Los ataques en Sri Lanka

El terror se hace presente, Sri Lanka sufre el peor ataque terrorista desde que terminó la guerra civil. Los atentados causan desconcierto, los residentes dicen que ya le habían perdido el miedo al terrorismo, los turistas padecen en carne propia el,pánico y el caos de los ataques. El equilibrio se rompió, ¿por qué?

El miedo a ser desplazados, las pugnas étnico-religiosas parecen ser parte de un complejo conglomerado de razones. Cingaleses, budistas y musulmanes conforman la identidad en Sri Lanka, hasta hace tan poco, la comunidad cristiana era vista como una fuerza unificadora que recibió en su seno a cingaleses y a tamiles, pero ahora es una de las principales afectadadas.

La imágenes nos ponen los pelos de punta, la piel se enchina y la razón vacila.

Bombas en iglesias, en hoteles y una constelación de ataques que terroristas que responden a las tensiones raciales sectarias y nacionalistas. ¿Cuándo vamos a entender los hombres y mujeres de este mundo que separándonos, dividiéndonos, matándonos sólo avanzamos al exterminio?

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Restaurar

Mientras los expertos debaten sobre cómo se debe restaurar la Catedral de París, si debe de ser con los mismos materiales o si se deben utilizar nuevos, si se debe preservar la misma estructura o se puede renovar y en tanto unos van de un punto de vista al otro, en lo que todos estarán de acuerdo es que Notre Dame no puede quedarse en cenizas.

Me parece que restaurar, tal como lo define la RAE: “Poner una cosa en el estado o estimación que antes tenía”, requiere de una reflexión profunda. El espíritu original de Notre Dame era ser un templo, un espacio de oración en el que se venere a Dios desde la fe católica. Por fortuna, en Francia, al cardenal todavía no se le había ocurrido al feliz idea de cobrar por entrar a rezar como sucede en muchas partes de Europa, pero el espacio de oración era sumamente reducido y quienes entraban a la catedral lo hacían como quienes traspasan el umbral de un museo.

La reflexión debiera girar en torno a devolverle el estado y estimación por el cual se construyó. Los católicos hemos hecho muy mal en permitir que la devoción que merece un lugar dedicado al culto sea tratado como una sala de exhibición. Como ejemplo, en Jerusalem, los turistas no pueden entrar a la Mezquita de la Roca porque para ellos ese es un espacio santo.

Me parece que los católicos debiéramos empezar a replantearnos por qué el Islam, tan escrito en su observancia, está ganando espacios en una Francia que parece tan indiferente a los temas de fe. Restaurar Notre Dame puede significar, en estos momentos, devolverle esa tradición de irse a encontrar con Dios en un espacio dedicado a la Virgen María en todas sus advocaciones.

Muchos podrán pensar que exagero, sin embargo, Notre Dame es una Catedral y tal vez sea tiempo de recuperar su esencia, eso para lo que fue creada. Restaurar es, en esta condición, devolverle esa cualidad intrínseca para la que fue edificada.

Notre Dame de París

Uno piensa que la eternidad toca ciertos elementos que hay en la tierra. Es falso. Nada es para siempre. Tristemente, lo hoy hoy vemos, mañana puede no estar ahí. ¿Quién se hubiera atrevido a imaginar que la catedral de París dejaría de ser como siempre ha sido?

Las imágenes nos revolvieron el corazón. Notre Dame estaba envuelta en llamas y, a la distancia, nadie sabía por qué se había desatado un incendio de esa magnitud. Queríamos que los bomberos acabaran rápido, que pararan la destrucción y cuando cayó la aguja, los católicos perdimos para siempre uno de los monumentos más hermosos dedicados a Dios.

Las fotografías de dentro del templo reportan menos daños de los que creíamos que habría. Se perdió mucho, al menos no se perdió todo. Los católicos del mundo, los franceses, los parisinos, los que amamos el arte, los que creemos que Notre Dame es un lugar sagrado, los que admiramos lo que ahí se resguarda, los que sentimos devoción estamos de luto.

Esta Semana Santa, las conmemoraciones de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo tienen un tinte de dramatismo terrible. Hay mucha tristeza, hay duelo, hay pérdida. Por fortuna, todo quedó en un saldo blanco, sólo hubo heroicos bomberos que salieron heridos al tratar de rescatar la casa de María en París.

Nada es para siempre. Ni siquiera este dolor que nos parte el corazón. Se restaurará Notre Dame. No será lo mismo. El fuego se comió parte de este santuario, de sus cenizas se erigirá una nueva versión. Habrá heridas que se tengan que sanar. Hoy, los católicos necesitamos consuelo. No nos queda más que elevar la mirada al cielo y buscar la eternidad en aquel que es el motivo y fuente del amor que dura por siempre.

La expresión de Julian Assange

Ni hablar, a toda capillita le llega su fiestecita y aunque sabíamos que esto iba a suceder tarde o temprano, la detención de Julian Assange se llevó las ocho columnas de muchos diarios en todo el mundo. Después de que Ecuador le retirara el asilo diplomático, el fundador de WikiLeaks, el hombre que puso a temblar a medio mundo y a varios súper poderosos, fue detenido por la policía de Londres. No hay pillo que salga con bien, decía mi abuela y en este caso, se confirmó el dicho.

