La fidelidad a AMLO

Hay cosas que no entiendo y una de ellas es la fidelidad que la gente le tiene a Andrés Manuel López Obrador. El fenómeno es interesante. El hombre debe de tener algo que no alcanzo a ver y que me gustaría entender porque esa capacidad para reunir a tantos en torno a él, a gente tan distinta, es un misterio.

Lo que más me asombra es ese entusiasmo que no permite críticas a su persona ni a su movimiento ni a su proyecto. Pareciera que estamos hablando de un ser santificado al que no se le puede manchar con la suciedad de una critica, con la vileza de la duda, con la bajeza de un señalamiento. AMLO ha tenido la capacidad de convertirse en una figura que fusiona la veneración que antes se le tenía a los curas, la devoción de los brujos y el respeto a los mayores.

Entre sus fanáticos, se repitan mantras muy sencillos: queremos un cambio. Lo curioso es que cuando uno plantea qué tipo de cambio, las razones van desde la fantasía hasta la rabia. Vamos a estar mejor, dicen, pero no saben definir qué es mejor. Hablan de los terribles defectos que han agobiado al país. ¿Quién no está enfadado de la corrupción, de los compadrazgos, de la inseguridad, de la delincuencia?

Sin embargo, cuando decimos que AMLO está rodeado de personajes corruptos, Ebrard, Napoleón Gómez Urrutia, que se lleva bien con gente como Nestora Salgado, que sigue siendo amigo de Bejarano, que no se le entiende bien a su plan económico, que no se le encuentra ni pies ni cabeza a sus propuestas, la gente se irrita, elevan el puño, se enojan y si te dejas, te pueden abofetear.

Es cierto, Ricardo Anaya, José Antonio Meade, El Bronco no las traen todas consigo, pero quienes los siguen pueden dialogar. No he visto ni escuchado de gente que se rete a golpes por defenderlos, de los de AMLO sí. López Obrador ha sabido inflamar la esperanza de muchos mexicanos a base de alebrestar el enojo. ¿Qué va a pasar cuando aquello que ha prometido no se logre? ¿Qué pasará cuando el hombre gobierne y la figura salvífica se enfrente a su propia humanidad?¿Cómo pretende ser diferente si ha aceptado a lo peor del PRI, del PAN y del PRD para alcanzar su sueños?¿Los habrá convertido?

Muchos, aunque AMLO no les cumpla, lo seguirán amando. Así es la fe ciega. No cuestiona, no falla, no duda. El fenómeno es curioso, esta fracción ultra lopezobradorista es la que más me intriga y la que más me preocupa. Esta que, de tanto creer, puede caer en la desesperación cuando tantas fantasías no puedan convertirse en realidad. Los líderes mesiánicos corren ese gran riesgo pero confían en la fidelidad a prueba de balas.

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#SinMiedoalaIbero

Advierto, soy exalumna de la Ibero. Tuve la enorme fortuna de ser formada con el espiritu jesuita y me siento profundamente orgullosa de los valores y los principios de vida que me llevé de mi alma mater. La Ibero es mucho más que una universidad de niños consentidos, es un espacio de análisis y reflexión que eleva la voz y busca el privilegio del dialogo. Me siento tan contenta de ser parte de la Ibero y de lo que sus estudiantes están haciendo y están proponiendo.

El fin de semana pasado, empezó a circular en las redes un video muy bien producido en el que aparecen estudiantes de la Ibero recordando el triste incidente de un sorprendido Enrique Peña Nieto escondiéndose en el baño, cuando alumnos de esa institución lo increparon hace seis años que visitó esa universidad siendo candidato. La sorpresa fue que una institución privada de las características de la Universidad Iberoamericana hubiera tratado mal al candidato puntero. Entonces, se trató de decir que habían sido infiltrados y las propias autoridades apoyaron a los estudiantes que ratificaron estar matriculados en la Ibero y empezó el legendario movimiento #yosoy132 que tuvo un apoyo viral entre la propia comunidad universitaria y que gozó de la simpatía de alumnos y catedráticos de otras universidades.

