Embarazos en adolescentes 

Partamos de la siguiente premisa: una nueva vida siempre es una buena noticia. Claro, un bebé trae consigo dos elementos inseparables: amor y responsabilidad. Cuando un hijo llega en el momento adecuado, no hay felicidad más grande en este mundo. Lo puedo decir con conocimiento de causa. También sé que cuando una criatura se ve como un accidente, esa alegría se transforma en angustia y muchas veces en amargura.

Recientemente, he escuchado a muchos jóvenes decir que ellos no tienen que pedir permiso para iniciar su vida sexual, que esa es una prerrogativa que les da la libertad, pero se olvidan de la parte de responsabilidad que todo ser libre debe atender. Sí, pareciera que hay un enorme gusto por gozar sin hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. Alegremente se entregan a Cupido y esto se refleja en datos duros. México es el primer lugar en los países miembros de la OCDE en embarazos adolescentes.

Embarazos adolescentes que se presentan en personas infantiles. Niñas de quince años y jovencitos de catorce que no saben que hacer. No hay conocimiento ni práctica de salud reproductiva. Se entregan al amor sin protección alguna y se avientan al barranco sin paracaídas, para luego regresar a la casa paterna —o materna— a buscar asilo y solución. Si no se trata de pedir permiso para ejercer la libertad del cuerpo, se trata de ver mas allá de la nariz.

Un bebé llora, come, se ensucia y demanda atención. La vida se pone en pausa. Los proyectos de estudio se truncan. La vida social cambia. Y, tristemente, el amor de quien comparte paternidad se acaba. Claro, muchas niñas se quedan solas con el bebé en brazos. No se trata de nada más que de cifras comprobables. Madres solteras, solas y tan jóvenes son una realidad de este México. Los padres huyen, agobiados por la responsabilidad. Ellas se quedan con el hijo y la responsabilidad de lo que sucederá con él. Esa es la historia de todos los días.

El remedio no son las condenas, los cinturones de castidad, los gritos. Tampoco se trata de estar aventando condones y promoviendo la píldora del día siguiente o los abortos como medio de anticoncepción. Se trata de educar en la responsabilidad. Los millenials, como los jóvenes de cualquier generación, se quieren comer el mundo a puños. Eso es natural, el problema empieza cuando hay que hacerle frente a la responsabilidad, eso ya no les gusta. La cantidad de abuelos cuidando nietos de hijos adolescentes es creciente. Los segundos embarazos en muchachitos es una realidad. 

Hablar, informar, educar en la responsabilidad es primordial. Los datos son contundentes, aquí las cifras.

Escuela Moderna Americana 

Como sucede con los grandes acontecimientos, parece que fue ayer que Carlos y yo estábamos a punto de tomar una de las decisiones más importantes de nuestra trayectoria de padres: la escuela a la que deberían ir nuestras hijas. La elección no fue fácil, especialmente por ese halo que cubre a la escuela en la que estudió mi marido. Oí todo tipo de opiniones, de propios y extraños, que si muy pesada, que si generadora de estrés, que si elitista, que si agresiva, que si sumamente competitiva. Y, efectivamente, todo eso es verdad. Decidimos que la Escuela Moderna Americana era la mejor opción que teniamos para heredar lo mejor que se le puede dar a un hijo: educación. 

La Escuela Moderna Americana es una escuela de alto rendimiento. Exige y forma. Prepara para enfrentar los obstáculos de un mundo competitivo. Sus egresados, en general, no se amedrentan con los riesgos, no se achican ante el riesgo, ni aceptan por cierto lo primero que se les dice. Saben defender sus ideas, aprenden a debatir, luchan por sus resultados. Al revés de lo que sucede en otros sistemas educativos, aquí los alumnos tienen que demostrar para ganarse una calificación. No hay prefectos que pongan contra la pared al profesor, no hay tutores que aboguen a posteriori para que se mejore una nota en forma artificial, no valen los ruegos, ni las amenazas. Vale el esfuerzo y se evalúa el mérito. 

