Primas

En la familia de mi papá habemos muchas mujeres, tuve la fortuna de que mis tíos tuvieran hijas. Con mis primas forjé los recuerdos más entrañables de la infancia. Cuando era niña, las vacaciones las pasábamos en La Piedad, Michoacán y desde días antes de que nos fuéramos para allá yo anhelaba estar en la tierra de mis padres donde sabía que me iba a divertir jugando damas chinas, turista, stop, yendo a la plaza a comer papitas, buñuelos, andar a caballo recorriendo el rancho de mi abuelo, jugando a las casitas en casa de mi tía Tolla, acompañando a mis primas a la clase de piano con la señorita Angelina o a la de mandolina en la academia del padre Guante.

En la adolescencia la diversión también se mezclaba con confidencias. Platicar con mis primas era una delicia. Ellas eran súper valientes, se fueron muy chicas a Guadalajara a estudiar y esa autonomía siempre me llamó la atención. La responsabilidad para manejar tanta libertad a mí me admiraba porque mientras yo seguía en la comodidad y protección de mi casa paterna, ellas ya estaban haciendo frente a la vida. Pero, cada vacación nos reuníamos y ellas me contaban de la universidad, de como se divertían, de los amigos y novios, de lo que creían que debía ser el futuro. Yo las escuchaba con admiración. Alguna vez las visité en su departamento de estudiantes y, una vez más se construyó un recuerdo padrísimo en el que las risas y la emoción se hizo presente.

El destino nos llevó por caminos en los que nos hemos reunido y nos hemos separado. Pily vivió con nosotros un tiempo en la Ciudad de México y volvió a Guadalajara a convertirse en una Oftalmóloga exitosísima. Mary y yo trabajamos juntas por años en uno de los mejores proyectos profesionales en los que he participado, luego se casó y se fue a vivir a Cancún. Betty estudió lo mismo que yo y actualmente vive en en paraíso de Panajachel, Guatemala: es una empresaria a todo terreno.

Este verano, tuve la fortuna de recibirlas en casa y reunirnos después de muchos años de no vernos y mucho menos pasar una vacación juntas. Por un lado, fue como retroceder las manecillas del reloj, como echar para atrás el tiempo y como si los años no hubieran pasado. La conversación surgió de la misma forma natural de toda la vida, los recuerdos de infancia se revivieron, nos pusimos al día con el entusiasmo de adolescentes. Al mismo tiempo, a todas se nos notan las medallas que nos ganamos al luchar en la vida, cada una tenemos las señas que nos dejaron los afanes y combates que nos ha tocado pelear. Por otro lado, fue como si el reloj se hubiera vuelto loco y avanzara el tiempo en forma vertiginosa sin que hubieran pasado tantos años, mas de los que quisiéramos confesar.

Reunirnos fue reconocernos, reconocernos fue mirarnos y sonreírnos con ternura. Fue adivinar y atinar. Fue reírnos de los chistes rancios, desgastados por el tiempo pero que igual nos hacen reír, enterarnos de lo nuevo, anticipar lo que vendrá, contarnos nuestros proyectos. Fue ver a Diego y a Carla, Pili, a Ann y a Danny. Fue hablar de nuestros viejos y de lo actual. Fue hacer cosas que no habíamos hecho juntas como salir a caminar, ir al kayak, forjar nuevos recuerdos.

Insisto, por fortuna en mi familia paterna hay muchas mujeres. Tener a mis primas es una maravilla.

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Filtro envejecedor

Es curioso, el ser humano tiene una relación complicada con el futuro, a veces lo quiere conocer y otras quisiera evitarlo. Hay quienes quisieran poder colgarse de las manecillas del reloj para evitar que el tiempo pase. Muchos recurren a cirugías, autos deportivos, ropa juvenil para quitarse años de encima. Así somos. Pero, se está poniendo de moda un filtro en el que a partir de una foto actual, puedes ver cómo serás de viejo.

Me imagino que muchos de los que sucumbieron a la tentación de mirar al futuro, se asustaron. Sorprende ver que sean tantos los que le jalan los bigotes al tigre y entran a la máquina del tiempo en viaje acelerado al futuro.