El miedo no anda en burro y a los candidatos se les pone la piel de gallina, o eso parece. La Universidad Iberoamericana es una institución con principios cristianos que está en manos de la Compañía de Jesús. Los jesuitas son educadores que forman a personas que forma a personas a partir de la reflexión y del análisis. Son gente que usa el cerebro y que forjan lideres con características específicas. No en balde la institución de Ignacio de Loyola tiene cuatrocientos cincuenta años. En sus planteamientos reflejan un liderazgo con compromiso, es decir, en las aulas se fomenta la formación de personas que se conocen, que saben entender sus fuerzas y debilidades, la reflexión es un punto fundamental —los ejercicios ignacianos son un ejemplo—. Por lo tanto, tanto los educadores como los educandos son personas que buscan respuestas, el lema de la Ibero es “La verdad nos hará libres.” ¿A quién no le daría miedo ir a dialogar con personas que quieren escuchar y debatir en vez de ir a echar porras y aplaudir como focas?

Según Chris Lowney, autor del libro El liderazgo de los jesuitas, “Todos somos líderes y dirigimos todo el tiempo, bien o mal. Sin embargo, el liderazgo lo define no sólo la magnitud de la oportunidad sino también la calidad de la respuesta. Uno no puede controlar las circunstancias, pero sí como responde a ellas.” El video que se viralizó el fin de semana es una muestra clara de lo que sostiene Lowry. A mí me da una enorme alegría ver que los jóvenes de la Ibero salen de su área de confort y buscan a los candidatos. Elevan la voz y dicen: yo estoy aquí y quiero que vengan a dialogar.

A cada uno de los candidatos le hacen una invitación al diálogo, no los retan, les bajan el miedo: no se asusten no los vamos a tratar mal, sólo queremos escucharlos y que nos escuchen. Les avisan los temas que les interesa que cada uno vayan a exponer a la Ibero. Piden a Andrés Manuel hablar de amnistía, a Meade, hablar de la siete de siete —transparencia—, al Bronco le piden que deje la represión como instrumento político y a Ricardo Anaya lo invitan a hablar de voto útil. El voto útil es lo que lo puede llevar a la Presidencia, ergo, acepta.

No cabe duda de que Ricardo Anaya es un hombre audaz que tiene buen olfato y sabe detectar ventanas de oportunidad y las aprovecha. Una vez más, dio muestras de esa capacidad que tiene de meterse en el ajo del tema y al dar paso al frente lleva agua a su molino. Anaya es buen lector de la situación, sabe que esta elección será decidida por los jóvenes y se ha acercado a ellos. Por eso, en algún mitin, escaló una torre, haciendo gala de agilidad y se ganó el mote de Ricardo Araña, a la juventud le hizo gracia. Por esa misma razón, cuando vio el reto que estaban lanzando los estudiantes de la Ibero, vio que ahí se le iluminaba una oportunidad y antes que cualquiera de los contrincantes, él eleva el dedo y dice: yo sí voy.

Los demás candidatos le están dando la vuelta a la invitación. ¿A qué le tendrán miedo?

Uno de los fundamentos del liderazgo jesuita, según Lowney, platea que “El liderazgo no es un acto sino una manera de vivir y un modo de proceder en la vida.”  Será que los candidatos no se ven a la altura de ese rasero. La invitación es incluyente, los jóvenes quieren dialogar. En el video, los estudiantes dicen que no están solos, que es una generación entera la que los apoya. Les tengo noticias: efectivamente, también están acompañados por los que creemos en el poder del dialogo, hay que apoyar a nuestros jóvenes #sinmiedoalaibero.

El orgullo que siento de la labor de la Ibero que está forjando personas comprometidas con su comunidad, su circunstancia y con tomar en sus manos el futuro es muy grande. No hay que tenerle miedo a la palabra, no hay que tenerle miedo a quienes saben usar este instrumento. #sinmiedoalaibero. Lo dice una orgullosa exalumna. Señores candidatos, acepten la invitación. Están dialogando con los que, en el futuro cercano, serán los que lleven las riendas de esta nación.

