La carta de Felipe González a los catalanes

Felipe González dirige una carta muy lúcida a los catalanes en la que los llama a reflexionar. El documento, estoy segura, será un motivo de consulta para generaciones por venir, sea cual sea el porvenir del pueblo catalán. Desde México, la disyuntiva que se les presenta es difícil de entender, como lo es desde Francia o de Alemania. ¿Qué ganan los catalanes? Se pregunta el mundo.

En México recibimos a muchos catalanes que han salido de allá por muy diversos motivos. Es decir, no sólo han llegado los que huyeron de la dictadura y vivieron su exilio en estas tierras, sino que muchos han visto en esta nación el cuerno de abundancia que les atrae en tiempos de crisis peninsulares. Hemos recibido a mucha gente que ha llegado a probar fortuna y que a base de esfuerzos y gran trabajo, han transformado sus ilusiones en realidades más grandes que las dimensiones soñadas. Son ellos los que a la distancia, pero con el corazón puesto allá, apoyan o critican a Artur Mas.

En el extremo de las posiciones, con el respeto que da observar las posturas desde afuera, sigo sin entender las ansias de independencia que albergan algunos. La ventaja que da estar fuera de la caja es que el punto de vista está exento de pasiones. Sé que hay mucha historia que los define, que hay una lengua que se debe defender y costumbres que se deben atesorar. Sí. Sin embargo, la desconexión, como la llama Felipe González, parece darles lo mismo que les quita continuar en España. Seguir siendo parte del país ni les borra lo catalán, independizarse no los hace más catalanes.

Pero lo más importante es ¿para qué? Cuando alguien va a decidir, lo más coherente es hacer un análisis en el que se valoren ventajas y desventajas, en el que se comparen los beneficios y los perjuicios, en el que se evalúen las fortalezas y oportunidades así como las debilidades y los riesgos. En la justipreciación, si lo bueno supera a lo malo, se sigue adelante, si no, no. ¿Qué ventaja ganan con la desconexión? ¿Qué fortaleza alcanzan? ¿Qué debilidad previenen? ¿Qué riesgo evitan?

Con independencia de la legalidad o ilegalidad de lo que plantea Mas o de la necedad de cerrar el diálogo, a lo lejos pareciera que la única voz que vale es la que busca imponer una superioridad de especie que busca acallar a los que piensan que separarse no es buena idea. Los que expresan una opinión contraria a la separación se le mira con sospecha. No quieren ver que al momento de incumplir la ley, se viola la principal promesa de civilidad, cumplir y hacer cumplir la ley. Los que opinan que la desconexión trae las mismas ventajas que el que corta la manguera del tanque de oxígeno, son ignorados. No necesitamos más liquidacionistas en nuestra historia que propongan romper la convivencia y las reglas del juego con planteamientos falsamente democraticos.

En el documento, Felipe González llama a la unidad, a evitar que se desgarre esa concordia de la convivencia ya que eso puede afectar la vida de los de hoy y de los del futuro. El llamado es una pieza que vale la pena revisar. Vale para España y Cataluña, y para muchos en el resto de mundo. No son tiempos de dividir. Cada día es mayor la interdependencia entre todos nosotros: españoles de todas las identidades, europeos de la Unión, lationamericanos de más de 20 países, por no hablar de nuestros vecinos del sur o del resto del mundo.

Las pérdidas para los catalanes son evidentes, quedarían fuera de la zona euro, vivirían una situación similar a la de Grecia y Tsipras, la situación económica sería delicada, la situación de movilidad por Europa se complicaría, necesitarían pasaporte. ¿Todo eso a cambio de qué? Sea cual sea el resultado de la falseada contienda electoral, puede ser el comienzo de la verdadera “vía muerta

Las palabras de Felipe González son brillantes y también sentidas. Merece la pena revisarlas, reflexionarlas y extrapolarlas. En el entendimiento podemos seguir avanzando y seguir resolviendo nuestros problemas.  El documento completo aparece en el número de El País del 30 de agosto (http://elpais.com/elpais/2015/08/29/opinion/1440863481_811526.html).

