Ida Vitale, Premio Cervantes

Si no fuera porque al fondo de la imagen se ce al Rey de España de pie aplaudiendo, la fotografía pareciera la de una abuelita tan dulce y mirada de una mujer con cabellera totalmente blanca, arrugas marcadas y una sonrisa que parece que va a estallar en llanto. Pero, no es cualquier persona la que se lleva los brazos al pecho, es Ida Vitale la que abraza el Premio Cervantes.

Novelista, traductora, ensayista, académica y sobre todo, poeta, esta mujer uruguaya sabe de un tema que nos ocupa y nos preocupa: el exilio. Salió de aquel Uruguay agitado, con el salvoconducto del embajador de México en Montevideo y vino a estudiar a este país que ha sido tan afortunado al abrirle las puertas a tantas personas a lo largo de la Historia. “Un país de acogida que, a la vez, se benefició de la presencia de escritores…” dijo atinadamente el Rey de España sin dejar a un lado que sus propias tierras los habían expulsado. Sí, si no fuera por México tantos exiliados no habrían encontrado cobijo.

Ida Vitale recibió el premio como lo hacen las grandes: con humildad. Bella, a sus noventa y dos años, con la emoción que nos tocó como tantos de sus poemas, le arrebató ovaciones a su público que estalló en aplausos a favor de la premiada al recibir el Cervantes.

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Una trompetilla al presidente

Hay un dicho que expresa la verdad más pura que existe: el que nunca tiene y llega a tener, loco se quiere volver. Resulta que el presidente López Obrador en uno de esos ataques de inspiración que le dan, se le ocurrió que es buena idea mandar una carta al gobierno español para exigirle una disculpa por la conquista.

Me entristece ver los titulares de periódicos españoles que dicen que México pide a España que se disculpe por la conquista. No, no es México ni somos los mexicanos, ni siquiera estoy segura de que muchos de los que componen el séquito lopezobradorista estén de acuerdo con la ocurrencia del presidente. Pero, a eso nos exponemos cuando le permitimos al ejecutivo levantarse tan temprano a encarar a la prensa todos los días en vez de exigirle que se ponga a trabajar.

Es claro que el Presidente López Obrador se levantó esa mañana con ganas de ayudarle a su esposa que acaba de publicar un libro con el tema de la Conquista y quiere que venda mucho. Es claro que entre tanta ocurrencia, quienes lo observamos, podamos ver su intención polarizadora. Abrir frentes polémicos nos distrae para evaluar lo que debiera estar haciendo en vez de perder el tiempo lanzándole un petardo a una nación amiga. ¿A qué hora se va a poner a trabajar?

Es cierto, la Conquista fue un período sangriento. Pero, me pregunto si tendremos que exigir disculpas al estado de Tlaxcala porque los tlaxcaltecas de aquellos tiempos se aliaron con los españoles para vencer a los aztecas. Ya el gobierno español declaró que rechaza con toda firmeza la petición de López Obrador, ¿qué esperaba? Y más allá de todo, ¿qué buscaba?

Ofrecer disculpas no reparará el daño que se hizo en aquellos años. El rezago de los pueblos indígenas no se repara con un usted disculpe, ni le toca a nadie más que a su gobierno resarcir las condiciones de igualdad, pero, ni siquiera los escucha. Pregunten en el estado de Morelos si los pueblos originarios se sienten contentos con las medidas presidenciales. ¿No debiera el Presidente López Obrador pedirle a ellos una disculpa, a ellos que creyeron en él y ya les dio la espalda en vez de arengar en contra de la España conquistadora?

¿No debiera el Presidente pedir una disculpa a todos los que ofende cada día en sus conferencias mañaneras desde Palacio Nacional amparado por el boato del Estado, a los fifís, a los neoliberales, a los conservadores, a los que no piensan como él, a los que no lo quieren, a los que no lo adoran e insulta cada día?

Tal vez, lo que le falta a López Obrador es darse cuenta. La rechifla que sufrió en Morelos, los abucheos que recibió al inaugurar el estadio de beisbol de Los Diablos Rojos reflejan que este autoritarismo al que nos está sometiendo no nos gusta. Más que exigir disculpas y buscarse pleitos donde no hay, debiera ponerse a trabajar.