Algunas veces, los egresados se quejan de la falta de apoyo que reciben de la escuela. Sienten que fueron dejados a su suerte al enfrentar una prueba o al tratar de defenderse de un acto de autoridad. Y, efectivamente, la Escuela Moderna Americana no apapacha, no acaricia, no consiente. Y, en esa condición, forma. Un egresado de la escuela no estará de rodillas pidiendo que se le suba puntos en el trabajo o en las pruebas. Ya saben que así no ganaran nada. Es verdad, bloquean en camino a la mediocridad. 

Lo sé porque he sido madre de dos alumnas de la Escuela Moderna Americana y ayer vi como Andrea uso toga y birrete en la ceremonia de graduación. Conozco de cerca, desde dentro, las quejas que hay, los actos de pequeña autoridad que ejercen algunos mandos administrativos, los puntitos que no brillan. No hay instituciones perfectas. Pero, en la evaluación global, la institución es magnífica. Así son las escuelas de alto rendimiento, preparan para la vida, dan herramientas para la reflexión que lleva a una buena toma de decisiones.

Si por sus hechos los conoceréis, veo a Carlos y en él reconozco los puntos admirables que le fueron grabados en la escuela. Miro a Andrea, sonriente y segura, no se traga el primer anzuelo, es prudente, reflexiva y tiene bases de análisis tan sólidas que me hacen valorar todo lo que la Escuela Moderna Americana le dio.

Ayer, mi hija Andrea traspasó el umbral, dejó de ser alumna, ya es egresada. Las palabras tienen la contundencia del agradecimiento por el trabajo realizado durante quince años: gracias, muchas gracias. A Miss Lilly, a Miss Ambar, a Miss Deny, A Miss Lourdes, a Miss María Luisa (qepd), al profesor Carlos Martínez del Toro, a Yara, a Tex, a Isabel Arregui, Fernando Trigo, Nuri Contreras, Miss Angie, a Javier García-Salcedo, a Yamil Narchi que pusieron en el corazón de Andrea las mejores herramientas para salir al mundo a enfrentar la vida. Gracias a la señora Rodríguez por haber tomado a mi Andrea en sus brazos que mirando a Carlos le dijo: gracias por haber vuelto y por tenernos la confianza para educar a tu hija. Te prometo que lo vamos a hacer bien, como lo hicimos contigo. No te vamos a fallar.  Efectivamente, después de quince años puedo decir que cumpmieron la promesa.

Arrepentimientos

Es difícil aprender en apcabeza ajena, pero es posible. Apenas hace un año, nos asombrabamos de los alcances del odio. El mundo del espectáculo nos sorprendía con el poder de seducción abrimador y se nos saltaban los ojos al ver como vendedores de espejotos y encantadores de serpientes llegaban a puestos de elección popular como conquistadores en el siglo XVI. Los incrédulos pensabamos que sus voces se diluirían por su falta de consistencia y que esos caballos desbocados que iban por el mundo dando coces no llegarían lejos. Nos equivocamos. Llegaron aventando gente a sentarse en las primeras posiciones hacienod gala de sus horribles modales y ejerciendo el odio como su principal seña de identidad.

¿Qué está pasando? El antivalor triunfaba y en el cerebro se nos descolocaban las ideas, no entendíamos nada. Las neuronas se hacían nudo tratando de interpretar cómo era posible que la Humanidad optara por muros, separaciones, desprecio y falta de consideración. Los ingleses dieron un sí irreflexivo a Europa, con la ingenuidad del que cree que las nubes son de algodón, los estadounidenses creyeron que la luna es de queso. La realidad, lo sabemos es otra. Está llegando el momento de la verdad y con ella, los arrepentimientos.

El Presidente Trump está siendo investigado por lo que era evidente, el tipo creyó que fue electo para ser monarca y no presidente. La prepotencia que le caracteriza y que lo llevó a donde está es la que puede desbarrancarlo. Theresa May avivó el fuego y ahora arde entre las llamas de una pesadilla. La protesta social saca a la gente a las calles y en su confusión la Primera Ministra, presionada por las críticas de su gestión y por su pobre desempeño dice que se pondrá a trabajar pero no toma una iniciativa clara en favor a la población.

La patanería es un callejón sin salida. La vida del abusador es un pequeño corralito en el que su reinado es tan sólido como un pedazo de papel de china. Estos personajes han puesto pies en polvorosa. Su suerte está echada: o cambian o los van a cambiar. No falta mucho para verlo.