  

Lo soprendente de los cambios de gabinete

Un presidente, sea de una corporación o de un Estado, se rodea de los mejores expertos en cada tema, para sacar adelante su gestión en la forma más lucida posible, o eso debería. No hay quien elija el mal como opción, cuando lo hace es que está persiguiendo algún bien, aunque sea egoísta y personal. Suena dificilísimo que alguien, en pleno uso de sus facultades, llamara a los más tontos o  a los más necios para acompañarlo en sus tareas. 

En México yo creo que los presidentes se han rodeado de gente tan inteligente que cabe en todos lados, son expertos en todo y son tan maleables que cualquier silla les acomoda. Fíjense si no. El Presidente Peña no es el único que ha hecho cambios en su gabinete. Todos los expresidentes han hecho movimientos y muchos, como el actual Jefe dle Ejecutivo, han hecho enroques. Eso a mí me resulta fascinante, ¿cómo le hace un exsecretario de Hacienda para convertirse en Canciller y en un parpadeo ser Secretario se Desarrollo Social? ¿Cómo se transformó un antiguo Secretario de Gobernación en Secretario de Educación para luego darle paso a un jovencito de treinta y cinco años y sentarlo en la silla que ocupó Vasconcelos? 

Todos han de ser muy inteligentes y se han de aprender las leyes orgánicas y positivas de cada puesto que les toca desempeñar en un abrir y cerrar de ojos. Rosario Robles se cambia de cachucha como quien se cambia de medias y tiene un discurso listo para cada nueva oportunidad que se le abre. Da igual si se trata dle gobierno de la capital que de la desiguladad del país y del campo mexicano. Ella, como experta en todo terreno, sabe de lo que está hablando. 

A mí me maravilla ver estos enroques y la capacidad de adaptación de estos personajes. Hay muchos que no se adaptan al cambio de horario de verano y lloran meses enteros porque, al estar desadaptados, tienen sueño y las cosas no les salen bien; otros cambian de trabajo para hacer lo mismo pero en una compañía distinta y se asustan porque no saben dónde está el baño o no le hallan el modo al nuevo lugar. Pero esros súper individuos, no. Se adaptan con la facilidad que se escribe un oficio de nuevo nombramiento.

Nuestros funcionarios de primer orden se adaptan a todo en cualquier circunstancia, a cada momento y sonríen y hablan como expertos de los temas que les tocan. ¡Qué maravilla! ¿Y los resultados? Bueno, no hay que ponernos tan delicados, o son maleables o son eficientes. Todo no se puede. Si la pobreza alimentaria es un flagelo que duele, si la educación es una punzada que aflige a los tres niveles de gobierno, si el titular del ISSSTE es abogado y no médico, es lo de menos. Lo importante es que sonrian bonito y digan cositas lindas. 

Los relevos, los que se van, los que llegan, los que cierran una puerta y abren otra, andan jugando a las sillas y la continuidad y el seguimiento de las promesas de campaña se interpretan a su modo. Ellos piensan que mover a México significa cambiar a los mismos para asumir responsabilidades diferentes. Creerán que el movimiento, eso sí, con ganas y entusiasmo, es poner a gente que le agradezca al Señor  Presidente la confianza otorgada, en todo momento y en todo lugar. 

¿Y los resultados? Ya dije, todo no se puede. O se hacen caravanas o se trabaja. O se es experto en una materia o se opta por saltar alegremente de una silla a otra. Lo soprendente de los cambios del gabinete presidencial es que lo único que no ha cambiado son los modos. Sí, un Presidente se rodea de sus mejores opciones. No hay quien elija el mal como opción, cuando lo hace es que está persiguiendo algún bien, aunque sea egoísta y personal . Ya sabemos. 

  

Trump y Merkel

El domingo pasado, Jorge Volpi abordó con preocupación el discurso racista de Donlad Trump. Dijo que reducirlo a las palabras de un payaso era sumamente preocupante ya que así había empezado Hitler y los alemanes siguen avergonzados por los resultados de una política xenófoba. A mí me pareció un poco exagerada la afirmación pero aún no había pasado el incidente de la conferencia de prensa en la que Jorge Ramos fue arrastrado a la puerta por la gente se seguridad a instancias Donald, el anfritrión.