Primero, Scotland Yard ratificó la detención por medio de un twit. Luego, varios medios internacionales publicaron la fotografía de un hombre con el cabello cano, barba larga que le regala una media sonrisa a los que captaron la imagen, hace un guiño y eleva el pulgar derecho, como si estuviera diciendo: no pasa nada, no importa nada. Si Assange tiene cuarenta y siete años, se ve como de sesenta y siete. La vida de encierro en la embajada de Ecuador le cobró caro. 

Ahora, tendrá que enfrentar a la justicia por haber publicado miles de documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos. El pronóstico no luce favorable y, hay que decirlo, el señor no se le ve muy preocupado. Algo sabrá que lo lleva a sonreír y retar al mundo y a quienes pidieron su extradición con esa expresión. 

Assange se llama a sí mismo un activista, se cree un paladín de la libertad de expresión, un analista que sabe interpretar datos y un cazador de información que la revela al mundo. Se sustenta como un defensor de la transparencia. En 2006, crea un portal para filtrar información confidencial: WikiLeaks. No se trata de chismecitos sabrosos, el sitio publica numerosos documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán y nos permite conocer la verdad detrás de esa guerra. Lo que sospechamos en aquellos años, salió a la luz dejando expuestos videos terribles en que fuerzas estadounidenses disparan contra civiles. Se abre fuego contra personas indefensas. Para muchos, lo que Assange hizo fue un acto heroico, para otros es un criminal. Lo cierto es que lo que nadie podemos negar es que el fundador de WikiLeaks es un hombre astuto. 

En 2010, es acusado por un delitos sexuales: acoso y violación. Se gira una orden de extradición a Suecia. Pero, el caso no llega a buen puerto dadas las dificultades para continuar con una investigación veraz. Assange siempre se ha declarado inocente y sigue diciendo que él no cometió esos delitos. A la fecha sigue firme en sostener su inocencia a ese respecto.

En el 2012, las cosas se le complican y Assange pide asilo político y se refugia en la embajada de Ecuador en Londres. Se asume como un perseguido político y sostiene que: “mientras WikiLeaks siga siendo amenazado, también lo está la libertad de expresión y la salud de todas nuestras sociedades.”

Julian Assange consigue apoyos importantes. La Organización de las Naciones Unidas determina que el fundador de WikiLeaks sufre de facto una detención ilegal, ya que no tiene libertad de movimiento, no puede salir de las instalaciones de la embajada ecuatoriana en Londres pues, al hacerlo se cumplimentaría la orden de aprensión. Durante sus años de encierro en la embajada, concedió varias entrevistas en las que hizo gala de ser un hombre informado y con datos del día. Actuaba con la seguridad de quien sabe mucho sobre lo que hay que saber. Sin embargo, también pierde al principal soporte que lo tiene viviendo al margen de la justicia. El presidente de Ecuador, Lenin Moreno declaró que Assange violó las disposiciones expresas de las convenciones sobre asilo diplomático al seguir vinculado con WikiLeaks. 

Claro, al retirarse la protección del asilo, la petición de extradición a Estados Unidos trae como consecuencia la detención de este personaje tan controvertido. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha informado que Assange puede ser condenado hasta a cinco años de cárcel. Si este hombre sabe tanto, ¿no sabía hacer cuentas? Estuvo encerrado desde 2012, si se hubiera entregado, ya estaría por cumplir dos años en libertad, si el jurado que lo habrían asignado lo hubiera encontrado culpable y el juez le hubiera dado la pena máxima. ¿A qué le tiene miedo Julian Assange? 

O, tal vez la pregunta es ¿quién le tiene miedo a JulianAssange? Su futuro es muy previsible. Enfrentará la justicia, será sometido a un proceso, se le dictará sentencia, purgará un tiempo. Eso ya lo sabemos, pero, si en cinco años sale, qué tanto tendrá que decirnos este australiano que sabe mucho de muchos.

La expresión que Julian Assange tiene en fotos y en los videos que muestran el momento de su captura me ponen la piel de gallina. No es la de un preso contrito ni la de un hombre arrepentido, no es la de una persona asustada, ni seria. Assange va muerto de risa, como burlándose. A lo mejor, en sus años de encierro en la embajada de Ecuador, el hombre perdió una tuerca. Pero, más que un loco, vemos la expresión de un hombre que aún no ha dicho la última palabra.

 

La recompensa de llegar al final (Serotonina, Michel Houllebec)

Serotonina,

Michel Houllebecq,

Anagrama, México (2019)

Serotinina es un libro feroz al que hay que tenerle paciencia y que requiere tenerle mucha fe al autor que premia al lector perseverante. Serotonina nos muestra la facilidad con la que el Hombre se puede degradar hasta llegar al grado de la desintegración. Describe milimétricamente como una persona puede llegar a ser tan poco como para no dejar rastro de su paso por la tierra. En fin, como alguien puede caer tanto en las sombras que para ser feliz tiene que tomarse una pastilla. A Michel Houellebecq hay que leerlo con cuidado, quiero decir, con precaución. Es un autor que no tiene empacho en sacarnos de nuestra zona de confort y nos lleva a experimentar la incomodidad y el disgusto que nos llega por todos lados.