El final de José Octavio N

Una tragedia tras otra, José Octavio N, supuesto asesino y violador de una nena de once años apareció muerto en la celda del penal de Neza Bordo, donde estaba recluido. En una serie de despropósitos y entre un conjunto de explicaciones rebuscadas, resulta que las autoridades salen a decir que el supuesto delincuente se suicidó y que no se nos ocurra pensar que se trató de un ajuste de cuentas. 

Ya era suficiente tragedia que una nena desapareciera. Las cosas se complican cuando la pequeña aparece violada y muerta. Empeora cuando nos enteramos que hay un presunto culpable, del que conocemos los nombres, no los apellidos, del que vemos fotografías del rostro con una línea sobre los ojos para cuidarle la identidad, del que sabemos tiene antecedentes de abuso. Se lo llevaron al penal de Neza Bordo a someterse a un juicio por feminicidio y amanece ahorcado en su celda. ¡Vaya!

A mí me da por sospechar muchas cosas elementales: ¿de dónde sacó la cuerda? Se supone que al ingresar hay un procedimiento en el que revisan a los que entran y les quitan cualquier cosa con la que puedan hacer y hacerse daño, ¿no? La desgracia de una familia que pierde a su niña es terrible, el final nos arruga la panza. Nos hace entender que este colofón tiene que ver con temas de corrupción, impunidad, mal manejo de la justicia, ajustes de cuentas y de un tiradero horrible en el Estado De México.

La chiquita subió a un microbús que iba solo para no mojarse con la lluvia. Su padre iba en bicicleta al lado siguiendo al vehículo. El chofer aceleró. La niña desapareció. Los padres denunciaron la desaparición de inmediato. Pasaron horas antes de que les hicieran caso. Se violó el protocolo de activación de la alerta amber.  Nadie los atendió, no empezaron a buscar a la niña, se negaron a investigar, a ir calle por calle para encontrarla. Dejaron a los padres a su suerte. Les dijeron que lo hicieran ellos con sus familiares y amigos. No quisieron revisar las cámaras que hay para proteger a la ciudadanía. Los vecinos encontraron un cadáver. Así se escribe la trama de una catástrofe familiar. Ese es el reflejo de un estado.

Sabemos que esto no es un caso aislado. El Estado de México es campo fértil para  matar mujeres. Treinta mil mujeres asesinadas en quince años. Las cuentas dan una cifra de cinco mujeres diarias. Este 2017, las fiscalías municipales han registrado 1,153 casos de violencia contra la mujer. Más agravantes: la compañía de transporte a en la que trabajaba José Antonio N no contaba con todos los permisos vigentes, la licencia del chofer estaba vencida. Ese sujeto no debía estar manejando y esa compañía no debía estar operando. Pero en una tierra en la que la ley no interesa,  la justicia está rebasada y la impunidad impera, los resultados son muestra del desorden que nadie quiere ordenar.

Muerto el perro se acabó la rabia, dice el dicho. No obstante, en este caso no es así. El final de José Octavio N inflama la irritación de la opinión pública. Parece que el hombre era un pájaro de muchas cuentas, que los antecedentes dan evidencias de que no era una buena persona. No lo sabremos, apareció ahorcado. Pareciera que con esta muerte quisieran echar tierra al asunto y tapar el sol con un dedo. Pero, con este reguero, con tanto desorden, impericia, falta de justicia y tanta impunidad, esto será lo de diario. 

No creo que el final de José Octavio N haya sido una venganza o que alguien haya tomado la justicia en sus manos. Me parece que aquí trataron de encontrar una forma de eclipsar el problema de fondo. No creo que este sujeto se haya suicidado y si así fue, ¿qué pasa en el penal de Neza Bordo para que sucedan estas cosas con los internos? Pero, ¿por qué no se activó la alerta amber?, ¿por qué ninguna autoridad ayudó a los padres?, ¿por qué nadie responde?, ¿dónde está el gobernador?

El Estado de México tiene un dictamen terrible, si eres mujer, alejarse de ahí es inteligente. El din de semana que asesinaron a esta nena, mataron a otras cuatro mujeres en diferentes municipios. Por eso, el final de José Octavio N no debiera ser el dinal de esta historia de horror. 