Buen viaje, Bodo

Hay dolores que te parten en dos y cariños que te reivindican para siempre. Hoy, traigo el alma herida. Bodo ya no pudo seguir luchando y decidió irse al cielo a vivir con Muffin, Vito y Luca. Despedirme de mi perrito, así tan repentinamente, me tiene con una tristeza tan honda que sólo los que amamos a los animales podemos entender.

Bodo llegó a mi casa porque Danny lo descubrió. Una mujer y su hija lo dejaron amarrado a un basurero una mañana de Octubre. Por suerte, al pasar por ahí, mientras íbamos caminando para ver una exposición en el Museo Tamayo, Danny lo vio y decidió rescatarlo. Lo trajimos a la casa y desde hace tres años esa alma enorme que se contenía en un cuerpecito minúsculo nos llenó de dicha.

Es que Bodo tenía un encanto especial. Con todo el mundo tenía que ver. Vivía sonriendo. Tenía una mirada color miel que era tan dulce y que se intensificaba cuando nos veía. Era traviesísimo, le gustaba saltar a los muebles y morder mis libros. Banana Yoshimoto pasó a ser parte de su dieta, lo mismo que algunos calcetines de Andrea, pijamas de Carlos y cuadernos de Danny.

Con Bodo caminaba en Acapulco, le gustaba salir conmigo por las mañanas y recorrer los caminos hasta la playa o hasta la parte más alta de la colonia para ver la Bahía. Creo que el puerto era el lugar de felicidad de mi perrito. Se comportaba como un buen anfitrión y cuando algo o alguien no le parecía bien, ladraba con la potencia de un león, aunque en realidad era como un diminuto Chihuahua.

Uno de los días más felices de su vida fue cuando llegó Shekel a la casa. Jugaban y peleaban todo el día como los buenos hermanos que siempre fueron. Recientemente, empezamos a salir al Parque Hundido a pasear y a correr. Tristemente, el martes yo no pude llevarlos. Fueron a pasear y un Akita sin correa atacó a Bodo, su dueña no lo pudo retirar.

La vida de Bodo resistió para verme llegar esa tarde y para quedarse con nosotros esa noche. Luchó como el guerrero que siempre fue, pero no siempre se puede ganar. Los colmillos del Akita hicieron un daño fatal y la vida de mi perrito se extinguió hoy a medio día. Le salieron alas y voló al cielo, donde nos estará esperando.

Mi Bodo hermoso, espérame, sé que algún día nos reuniremos. Te quiero con el alma, no te olvides de estar ahí, del otro lado, junto a Luca, a Vito, a Muffin, a Chester, a Bob, y a todos mis seres queridos que me recibirán el día que me toque ir con ustedes.

Déjenme llorar, extraño mucho a Bodo.

Leer comics

En las vacaciones de Semana Santa, Andrea me puso un libro entre las manos: toma, una persona que le gusta leer debe darle oportunidad a estos formatos. Por supuesto, la resistencia me llevó a arrugar la nariz. No dije mucho. Gracias y empaque el libro sin mucho entusiasmo. Se trataba de Persepolis de Marjane Satrapi.

El prejuicio me llevaba a no creer en que las novelas gráficas fueran Literatura, muchos críticos piensan igual. Opinan que llamar novela a una secuencia de dibujitos es grandilocuente. El veredicto es contundente: es un error. Desde luego que es un arte narrar a base de trazos y con economía de palabras.

Marjane hizo la magia. Leí Persepolis en una tarde. Luego compré Bordados y fue una maravilla. Satrapi fue la puerta a una experiencia muy gratificante. Me hizo reflexionar en como los trazos ayudan a complementar las palabras. Cualquiera podría pensar que la potencia narrativa está en el dibujo pero la simbiosis con la palabra es gloriosa.