Por supuesto, a Houellebecq lo tienen sin cuidado lo políticamente correcto, la falta de pudor, la crueldad, el tono cínico y una lista infinita con la que dota a sus personajes a los que somete igual que a sus novelas para luego darnos un toque que todo lo reivindica. Serotonina es una novela que requiere de muchas características para ser leída. Necesita a un lector paciente, atento y que llegue con el corazón abierto. De otra forma, se corre el riesgo de mandar a volar el libro por los cielos, estrellarlo contra la pared teniendo como castigo irremediable el premio que gana quien enfrentó el libro con paciencia ilimitada. Sí, la recompensa se prepara desde las últimas páginas y se entrega en la frase final.

Houellebecq no se traiciona, sigue fiel a sus furiosos arrebatos crepusculares, sus continuas arremetidas contra la decadencia de Occidente y ese empeño para ir siempre más allá en su negrura, en su pesimismo, en sus provocaciones. La Francia del esplendor, el París que bien valía una misa pasan al paredón de la crítica. Exhibe sin pudor la miseria afectiva contemporánea hija de la frivolidad que se viste con distintos disfraces y que tiene una condena terrible de soledad y falta de sentido.

En Serotonina conocemos al depresivo Florent-Claude Labrouste un hombre cuya voz narrativa se escucha mucho más vieja que la de la edad del personaje, cuarenta y seis años al que vemos emprender una especie de ceremonia de desintegración personal que emprende el camino de los adioses. El protagonista va rememorando, e incluso provocando reencuentros, con las mujeres del pasado —las pocas que lo hicieron feliz—, así como con el único amigo que tuvo. Inicia una especie de recorrido que el autor denomina como turismo de la memoria.

La novela arranca con un tono que arranca risas y se va oscureciendo a lo largo de las páginas. Nos mete a la habitación de un hombre—el protagonista— con insomnio que despierta hacia las cinco de la mañana y nos cuenta la forma en que arranca el día:

“No enciendo un cigarrillo hasta después de haber tomado mi primer sorbo; es una obligación que me impongo, un éxito cotidiano que se ha convertido en mi principal fuente de orgullo”. (p. 7)

De entrada, el narrador que es el protagonista nos dice que:

“De la sociedad en general no he conseguido nada, en este sentido, como en casi todos los demás me he dejado llevar por las circunstancias dando prueba de mi incapacidad para gobernar mi propia vida… Dios había decidido por mí” (p.9)

Y, a lo largo de toda la novela, Houllebecq nos lleva en una especie de vaivén oscilatorio entre la bondad y la inteligencia, la sociedad y la soledad, la juventud y la decrepitud, el amor y la desesperanza.

“La palabra juventud, esa encantadora despreocupación (o, según los gustos, esa repulsiva irresponsabilidad” (p. 81)

“Y, yo sabía que ella paladeaba a cada segundo esta dicha accesible a las clases medias altas, para mí era distinto, yo ya había tenido acceso a esa clase de hoteles de aquella categoría” (p. 36)

Su único amigo, un aristócrata arruinado, convertido en granjero y activista por los derechos de los productores de leche normandos que están abocados tan sólo a estados letárgicos y dopados de soledad y medicación varia y que utiliza como medios para criticar los avances de la globalización sin que el libre comercio pueda garantizar una distribución de la riqueza equitativa ni la destrucción de tradiciones locales.

“¿Y acaso los quesos normandos se benefician suficientemente de este turismo de la memoria?” (p. 93)

Entonces, como esa serotonina que le dicen es la hormona de la felicidad que le ha sido recetada, Florent y cuyo efecto adverso más importante es la desaparición absoluta de la libido y la terrible desesperanza en que se va sumiendo conforme avanza en su recorrido, dados los acontecimientos.

“Está claro: ni la amistad ni la compasión ni la psicología ni la comprensión de las situaciones tienen la menor utilidad, la gente se fabrica a ella misma un mecanismo de desdicha y le da cuerda y luego, el mecanismo sigue girando ineluctable, con algunos fallos, algunas debilidades, cuando la enfermedad interviene, pero sigue girando hasta el final, hasta el último segundo.” (p. 181)

Vamos leyendo como el protagonista va diciendo una serie de adioses. Y, mientras se despide de su sexualidad, de su higiene, de su interés por la vida, Florent, una vez abandonado su piso, liquidado a una amante tóxica japonesa aficionada en sus ausencias a orgías desenfrenadas con chicos y también con perros de todas razas, y tras renunciar a su contrato de alto nivel en el Ministerio de Agricultura, vegeta en minúsculas habitaciones de hoteles parisinos frente a televisores apagados. La crudeza de la degradación es el pretexto para poner el dedo en la llaga de la actual política francesa. Unos televisores que alternan debates y participantes «con una desoladora uniformidad en sus indignaciones y entusiasmos».