¿Quién es Víctor Manuel Orihuela Rojas?

Sé poco de Víctor Manuel Orihuela Rojas. Jamás he visto su rostro. Me entero que era un estudiante de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México, máxima casa de estudios del país. También sé que fue encontrado muerto por personal de vigilancia de la propia Universidad, a un costado de la Biblioteca Central. De acuerdo al  informe de la Procuraduría de la Ciudad de México y según detallan las propias investigaciones, este joven estudiante de dieciocho años de edad murió al caer de un segundo o tercer piso de la Facultad de Filosofía.

Mucho más que eso, no sé. Basicamente, de Víctor Manuel Orihuela Rojas conozco sus generales básicos, pocos detalles de su muerte y una colección de datos nebulosos de su muerte. Las preguntas se encienden en la mente, me imagino que los padres de este muchacho también tendrán muchos cuestionamientos que hacer. Seguramente, habrán estado orgullosos de que su hijo estudiara en tan prestigiada facultad y casi puedo asegurar que no se imaginaban que la UNAM les iba a devolver un cadáver en vez de un egresado. 

¿Qué pasó ahí? ¿Cuántos muertos ha habido en lo que va del año que se encuentran en los territorios universitarios? A una universidad los estudiantes acuden a aprender, a formarse para la vida, a adquirir conocimientos, no a enfrentar la muerte. Una familia imagina que los jóvenes salen de ahí para lanzar su birrete al aire y enseguida ponerse a trabajar y ser útiles a ellos mismos y a la Nación. Pero, éste no fue el caso. La complejidad de la investigación de estos incidentes se topa con la autonomía, que me temo trae el espíritu algo extraviado. Los que abrazan en bastión de la autonomía me recuerdan a quienes se amparan al fuero y lo toman como escudo para hacer fechorías.

No hay valor más alto que el de la vida humana. Ante la vida, todos los demás valores y prerrogativas se subordinan. Entender que Víctor Manuel Orihuela Rojas era un muchacho del que se adivina un futuro promisorio que ya no será, habla de la tragedia de su muerte. En primera instancia, porque se trata de un joven que muere en la flor de la vida, con una carrera estudiantil en curso y en segundo lugar, por el sitio en el que muere: la universidad es el espacio en que se da vida al pensamiento, no muerte. Y, por último, las circunstancias de su muerte. ¿Lo aventaron? ¿Se lanzó? ¿Qué estaba haciendo en Filosofía y Letras si el pertenecía a la Facultad de Odontologia? ¿Quién nos contestará todas estas preguntas?

Víctor Manuel Orihuela Rojas era un estudiante de la Facultad de Odontología que fue encontrado muerto en territorios universitarios. No es el primero. Esas muertes son tragedias que merecen ser esclarecidas. Lo merece la comunidad universitaria, sus amigos, su familia y sobre todo, él. Necesitamos entender quién era Víctor Orihuela Rojas y por qué murió en esta forma.

La pesadilla de los opiaceos

Según el New York Times, el consumo de heroína en los Estdos Unidos está llegando a niveles de epidemia. El gusto que los estadounidenses tienen por consumir heroína sola o cortada por opiaceos va en aumento y causa muertes como si estuvieran librando una guerra. El mito, de que de un lado llegan los venenos y del otro los consumidores son blancas palomitas que no sufren daños, se rompe frente a la cifra fatal casi sesentamil personas murieron victimas de esta adicción.

Leo en El País lo fácil que es conseguir esta droga. Ya no se necesita ir a barrios violentos o entrar en contacto con intermediarios peligrosos. La facilidad entra por páginas de Internet en China. Se puede pedir la mercancía y la entregan en la puerta de la casa a vuelta de correo. Y, como queda claro, el problema no es la oferta, jamás lo ha sido, es la demanda creciente que hay por este veneno.

Lo curioso es que no se controle el consumo. Las campañas que se han hecho a nivel mundial contra el tabaco nos enseñan que se pueden abatir los vicios. Las restricciones que se impusieron a los fumadores, la imposibilidad de fumar tranquilamente y con la alegría que da encender un cigarro frente a una taza de café entre amigos se anuló en el momento en que fumar era percibido como un delito grave. El que sacaba una cajetilla era visto con rencor y las advertencias visuales llevaban a inhibir el deseo de fumar. 

