Camino a Santiago

Dicen que el camino empieza cuando sales de tu casa, creo que en realidad comienza cuando tu corazón ha decidido perseguir el objetivo de recorrerlo y llegar. Si esto es así, no sé cuando empezó mi Camino a Santiago. Tal vez empezó desde siempre, quizá empiece mañana.
Es una ruta que cualquiera puede hacer, es un recorrido que se ha hecho desde tiempos antiguos. Es la ruta que siguió el hijo del Zebedeo para difundir la buena nueva. Es el recorrido que intento hacer para encontrar mi rumbo.
En el camino tan importante es el destino como los pasos que se dan para llegar. El trayecto es físico, sin duda, sin embargo, el logro es espiritual. El recorrido de más de 350 kilómetros a pie es tan relevante como la distancia que hay para llegar al centro del corazón.
Entre los pasos se enredan los regalos, la Compostela, la misión es descubrirlos, encontrar la venera, abrir los ojos para lograr atesorar el premio.
El objetivo es Santiago, el objetivo también soy yo. Espero poder llegar a ambos.

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Iluso

Iluso.

Iluso

Iluso
Es aquel soberbio que no comprende que el mal nunca se extingue, acaso pueda retraerse, como una ola, pero sólo para regresar con fuerza redoblada.
El mal muerde de manera repentina, descarga su dosis de infortunio al descuidado que no estuvo alerta en la noche de su desgracia . El mal empuña armas y se adentra al reino del adversario. Cuando los primeros estallidos resuenan, el iluso piensa sorprendido y luego confundido que los gritos de horror son parte de una broma y cuando cae en la cuenta de que son reales, de que el mal lo alcanza, es demasiado tarde.
Entonces el iluso duda entre el bien y el mal. Se lamenta del bien, se pregunta porque a los malvados les va bien. ¿Se puede combatir el mal con el mal? ¿Es verdad que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo? El hombre normal se transforma en monstruo. A fuerza de repetir que al tramposo, al bribón, al tracalero, al gorrón, al ventajoso, les va mejor que al honesto El Iluso acaba por creerlo. Termina acostumbrándose a decirlo y se va transformando, tal vez hasta sintiéndose a gusto con esos parámetros.
Pero El iluso no entiende las matemáticas de la maldad, esta lleva siempre un grado de riesgo, una alta probabilidad de fracaso.
Cuando el mal muerde, mata, especialmente a quien lo engendra y lo propaga. Mientras más añejo es más maldito. Mientras más maldito, más poderoso. Mientras más poderoso, más furioso.
El iluso cultiva el mal sin entender que ha lanzado un boomerang y se descuida. El golpe, el regreso de esa ola furiosa, lo tomará por sorpresa. Será letal.

No puedo caer en la tentación

No puedo caer en la tentación, sería tanto como decir te lo dije y las imágenes que llegan de la ciudad de Aurora no dan espacio para comentarios revanchistas. No es momento de emitir alertas a todos los turistas mexicanos para que dejen de hacer las maletas y suspendan el viaje a Colorado. Sería patear al caído. Tampoco es tiempo de decir que la venta de armas en condiciones tan fáciles como las que se permiten en Estados Unidos no es adecuada y que ahí están las consecuencias.
No puedo caer en la tentación de recordar que la poca dificultad para adquirir un arma también es un problema para nuestros vecinos del norte y no únicamente para nosotros que tenemos que lidiar con bandas de delincuentes que compran allá y delinquen acá.
No puedo, porque es momento de ser solidarios ante el dolor de las familias de los heridos y muertos que cometieron la mala hazaña de ir al cine y como premio recibieron una o varias balas. Es difícil entender lo que sucede en la cabeza de un genio que decide portar un arma y usarla en contra de personas que ni siquiera conocía. Es, en todo caso, más fácil, dejar pasar la oportunidad de opinar en contra de aquellos que defienden la libertad de portación de armas, y empatizar con las familias afectadas.

Bomberos asturianos

Aparece en la primera plana una fotografía de bomberos asturianos protestando por los recortes que la administración de Rajoy está implementando. Usan casco, botas y por lo demás están totalmente desnudos. Están desencantados.
La actual crisis económica europea ha gestado una paralizante política de recortes al gasto público, esperando, según parece, que la gente aguante y que los problemas de desempleo y reactivación de las actividades productivas se resuelvan solos.
La gente se inconforma, se indigna, se desnuda y las autoridades se demuestran incapaces de darle la vuelta a una situación desesperada, en la que ni jóvenes ni viejos encuentran empleo, en la que familias ven perder sus patrimonios, ancianos se quedan sin sus pensiones, a los que si tienen trabajo les reducen el salario y la mayoría de los jóvenes está convencido de que les irá peor que a sus padres.
Adam Smith, padre de la economía moderna, nos dijo en “La riqueza de las naciones” que la respuesta a las crisis económicas está en el empleo. La obligación primera y el gran propósito de le economía es vigilar la generación y la conservación de las plazas de trabajo. Habilitar a la gente para que produzca los ingresos necesarios para subsistir y proveerle al estado los ingresos suficientes para el gasto público.
Desde mi punto de vista, dejar a la gente en pelotas no es un signo de buena gestión económica, es un signo de avaricia y mezquindad que lejos de resolver los problemas lo empeoran y profundizan la crisis en la que el mundo está hundido.
En México la gente también está indignada. Será una buena idea poner atención a las palabras de Adam Smith y dar prioridad a las políticas que generen empleo y activen la economía. Basta de cacicazgos y feudos que reclaman prerrogativas que benefician a pocos y perjudican a todos hay que echarle un ojo a las juntas vecinales, a las autoridades delegacionales y a todas las cuevas de corrupción que no dejan poner en marcha la maquinaria económica y la reactivación de empleos.