“Nadie dejaba de subrayar hasta qué punto había que comprender la angustia  y la cólera de los agricultores y en particular de los ganaderos” (p. 214)

En ocasiones, Houellebecq se vale de su protagonista para señalar este regusto a lo intercambiable de la política actual francesa —que bien aplica a la de cualquier lugar del mundo—: «Confundía siempre “La République en Marche” y “La France Insoumise”, de hecho se parecían un poco». Es decir, el partido de Macron y el de Mélenchon. Y, vemos al protagonista ahuyentado, sin dar tregua, a la esperanza de alcanzar una vida posible.

Florent-Claude, que detesta profundamente su nombre, insiste en presentarse a sí mismo como alguien «simple» en un mundo complicado:

“Dios me había dado una naturaleza simple, era el mundo a mi alrededor el que se había vuelto complejo” (p. 234)

Fuente de todas las paradojas, el doctor Azote que lo atiende define su caso como el de «un estresado crónico, aún sin dar golpe». Dicho todo lo anterior, es indudable que Michel Houellebecq, decadente y romántico a partes iguales, reaccionario a la manera de un normando nos toma de las solapas y nos agita al leer Serotonina. Houellebecq  es un autor que,  desde luego, nunca deja indiferente. Nos ametralla como una imparable fábrica de ideas y opiniones, a cual más escandalosa y apocalíptica, y él lo sabe. Su lúgubre exhibicionismo es realmente brillante y nunca decepciona. Con él hay que atravesar todos los obstáculos de los prejuicios. Sin duda, Serotonina no es para cualquier lector

En «Serotonina», su nueva demolición emprendida contra los vicios de nuestras sociedades hiperindividualistas, un progreso que dota de un bienestar más ficticio que nunca, embarcadas en un adelanto programado y un cínico camino hacia su autodestrucción, a mitad de la obra aparecen temas reivindicativos: grupos descontrolados de agricultores y ganaderos que se enfrentan de forma violenta, con armas y cortes de carreteras, a las imposiciones y salvajes cuotas llegadas desde una insensible Bruselas.  Algo que acabará previsiblemente con lo que había sido la forma de vida ya arraigada para un importante pilar de la nación, de Francia: el antaño próspero campo francés, hoy arruinado, endeudado y con altas tasas de suicidio.

Pero, justo cuando pensamos que Houellebecq ya no dará para más, cuando creemos que para Serotonina ya no hay más que exigir, con una proporción aurea perfecta, a partir de la página doscientos treinta y cuatro, la narración se acelera y el pespunte que nos había dejado ver desde la página 8 de la novela se confirma contundente en el último renglón que no hay que dejar de leer. Un lector atento que llegue a estas letras con el corazón abierto y que haya mostrado la perseverancia de llegar al final podrá estremecerse e incluso llorar con un final que, a mí, me parece magistral.

 

¿Cómo comunico mi marca personal?

Si te interesa el tema,  es primordial tener claro que crear una marca personal es un método consciente y planificado de gestionar vida y  profesión que sirve como base para aumentar valor y opciones. Sin embargo, al igual que pasa con las empresas, de nada sirve diseñar, planear, implementar si lo mantenemos en secreto. Lo primordial es comunicar.

Pareciera que cuando sentimos que ya tenemos todo listo, surge algo más que debemos considerar. Sí, la marca personal se puede comparar a las capas de una cebolla o la composición de la Tierra porque es la suma de varias capas. Es como estas muñequitas rusas que dentro de sí tienen otras más pequeñitas. No basta plantear misión, decidir el producto, diseñar la diferenciación, generar confianza confianza, buscar visibilidad, hay que comunicarlo. La clave es que se consiga generar un efecto.

Si separamos cada una de esas capas no lograremos un efecto demasiado eficaz , pero la suma de todas ellas puede ser imparable. La visibilidad, la notoriedad y el marketing de la Marca Personal sólo es una de las fases de esa estrategia de posicionamiento. Cuidado, no es la primera ni la más importante. Hay que precisar que de hecho, hay mucha gente que ha dejado su huella a lo largo de la historia y que no se ha preocupado ni de generarla y mucho menos de divulgarla. No obstante, eso no significa que otros lo hicieran por ellos.

Pero es cierto que si se quiere producir un impacto para que ser conocido, considerado como una opción a tener en cuenta y finalmente elegido, habrá que esforzarse en comunicar lo que nos hace valioso. Las herramientas de comunicación pueden ir desde lo más directo, personal y cercano a lo más amplio, multitudinario y global. Las más evidentes son: Imagen, aspecto, cuidado personal

Una de las razones por las que me apasiona del tema de Marca Personal es porque reduce la importancia de lo superficial y trata de destacar el auténtico valor de las personas. Las figuras de plástico se notan, no podemos engañar a nuestra audiencia. Si alguien hace una búsqueda en Google o pregunta en su entorno por alguien y la persona mejor posicionada eres tú, entonces la imagen, el aspecto o las señas serán lo de menos. Pero no se puede negar que el aspecto comunica mucho. Puede que tener una imagen impecable no se acerque al objetivo profesional y es verdad que no es todo lo que constituye una marca personal, no obstante, lo que si es muy probable es que si el aspecto no encaja con el de quienes tienen que elegir, se corre el riesgo de quedar descartado. Así es la vida. El código de vestimenta, la elección de ropa, la higiene, el aspecto, la forma física hasta las palabras que elegimos al saludar son formas de comunicar tu Marca Personal.