Yo misma dejé de fumar, más que por  las amenazas de terribles enfermedades —que me intimidaban, pero no lo suficiente—, por que cada vez me resultó mas incómodo fumar. En los últimos días, fumaba fuera de casa, junto a los basureros. No era grato estar a solas con el humo del tabaco, entre aromas de comida podrida. Lo dejé. Muchos lo hicieron. La mayoría de los lugares que   frecuento, son libres de humo. Extraño el vicio, pero prefiero dejar de mortificarme yendo a fumar a lugares impresentables.

Drogarse con heroína no es fácil. Hay que inyectarse, eso duele e intimida. Además, hay que saber hacerlo, eso requiere capacitación. El vicio es tan fuerte que parece que estos obstáculos no importan. Peor aún, no interesan. Van años y años en los que veo a políticos y líderes estadounidenses que apuntan el dedo y se zafan la responsabilidad echándole la culpa a quien vende. El sinsentido se refleja en el número de muertos víctimas de la heroína. El que vende, si nadie compra, desaparecerá. En cambio, si todos quieren comprar, no hay forma de parar la venta.

Las campañas para acabar con esta epidemia deben ir en torno a quien consume. El veneno se debe alejar de quienes se lo inyectan, no con prohibicones que no sirven para nada, sino con campañas que generen consciencia. Mientras sigamos escuchando gritos flamígeros que culpen a otros, seguirá elevándose la cifra de muertos por esta terrible adicción. 

Rafael Nadal

No hay duda, Rafael Nadal es una leyenda. Es el mejor tenista español de todos los tiempos. Lo dice todo el mundo y lo avalan sus resultados. Sólo mi bien amado Roger Federer está por encima de este fenómeno deportivo, aunque ni él pudo superarlo en las canchas de arcilla. En París, Rafael Nadal se hace grande, crece como un gigante y recorre el camino, llegando tan lejos como nunca nadie lo ha hecho. Ganó el Roland Garros por décima ocasión. No hay otro jugador que se haya llevado la Copa de los Mosqueteros tantas veces.

Stanislas Wawrinka se anuló en la cancha. Frente a Rafa, desapareció. Le pasó la máquina de jugar tenis en tierra batida y lo destrozó. Quedó hecho girones. El mallorquín fue contundente 6-2,6-3 y 6-1. La sonrisa de Nadal cubrió todo París. Los organizadores quisieron honrar al mejor jugador de arcilla de todos los tiempos y le hicieron una réplica de tamaño natural, no la pequeñita que le dan a los demás jgadores, para que se distinguiera que el 10 tiene un gran significado. 10 veves campeón. 

Y, Rafael Nadal, emocionado y en lágrimas, recibió la copa de quien fue engrane clave de semejante éxito: El Tío Tony. Este entrenador que tal vez no podrá repetir la fórmula con otra persona, este hombre que además de  pariente, fue visionario, estratega, líder, coach en la extensión más amplia de la palabra. ¿Quién mejor para entregar el trofeo? El Tío Tony fue artífice y cocreador de este fenómeno.

Lo bello es que la grandeza de Rafael le permitió mostrar agrandecimiento. Es de bien nacido ser agradecido y Rafa Nadal lo es. París y el complejo tenistico de Roland Garros son del español. Al acabar con el nuevo inestable de Wawrinka superó a Pete Sampras y la magnitud de su éxito queda ya inscrito en letras contundentes para los anales de la historia. 

Eres leyenda, Rafa. Por tu triunfo y por la manera en que lo llevas.

Una identidad habitada por el exilio, Juan Goytisolo

Señas de Identidad

Juan Goytisolo

Colección Literatura Contemporánea

Origen/Planeta, México, DF, 1986

El escritor Juan Goytisolo murió el domingo 4 de Junio de 2017 con una identidad habitada por el exilio, tal como lo refirió en su novela Señas de identidad. No encuentro una mejor forma de rendirle tributo que reseñando una de sus obras selectas, tal vez, la que goza de mayor popularidad.

