas personas que en lugar de detener esos excesos, los pasan por alto, los minimizan o los impulsan. Si las comunidades escolares no paran en seco estas prácticas es necesario exhibirlas. Urge construir un ambiente de armonía y paz que permita a estudiantes y docentes comprender y valorar los derechos humanos.
Es por nuestras niñas.

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Morir de éxito

Una de las enfermedades mortales en el mundo empresarial es el éxito. En las lápidas del cementerio empresarial se evidencia que la causa de muerte más frecuente es el progreso acelerado de un negocio. Si no supiéramos de lo que se trata, pensaríamos que el éxito es una especie de virus furioso, contagioso y fulminante. Pareciera que algunos empresarios no supieran de qué se trata, que no fueran perseguidores de la prosperidad y cuando ésta llega en forma anticipada en lugar de provocar felicidad, mata.
Morir de éxito significa que las cosas van tan bien que la empresa o el individuo es incapaz de asumir las consecuencias del triunfo, es decir, no esta listo para satisfacer la demanda, para enfrentar los requerimientos o asumir las responsabilidades de ofrecer un producto o servicio que está siendo tan popular que rebasa las capacidades presentes. En otras palabras, con lo que hay, no alcanza.
En muchos casos, la gente de negocios se parece al corredor que al cruzar la línea de meta no sabe que hacer y en vez de asimilar el triunfo, pierde el rumbo. Resulta ridículo, imposible de creer que la conquista de objetivos nuble la visión y en vez de administrar los logros, las empresas empiecen a dar vueltas sobre su propio eje, como perros que se persiguen la cola, y desfallezcan o desaparezcan ahogados en su triunfo, sin embargo, sucede.
El problema es frecuente y aunque todas las generalizaciones son malas, el factor común de estas empresas es la falta de preparación para gestionar el éxito. Es increíble pero así como un fracaso inesperado suele sacar lo mejor de los equipos de trabajo y las actitudes de solidaridad e ingenio brillan, del éxito intempestivo pueden brotar las peores actitudes del individuo.
Es lógico. En una situación de excesiva bonanza, las ineficiencias se disimulan, los desperdicios se cubren, los excesos no se notan. En un escenario de austeridad, todo cambia, todo se cuida.
Los sueños bíblicos de José el consejero del Faraón son una lección empresarial valiosa. En tiempos de fortuna hay que prepararse para los momentos de desventura. El problema es que no hay previsión. Los empresarios cometen el error de creer que todo es permanente, cuando la constante es el cambio.
Las empresas que mueren de éxito son las que no saben leer los signos de la transformación. Esto que suena tan misterioso, no lo es. No hay oráculos, ni predicciones mágicas. Eso no existe. Hay planeación estratégica y análisis financiero. Hay proyecciones y estimaciones que nos previenen a tiempo de las correcciones que se deben hacer para seguir el rumbo correcto.
Cuando no se está preparado, un golpe de suerte sofoca, le saca el aire a la empresa y la mata. En vez de servir como un viento de impulso, el triunfo deviene en huracán devastador. Así, empresas familiares desaparecen por pleitos absurdos, pequeñas empresas quiebran por la incapacidad de administrar adecuadamente los procesos, medianas empresas no logran dar el salto por falta de acompañamiento en el desarrollo de sus cuadros gerenciales, ejecutivos jóvenes estallan ante la presión que ejerce llegar rápido a la cúspide.
Muchas buenas ideas y proyectos que murieron diagnosticadas de éxito anticipado, pudieron evitar ese destino fatal con un buen plan estratégico que fuera correctamente implementado.
Aunque morir de éxito es una mala noticia, no es tan terrible como suena. Los españoles tiene un dicho que reza, si he de morir, que sea de éxito, pensando en la dulzura del que ha probado las mieles de algo que ya funciono. Un proyecto que tuvo éxito se puede replicar aprovechando el aprendizaje que dejó el proceso. Ya se conocen las causas que motivaron el éxito y los motivos que provocaron el fracaso. La mayoría de las lápidas que se ven en el cementerio empresarial podrían volver a vivir si se les da el tratamiento adecuado. La buena noticia es que, a diferencia de la muerte corporal, la muerte empresarial no es definitiva. En los terrenos corporativos no hay finales fatales dado que el cambio es una constante. Por ello, aquí si se vale resucitar a un muerto.
En términos empresariales, revivir a un difunto significa transformar el éxito puntual en un triunfo permanente, eso se logra aplicando el popular proceso administrativo, haciendo énfasis en la planeación estratégica y el análisis financiero para llegar a una correcta toma de decisiones.
Tristemente, pocos lo hacen. Los que mueren de éxito quedan en un estado de afectación tal que les impide sacar provecho del aprendizaje. Prefieren mirar a otro lado, ignorando la riqueza que aún tienen en las manos y al hacerlo, al desperdiciar esa experiencia, cavan la tumba definitiva de los que murieron de éxito.