Hasta hace poco tiempo, un profesional sólo utilizaba una o dos herramientas de Marketing Personal. Me refiero al C.V. y a la carta de presentación. Qué tiempos aquellos en los que esas eran las herramientas necesarias para tiempos en los que todo era más sencillo. Un puesto, varios candidatos, un canal de comunicación casi significaban una contratación segura, una venta en el bolsillo. Ahora las opciones son muchas más amplias y sofisticadas. Tampoco es que estas herramientas se hayan desechado, el que diga que el curriculum vitae ha muerto miente. Simplemente, es un medio de visibilidad más aunque ya no sea muy eficaz.  En algunas situaciones sigue siendo necesario.

Sin embargo, hay que empezar a posicionar la Marca Personal utilizando otro tipo de documentos o credenciales con los que se pueda mostrar  valor y no sólo contarlo. Crear contenido sobre tus proyectos o sobre tus logros, aportar algo interesante y valioso podrá llegar a muchas personas que conocen a aquellos a los que les has enviado la información. Escribir, postear, networking, eventos comerciales, encuentros sociales y todo un sinfín de posibilidades se abren camino para ayudarnos.

Un maestro de la escuela solía decir que todo lo bueno empieza y acaba con un abrazo, un beso o un apretón de manos. Tarde o temprano, deberemos conocer a alguien en persona para dejar una huella más profunda. Todas las herramientas de comunicación y de Marketing Personal son sólo medios para conseguir ese contacto directo, esa comida de negocios o esa charla de café en la que se establecerá sintonía, se generará confianza y se creará el vínculo. En la estrategia de Marca Personal se deben reservar momentos para establecer, recuperar o revitalizar los contactos que te acercarán a tu objetivo. Debes estar pendiente de las presentaciones, conferencias, eventos, ferias o cualquier otro tipo de situación o encuentro social o profesional en los que se podrá contactar con aquellos que pueden ayudar, recomendar y asesorar o viceversa.

Las reuniones de trabajo y las entrevistas de selección o de evaluación anual son un tipo de encuentros cara a cara en los que tu Marca Personal se pondrá a prueba. Las fiestas anuales, o encuentros con una o varias personas son una oportunidad para posicionarse y vender lo que se hace.

En una reunión de departamento o de equipo, cada intervención  (o cada silencio) dice algo de quien participa. Eso fortalece, debilita o reposiciona la Marca Personal de cada asistente. El que dice algo sensato, el que no para de hablar, el bromista o el que trata de imponer sus argumentos, el que… Seguro que te suenan todos esos personajes y puede que te sientas identificado con uno de ellos. Lo quieras o no, cada vez que hacemos algo que los demás pueden percibir nos van a etiquetar. Así que más vale que sea como deseas.

No podemos olvidar que se trata de comunicar lo que te hace valioso. Así que debemos considerar cada entrevista como una reunión profesional. Asimismo, conferencias ponencias, cursos, seminarios, talleres, mesas redondas, conferencias, etc. son parte del contacto con nuestra red de apoyo. Para mí, son herramientas de comunicación personal que disfruto mucho. Tener la oportunidad de dirigirme a un grupo de gente que está deseando escuchar cómo cuento algo que me apasiona es una de las mejores cosas de mi trabajo. Los programas de radio, las clases, el contacto con la gente es una parte sumamente disfrutable.

Dirigirse a un grupo de gente es parecido al Networking porque la audiencia te ve directamente, cara a cara. Pero con la ventaja de que llegas a mucha gente a la vez. Además, en la mayoría de los casos, quienes te escuchan tienen la predisposición perfecta para generar un gran impacto.

No se trata de tener una actividad constante y de aportar contenidos cada día. Así abrumamos a nuestra audiencia objetivo. Sugiero encontrar un escaparate virtual al que puedas dirigir a quienes se interesen por tu trabajo. Un blog, como este, una columna como la que escribo en el Periódico Correo, en Forbes o en el Wall Street Journal han funcionado de maravilla y también, entregar una tarjeta de presentación, o los libros que he escrito. El lema es: No me cuentes lo que vales, demuéstramelo.

Redes Sociales, relaciones online

No soy demasiado partidario de poner en marcha y mantener una gran actividad en Redes Sociales. Desde el punto de vista del Branding Personal, el control es importante. Sin embargo, redes como Facebook, Google+ o LinkedIn pertenecen a terceros. Eso significa que tu trabajo o tu esfuerzo pueden ser inútiles si un día deciden cambiar su política o simplemente consideran que has hecho algo que no les gusta.

Sin embargo, si haces un uso sensato de estas redes puedes conseguir algunos resultados. Para eso no hace falta dedicarle demasiado tiempo. A la hora de elegir, debes tener en cuenta que hay Redes Sociales profesionales como LinkedIn a las que merece la pena dedicarle algo de tiempo y otras como Facebook que, en la mayoría de los casos, va a robarte demasiados recursos en relación a lo que puedes conseguir.

Las cosas cambian muy rápido y quizás surjan nuevas herramientas y aplicaciones interesantes pero creo que aunque la mayoría de las Redes Sociales pueden ser un complemento interesante, nunca deberían ser tu principal medio de comunicación online. Al menos desde el punto de vista de la Marca Personal para profesionales.