Lo cierto es que Andrea despertó en mí una afición dormida. De niña, mis padres se preocuparon por fomentar en su hija el hábito de la lectura. Uno de los primeros libros que tuve en las manos fueron las compilaciones de la tira de Mafalda. Lo cierto es que me fascinaba leer a Quino y pasaba las tardes metida entre las pastas de esos libros. Recuerdo que mis tías me miraban con recelo y decían que me hacía al tonta y que no entendía nada. Seguro que ellas tenían razón. Tal vez mis papas me regalaban esos libros para demostrarle a la gente lo inteligente que era su hija mayor y seguro que no entendía todo lo que se expresaba, especialmente al principio.Pero, así es la magia de la lectura. Quino me picaba la curiosidad, yo preguntaba y mis padres me contestaban. Se armaba el perfecto círculo de la comunicación lectora.

Luego, en vacaciones, mis primas me enseñaron a leer La pequeña Lulu, Archie, Lorenzo y Pepita, Tintin hasta llegué a leer Superman, El Hombre Araña, Batman y Robin. Mis primas tenían cajas y cajas de esos tesoros. Con el domingo en la mano corríamos al puesto de periódico a comprar nuestros cómics y luego que los terminábamos, nos prestábamos los otros para leer. Así se cerró una comunidad lectora que moriría con el tiempo.

Ahora, estoy leyendo Crónicas de Jerusalén, de Guy Delisle y me ha dejado ver aspectos de la ciudad que no conocía o que no me fueron evidentes al momento de estar ahí. En esta ocasión, el avance no ha sido tan rápido, la obra de Delisle hay que enfrentarla en dosis homeopáticas para disfrutarla.

En fin, se ha despertado una vieja afición, Andrea me ayudó a recuperar un gusto que llegué a disfrutar con enorme entusiasmo. Leer cómics es sabroso, es interesante y es una experiencia que vale la pena probar. A lo mejor, los que tienen dudas y están en el bando de los escépticos cambian de parecer si le dan oportunidad a este formato.

¿Quién perdió en el debate?

Después de un debate, las casas de campaña le levantan el brazo a sus candidatos y los proclaman ganadores. Pues sí, faltaba más. Las percepciones del respetable no siempre coinciden con lo que ven los que se proclaman vencedores. Ni modo, hay ganadores y perdedores. Lo triste es que la convergencia entre las propuestas y y las percepciones no luce.

No se si este segundo debate tuvo más complicaciones que el primero, si el tema no resultó tan interesante, si el temblor, tuvo que ver, si el formato fue confuso, si el escenario fue menos lucidor o si no se supo aprovechar la presencia del público, pero, mas qué entusiasmo, generó bostezos.

Yuriria Sierra y León Krauze se confundieron. Creyeron que moderar un debate era interrumpir, enfrentar, callar. El resultado fue que no le permitieron a ninguno de los candidatos desarrollar sus ideas. Claro que de ver a este par de incontenibles qué buscaron acorralar candidatos y convertirse en héroes nacionales,muchos prefirieron ir a contectarse a Netflix a ver la serie de Luis Miguel.

Lo evidente Andrés Manuel lució avejentado y pasado de moda, impreciso y divagante. Su mejor momento fueron los chistes ofensivos. Anaya ágil y contestatario. Me gustó mucho mas la participación de Meade que lució experiencia y tolerancia, fue prudente y preciso. La crítica que le hizo sobre Nestora fue sencillamente elegante y contundente, para pelear no se necesita ser corriente, para debatir se necesitan hechos y propuestas.

Entre los candidatos no hubo novedades fuera de las ocurrencias de Anaya y López Obrador. Si. Duda, Sierra y Krauze pierden el debate en forma contundente. Lástima, no entendieron su papel.

Otros valores

Algunas veces caigo en la tentación y el asombro se parece mucho al juicio. Y, es que en ocasiones, la insensibilidad de la gente hace que se me salten los ojos y la quijada me llegue hasta el suelo. Qué fácil es elevar el dedo y empezar a ver en los demás los defectos que nos agobian.