Con independencia de lo bajo que es subirse a la estrategia de la xenofobia para ganar adeptos, de lo efectista que puede resultar y de que en un momento determinado a Trump le puede resultar que el chirrión le salga por el palito, creo que sería, como afirma Volpi, un grave error no parar en seco a este señor.

Es verdad que muchos detractores de Jorge Ramos afirman que fue a provocar a Trump y que le gusta ser visto como la victima. Ni hablar, en este caso lo fue. En esta tesitura, con astucia, logró evidenciar a un millonario con cara de mandril y cerebro de cacahuate que le gusta atacar a una raza determinada. Ya sucedió antes y pregunten en Polonia sobre la gravedad de estos discursos. 

Las palabras que usa Trump son graves, las reacciones de odio son peores. En el chorro verborreíco que se avienta desde un microfono va infiltrado un desprecio que se inocula en miles de estadounidenses que, en su ignorancia, olvidan los orígenes de esa nación y ejercen su aborrecimiento contra latinos, negros, musulmanes, chinos, italianos o cualquiera que ellos consideren que llegaron a su territorio a ensuciar su suelo y a contaminar su sangre tan pura. Ya sucedió antes y pregunten en Armenia sobre la gravedad de estas influencias.

Pero si las palabras de Trump son graves, las acciones de Merkel no son menos. Mientras Trump pide muros kilométrico para marcar fronteras, Merkel pone espinas para que los inmigrantes se ensarten antes de pasar al territorio alemán. No han pasado ni tres décadas de que se derribó el muro en Berlín y ya se quiere elevar otro. Los alemanes tiene un museo de memoria sobre el Holocausto, ¿no sería conveniente que la señora Merkel se diera una vueltecita por ahí? Al señor Trump, magnate del entretenimiento, mejor ni le sugerimos la visita, sabemos que los museos no son lo suyo, como tampoco lo es la historia ni la geografía ni la diplomacia. 

Luego, el señor Trump sale con la ocurrencia de traerse a Arpagio para hablar de migración en México. ¿Y las autoridades mexicanas están sordas? Esos dos personajes deberían ser declarados personas non gratas en todo el territorio que va desde el río Bravo hasta la Patagonia. Eso piensan ellos que es la extensión de México. Me parece que las reacciones de los gobiernos latinoamericanos están siendo muy tibias frente a las palabras de este señor. Uno que quiere dejar sin nacionalidad a niños nacidos en Estados Unidos y que declara su desprecio por los latinos y otro que piensa que es lo mismo matar pollos que asesinar personas. Pregunten en Berlín sobre lo que significa dividir familias y se valorará la gravedad de estas acciones.

Sólo los locos olvidan y los incesatos están condenados a revivir las atrocidades del pasado. 

Merkel los llama sin papeles, Trump les dice mexicanos, para ambos la custión de la migración es un problema que se resuelve con muros y espinas. Imagino que ambos creen que el cáncer se puede curar con una aspirina.  Sí, Merkel es una gran estadista, ni hablar, Trump nunca llegará a serlo. La memoria es un recurso que tiene la Humanidad para parar a los incensatos. 

  
 

Adaptabilidad

Manejar el cambio es uno de los retos más difíciles que enfrenta el ser humano. No hay nada más cierto, ni variable más segura de confirmarse que esa: el cambio. Nada es eterno, todo se mueve de lugar, se transforma, se altera. En ocasiones las cosas cambian para mejorar y en otras para empeorar, en todo caso, hay que adaptarse.

En el libro del Genésis, cuando el Ángel del Señor saca a la familia de Lot para exentarlos de la destrucción en Sodoma y Gomorra, Edith, su esposa, se convierte en un símbolo de resistencia al cambio. Desobedece la advertencia del enviado de Dios y mira hacia atrás, en castigo se convierte en un pilar de sal. La metáfora es pertinente, el que se resiste a las transformaciones se queda atrás, obsolece, se desfasa, se convierte en un lastre que dificulta el camino.

No hay forma de parar el movimiento y lo mejor es encontrar la forma de adaptarse y encajar en el concierto mundial que hoy toca una sinfonía, mañana un vals y el pasado será un simple recuerdo,una  referencia de cómo se hacían las cosas, o se diluirá entre los días y los segundos que corren por la carátula del reloj.