Uno de los objetivos al comunicar la marca personal es generar credibilidad y confianza. Una de las mejores formas de conseguirlo es ofreciendo pruebas. Por lo tanto, hay que utilizar todos los medios al alcance para enseñar, mostrar y demostrar valor. Afortunadamente, cada día hay más posibilidades de convertir la computadora en un medio de comunicación multimedia con una calidad profesional

Cada profesional deberá elegir el canal más adecuado. Un electricista o un carpintero pueden sacar un partido extraordinario a los vídeos en sitios como YouTube . Si eres un consultor o un experto en algún área de conocimiento puedes crear una presentación y subirla a un sitio como Slideshare o Udemy. Si lo que haces es muy visual puedes colgar imágenes en sitios como Flickr, Picasa o Pinterest. Y si te apetece puedes conferencias desde tu casa utilizando los Hangouts de Google.

Si se ha trabajado bien todo lo anterior, será más sencillo que hablen de esta marca personal en algún medio de comunicación. Si tienes una idea interesante y la has contado en tu sitio en Internet quizás llames la atención de un programa de radio especializado. Si haces algunas llamadas a algún medio que trate algún aspecto de actualidad relacionado con tu proyecto quizás te inviten a escribir sobre ello. A veces, sólo es necesario atreverse. Aunque hoy puedes tener tu propia plataforma de comunicación, los medios tradicionales siguen teniendo peso y generando confianza. La mayor dificultad para que hablen de ti en un medio es, como siempre, mental. Si crees que es imposible, que no merece la pena, que no te van a hacer caso, ni lo vas a intentar y perderás la oportunidad.

Si se te ocurre alguna idea que pueda encajar con lo que cuentan en un medio y está relacionado con tu posicionamiento, ni lo dudes, levanta el teléfono y llama para ofrecer tu colaboración. Créanme, en verdad funciona. ¿Si no fuera así, cómo es que llegaste al final de este post?

 

Una trompetilla al presidente

Hay un dicho que expresa la verdad más pura que existe: el que nunca tiene y llega a tener, loco se quiere volver. Resulta que el presidente López Obrador en uno de esos ataques de inspiración que le dan, se le ocurrió que es buena idea mandar una carta al gobierno español para exigirle una disculpa por la conquista.

Me entristece ver los titulares de periódicos españoles que dicen que México pide a España que se disculpe por la conquista. No, no es México ni somos los mexicanos, ni siquiera estoy segura de que muchos de los que componen el séquito lopezobradorista estén de acuerdo con la ocurrencia del presidente. Pero, a eso nos exponemos cuando le permitimos al ejecutivo levantarse tan temprano a encarar a la prensa todos los días en vez de exigirle que se ponga a trabajar.

Es claro que el Presidente López Obrador se levantó esa mañana con ganas de ayudarle a su esposa que acaba de publicar un libro con el tema de la Conquista y quiere que venda mucho. Es claro que entre tanta ocurrencia, quienes lo observamos, podamos ver su intención polarizadora. Abrir frentes polémicos nos distrae para evaluar lo que debiera estar haciendo en vez de perder el tiempo lanzándole un petardo a una nación amiga. ¿A qué hora se va a poner a trabajar?

Es cierto, la Conquista fue un período sangriento. Pero, me pregunto si tendremos que exigir disculpas al estado de Tlaxcala porque los tlaxcaltecas de aquellos tiempos se aliaron con los españoles para vencer a los aztecas. Ya el gobierno español declaró que rechaza con toda firmeza la petición de López Obrador, ¿qué esperaba? Y más allá de todo, ¿qué buscaba?

Ofrecer disculpas no reparará el daño que se hizo en aquellos años. El rezago de los pueblos indígenas no se repara con un usted disculpe, ni le toca a nadie más que a su gobierno resarcir las condiciones de igualdad, pero, ni siquiera los escucha. Pregunten en el estado de Morelos si los pueblos originarios se sienten contentos con las medidas presidenciales. ¿No debiera el Presidente López Obrador pedirle a ellos una disculpa, a ellos que creyeron en él y ya les dio la espalda en vez de arengar en contra de la España conquistadora?

¿No debiera el Presidente pedir una disculpa a todos los que ofende cada día en sus conferencias mañaneras desde Palacio Nacional amparado por el boato del Estado, a los fifís, a los neoliberales, a los conservadores, a los que no piensan como él, a los que no lo quieren, a los que no lo adoran e insulta cada día?

Tal vez, lo que le falta a López Obrador es darse cuenta. La rechifla que sufrió en Morelos, los abucheos que recibió al inaugurar el estadio de beisbol de Los Diablos Rojos reflejan que este autoritarismo al que nos está sometiendo no nos gusta. Más que exigir disculpas y buscarse pleitos donde no hay, debiera ponerse a trabajar.

Por estos temas, el Presidente López Obrador se está ganando trompetillas en muchos más sectores de lo que a él le gustaría confesar. ¿Y si mejor se diera cuenta de que dejó de ser caudillo y se pusiera a trabajar?