Por estos temas, el Presidente López Obrador se está ganando trompetillas en muchos más sectores de lo que a él le gustaría confesar. ¿Y si mejor se diera cuenta de que dejó de ser caudillo y se pusiera a trabajar?

El conservador que hay en el corazón de AMLO

Cuando López Obrador arremete contra los conservadores, cuando se burla, cuando les llama adversarios, a mí me empieza a ganar la risa. Desde hace años, supimos que nuestro actual presidente es una figura que polariza, la congruencia no es su característica más definitoria. Por un lado dice una cosa y por el otro hace lo contrario. Por eso, siempre supimos que muchas de sus promesas de campaña fueron hechas para endulzar las preferencias de voto. Y, es que, aunque AMLO siempre se ha identificado con la izquierda, esconde a un gran conservador dentro de su piel.

Por eso, aunque muchos morenistas tienen pensamientos muy liberales, a López Obrador le cuesta pasar ciertos tragos. No hablemos del matrimonio igualitario, porque ese tema se lo tuvo que pasar aunque quienes lo conocen bien saben que le supo amargo. Pero, ahí están sus convicciones reflejadas en la opinión sobre quien se debe hacer cargo de los hijos —que las mujeres recurran a abuelas, tías o que se queden en casa a hacerse responsables de los niños—, que las mujeres que viven en albergues para refugiarse del maltrato intrafamiliar regresen a sus casas porque su gobierno va a cortar el flujo de recursos a estos espacios de seguridad.

Pero, no es el tema con las mujeres su único rasgo conservador. El ejercicio de poder centralizado, el ataque directo al federalismo al nombrar súper delegados que compartan poder con los gobernadores. Unos, los primeros elegidos por dedazo y otros, los segundos, elegidos por el voto popular, minan a la federación y van a favor del centralismo que no es otra cosa que una manifestación conservadora de ejercer el poder.

El tema de ir contra los organismos autónomos es otro signo de su entraña conservadora. Quiso ir por el Banco de México, ataca la Comisión Reguladora de Energía, va contra el INAI, quiere un Estado centrado en una sola persona: él. ¿Qué hay de liberal en ello?

Por eso, cada que AMLO se ríe de los conservadores a mí también me gana la risa.

El abogado de El Chapo

Resulta que Adela Micha viajó a Nueva York a entrevistar al abogado de Joaquín Guzmán Loera. Jeffrey Lichtman es un hombre de cincuenta y cuatro años que defiende a clientes complicados, poco simpáticos y para decirlo con claridad, con amplias sospechas de culpabilidad. Pero, la justicia se sustenta en la presunción de inocencia, así que su trabajo es meterse en la mente del jurado a sembrar dudas razonables. Con el caso de El Chapo no pudo, hubo demasiada evidencia.

Lo curioso de esta entrevista es que Lichtman dijo varias cosas escandalosas que el juicio fue in circo preparado para inculpar a su pobrecito cliente, que las autoridades mexicanas son corruptos, que Peña, Calderón, Fox y Zedillo recibieron dinero del narco y que lo mejor es hacer un muro mas alto y más ancho para evitar que nuestra suciedad manche la limpieza de los Estados Unidos.

Es verdad, habló de lo terrible que es que los estadounidenses no puedan vivir sin drogas. El drama de los ciudadanos en Estados Unidos que no pueden con su cotidianidad si no es en un estado alterado de conciencia. Esa necesidad, esa ansiedad ha hecho millonarios a gente como Joaquín Guzmán Loera y ha derramado mucha sangre. Dijo, también que criminalizar las drogas transformó un buen negocio en un delito.

Vamos, no dijo nada nuevo.

Entonces, de sus silencios intuyo varias cosas. No dijo nada de los carteles que operan de aquel lado de la frontera. No habló de las complicidades que hay en Estados Unidos para que sus ciudadanos se droguen alegremente cada que quieran. ¿O, creerá que las sustancias entran y caminan solas y se distribuyen por generación espontánea? Y, si en México nuestras autoridades son corruptas, ¿allá son inmaculados o tontos? ¿No pueden ver los caminos de la droga?

De alguna manera, si Lichtman dijo que el juicio era un circo, quiere decir que la justicia estadounidense no es tan honesta ni tan prístina ni tan clara, ¿Eso nos quiso hacer entender? Lo terrible es que nos quiso vender espejitos y hay muchos que se los compraron.