Señas de identidad es una narración que se enreda en una exploración temeraria, utilizando con gran habilidad y cuidado, múltiples recursos atinadamente seleccionados, para relatarnos como Álvaro Mendiola va rompiendo a lo largo de su vida con los valores que le inculcaron en la infancia: su valor religioso, su posición social, su lengua, su patria. Esta ruptura lo lleva a buscar nuevos valores, de los que también renegará mas tarde y que le dejarán como legado una gran soledad y amargura, además de una sensación de falta de asidero, por lo que volverá a comenzar su búsqueda, volviendo su mirada al pasado: tratando de identificarse con el tío abuelo Néstor, que se suicidó en Ginebra, lugar donde su esposa Dolores abortó al hijo de ambos.

En el camino de Álvaro Mendiola que busca señales dentro y fuera de su familia, dentro y fuera de lo español, dentro y fuera del idioma, dentro y fuera del país. Como dice Gustavo Bueno en su critica de este libro “Las llamadas señas de identidad propuestas por Goytisolo desorientan sencillamente, o no aclaran, y permiten la confusión, entre las señas de identidad que expresan una unidad efectiva y real, esencial, y las que expresan simplemente una serie de conceptos accidentales, que son secundarios, transitorios, y que muchas veces se utilizan para encubrir o sugerir que hay una diferencia o una unidad que no existe” (1) En mi opinión, es la astucia del que experimenta, no solo una forma nueva de contarnos una historia, sino que encuentra cause para su rebeldía.

Goytisolo le plantea un reto al lector, lucha con él,  se entretiene a su costa y le deja pistas a lo largo del libro, que lo ayuden a completar la búsqueda. Son datos que pueden pasar desapercibidos, por ejemplo, la botella de Fefiñanes, que, en mi opinión es la clave que resume la identidad del personaje central y que vale la pena analizar. En primer lugar la botella nos ayuda a dar cuenta del tiempo que Álvaro Mendiola  ocupa para hacer su reflexión. En segundo lugar, Fefiñanes es un vino de uva Albariña, una coincidencia que no es casual, con el nombre del protagonista. La Albariña es una uva que los monjes de Cluny llevaron a España, de sabor muy similar a uvas francesas y alemanas que se dan en la riviera del Rin. La uva tuvo cruzar la frontera para evitar su destrucción. Abandonar su tierra natural, adecuarse al nuevo territorio, transformarse, para luego convertirse en referente de la región de Galicia. Un camino similar al recorrido por Mendiola, pero a la inversa. Una uva que enfrenta el exilio. Por último, el eslogan de las Bodegas Fefiñanes es “El vino, como las personas, cuanto mas cerca este de su origen, mas cerca estarán de su verdad”.  (2)

Álvaro Mendiola hace de su circunstancia de español exiliado en París la razón central de su narración. Aunque París es solo un pretexto. Como dice Octavio Paz “París es la metáfora de nuestro desarraigo y una estación necesaria en la ruta que nos lleva a nosotros mismos. Solo el desarraigo nos permitió recordar nuestra porción de realidad. La distancia fue la condición del descubrimiento. La distancia y los espejismos que esta causó” (3)  En París Álvaro Mendiola odia y extraña España: es el lenguaje del exilio, vehemente, enfático, ácido, demandante; el contraste de la memoria y el olvido. El carácter de aquel que no pierde su pasado, sino su presente, para encontrar: “Una identidad habitada por el exilio” (4)

Goytisolo rompe con las antiguas formas de narrar historias. Él escribe como piensa, con formas complicadas y retorcidas, igual al flujo reflexivo de cualquier individuo que medita sin signos de puntuación, con frases largas, inacabables. “En Goytisolo la escritura se vuelve paisaje y ese paisaje es una invención, la metáfora de una nación, de un individuo” (5)

El uso que Goytisolo hace de diferentes idiomas en esta narración, en mi opinión, no es un uso pedante, del que intenta presumir que conoce varias lenguas, es, por el contrario un recurso para complicar el descubrimiento de pistas útiles para el lector, pero, es también, una expresión de burla y miedo, o si no miedo, precaución. A lo largo de esta novela, el autor hace una crítica durísima al régimen franquista, pero la única vez que Franco es nombrado con todas sus letras, es en la última parte de la novela, utilizando al idioma francés como telón protector.