Nuestro perfil como profesionales

El perfil profesional es la descripción clara del conjunto de capacidades y competencias que identifican la formación de una persona para encarar responsablemente las funciones y tareas de una determinada profesión o trabajo. Es la forma en la que encaramos al mundo para ser preferidos, es el canal para que nuestras audiencias sepan que somos el experto que están buscando, el perito que requieren, la persona competente que estaban esperando, en fin, es el reflejo inmediato de nuestra ventaja competitiva que le queremos mostrar al mundo. Es el conjunto de atributos que elegimos utilizar para lucir en el terreno social, profesional, laboral, es decir en nuestro entorno.
Cuando intentamos conseguir la atención de una persona o de una audiencia es importante que podamos transmitir  todo nuestro conocimiento y experiencia para que captemos su atención e interés por nosotros y nos ofrezca la oportunidad de acceder su preferencia.

Antes, una tarjeta de presentación era suficiente. Al analizar la tipografía, el diseño, la nomenclatura del puesto, el tipo de papel del que  se lograba la magia de transmitir el mensaje deseado. Si ofrecías la tarjeta hecha taco, sucia, doblada eso entregaba un mensaje. Si la tarjeta era de papel de buena calidad, el color y el diseño se alineaban a lo que se quería comunicar, habíamos dado un gran salto.

Hoy, los avances tecnológicos nos impulsan a un nivel diferente de cosas. Una tarjeta de presentación es parte de un conjunto enorme de elementos que integran el perfil profesional. Las redes sociales nos han convertido en seres observados y observables. Un perfil en redes sociales es parte importante. No me refiero únicamente a redes profesionales como LinkedIn, sino a nuestro perfil de Facebook, lo que publicamos en Instagram, lo que damos a conocer a través de nuestra cuenta de Twitter. Todo ello suma a nuestro perfil profesional, pero también puede restar.

El hecho de estar tan expuestos a un mundo en el que todo el mundo nos puede observar en todo tiempo y en todo lugar, desde cualquier punto de vista funciona como un arma de doble filo. Puede ser de gran utilidad si está bien perfilado y puede anularlos muchas oportunidades si no lo hicimos bien.

Hay que ser sensibles y ser conscientes del mensaje que queremos proyectar al diseñar nuestro perfil profesional. Al hacerlo, tenemos que tener en cuenta que se trata de forjar la diferencia entre ganar o perder. Tal como recomendaban los filósofos griegos: para triunfar en todo, se requiere triunfar sobre uno mismo.

En fin ¿Cómo redactar un Perfil Laboral?
El primer consejo es que hay que ser claros y concretos, resaltando los
aspectos de nuestra trayectoria que están relacionados con la oferta  que
estamos presentando. Sabemos que no somos moneditas de oro y puede suceder que nos falten algunos atributos, el chiste es comunicar que si algo nos hace falta, puede ser compensados con otras aptitudes o fortalezas.

El perfil profesional debe tener ciertos elementos básicos: nuestro nombre,  edad, lugar de nacimiento. En seguida deben aparecer nuestras redes sociales y medios de contacto. Luego, nuestra área de experiencia y los años que tenemos ejerciéndola, la trayectoria profesional o laboral. Si hay galardones, premios, logros, hay que mencionarlos. Si se participa en algún proyecto adicional a nuestra área de conocimiento, por ejemplo, organización de obras de responsabilidad social, deportes, hobbies, aficiones, hay que enunciarlas. En el perfil profesional debe reflejarse también la forma de ser. No es
conveniente copiar modelos de alguien más, aunque pueden ser utilizados como guía. El perfil profesional es una manera de darse a conocer que refleja la actitud de la persona que se presenta. Por lo tanto, es sumamente relevante que seamos nosotros con nuestras características inherentes los que diseñemos nuestro perfil, si lo copiamos, estaremos dando la impresión de que somos alguien más.
Es importante destacar las características que genuinamente cada persona posee y que pueden establecer una diferencia en el momento de provocar una reacción en nuestra audiencia o en las personas, especialmente si estamos tratando de impactar a alguien en específico.
Es frecuente que en perfil profesional exista algo así como una carta de presentación. A través del perfil debemos dejar claro: cómo somos, para qué estamos capacitados, en qué ámbitos podemos aplicarlo y qué funciones podemos desempeñar.
La clave es causar impacto, por ejemplo, una persona especializada en reparaciones en el ramo de la construcción puede tener un perfil profesional que resalte que está capacitado en mantenimiento y construcciones tradicionales con
experiencia para analizar los requerimientos de reparaciones, analizar la
información técnica, planificar la actividad, calcular, administrar y emplear los
materiales y herramientas, y conducir el personal a afectar. Entiende en áreas
de albañilería, plomería, gas, electricidad, carpintería, seguridad e higiene. Puede desempeñarse en obras edilicias en proceso de construcción o
modificación, en gestión de mantenimiento planificado y correctivo de
empresas. Puede actuar interdisciplinariamente con otros técnicos de la misma u otra
ocupación.

Es distinto a decir soy albañil y le entiendo a la plomería.