Lo que pasa es que ante la indolencia frente al dolor ¿cómo no sentir miedo y vergüenza? No se trata de criticar a los que todo lo tienen y enfrentarlos con los que de todo carecen. Esas dicotomías me parecen estupideces. Sin embargo, me irrita hasta el enojo que cualquiera se sienta conquistador y se suba a los lomos de la soberbia acompañado de la ignorancia y la sinrazón.

Ante la putrefacción de tanto niño consentido que se convirtió en adulto echado a perder, ante la bajeza del racismo que raya en la xenofobia de baja intensidad, ante la burla que se hace a un profesor cuando trata de hablar del dolor del migrante, del hambre de los que viven en pobreza extrema, ante el acoso que se ejerce al que no piensa como uno, los sueños se empañan y dan ganas de aventar la toalla.

Pero, sería caer en lo mismo que se critica. Nos asustamos de lo troglodita que se escucha el que a base de miedo, intimidación y burlas consigue lo que quiere. Y, cuando los oigo, me da vueltas el estómago, siento que la cara me arde, se me pone la piel de gallina y mas que empatía y compasión por esta gente que tiene infravalores, me dan ganas de pedirle que se calle, que cierre la boca antes de ponerle un buen bofetón. Pero, no sé darlos. Sólo se entender que hay otros valores y que. O los compartimos.

Fuera prejuicios sobre la autopublicación: No fotografíes soldados llorando

Jordi Sierra i Fabra,

No fotografíes soldados llorando,

Amazon Publishing,

Luxemburgo, 2017

Siempre he creído que cada libro tiene un camino específico para llegar a su mejor lector. Por años y desde que me dedico a ésto, las ideas sobre la autopublicación tienen un halo de valentía y mal olor. Los panegíricos en torno a dejar de lado la edición tradicional y lanzarte a la libertad de publicar lo que venga en gana contrastan con el cuidado editorial y los argumentos sobre la calidad del texto. Al escuchar ambas posiciones siempre he dudado sobre hacia dónde se debe inclinar el fiel de la balanza y me queda claro que cada caso es distinto. El autor y el libro en sí mismos hacen la diferencia. Para muestra No fotografíes soldados llorando de Jordi Sierra i Fabre.

No recuerdo como fue que llegó este libro a mis manos. Sé que lo pedí a Amazon —no hay otra manera de conseguirlo—, sin embargo, no me acuerdo quién me lo recomendó. Sospecho que pudo ser el propio programa de Amazon que me conoce y sabe de mis gustos mejor que yo misma. Tiene mejor memoria. En este caso, las razones metatextuales cuentan. La portada y el titulo tienen un maridaje espléndido. No fotografíes soldados llorando es una orden que viene acompañada con la imagen de un uniformado abatido. Eso, a querer o no, jala la atención del lector curioso. También, pica la curiosidad enterarte de que un autor que ya tiene experiencia en el medio, que cuenta con una obra extensa y ha sido publicado por grandes casas editoras, como Jordi Sierra i Fabra haya optado por Amazon Publishing.

Más allá de lo que rodea al libro, No fotografíes soldados llorando es una novela clara y con un objetivo autoral bien planteado. El lector se enfrenta a un texto que fue escrito por alguien que sabe mover la pluma y que es eficiente. No gasta más palabras de las necesarias, no se va por las ramas, no rodea: es directo y contundente. La novela arranca con un par de notas que son una especie de advertencia al lector que bien valen la pena releerlas al terminar la lectura del libro.

La narración arranca en la página uno, lo que generalmente no sucede en otro tipo de ediciones. El narrador es omnisciente, sin embargo, hay varias oportunidades en las que el lector sentirá que está escrito en primera persona. La obra está dividida en un prólogo y en capítulos que nos irán dando dirección y orden cronológico. La anécdota corre sobre los rieles de un fotógrafo de guerra al que le han advertido que tiene libertad para retratar lo que quiera menos soldados llorando y, desde luego, desobedece.