Señas de Identidad  me parece un libro sorprendente por su vigencia y por su capacidad de anticipar acontecimientos. Me hace fantasear que Juan Goytisolo tuvo a su alcance una mirilla por la que pudo ver el futuro de España, porque en 1966 era difícil poder preveer “el milagro español”,  basado en el turismo y en la integración económica de la nación a Europa, de la que Álvaro Mendiola habla en el libro, adelantándose a los hechos que iban a ocurrir. Hoy eso es evidente, todos lo saben, sin embargo, en aquella década era difícil ver como los españoles podrían salir de su difícil situación de atraso. Además la novela se mantiene actual al hablar de esas búsquedas de tantos hombres que salen expulsados de su tierra natal, ya sea por razones políticas, económicas o por una esperanza de encontrar una vida mejor, que una vez obtenida, se convierte en nostalgia, en añoranza por lo dejado atrás y en crítica por lo ya alcanzado.

Más allá de la obra, Juan Goytisolo murió enfermo, deprimido y asustado por falta de dinero. Se fue de este mundo viendo a su Marrakech querido, rodeado de sus ahijados por los que se preocupó hasta el último aliento. Fue enterrado en el cementerio civil de Larache, una ciudad pesquera junto al mar.

La imposibilidad de escribir, la falta de dinero y el deseo de costear los estudios de sus ahijados marroquíes y una fractura de fémur provocada por una caída, le ensombrecieron los últimos días. Tenía un pequeño hostal, en el que vivía y que administraba, tenía colaboraciones ocasionales en el periódico El País, pero Juan estaba triste, se sentía hundido. El autor de Juan sin tierra, murió tranquilo, en su cama. Sin embargo, habrá que recordarlo por lo que mejor supo hacer: unir letras: “¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miserias en las que vivió Cervantes, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, su estancia en la cárcel sevillana por deudas…“(23 de Abril, discurso de aceptación del Premio Cervantes).

Yo te respondo Juan, pocos conocíamos estos detalles. Así es mejor, nos quedaremos con lo mejor de Don Miguel de Cervantes Saavedra como de Juan Goytisolo en sus libros que de hoy en adelante, serán los que hablen por él.

A tu salud, Juan, con una copa de Fefiñanes. Buen viaje.


(1) Bueno, Gustavo, Revista Telsea No. 19 (Oviedo, España, Febrero 2010)

(2) www.fefiñanes.es, Bodegas Fefiñanes

(3) Paz, Octavio, Crítica y Literatura (Ed. Diversa, México, DF 2005) p.183

(4) Ortega, Julio, El sujeto del exilio, (Ed. Diversa, México, DF 2005) p.61

(5) Paz, Octavio, Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid, España, Enero 1971)

 

Cinco años, muchas gracias

Me resulta increíble pensar que ya son cinco años los que cumple este espacio. Un lustro de estar convocando, en torno a estas ventanas, a que se asomen a ver lo que estoy pensando. Es curioso, al pensar en este tiempo, me sorprendo al darme cuenta los cambios que hemos experimentado en el mundo, sin embargo, lo que ha permanecido es esa voluntad de reunirnos alrededor de estas letras que una veces lucen felices y animadas, otras tristes y sombrías, algunas furiosas y flamígeras. Palabras críticas, jamás complacientes, que han buscado desde la sinceridad del corazón, llamar la atención de quien está del otro lado y por la magia de la lectura encontrarnos en este mismo punto.

Como sucede siempre, la elasticidad del tiempo me hace sentir que no es tanto tiempo el que llevo escribiendo estas ventanas, sin embargo, cinco años ya cuentan. En aquellos primeros días, el susto del que inicia un camino me llevaba a cuestionar la validez de escribir un blog. Las críticas sobre la legitimidad de estos espacios hacía que me temblaran las piernas, pero como quien decide lanzar un mensaje al mar en una botella, corrí al encuentro de este espacio que me tenía reservadas enormes satisfacciones: lectores de tantas partes del mundo se acercaron a ver lo que estaba pensando, muchos se quedaron y ya no se fueron, otros acaban de llegar. Nos hemos acompañado en el camino, a lo largo de estos cinco años.