Habló de Joaquín la persona y de El Chapo el personaje como si se tratara del Neo Robin Hood o la versión remasterizada de Chucho El Roto. No hubo un contrapunto, nadie que le dijera que el señor que defendió es un asesino, a lo mejor muy lúcido, muy inteligente, muy simpático, pero un asesino. No defendió a un buen hombre. La evidencia lo llevó a ser declarado culpable. Ni modo que creyéramos que el señor era inocente.

Mucho cinismo, muchas falacias, muchas sonrisas, poca verdad. Entiendo que Lichtman hizo lo que le correspondía, me hubiera gustado ver a Adela preguntando lo que nadie se atreve: ¿por qué en Estado Unidos necesitan personajes como El Chapo, por qué le compran tanto, por qué se drogan tanto?

¿Qué hago con los niños?

 

Sin duda, desde que empezó la transformación lopezobradorista, hay veces que siento que el reloj ha echado las manecillas para atrás. Desde el tono de los discursos, que tienen esas pausas tan lopezportillistas y arengas echeverristas, hasta esos modos autoritarios en los que el Señor Presidente todo lo decía, todo lo controlaba y todo lo hacía. En aquellos años, las novelas en la radio y la televisión nos mostraban una sociedad de familias que tenían papá, mamá, hijos, mascota, felicidad y abundancia. El drama era que una mujer se enamorara y lograra realizar el amor con el principie azul para vivir felices para siempre en el beso eterno y la alegría sin fin.

Por supuesto, ya desde aquellos años, la sociedad mexicana se daba cuenta de que no todo es color de rosa. Hoy, muchas familias son uniparentales, el padre, en la mayoría de los casos, es una figura ausente, la madre tiene que salir a trabajar para conseguir el sustento de la casa y la distribución de edades de la pirámide poblacional no deja muchas alternativas para volver a aquellos años dorados en los que Pedro Infante salía a cumplir con miles de trabajos mientras la mujercita se quedaba en casa a administrar la pobreza.

Dada la compleja configuración de la dinámica familiar actual, sus transformaciones y el impacto que estos cambios tienen en la vida social, se vuelve relevante entender y tener una visión amplia de lo que sucede. Pero para el análisis y comprensión de estos procesos, es preciso enterarse de la forma en que los cambios en la familia se han visto reflejados en nuestros tiempos.

Podemos constatar que la institución familiar ha transformado su estructura y su conformación, pues interactúa y está sujeta a los cambios y fenómenos sociales, además de que va más allá de los miembros que la conforman. Para precisar su significado y función dentro de la sociedad, se deben considerar sus características de acuerdo con su contexto sociocultural, tipo de unión que cohesiona esta célula social, actividades económicas, discursos políticos, fenómenos demográficos y avances tecnológicos o educativos. Los mexicanos hemos cambiado mucho y hoy aceptamos la diversidad como algo propio de nosotros.

Sin perder de vista que los problemas sociales no reconocen las fronteras disciplinarias impuestas por la ciencia, la antropología social y la demografía principalmente, centran su interés en visualizar cómo, por qué y cuáles son las causas de que las familias modifiquen su estructura partiendo del concepto de familia, el cual no sólo se limita a la unión entre un hombre y una mujer para la procreación de los hijos. Hay madres solteras, viudas, padres solos, parejas cuyo ingreso no es suficiente para cubrir las necesidades del hogar, abuelos, hermanos que se hacen cargo, tíos que viven en el mismo lugar, primos que son como hermanos. Me parece que el Presidente López Obrador desde su pináculo de poder perdió de vista que no todas las familias tienen el privilegio de contar con una serie de recursos que el presupone son inherentes a la sociedad mexicana.