“Eres un reportero de guerra, no un fotógrafo de emociones… No es bueno para la moral. Publicar una foto así es un riesgo.” (p. 1)

La primera parte: La guerra (Bosnia-Herzegovina 1995) sitúa a Damián Roca en su primera misión y ha sido asignado a una base española que está participando en el conflicto como un punto de apoyo a la población. En su primera salida al terreno, son víctimas de un ataque, se hace la confusión y Damián se pierde y pasa la noche intentando volver. Por la mañana, logra regresar y a la distancia ve a un soldado llorando. La tentación es mucha: dispara el obturador y toma la foto.

“Estaba sentado en el suelo, con el casco a un lado y su arma al otro. La cabeza entre las manos. Lloraba. Damián se detuvo. La distancia no era excesiva y, utilizando el objetivo de 200 milímetros, podía incluso captar únicamente su cara, en primer plano. No fotografíes soldados llorando. Pero, ¿cómo no hacerlo?” (p.34)

La novela tiene claridad en la intención. Se vale de una anécdota que se irá desenvolviendo a lo largo de doscientas diez páginas de fácil lectura. El tema que explora es la guerra, la limpieza étnica, el honor y como todos se revuelven y se convierten en una misma intención.

“Hay muchas formas de hacer limpieza étnica. No hace falta disparar un tiro. Violan a una bosnia y listos. Ella queda deshonrada para siempre. Nadie va a quererla. Violada y despreciada por los suyos. Encima si o se suicida, la mata el padre o el hermano mayor, para limpiar el deshonor” (p.9)

En la segunda parte de la novela, La paz (España 2000), Damián ha ganado experiencia. Es un fotógrafo reconocido y busca la imagen que lo lleve a tomar esa imagen que detenga el tiempo y rasgue el corazón. Es un hombre que ha cambiado:

“Se miró al espejo y trató de reconocerse. No era fácil. Se le había endurecido el rostro, llevaba el cabello muy largo y revuelto, barba de dos o tres días, la piel tostada y estaba tan delgado que los pómulos destacaban formando ángulos de noventa grados en toda la cara.” (p.34)

Damián tiene una vida tranquila, una relación estable e incluso piensa en dejar el ajetreo para optar por una vida menos nómada y con mayor arraigo. Se le notan las ganas de echar raíces pero un encuentro lo lanzará a una búsqueda.

La búsqueda es la tercera parte en la que Damián iniciará una investigación con miras a escribir un reportaje de guerra con la distancia de tiempo que le pueda dar objetividad, o eso es lo que le dice al editor del periódico en el que trabaja y así consigue viáticos para visitar a ciertos soldados españoles implicados en su búsqueda y para volver a Bosnia. En estas páginas, Jordi Sierra i Fabra hace una crítica dura sobre miembros del ejército español. Entendemos las razones por las que esta novela debió de ser publicada de manera independiente. Una crítica tan dura a las fuerzas castrenses es difícil que alguien quisiera comprometerse y publicar. Sin embargo, y aunque es ficción, creemos lo que leemos. Sabemos que en la guerra se comenten atrocidades innecesarias y que quienes debieran defender o simplemente observar, desciende a la parte animal del ser y comete actos atroces por el simple gusto de hacerlos.

El regreso (Bosnia-Herzegovina 2000) es el cierre de la novela. Es la reflexión en torno a la rudeza de la guerra sobre el ser humano, más allá de las balas.

“Nadie olvida la guerra. Muchos muertos, muchas familias tristes, mucho odio, muchas ganas de venganzas. La paz es falsa.” (p. 188)

“No había mucha gente. Vieron a un hombre sentado en una ventana, a una mujer cargando un hato de leña y a una anciana caminando. Los miraron más que como extraños, como a intrusos.” (p.198)

“Todos parecían muy quietos, como estatuas cargadas de recelos” (p.199)

Jordi Sierra i Fabra cierra la novela y no pierde la oportunidad de dar su punto de vista en forma explícita sobre lo que piensa y siente sobre la religión, el honor y la guerra. Ojalá no lo hubiera hecho en forma de moraleja.