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El problema del PAN

El Partido Acción Nacional se transformó y el cambio no fue bueno. El partido que fue oposición mesurada y propositiva, que sabía decir que no argumentando y que apoyaba al partido gobernante cuando consideraba que era lo correcto, se esfumó.
Las figuras equilibradas como Luis H. Alvarez se han apagado ante las necesidades de reflectores de los nuevos militantes. Castillo Peraza se volvería a morir de ver el cochinero que quedó después de que el PAN fue el partido en el poder. La letras de oro de Gómez Morín se opacan en vista de la transformacion del partido que él fundó.
Hoy los dimes y diretes de las luchas dentro del partido nos recuerdan más a las tribus del PRD que los panistas tanto criticaron. Cayeron bajo: moches, fiestas descaradas en lugares destinados al servicio de la Nación, gastos personales que corrieron a costa del contribuyente, borracheras a cuenta del erario público. El partido que hace veinte años era una institución seria y correcta devino en una cueva de frivolidades.
El lenguaje decayó, las propuestas involucionaron, la corrupción avanzó y el dinero mal habido se convirtió en una tentación insalvable. La vida política, ya se sabe, es una carrera con obstáculos, el que sepa sortearlos llegará a la meta. El que aprenda a sortearlos con gracia ganará respeto. Antes, la gente del PAN sabia sortear el camino con elegancia. Tal vez se les acusaba de mochos, de rígidos, de excesivamente planchados y almidonados y era cierto. Yo prefiero a esos engominados que batallaban dando ideas y haciendo propuestas que a los bocafloja que se dan hasta con la cubeta para llegar a la dirigencia del partido.
Un partido que solapa la corrupción, que propicia las malas prácticas, que tolera los cochupos no es PAN que Clouthier se imaginó, ni el que llevó a Vicente Fox al poder. Fue una oposición que ganó en las urnas su lugar en Los Pinos, no por tener un candidato de vocabulario florido y modos de rancho que nos cayó bien. Fue porque creímos en que ese candidato estaría respaldado por la calidad moral de un partido probo. La historia se encargó de demostrarnos que de lo bueno de ese partido no brillaron los mejores.
El panismo le quedó a deber a México. Los votantes le entregaron el tesoro de la transición en las urnas y miren nada más el reguero que dejaron. Los mexicanos estamos hartos de ver políticos corruptos, cínicos y voraces. De ver a gente que no tiene los tamaños para ser candidatos a puestos de elección popular y sin ningún tipo de mérito pero, ahí están. Estamos hartos de ver muchachitos perfumados que no saben hablar pero sí saben robar, de ver chicas sentadas en su curul viéndose al espejo, pintándose la boca o jugando con su celular de última generación mientras se vota el futuro de la nación.
Estamos hasta la coronilla de asambleístas, diputados y senadores autocomplacientes que nos hacen pagan sus facturas de tintorería, de enjuagues bucales, de cajas de vinos, sus lentes y demás afeites tan necesarios para el progreso de la nación. Y que ademas roban a manos llenas sin haber leído el ideario de su partido. Muchos ni siquiera saben quién era Manuel Gómez Morín.
Y, claro, es verdad que ese tipo de infecciones no son exclusivas del PAN, existen en todos lados. El problema del Partido Acción Nacional es que esperábamos más y nos quedó a deber.