Le falla el cálculo al Señor Presidente cuando desde el lujo de Palacio Nacional, rodeado de reporteros y de sus empleados, le ordena a las madres que se hagan responsables de sus hijos. Seguro no tomó en cuenta que hay familias que no cuentan con un salario que sirva para cubrir sus necesidades y que ambos padres deben de dejar la casa para buscarse el pan con el sudor de la frente. Tampoco se da cuenta que hay mujeres que sólo se tienen a sí mismas para mantener su hogar, que hay hombres que están en esa misma situación: no tienen una tía, una abuela, una hermana que les pueda ayudar. A lo mejor, viven en una ciudad distinta a la de sus familias, puede ser que sus familiares no estén en condiciones de cuidarse ni a ellos mismos o peor aún, que los padres no confíen en que mientras ellos están trabajando sus hijos estarán bien. ¿No sabrá López Obrador que los abusos infantiles más frecuentes se perpetran por familiares cercanos de los niños?

Falla López Obrador en su respuesta sobre ¿qué hago con los niños? Durante mucho tiempo, la familia fue y es considerada como una institución fundamental donde las personas se desarrollan como entes socioculturales, por lo que es de gran interés realizar un análisis sobre su conceptualización, pues su estructura y conformación ha cambiado y es vital que se reformule el concepto de familia para darla a conocer no como una institución estática sino cambiante y por lo tanto con diferentes necesidades a satisfacer. Ese es el análisis que me gustaría escuchar de un mandatario, no las simplezas que se dicen detrás de un micrófono cuando no se conoce el tema del que se está hablando. Por lo pronto mi mamá ya corrió, ¿estará cuidando a los hijos de mi hermana?

Globalización

Una de las críticas más fuertes al modelo neoliberal gira en torno a la globalización. Quienes esgrimen estas apreciaciones dicen que un mundo sin fronteras ha generado mayor desigualdad y una pero distribución de la riqueza.

Claramente, existe una falla terrible. En el mundo hay gente que tiene todo y a unos cuantos metros está gente que muere de hambre. Quien diga que eso es correcto está mal de sus facultades. Sin embargo, me parece que un mundo con menos fronteras, con libertad de movimiento para las personas, con posibilidades para vender y comprar sin enfrentar restricciones legales, de aranceles, en el que las diferencias sean riqueza y no motivos de odio o miedo no suena tan mal.

Es verdad, muchos ven en la globalización el monstruo de la desigualdad. Sin embargo, el verdadero esperpento es la ambición desmedida, la corrupción rampante y las divisiones enconadas. Me parece que perorar en contra de ricos sirve de poco. Elevar los puños y hablar de rebeliones es tan productivo como lo ejemplifica Orwel en The farm (La rebelión en la granja).

Desde mi punto de vista, es mejor optar por desarrollar una clase media pujante y vigorosa. Dejar de empujar a los ricos contra los pobres y promover políticas que ayuden a la gente a vivir mejor. Acabar con la corrupción y empezar a ver la riqueza de la diversidad. Dejar de ver al exterior como amenaza. Buscar puntos de encuentro y no de batalla.

Una mente globalizada puede ver la virtud en lo ajeno, adaptarse, se flexible para aprovechar oportunidades. Eso, no parece ir en contra de la distribución equitativa de la riqueza. Ver a un indio, a un japonés y a un mexicano haciendo negocios en igualdad de circunstancias y con condiciones parejas puede ser la solución a muchos problemas.

Lo que pasa es que hay que llamarle a las cosas por su nombre. Corrupción y ambición hay en la izquierda y en la derecha. Y, a los que les conviene elevar muros y generar odios es a aquellos que esconden su codicia bajo la piel de bondad. Hay que aprender a discernir.

El apoyo a un presidente

No hay duda, Andrés Manuel López Obrador sigue gozando del apoyo popular. Mucha gente lo quiere, confía en él, siente devoción por su persona y se rinde ante su presencia. El fenómeno siempre me ha sorprendido. Esa fidelidad a toda prueba que brota de mentes sencillas, de intelectuales, de jóvenes, de viejos siempre me ha despertado curiosidad. ¿Qué ven que yo no alcanzo a ver?

Desde mi trinchera, veo a un hombre que se levanta temprano a dar conferencias de prensa larguísimas, en las que la información se mezcla con imprecisiones, en las que se usa un lenguaje coloquial, en las que el Presidente hace gala de su carisma y me recuerda a Fidel Castro a quien le encantaba dar discursos eternos que se prolongaban por horas y horas. Oigo muchas razones que me parecen sinrazones, escucho buenos motivos que no se concretan: la lucha contra el huachicol ya cobró víctimas mortales en un accidente terrible y no hay responsables que den la cara, las pérdidas por las fallas en la distribución de combustibles se siguen acumulando, los ductos se siguen pinchando todos los días, no se ven muchos avances y sí se esgrimen muchos pretextos. La gente aplaude los esfuerzos presidenciales.