No fotografíes soldados llorando es una novela que se lee en forma fácil y rápida. Es una crítica fuerte y un recorrido ligero, la combinación le resulta bien al autor. Es la expresión de un acto terrible, sólo uno, dentro del terror que causa una guerra.

Danny, bienvenida a la vida adulta

Hijita, te veo caminar con tanta alegría y llena de ilusión para inaugurarte en la vida adulta que no puedo sino emocionarme contigo y mirar al cielo para pedir que todo tipo de bendiciones te cubran siempre.

La sorpresa que me causa pensar en lo rápido que ha avanzado el segundero desde que te tuve por primera vez entre mis brazos contrasta con el enorme cúmulo de recuerdos que hemos ido forjando juntas. Entre regaños y complicidades, el péndulo ha dibujado una trayectoria en la que el gran cariño que te tengo busca el balance entre la formación y el consentimiento. Claro, unas veces se inclina a un lado duro y la mayor parte ganan las ganas de hacerte sonreír, aunque parezca lo contrario.

A veces siento que si cierro los ojos, te veré recostadita en la cuna, con el uniforme del Kinder Hills, aprendiendo a andar en bici sin rueditas, con la raqueta en la mano, rescatando a Bodo, abrazando a Gis, jugando con Chai, trayendo a Shekel a la casa, enseñándome a usar Netflix, metidas en la alberca, viendo los atardeceres más lindos en Acapulco, caminando por San Miguel.

Y, hoy cumples dieciocho años y la ley dice que mi chiquita ya es adulta. A lo largo de estos años, tu padre y yo hemos elegido las mejores semillas para sembrarlas en el campo fértil de tu persona. Quiero entregarle al mundo a un ser humano extraordinario, excelente, creativa, honesta, respetuosa. Pero, tú hijita siempre rebasas nuestras expectativas. Mi imaginación se queda corta frente a los alcances que llegas a desarrollar.

Entrar a la vida adulta significa ser valiente para defender ideales, determinación para concretar los sueños, inteligencia para discernir, bondad para los semejantes, fuerza para avanzar sobre un camino recto, convicción para ser fiel a los valores, humildad para recomponer lo que no se hizo bien, amor a la vida y temple para enfrentar la adversidad y para aprovechar las oportunidades.

Danny, tienes dieciocho años y no puedo más que mirar al cielo para darle a Dios las gracias por haberme dado el privilegio de ser tu mamá. Le pido al Padre que te llene de bendiciones, te rodee de ángeles que te protejan, que los arcángeles te escolten siempre, que la muchedumbre de los santos de aconseje siempre y que la Virgen te cubra con su manto.

Yo me siento tan orgullosa de ser tu mamá. Felicidades, mi niña hermosa. Eres adulta, eres grande, enorme y siempre serás mi niña hermosa.

Mis razones y las de Margarita

Estoy enojada con Margarita Zavala. Debo decir, ahora que se bajó de la contienda, que mi intención de voto nunca apuntó en su dirección. No me gusta que un cónyuge le pase a otro la estafeta con tan poca distancia en el tiempo. Y, aunque voté por Felipe Calderón en su momento, la frivolidad del equipo del que se rodeo, el amiguísimo, el círculo tan cerrado que hubo en esa administración harían que no quisiera votar por esa continuidad de proyecto. Mi enojo con Margarita no va por la vía de la desilusión de ver a la candidata independiente bajarse del caballo.

Desde que Margarita se convirtió en candidata y tal vez un poco antes, su figura se empezó a desdibujar. Cuando el partido en el que militó no la tomó en serio como aspirante a la presidencia, perdimos a la mujer ecuánime, serena, bien articulada y vimos a una persona a la que habían metido en una faja mediática a la que le hicieron repetir como merolico un guión que no le venía bien y que era evidente que ni le gustaba ni lo sabía interpretar. Se le vio dubitativa, irritada, torpe y perdió el atractivo con el que pudo seducir a esa parte del electorado que le tenía consideración.