Chicago, ciudad amiga.

Chicago, ciudad amiga..

Chicago, ciudad amiga.

Recientemente, mientras esperaba turno para documentar mi equipaje en el aeropuerto de Lima, el policia le dió el paso a la mujer que estaba detrás mí. Ella, una rubia de mirada cansada y profundos ojos azules, le indicó al oficial con señas que no era su turmo y me cedió el lugar que originalmente era mío. No hablaba ni una palabra de español, tampoco hacía mucho esfuerzo. Para corresponder a su amabilidad le pregunté en inglés qué hacía en el Perú y me platicó que su hijo era el chef en un restaurante en el barrio de Miraflores ya que en su natal Phoenix, a raíz de la crisis, no pudo encontrar empleo. También me contó que dada su condición de norteamericano sajón, ni siquiera se preocupó por sacar una visa de trabajo y que en los seis meses que llevaba ahí nadie se la había solicitado. Luego ella me preguntó mi opinión sobre la ley SB1060. La cara se me agrio automáticamente. Soy mexicana, sabes.Yo apoyo esa iniciativa, es más la promuevo, dijo contundente, elevando hacia mí su nariz llena de pecas.

Fue como si el sufrimiento y la angustia de todos los migrantes se me colgaran como un chango a la espalda. Como si las experiencias de dolor y muerte, de oprobio y vejación me cruzaran el rostro. “They are different, you know”, me dijo con un tono despreciativo y torcía la boca.Quise abofetearla. Me contuve.

La leción de civilidad me vino del norte. En Chicago, la semana pasada, el alcalde Rahm Emanuel, proclamó un edicto para hacerla “La ciudad más amigable para los inmigrantes en Estados Unidos”, está medida es un duro golpe para el programa de deportación de inmigrantes ilegales. Y si, muchos pueden alegar que es una medida electoral para que el ex jefe de gabinete de Barak Obama le gane votos a su anterior patrón.

Un guardía de migración escuchó la conversación que sostenía con la señora de la fila, la tomó del brazo y la hizo formarse hasta atras, el el último lugar. El compañero del oficial me informó que recientemente le habían deportado a un sobrino. Escuché los gritos de la mujer indignada cuando preguntó porque tenía que volver a hacer la fila. El guardia contestó: You are different, you know.

Sonreí. Contuve la carcajada. Si. Me parece que hoy tengo una razón más para preferir Chicago que Phoenix pero en ese momento adoré al oficial peruano.

¿Y, usted, por quién vota?

Nunca sabremos el monto exacto de lo que los políticos nos han robado. Cualquiera que sea la cifra suena casi irrelevante. Un cero de más o de menos no ayuda a alguien que se ha quedado con algo que no es suyo. Lo importante es la notoria diferencia entre su situación económica y la suerte de la mayoría de la gente. Sin embargo, el verdadero daño, el más grande perjuicio ocasionado por estas personas no es el número de monedas que nos quitaron de manera ilegal, corrupta y descarada. No. El verdadero y el peor daño, la tragedia real es que el sistema que les permite robar subsiste y destruye las oportunidades para que otros generen riqueza, no sólo para sí, sino para el resto de la población.
Se trata de un precio extraordinariamente caro, difícil de contabilizar, pagado por negocios que nunca llegaron a funcionar, perdidos porque no se otorgó una licencia de operación o porque no fructificó el trámite X o Y, mismo que esta diseñado para fomentar la corrupción. Sé de lo que estoy hablando.
Mientras que algunas personas que podrían estar generando empleos, siendo exitosos empresarios se frustran ante el NO eterno de la autoridad, ante la carrera imposible de ganar en forma honesta, los corruptos se hacen millonarios. Mientras unos corren riesgos, trabajan, generan empleos y riqueza, el corrupto se hace millonario con el enorme esfuerzo de estirar la mano. Los negocios se transforman por esta fórmula mágica en lo eternamente frustrante y la política en lo interminablemente gratificante. Si vivir fuera del presupuesto es vivir en el error ¿Qué camino elegirán las personas competentes y emprendedoras?
Las instituciones son una influencia clave para la prosperidad económica cuya peculiaridad más importante es su capacidad extractiva, esta linda actividad depredadora en que unos se adueñan de la riqueza creada por otros.

El Estado soy yo, declaró Luis XIV, y cuando se es el estado, la ley te ampara y la riqueza generada por el Estado es propiedad del soberano. Así el tirano más malvado jamás viola la ley porque controla las instituciones. Los Luises de hoy crean sociedades en las cuales la riqueza y el poder se otorgan no a la fuerza creadora sino a amigos y comparsa que brindan algún apoyo a su liderazgo.
El comportamiento de estas cortes modernas desalienta a la empresa productiva y destruye el talento a golpes de extorsión. Se reprime en vez de impulsar el crecimiento. Los amigos del soberano se benefician de los monopolios otorgados por el estado. Los emprendedores se frustran. Así vemos monarcas disfrazados de estadistas, políticos de empresarios, comerciantes mercenarios cuyo poder y éxito financiero no se originan con actividades que contribuyeron a generar riqueza sino con aquellas que controlan y aumentan su influencia.

Es necesario estar alerta. Elegir bien al que será digno de ganarse nuestro voto. Tenemos que reconocer lo vulnerables que somos ante un estado incapaz de fomentar la generación de la riqueza. A diferencia de muchos que han decidido revelar sus preferencias, yo sigo creyendo que el voto es secreto. Votaré desde el consulado de Lima. Lo haré en consciencia y en honor al futuro que espero para mí, para mi familia y para mi país. No se trata de serle fiel a la casa de los Austria, de los York, o de los Borgia sino de exigir líderes que sean menos voraces y más inteligentes.

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