He visto a muchos cambiar su foto de perfil con la versión envejecida de sí mismos. Hay quienes se ven mejor que como están ahora. Danny fue la primera en jugar. Se sorprendió, la versión de mi hija con los efectos del filtro me trajo una versión muy cercana a la cara de mi mamá. ¿Quieres intentarlo? Va.

Me sorprendió tanto ver como mi cara se transformó en la de mi Mami Lolita, mi abuela materna. Una mujer hermosa en todos los sentidos que puede tener la palabra. Las arrugas que sugiere el filtro son las que ella tenía y la expresión de su cara se superpuso en la mía.

El juego tuvo un efecto impactante en mí. Ojalá me pareciera a mi Mami Lolita que fue una mujer que paraba el tráfico en su juventud y en su edad adulta. Al envejecer, claro que su belleza seguía presente, pero adquirió un tono de sabiduría y de ternura que la hizo ser hermosa con la dignidad y elegancia de quien sabe portar los años con gusto.

Si el filtro tuviera razón y si en la vejez seré como ella, ya la tengo garantizada: seré una mejor versión. El jueguito resultó una grata experiencia.

Tormenta eléctrica

Los fenómenos meteorológicos dan imágenes y sucesos que para muchas personas terminan quedando para siempre en su memoria. La contemplación de la naturaleza cuando pierde la calma es algo aterrador y maravilloso. Es fascinante. Desde las tempestades épicas, tormentas y huracanes desastrosos, a temperaturas altas o bajas las expresiones del medio ambiente nos dan dimensión de lo que es el ser humano. El clima siempre ha sabido como sorprender a las personas, y ayer en Acapulco la naturaleza se manifestó.

Creímos que sería una simple lluvia y tal vez lo fue. El fenómeno meteorológico nos dejó a muchos boca abierta. La lluvia cayó como una especie de catarata en medio de vientos muy rápidos que silbaban y una tormenta con rayos y truenos muy ruidosos. Era como si el mar y el cielo estuvieran peleando. Zeus y Poseidon se gritaban y Eolo también participaba.

El cielo cambiaba de colores y el mar tomaba su turno para hacer lo mismo. Las cosas volaban por los aires y los rayos que nacían en las nubes entraban entre las olas del mar. Medio Acapulco se quedó sin luz. La oscuridad tan negra se iluminaba por segundos y apretábamos las mandíbulas esperando el estruendo. Primero, la piel se nos puso de gallina pero ganó la admiración al ver que la naturaleza habla con autoridad y majestad.

XXV aniversario

Hace veinticinco años, frente al altar de la Capilla de la Virgen del Rayo, en la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, Carlos y yo nos prometimos sernos fieles en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarnos y respetarnos todos los días de la vida hasta que la muerte nos separe. Recuerdo con tanta emoción que el Padre Hernández, el párroco que nos casó, nos pidió que nos tomáramos de ambas manos y las juntáramos para recibir la bendición: lo que Dios a unido que no lo separe el hombre. La fuerza divina llegó para formar un vínculo poderoso que nos ha protegido.

Así empezó esta aventura de altas y bajas en las que el cariño ha sido constante. En estos años, nuestro matrimonio ha tenido de todo: la prosperidad nos ha tenido de la mano y adversidad nos ha visitado. La enfermedad nos ha sacado sustos y la salud ha prevalecido. La vida nos regaló dos hijas tan hermosas como el amor que nos tenemos. Andrea y Daniela son la mejor muestra que da testimonio de lo que las palabras no alcanzarán a expresar. Los sombrerazos, las turbulencias, las tinieblas son un negrito en el arroz de una relación en la que las risas, la palabra sincera, la complicidad y admiración de ida y vuelta nos han llevado a formar un gran equipo. Si el negrito nos ha llegado a parecer la piedra que Sísifo va empujando montaña arriba, hemos sido dos los que codo a codo la han hecho rodar.