Veo que López Obrador llegó al poder cobijado por el magisterio, sin embargo, son maestros los que tiene tomadas las vías del tren, los que están bloqueando el libre transito de mercancías, que están causando daños a la industria, al comercio, al empleo, a su gobierno y esos maestros no escuchan el llamado presidencial para hacerse a un lado y dejar que la vida económica siga su cauce. La gente apoya al presidente.

Hay huelgas en el sector de la maquila, huelgas que se han declarado inexistentes, hay trabajadores que quieren volver a trabajar, hay gente que está a punto de perder empleo y prestaciones que han ganado por años y años de trabajo porque un grupo de personas les bloquean la entrada a su lugar de trabajo. Parece que la Secretaria del Trabajo no está operando para solucionar el problema, parece que el senador Monreal anda meriendo las manos por ahí, aunque él dice que no es cierto. Las consecuencias en el sector son graves. Nadie puede hacer entrar en razón a quienes están estorbando, se supone que es gente que está del lado del presidente y están haciendo daños irreparables. No importa. La gente sigue fiel al presidente.

El presidente apoya a Nicolas Maduro, decide alinearse a la política que lo aproxima a Uruguay, Turquía, China, Rusia y dar la espalda a la evidente crisis humanitaria que hay en Venezuela, a la falta de legitimidad democrática del sucesor de Chávez y le da la espalda a la visión de la OEA, de Europa, de Estados Unidos. Todo son intereses, está claro. ¿Por qué nos interesa estar del lado de Putin, Erdogan o de Maduro? La gente continúa expresándole devoción al presidente.

Pero, ¿cuánto dura el apoyo leal de un pueblo bueno? Queda claro que las razones para estas expresiones de amparo a un presidente son reflejo del hartazgo de la gente frente a la frivolidad, el saqueo, la corrupción, la indolencia de una clase política que se creyó monárquica y que hizo de la corrupción su sustento. La alternativa que expresa repudio resulta preferible. Pero, cuando la gente empieza a ver que su trabajo está en riesgo, cuando sus deudas aumentan, cuando los bienes escasean y los servicios fallan, cuando las buenas voluntades no se convierten en hechos, cuando las intenciones vuelan por los aires y cuando las promesas se transforman en un peor escenario, yo no sé si la gente siga con esa devoción al presidente.

Es muy pronto para elevar el dedo y dar un fallo contra el Presidente, es muy pronto para sancionar su actuar, pero lo que se ve no se juzga. Las calificadoras no están tan seguras de que López Obrador tenga un buen equipo de trabajo y ya nos bajaron la calificación en Pemex. La pasión que un pueblo siente por sus mandatarios así como da quita. Es necesario sustentar con hechos todos los dicho y, hasta el momento, hemos visto poco y lo que nos han dejado ver, preocupa. Es cierto, nos preocupa a unos cuantos. Muchos siguen dando su apoyo al presidente.

Paredes de fuego

La pregunta es ¿cómo es que no había pasado antes? El robo de combustible es peligroso y ayer se vivieron las consecuencias de perforar ductos que transportan líquidos inflamables. Las imágenes de la explosión llamaron la atención del mundo entero y ¿cómo no? La gente que estaba alrededor del ducto extrayendo combustible quedó atrapada entre paredes de fuego y el infierno se hizo presente en suelo hidalguense.

Los videos que están circulando dan cuenta de militares advirtiendo a la gente que se retire de ahí, nadie hizo caso. En las fotografías previas a la explosión, aparecen mujeres, hombres y una muchedumbre con bidones que ignoraron las advertencias que con prudencia les hacían los elementos del ejército.

Como si se tratara de la boca de un dragón vengativo, el ducto estalló con furia y cercó a todos los que lo habían ordeñado ese día hasta el agotamiento, como si el tubo fuera un animal extenuado, sacó de sus entrañas el coraje contenido y cercó a sus depredadores con un muro infernal de fuego del que no pudieron salir sino muertos o terriblemente heridos.

Quemados.