Lo relevante en este caso es determinar qué es lo que vale la pena conservar, para llevarlo al futuro y qué es lo que se debe deshechar. No es tan fácil y al mismo tiempo es muy simple. Se queda todo aquello que nos detiene el ritmo, que nos desafina la vida, que nos complica la existencia y que nos condena a la obsolescencia. Se conservan todas aquellas prácticas que nos permiten adaptarnos mejor al universo, las que nos impulsan a caminar, las que nos ayudan y facilitan las tareas. 

Si se trata de elegir, se queda lo complicado y prevalece lo sencillo. Luego se abraza toda práctica que nos  simplifica la existencia y que nos alinea con el entorno. No todas las novedades pasan este filtro. Son tantas que se necesita ser cuidadoso. Es como un niño que entra en una dulcería y quiere probar todo, si lo hace, conseguirá un dolor de estómago; si es prudente, tendrá el gozo de una golosina bien elegida. 

La adaptación llega cuando estas nuevas prácticas se integran a la cotidianidad del individuo. Cuando son parte natural de la vida. Cuando, lejos de oponer resistencia, hay armonía y felicidad. Sea que el cambio haya representado algo mejor o algo peor. El que se adapta a lo bueno, disfruta y se le ve cómodo con su nueva condición, el que no, se le ve sobrado, presumido y en definitiva, no adaptado. El que se adecua a lo peor tiene mayores posibilidades de transformar ese revés en algo armónico. El que se resiste, además de pasarla mal, se estancará y dejará de ver oportunidades para transformar la situación en algo mejor.

La adaptabilidad es un rasgo de madurez en cualquier etapa de la vida. Lo curioso es que los más jóvenes son más amoldables, los viejos son inflexibles, rígidos y se acomodan mal a las nuevas situaciones. La adaptabilidad es una seña de juventud, y ya sabemos que hay quienes a los ochenta años saben moldearse y otros que a los treinta no encuentran la forma de acomodarse. También, no cabe duda, es un signo de inteligencia. 

La imagen de un pilar de sal es potente. ¿Quién quiere volver la vista al pasado para quedar petrificado? La familia de Lot siguió su camino y Edith se quedó como un símbolo de piedra que mira con nostalgia el pasado. 

  

Vaciladas

En México tenemos un sentido del humor peculiar. La ecuación es compleja, los temas difÍciles se abordan con chistes. La relación es así: la gravedad es directamente proporcional a la irreverencia de la ocurrencia. Terremotos, asesinatos, magnicidios, huracanes, fugas, fuegos o cualquier tragedia produce su oleada de chistes en cuestión de segundos. Somos tan rápidos que todavía no sabemos bien a bien lo que pasó y ya andamos haciendo bromas. 
Sí. Pero a la mayoría de los mexicanos no nos gusta que nos vacilen. Una cosa es bromear y otra que nos quieran ver la cara de tontos. Ahí sí que el cuete tiene la mecha muy corta. En los últimos días, las autoridades nos han querido vacilar y no se vale que encima, la broma la tengamos que pagar nosotros.
Nos dicen que está bien que la cotización del dólar esté por las nubes, nos aclaran que la caída del precio del petróleo no es tan mala y nos informan que hay un segurito que garantiza un nivel favorable para que el presupuesto de la nación no pase aceite. No es gracioso ni le encuentro el chiste.
Pero lo peor de todo es que en esta pseudocorte que se instaló para gobernar, salga el contralor con pinta de bufón, nos de una aburrídisima y extensísima explicación de lo que es conflicto de interés para luego justificar a su patrón, a la señora y los cuates. ¿Dónde está la risa? Por si fuera poco, el señor presidente sale a dar una declaración para disculparse. Se disculpa por ofender al pueblo por ser rico. ¿Y eso? ¿De cuándo acá se oye que un monarca salga a ofecer justificación por ser millonario? No me imagino a la Reina Isabel o Beatriz saliendo al balcón a mostrar remordimiento por tener los bolsillos llenos de dinero. Salió peor. ¿O en realidad estaría enmascarando una ofensa peor? ¿Pensará que le tenemos envidia? ¿Cuáles serán las verdaderas intenciones del señor Presidente? Yo creo que sus asesores andan dormidos o todavía siguen de vacaciones. 
Esas justificaciones son vaciladas con las que más que disculparse, quieren taparle el ojo al macho. No es tan fácil. Un pueblo con el ingenio como el nuestro merece mayor respeto. Insultar a la gente, asumiendo que somos unos tarados, es lo peor de todo. ¿Para qué tanto brinco, si el suelo es tan parejo? En serio, en boca cerrada no entran moscas. 