Cuando era una estudiante de Secundaria en el Colegio Simón Bolívar, antes de entrar a clases, corría a la capilla y le pedía a la Virgen del Rayo y al Señor San José por un buen marido. Me lo concedieron. En la Ibero, Gina, una de mis maestras de integración nos recomendaba que no buscáramos al más guapo porque la edad los volvía feos, ni al más rico porque el dinero no alcanza para unir nada, tampoco al rey de las fiestas porque tanto chiste aburre. Busquen al más inteligente, al que sepa platicar, al que te sorprenda, al que te deje ver puntos de vista que tú jamás hubieras imaginado, al que te escuche.

Ni Diógenes con su lámpara hubiera encontrado un mejor hombre. Carlos es eso y más por eso lo sigo queriendo por encima de todo y con todas mis fuerzas. A las pruebas me remito. Soy la harina de su costal, soy la vid que decidió estar en el centro de su jardín, nuestras hijas como ramos de olivo porque me ha enseñado que el amor no es ciego sino generoso y compasivo. Carlos es bueno, no es egoísta ni envidioso, se alegra con el bien, no lleva cuentas. Ha creído, me ha esperado, me ha disculpado, ha aguantado sin límites. Por eso es mi adoración.

Hace XXV años, le prometí que siempre seríamos nuestra media naranja. La verdad es que, con el paso de los años y de los kilos, dejamos de ser naranja y nos convertimos en toronja con límites cercanos a ser nuestro medio melón. Seremos la fruta que nos toque ser, siempre embonados, juntos, enojados o muertos de risa, de acuerdo o con puntos de vista encontrados, juguetones o serios, pero con ese amor del bueno del que dura y se queda sin importar los embates de la prosperidad, los retos de la adversidad, la mortificación de la enfermedad, los excesos de la salud.

Soy afortunada de haber encontrado al hombre de mi vida y de tenerlo a mi lado para decirle que después de veinticinco años quiero ir por otros veinticinco o más y seguir a su lado después de los límites que marque la vida.

Amanecer cerca del mar

Ver un amanecer cerca del mar nos lleva a entender porque Afrodita decidió que le rindieran culto cerca de la playa y no en las acrópolis. Para la diosa del amor que era la protectora de los marinos, estar cerca de sus protegidos era importante. No obstante, creo que la diosa llevaba otra agenda. El placer de ver como la oscuridad se vence ante la luz.

La magia de la primera claridad del día se potencia cerca del mar. Hay un diálogo entre las aguas que se contienen en el cielo y las que fueron separadas para la tierra. Las olas parecen mas tranquilas y la calma de las nubes que se aborregan se platican las esperanzas del nuevo día.

Si el cielo en lo alto se ve azul y rosa, el mar se convierte en el espejo que repite esa misma imagen y Afrodita levanta la batuta para dirigir una sinfonía silenciosa que solo los madrugadores pueden ver. Tal vez, la diosa despliega esa belleza para animar a salir al mar, para dar dulzura antes de empezar o, sencillamente lo haga por el gusto de darle un regalo a los que decidieron admirar las primeras horas en vez de dormir.

La ciudad del silencio

Caminar por las calles de Mdina, Malta es una experiencia extraña, la afonía te envuelve, el sigilo te acoge y al ir al paso por sus callejones estrechos y sus calles de piedra no hay forma de no quedar integrado al misterio. Entre el calor de cuarenta grados, el sol intenso, el reflejo de la luz sobre sus casas y edificios el visitante tiene la impresión de haber regresado al pasado, a una vida anterior, a una dimensión alterna. Es esta extraña falta de ruidos lo que hace que el lugar de haya ganado el apodo de Ciudad del Silencio.

Entramos a la Mdina amurallada y entendemos las razones que tuvieron para venir a filmar Game of thrones. El cerebro tan acostumbrado al ruido de la cotidianidad, a las prisas, al tráfico y al barullo encuentra un remanso en la calma de este lugar en el que los segundos se arrastran y casi podemos escuchar los granos que caen despacio en el reloj de arena.

Hay, como en todo sitio turístico, los recuerdos de Malta hechos en China que nos recuerdan a los templarios, a las cruzadas, a los guerreros y las expediciones para recuperar Tierra Santa. Hay grupos de visitantes pero por curioso e increíble que parezca, no hacen ruido. Se dejan invadir por esa tranquilidad silenciosa que sus habitantes cuidan y hacen respetar en forma suave.