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Opciones universitarias y la influencia religiosa

En la era vertiginosa que nos toca vivir, los cambios se dan de forma tan acelerada que, en ocasiones, no nos damos cuenta de cómo pero la transformación ya es parte de la cotidianidad. No todas las modificaciones son buenas, tampoco es que sean malas en su totalidad, pero con la rapidez de la vida y la inmediatez de la accesibilidad, hay quienes las adaptamos mal a la vida de todos los días. Es así que vemos familias enteras adictas a internet, seres humanos que pierden la capacidad discursiva y únicamente se comunican con emoticones.
De ahí que en la era acelerada, el tema de la educación y la capacitación se convierta en una materia prima sumamente importante para corregir y ajustar las desviaciones y aprender a hacer uso de los adelantos tecnológicos sin descuidar el acento humano de los individuos.
La oferta educativa se convierte en el tema de fondo de nuestros días, el análisis de opciones es vital. Hoy en día y de cara al reto de ser mejores y de que la tecnología sea un agente de evolución y no de lo contrario, distintas instituciones de educación superior cuentan con participación e influencia religiosa, con lo que apuestan a formar alumnos con valores.
Si Benito Juárez leyera esto, se rasgaría las vestiduras, se echaría ceniza en la cabeza y se sacudiría el polvo de las sandalias. Hasta donde yo me quedé la educación en México debe ser laica. ¿Entonces?
El miedo es el fanatismo, las influencias, la falta de libertad y que el pensamiento se vea atacado en su independencia. La autonomía del albedrío es un derecho inalienable.
Sé de lo que hablo. Me ha tocado participar como estudiante y como académica en universidades de corte religioso y de corte laico. La Ibero, Georgetown, La Universidad Anáhuac, las dos primeras instituciones dirigidas por Jesuitas, la última por Legionarios de Cristo. Laicas como el Colegio Universitario de Toledo, el ITAM, la Casa Lamm.
En términos de laicidad en las instituciones, me aproximo más a Juárez, que fue lo suficientemente cristiano para entender que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. El propio Cristo comulga con la propuesta juarista y prefiere que el respeto al derecho ajeno nos gane la paz.
Soy católica y defenderé mi fe con convicción, pero el salón de clases no es el lugar para dar catecismo. No es con la coerción de una nota que se habla de Dios. El aula es el espacio en el que se privilegia el debate, se parte de la razón y se demuestran las ideas. La contemplación, la oración, la intimidad con Dios requieren de otros terrenos.
En estricta justicia debo decir que el peor de los fanatismos, la mayor de las persecuciones no la sufrí a fuerza de rosarios y golpes de Biblia. Tampoco me dieron fuerte con el Coran, ni me asustaron con mantras, ni me amenazaron con castigos infernales si no creía en un ser superior. No. Los que sí me asustaron con hervir en los apretados avernos de la ignorancia fueron profesores que ocuparon el salón de clases como púlpito para predicar con fe ciega la muerte del mas allá. Son estúpidos los que creen en Dios, o peor, es una seña de ignorancia profesar amor por lo que no se puede demostrar científicamente. Denostar no es forma de debatir.
Los cambios de los tiempos nos llaman a la reflexión. La libertad es fundamental en términos de opciones de educación superior. Valores, ideales, humanismo, no están mal. Están bien. Hacen falta. Se requiere de gente que de motivos de esperanza, no de desesperación. Especialmente frente a los jóvenes. Cada quien se sentirá más o menos cómodo en uno u otro ambiente. Universidades laicas o de corte religioso deben tener en cuenta el respeto a la libertad de pensamiento. Las laicas también.
Me parecen reprobables los fanatismos en ambos lados. Perseguir al que piensa diferente en una institución de pensamiento es deleznable. En todo caso, me quedo con estas palabras: La verdad nos hará libres y Vencer el mal con el bien. ¿no están mal, verdad?
Lo importante, independientemente de filosofías o corrientes es formar mejores individuos, en eso todos podemos estar de acuerdo.

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