  
  

Los votantes que favorecen el muro

Andy Borowitz, colaborador de New Yorker, publicó un dato muy interesante sobre los votantes estadounidenses que están a favor de construir un muro protector en la frontera de Estados Unidos y México. El dato me deja entre patidifusa y muerta de risa. Borowitz reporta que se hizo una encuesta para conocer la opinión sobre el tema propuesto por Donald Trump y del universo encuestado el 99% no supo señalar en un mapa dónde se encuentra esa frontera. Esos mismos sujetos ubicaron los límites entre México y Estados Unidos al norte, en los linderos con Canadá. ¡Pobres!

Recuerdo que el profesor Ronkainien, titular de la materia de comercio internacional en la Universidad de Georgetown, en Washington, D.C., se quejaba de la pésima preparación que los estadounidenses tenían en muchos temas pero en especial en Geografía.  La mayoría de los estadounidenses no saben ubicar en el mapa su estado natal ni la Ciudad de Nueva York ni la de Los Ángeles, no saben si Texas está al norte, si Lousiana se encuentra cerca de Idaho o si Dakota del Sur tiene frontera con Francia, Grecia o Argentina. Muchos pensarán que Surinam es el nombre de un platillo japonés y que Serbia y Montenegro es el nombre de una pareja de diseñadores italianos. 

Desde luego, para ese segmento de la población Guatemala, Perú, Colombia y todo lo que está por esa región se llama México, aunque no saben que están al sur del Río Bravo. Tampoco saben que ese río también se llama Grande. Luego de ser evidenciados en su mala preparación geográfica, estos votantes opinaron que si se construyera el muro, sería más fácil saber dónde esta la frontera. ¡Vaya!

Este mismo universo piensa que Donald Trump sí sabe dónde se encuentra esa frontera y están dispuestos a apoyarlo y darle su voto. ¡Qué curioso! A la voz de: queremos muro y no mexicanos, y en este grupo incluyen a todo latinoamericano, hay algo que ya no me da tanta risa. Hay un odio subyascente al diferente. Estos desprecios latentes impiden la reflexión. ¿Qué los causa? Sin duda, es un rasgo de ignorancia. Los menos educados son fáciles de asusar. ¿Para qué los asusan? En la irreflexión, dejan de valorar qué pasaría sin todas estas manos laboriosas que cada día construyen América, como ellos llaman a su territorio, ¿sabrán ubicarlo en el mapa? 

Ni hablar, tal vez se salgan con la suya y contruyan el muro. En una de esas, lo hacen en la frontera entre Carolina del Norte y Carolina del Sur y se queden tan felices porque, por fin construyeron su barda. Si así sucediera, el 99% ni cuenta se daría. ¡Pobres!

  

Cuando prometer sí empobrece

La fórmula es muy efectiva, se expone una situación muy compleja, se proponen soluciones muy sencillas y se promete felicidad. Eso se llama populismo. Es sumamente atractivo. La intuición nos lleva a pensar: tan fácil como lo presentan no puede ser, sin embargo, incluso la gente más brillante cae en la trampa y cree. ¿Por qué? Por que se juega con la esperanza.

El caldo de cultivo que propicia el éxito populista es el cansancio de un pueblo. Si alguien promete aligerar la carga, la gente acepta, aunque en el fondo sabe que eso es imposible. En el juego perverso, se prometen los anhelos más acariciados, los deseos más generalizados para luego aventarles la realidad como plato fuerte.

Cuando escuché el discurso de Alexis Tsipras, no pude mas que elevar las cejas. Me parecía tan complicado de realizar aquello que prometía que no dejó de llamar la atención. ¿Cómo le va a hacer? Efectivamente, los griegos  viven una situación que los llevó a creer más allá del análisis, los llevó a votar por la ilusión de conseguir lo imposible, los llevó a poner en una situación extrema al Banco Central Europeo y a la zona euro en su conjunto y a cuestionar seriamente a los líderes de los países integrantes. Muchos llegaron a pensar que desde Grecia vendría una transformación de la geografía económica y que ellos le plantarían cara a los poderes fácticos del mundo.