En este tiempo, he recibido numerosos comunicados de los lectores que pasan por aquí, he tenido la suerte de conocer a algunos personalmente. Están los asiduos y los que recien se estrenan, alumnos, maestros, conocidos, amigos, personas que viven cerca de mí, sea porque sin mis vecinos de cuadra o porque viven a kilómetros de distancia, tal vez separados por mares y océanos pero que vienen a asomarse y llegan puntuales a las citas de estas ventanas. Benditos todos los ojos que han recorrido estos renglones.

Muchos de los que se asoman, pasan a ver lo que escribí ese día. Otros abren ventanas del pasado. Hay muchos que hacen ambas cosas el mismo día. Les gusta saltar de una ventana a otra. Tambien están los que me regalan un poco de su tiempo diario y pasan la mirada en forma apresurada. Hay de todo tipo de visitantes en este espacio. 

Alguna vez, alguien me preguntó las razones que me llevan a escribir este blog. Son tantas las explicaciones que puedo dar, tantas las que se me ocurren, y sinceramente, todas se pueden condensar en una: quiero que me leas. Hemos alcanzado juntos esta meta. Hemos cruzado de la mano el umbral de los cinco años. Me felicito con el enorme agradecimiento que da saber que están ahí, que flexionaron las rodillas y sacaron el mensaje enrollado en esta botella virtual.  Vienen a asomarse y ya van cinco años que lo estamos haciendo posible.

Leer y mas leer, como lo dijo Sor Juana. Escribir sin fatiga con la ilusión de encontranos en el misterio de la palabra. Quien diga que  no hay palabras, miente. Hay una que tiene la suficiencia de la exactitud: gracias.

Gracias.

Gracias por tanta fidelidad.

Si como sostiene Ian McEwan, la lectura es la mejor forma de telepatía, si tu pensamiento y el mío convergen en estas ventanas, tal vez estamos mas cerca de lo que pensamos.

Gracias por pasar a ver lo que estoy pensando. Ya son cinco años. ( 5 es mi número favorito )

La lección para la izquierda en el Estado de México

El Estado de México amanece sin novedades. Después de un susto en la madrugada, cuando la página del PREP daba cuenta de que Delfina tomaba la delantera y entre las once de la noche y la una de la mañana la izquierda de Morena acariciaba la gubernatura, el PRI conserva su bastión amado y los mexiqueses dicen más vale malo por conocido que bueno por conocer. Entre una opción y la otra, mejor uno que se vea bonito y que sepa pronunciar bien en español. 

Pero, la elección fue cerrada y las cuentas son claras. La izquierda tiene más simpatizantes que el PRI en el Estado de México, si hubieran permanecido unidos, si hubieran sido un bloque, hoy los mexiquenses tendrían una historia diferente. El hubiera pudo haber sido hermoso, no lo es. El conteo rápido del Instituto Electoral del Estado de México dice que Alfredo del Mazo ganó con casi un treinta y cinco por ciento de los votos y Delfina se quedó muy cerca con menos de treinta y uno. Insisto, si se hubieran sumado los votos del PRD las cuentas les hubieran sido favorables. 

Los escenarios se van a tensar, ya lo sabemos. Andrés Manuel no reconoce el triunfo de Del Mazo, sabemos que anda con la mecha corta y que el eterno perdedor no entiende como hacer para asumir las derrotas con gallardía. Ahora el espurio será un gobernador. Eso, con independencia de la elección de Estado que denuncia Vázquez Mota. Ni que no los conociéramos.

¿Por qué no ganó Delfina? Porque Juan Zepeda se llevó parte de los votos de la izquierda. La arrogancia del líder de Morena lo llevó a formar un partido que, aunque ha prendido fuerte en cierto sector del electorado, no le está alcanzando para coronarse con el triunfo. El PRI tampoco está para brincar de gusto. Hace seis años Eruviel Ávila ganó con el sesenta por ciento de los votos. La izquierda calculó que en el Estado de México la gente ya no está tan feliz con el partido que ha reinado esos territorios, pero hizo mal sus cuentas al dividirse. 

Tristemente, las formas nos dejan ver que habrá problemas. Es posible que no se reconozca el trabajo de las instituciones y que eso de gobernar en santa paz no será tan viable. Pero, la oportunidad que se vislumbra es aprender la lección. Las divisiones no son redituables. No suman, restan y eso no ayuda a ganar.

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