Muchos llegaron en helicóptero al Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. Quienes los recibieron decían que jamás habían visto a personas tan lastimadas, tan deshechas, con tan pocas posibilidades de reconocerse en un espejo. Hay ochenta y un quemados según el Secretario de Salud. Setenta y nueve muertos. La tragedia es de la proporción del problema del huachicoleo.

Tlahuelilpan es la comunidad en donde viven todas las personas que quedaron atrapadas en este cerco de lumbre. El infierno existe, la gente que tiene más de ochenta por ciento de quemaduras en el cuerpo. La perspectiva tiene mal pronóstico. Las paredes de fuego de este averno rodearon a la gente que estaba alrededor de la toma. La explosión fue de tal naturaleza que destrozó todo lo que había ahí, sólo quedó el terreno pelón.

Los subtítulos en Roma (las diferencias del lenguaje)

Me causó mucha gracia ver la discusión que generaron los subtítulos que algún genio decidió ponerle a la película Roma de Alfonso Cuarón. Por años, siglos, el español ha unido a Iberoamérica. Evidentemente, cada quien tenemos formas diferentes para denominar y para decir las cosas. En un territorio tan extenso sería iluso pensar que todos habláramos igual. Ni por geografía, ni por la diversidad de flora, fauna, clima y ecosistemas lo podríamos hacer, ya no hablemos de elementos más profundos como la manera de expresar los sentimientos, como el enojo, sólo por citar al que más expresiones idiomáticas propone.

Digo que me hizo gracia pues el país en el que más he publicado novelas ha sido España y parte del encanto por el que se han publicado allá es por los mexicanismos. Este blog tiene montones de entradas con expresiones idiomáticas propias de mi ser mexicana y jamás he tenido que poner explicaciones de los que escribo para mis lectores peruanos, argentinos, puertorriqueños, dominicanos, uruguayos o españoles.

Me temo que quien tomó la decisión de subtitular el español en Roma es un mal lector. ¿Qué hubiera sido de Borges, Vargas Llosa, de Rulfo si se hubieran topado con un editor así? ¿Cómo seríamos capaces de leer a Tirso de Molina, a Lope de Vega o al mismo Cervantes si siguiéramos esas lógica?

Estoy leyendo con gran interés y con sumo embeleso, Ágata ojos de gato de Caballero Bonald. La lectura reta pues el vocabulario del autor es rico y extraño. El lenguaje es poético y resulta una delicia correr por esos renglones. No se puede estar parando para consultar en el diccionario cada palabra, el que eso hiciera estaría leyendo la verdadera historia sin fin. Para leer a Caballero Bonald, como para leer a Lezama Lima o a Cabrera Infante o a tantos otros, hay que ser como esos veleros que se deslizan sobre la superficie del mar, es decir, hay que dejarse ir con el impulso. Dejar que la lectura fluya y que la intención autoral se ilumine en nuestras mentes.

Así debe ser vista Roma, con la conciencia de que la propia película nos llevará a buen puerto, sin necesidad de subtitular al español el español mismo.

El tequila, buenas noticias

Entre el combate al huachicol, la reducción en las estimaciones de crecimiento de la economía mexicana, la posible crisis en los Estados Unidos, la derrota brutal de Theresa May frente al Parlamento, las acusaciones que hacen los testigos del caso del Chapo en Nueva York, nos llega una buena noticia: el tequila rompe récords de exportación.

Según el Consejo Regulador del Tequila, por noveno año consecutivo la industria tequilera abate sus propios números de ventas globales y deja detrás las expectativas de venta que quedaron rebasadas, La noticia llega como agua de mayo en plena cuesta de enero.

Los parámetros para dimensionar esta buena noticia son importantes: ocho de cada diez litros de tequila que se exportan son consumidos en Estados Unidos. El tequila se consume regularmente en ciento veinte países del mundo. Por quinto año consecutivo, Jalisco exportó poco más de ciento cuarenta millones de litros en el 2018.

Un soplo de buenas noticias que llegan acompañadas de datos, se agradece. Especialmente, cuando hemos estado sujetos a una serie de ambigüedades en las que nos quieren vender espejitos, nos dicen que vivimos en lalaland pero ni nos dicen por qué ni avalan sus dichos.

Alcemos el caballito de tequila y digamos salud por esta buena noticia.

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