Un experto en informática puede presentarse de la siguiente manera:
“Soy especialista informático altamente responsable, creativo, con iniciativa y
puntualidad; asumo con responsabilidad los retos y metas que la organización
me plantee; tengo adaptabilidad al cambio basado en mis cambios frecuentes
de tarea, poseo manejo de personal por mi experiencia en la Armada, encuentro
facilidad para trabajar en equipo, me adapto a condiciones de alta presión, así
como a resolver problemas eficientemente y lograr las metas de productividad
trazadas por la organización y mi grupo de trabajo”

Es decir, hablamos del terreno profesional, de la experiencia y le damos un acento humano, una visión profesional que se hace accesible.

Hay que tener cuidado de no sonar artificial, a nadie le gusta relacionarse con seres de plástico.

Escucha el Episodio 4 de la Temporada 1 de Por escrito

Episodio 4, Temporada 1 Por escrito

Los neoliberales y la guillotina

Parece que el término neoliberal está de moda. Todo el mundo opina y la mayor parte de lo que se dice no son cosas buenas. El Presidente López Obrador lo ha convertido en el receptáculo de la basura más inmunda, en antihéroe por antonomasia, el sinónimo de ratería y seguramente algunos padres ya dejaron de asustar a los niños con el robachicos y ahora les meten miedo con los neoliberales. Parecen tan lejanos aquellos años noventa en los que entender de economía, de finanzas públicas, de política monetaria y fiscal era algo bueno.

Ahora, ser neoliberal es lo mismo que ser un ratero. Parece que gracias a los neoliberales, el país se entregó a una horrible mafia del poder que dejó un cochinero por su terrible deshonestidad y por las negras intenciones de llenarse los bolsillos de dinero proveniente de la corrupción. En estos momentos, muchos preferirán ser neoliberales de clóset que decir que no está mal eso de aspirar al libre tránsito de personas y mercancías, a ver que las fronteras se desdibujan, que los países se globalizan y las zonas en el mundo cooperan. Mejor pico de cera, porque el Señor Presidente decretó la muerte del neoliberalismo. ¡Qué les corten la cabeza!

De la misma manera que El Incorruptible, Maximilien Robespierre se constituyó el defensor de los sectores más desposeídos y sobre esas bases gobernó Francia de forma autocrática, sumiendo al país en un período de persecuciones políticas, incertidumbre generalizada y continuas ejecuciones por traición, sedición, conspiración, entre muchos otros crímenes, así México está empezando a purificarse y a purgarse de estos malvados neoliberales. Así como Robespierre fue firme, autoritario y decidido a depurar a Francia de cualquier opositor a la Revolución y llegó a justificar en su defensa el uso de la pena de muerte a la que tanto se había opuesto en el pasado, así los neoliberales se deberán ir a la sombra o a la guillotina para que entiendan que al país no le debieron haber hecho tanto mal.

Yo que creí que cuidar los índices de inflación, las tasas de interés, el tipo de cambio era bueno; yo que pensaba que la independencia del Banco de México —como la de cualquier otro banco central en el mundo— sería un freno contra la indisciplina fiscal y monetaria de todos estos gobiernos que nos arrastraron de una crisis a otra; yo que sostuve que la vigencia de tratados internacionales era buena igual que la apertura a la competencia global; yo que me convencí de que las fuerzas del mercado con una intervención del Estado como arbitro para una competencia igualitaria era conveniente, ahora me entero que debo haber estado equivocada.

Aparentemente, la deshonestidad, los compadrazgos, la frivolidad, los contratos sin licitación salieron de las mentes perturbadas de Friedman y Keynes, en vez de las malas prácticas de quienes ejercieron el poder en gobiernos anteriores. Entiendo que las políticas neoliberales agrandaron la brecha entre los que todo lo tienen y los que nada poseen. Pero, hasta donde alcanzo a ver, la distribución de la riqueza también falló en Cuba, en la Unión Soviética, en las economías que estaban del otro lado de la cortina de hierro y nada más hace falta echarle un vistazo a los efectos de la política bolivariana en Venezuela para ver que, a lo mejor el Presidente López Obrador trae un desface de percepción.

No sé, a mí me parece que el neoliberalismo tiene aspectos criticables, pero no todo lo que se hizo bajo esta óptica ha estado mal. La economía en México está ahora en una encrucijada. No quiere imitar a esos gurús económicos a los que tanto se ha criticado, abe preguntarse: ¿Hay verdades universales en economía? Entonces, se recurre a la teoría. La eficiencia con la que los recursos están distribuidos es un determinante crítico del rendimiento de una economía. La eficiencia requiere alinear los incentivos de la producción doméstica y las empresas con los costos sociales y las prestaciones. Los incentivos a los que se enfrentan los emprendedores, inversionistas y productores son particularmente importantes para el crecimiento económico. El crecimiento necesita un sistema de derechos de propiedad y ejecución de contratos que asegure a quienes invierten que pueden conservar el retorno de sus inversiones. Y la economía debe estar abierta a las ideas e innovaciones del resto del mundo. Pero las economías pueden descarrilarse por inestabilidad macroeconómica, continúa. El gobierno debe aplicar una política monetaria sólida, lo que implica restringir el crecimiento de liquidez al incremento de la demanda del valor nominal del dinero con una inflación razonable.

Caigo en la cuenta y me acuerdo de Robespierre. Me paso la mano por el cuello y concluyo que no me gustan las guillotinas.

 

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