No sucedió así. Como siempre, la cuerda se reventó por lo mas delgado. Las medidas, que puedieron ser más suaves, ahora se han endurecido y la postura encabezada por Tsipras llevó a los griegos a padecer el flagelo de la realidad lisa y llana. No es posible reducir al absurdo la complejidad de un problema que involucra a actores tan diversos. No es creíble que quien despilfarró vaya a trasladarle la deuda al que sí tuvo cuidado con lo suyo. Si alguien ofrece soluciones simplísimas y promete sonrisas, no queda de otra, hay que sospechar.

Las promesas de Tsipras empobrecieron más a Grecia, por eso dimite. No pudo sostener su palabra, no hay forma de hacerlo. El discurso contestatario se diluye ante la realidad, ¿y la esperanza de la gente? No se vale. Hay promesas que sí empobrecen, más allá de los bienes materiales.  Hay que tener cuidado al elegir en quien ponemos nuestra confianza.

  

Somos baratos

¡Ay, Dios! ¿Cuándo entenderemos que el silencio nos ofrece un refugio espléndido cuando no tenemos algo bueno que decir? La cotización del tipo de cambio rebasó la banda de los diecisiete pesos por dólar y el Banco de México tuvo que agarrar a billetazos al mercado para que las aguas regresaran a sus cauces. En eso se nos están yendo las reservas que tanto trabajo costó forjar.

No, no todo es culpa del Señor Presidente. Él ni tiene la culpa del desplome del precio del petróleo, ni fue su responsabilidad la devaluación del yuan, ni los dispendios de algunos países de ultramar, ni el populismo de Tsipras, ni la migración, ni el fenómeno del Niño. No, nada de eso estuvo dentro de su albedrío. 

Pero hay muchas cosas que sí están en su ámbito de gestión y yo lo veo muy institucional, esperando, tal vez, al primero de septiembre para festejar el día del presidente cortando cabezas. Porque, ni modo que El Chapo se haya salido solo, o la Sección 22 actúe por su cuenta, o los actos de corrupción se cometan por generación espontánea. 

La gente de a pie ya no ve lo duro, sino lo tupido. Nos cuentan que la tasa de desempleo va a la baja y yo sigo viendo a muchos desempleados, que va a haber apoyo a los emprendedores y sigo viendo una cantidad de trámites que lo único que fomentan son la corrupción en vez de alentar la producción, que la educación va a ser prioridad y veo a los encargados de despacho como aletrgados.

Los mexicanos esperamos que el Jefe del Ejecutivo salga a informarnos cómo le va a hacer para recomponer este escenario sombrío. Ni modos, él no hizo este tiradero pero le toca recoger los platos rotos. ¿Ya se le olvidó que para eso fue votado?

La gente está enojada. El presidente tiene niveles de aceptación bajísimos y su esposa le cae mal a todo el mundo. El gabinete no opera y encima de todo, Enrique Peña Nieto sale a decir que la devaluación del peso no es tan mala. Ahora se promoverá el turismo y la exportación. O sea que al señor presidente le gustó decir que somos baratos.

En serio, a veces el silencio es un gran tesoro. Si estas son las declaraciones con las que un líder quiere consolar a su pueblo, cuando debería de estar consolidándolo —eso fue lo que prometió— seria mejor que no dijera nada. En verdad, como decía mi abuelita, calladito se vería más bonito.

  

Nuevas formas de emprendimiento

¿Por qué será que cada vez que pensamos en un proyecto de inversión personal se nos ocurre poner un restaurante? Lo digo en primera persona y sé que muchos comparten esta visión. Sin embargo, las formas para hacer las cosas han cambiado mucho y las posibilidades de emprendimiento son cada vez más amplias, novedosas y baratas. La ubicuidad y los alcances de Internet abren posibilidades ilimitadas si se combinan con creatividad. Un teléfono móvil puede ser oficina, cámara fotográfica y un aditamento especializado ya se puede detectar el cáncer cervicouterino. Los caminos que se abren para los emprendedores son tan increíbles como sorprendentes y sobre todo accesibles.