Ella se quejó de que el piso no era parejo, que no tuvo oportunidades y se sostuvo en tantos pretextos que la llevaron a renunciar. Ahí me empiezo a enojar, ella sabía las condiciones antes de renunciar al PAN y lanzarse por una candidatura independiente. Más me enoja cuando la escucho decir esto como una víctima. Me molesta pensar en que Margarita tuvo posibilidades y se abalanzó anticipadamente, como quien al llegar a un banquete se atiborra con el entremés por no tener la paciencia de esperar al plato fuerte. Si ella se hubiera esperado seis años, hoy no la veríamos despeñándose en una intención de voto de cinco por ciento, no la veríamos diluyéndose en un triste último lugar de preferencias —y eso que ahí está El Bronco, qué pena—.

No le creo a Margarita Zavala que sólo la reflexión la haya llevado a anunciar su renuncia en el programa Tercer Grado de Televisa, francamente los modos me hacen sospechar. Tanta inocencia no existe.

Pero, mi enojo con Margarita Zavala va más por la vía de verla serena, sonriente y clara cuando ya no es candidata. Eso me confirma que su búsqueda por la presidencia fue precipitada. No estaba lista. Para entrar a estas contiendas hay que llegar preparada y bien entrenada. Le falló en cálculo. Como candidata nunca tuvo esa claridad ni conectó con la audiencia. Las pocas oportunidades que tuvo para hacerse escuchar las desperdició y es una pena. Lo bueno es que en este país siempre hay otras oportunidades para candidatos presidenciales, la perseverancia es todo un activo, ya se ve.

¿Quién pierde con esta renuncia? Perdemos las mujeres una presencia en la boleta, —aunque su nombre aparezca, ya no es opción— , pierden sus seguidores que le tuvieron fe a su proyecto, pierden las candidaturas independientes. Aquí la pregunta clave es ¿quién gana? Adivinen quién, está claro y no es evidente.

Entiendo las razones que tuvo Margarita para hacerse a un lado, aquí están las mías para estar enojada con ella, aunque, como lo dije, mi intención nunca fue votar por ella. Puedo apostar que, en breve, la veremos sumarse al proyecto del que se beneficiará con esta renuncia.

Los efectos en Jerusalén

Cuando un paquidermo se mueve, el entorno no sólo percibe su movimiento, también retiembla la tierra. El cambio de la embajada de Estados Unidos en Israel de Tel Aviv a Jerusalén es una decisión que tiene daños colaterales mas allá de la soberanía de dos naciones. Sí, Estados Unidos puede decidir con entera libertad dónde poner sus sedes diplomáticas, pero la diplomacia tiene tiempos, formas, protocolos que buscan el entendimiento. Por lo tanto, la diplomacia busca promover el dialogo, no cerrar puertas y abrir barreras.

Pero la frivolidad, la insensibilidad y la ignorancia son ingredientes peligrosos así solitos, ni duda cabe de lo letales que son cuando se mezclan. Ver a la hija de Donald Trump abriendo las puertas de la embajada estadounidense en Jerusalén me puso la piel de gallina, me revolvió el estómago y me indignó verla tan sonriente como si estuviera asistiendo a la inauguración de una tienda departamental de lujo y no se enterara de la ofensa que buena parte del mundo estaba recibiendo con ese acto. Ofender y sonreír es humillar. Todo tiene consecuencias.

Por lo pronto, van mas de medio centenar de muertos en la marcha mas sangrienta en Gaza desde el inicio de las manifestaciones contra el traslado de la embajada de los Estados Unidos. La ceremonia festiva de inauguración de la sede diplomática, la sonrisa y el peinado perfectos de Ivanka Trump daban miedo. No es para menos. Ese vestido sin arrugas, esas manos tan bien manicuradas, ese pelo perfecto ya se mancharon con la sangre de los protestantes heridos y muertos por una decisión controvertida y la falta de prudencia y discreción de los norteamericanos.

Los efectos de la frivolidad, la insensibilidad y la ignorancia ya se sienten en Jerusalén.

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