El caso del mexicano Amit Safir, egresado del Tec de Monterrey, es un ejemplo de este tipo de emprendimiento. Contribuyó en el desarrollo de un dispositivo que detecta el cáncer cervico-uterino.  Vinculado por Bluetooth a un teléfono inteligente, MobileODT integra una linterna y un lente que captura imágenes del cuello uterino. Mediante un método de banda ancha de luz, se determina si hay o no cáncer. A diferencia de un equipo tradicional para colposcopias, que cuesta entre 8 mil y 14 mil dólares, la opción de Safir tiene un precio de mil 800. 

El dispositivo ya fue probado en 70 países y ya se vende en Kenia y Europa. Para mediados de 2016 se comercializaría en Estados Unidos y México, una vez que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) le dé el visto bueno. El dispositivo fue creado por los israelíes Ariel Perry y David Levitz, quienes eligieron al mexicano como su mentor y cabeza del área de investigación. MobileODT es una startup (compañía emergente) de origen israelí que inició en 2013. A la fecha, ha recaudado 1.5 millones de dólares en inversión.

Insisto, ¿por qué será que cada que pensamos en un proyecto de emprendimiento se nos ocurre poner un restaurante? El reto para emprender, incluso dentro del mundo de la gastronomía, se limita por los alcances de la imaginación. Si observamos podemos determinar las carencias que tiene el mercado y las necesidades del consumidor. Ese es el elemnto principal que puede llevar a germinar en un proyecto que produzca y termine como un caso de éxito.

Las nuevas formas de emprendimiento son accesibles a todo el mundo, son más baratas y facilitan el camino para concertar una idea. Pero hay que cambiar la forma de pensar, hay que ser perseverante y entender que no todas las ideas pegan en el blanco, al menos no a la primera. Hoy ser emprendedor no es más fácil, es sencillamente más accesible.

  

México, primera puerta

La sorpresa que nos dieron Estados Unidos y Cuba con el acercamiento promovido por el presidente Barack Obama mueve irremediablemente las posiciones estratégicas en el tablero geopolítico. La regularización de las relaciones de estos viejos enemigos que, por fin, decidieron acabar con la Guerra Fría, son el inicio de un cambio que hay que observar.

Los lazos entre Cuba y Estados Unidos son endebles y, en interés directo de los norteamericanos, se van a fortalecer. Washington no va a dejar pasar la oportunidad de sacar a los intereses antagónicos que han seducido a la isla por tantos años. Es incómodo tener a unos cuantos kilómetros ojos rusos, chinos u otros mirando tan de cerca su territorio nacional. Por eso, principalmente, las amistades que no suenan tan sinceras se van a hacer fuertes, aunque no necesariamente francas.

Una de las principales consecuencias será el fortalecimiento de la zona del Caribe y la revitalización del área del Pacifico. En esa tesitura, México es para el mundo una puerta logica por la posición central que ocupa, no sólo geograficamente sino en todos sentidos. Los mexicanos hemos sido amigos de los cubanos por muchos años. Durante los embates de la Guerra Fría, México dio apoyo a la isla, a pesar de las presiones internacionales. 

México es articulador de redes natural entre los latinoamericanos y tiene experiencia tratando a su vecino del norte. La ventana de oportunidad que se abre en el contexto internacional le puede dar un lugar protagónico si se sabe aprovechar la coyuntura. Cuba resulta interesante más en términos estratégicos,sin  embargo, el impulso que se da con estas relaciones pueden construir puentes de plata para la región en su conjunto. 

Europa observa los movimientos de Estados Unidos y seguro querrá participar. Si la región seduce a los europeos les interesará. No dejarán que les coman el pastel si este se vuelve apetitoso. Por eso, México resulta interesante, puerta al norte, tiene entradas y salidas a oriente y occidente y es canal al sur. Pero se necesita de diplomacia y de inteligencia. También hay que arreglar la casa y dejarla linda. Hay que limpiar los cochineros. 

La oportunidad se vislimbra, es tiempo de prever y poner manos a la obra.

  

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