Al entrar a Mdina la calma y el sosiego te llevan a una magnitud en la que por fuerza al contemplar lo de afuera te jala la profundidad interior y en silencio admiras el exterior y entras a las honduras del propio ser. Y así, te enteras de quién puede ser la identidad que te habita.

El Pantheon de Agripa o Santa María de los Martires

El Pantheon de Agripa o Santa María de los Martires

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Ven, asómate a ver lo que estoy pensando…

El Pantheon de Agripa o Santa María de los Martires

El Pantheon de Agripa es el antiguo Panteón de Roma. Es un antiguo templo románico que en la actualidad una iglesia católica dedicada a Santa María, madre de Dios y a todos aquellos que han muerto en el nombre de Dios, es decir, a los mártires. Esta situado en el centro la ciudad antigua de Roma, en el lugar de un anterior templo encargado por Marco Agripa durante el gobierno de Augusto. Fue terminado por orden del emperador Adriano y dedicado alrededor del año 126. Su fecha de construcción es incierta porque Adriano optó por no inscribir el nuevo templo, sino que conservó la inscripción del templo más antiguo que se había quemado. Lo interesante es que era una edificación dedicada a todos los dioses, desde Jupiter hasta la más pequeña de sus deidades. Ahí se adoraba al Dios Desconocido.

En esta condición, este temo,o causa la admiración de expertos, turistas, visitantes y también de devotos católicos. La convivencia de la laicidad y la fe es complicada y el respeto de ambas naturalezas parece difícil. Sin embargo, este maravilloso espacio demuestra que cuando existe respeto y voluntad, todo se puede lograr. El domingo 29 de junio a las 9:45 am el ligar ya estaba a reventar, aunque se podía entrar después de hacer una cola que se movía muy rápido. De repente, por el altvoz, una voz femenina con tono muy dulce dijo que las visitas turísticas cesaban en ese momento porque la Sana Misa iniciaría en quince minutos. Se les pedía desalojar a quienes no quisieran participar y aclaró que todos estaban invitados a quedarse.

Buena suerte con eso, pensé. Jamás se va a salir nadie y vamos a oír misa entre flashes, gente tomándose selfies, niños corriendo por los pasillos, guía de turistas perorando sobre la grandeza de Roma. Pues, me equivoqué. La gente se organizó de manera civilizada. Los laicos salieron en forma ordenada y silenciosa. Nos quedamos muy pocos a la misa dominical, pero pudimos participar del rito en forma correcta y respetuosa.

Se puede convivir, los puntos antagónicos se pueden congraciar, el Hombre tiene la capacidad de respetar lo sagrado y lo sagrado puede abrir un espacio para la admiración del arte y la cultura. Un lugar para cada cual y cada uno en su lugar. El Pantheon de Agripa puede ser también Santa María de los Mártires. Doy fe de ello.

Comparar

Es curioso y muy cierto lo que dice Antonio Tabucchi en Sostiene Pereira respecto a como se descubre el tono de un país: hablando con meseros y con taxistas. Cuando uno está de vacaciones, esa es la mejor oportunidad para enterarse de la médula de lo que sucede.

En Estambul la gente está contenta, el cambio de alcalde los tiene felices, Imamoglu les entusiasma, aunque Erdogan sigue siendo una figura fuerte a la que respetan y por la que expresan algo muy cercano al cariño. Los turcos son amistosos y les gusta platicar. La mayoría solo hablan turco pero se valen de su teléfono celular y con el traductor se comunican en forma muy ingeniosa.

Los griegos también están contentos, pero de otra manera. Hablan con autoridad de lo enfadados que están de las promesas que les hicieron y no pudieron cumplir. Reconocen que era imposible que todo lo que les prometieron se cumpliera, pero, no tuvieron empacho en mandar a Tsipras a su casa y dejar fuera esos gobiernos populistas que quieren renovar todo, cambiar todo y dan atole con el dedo.

En Italia el turismo es tan abundante que les da para vivir cómodos. Se quejan de la migración.Hablan con crudeza de lo que no les gusta. Se lamentan de la mendicidad, de la piratería, de que al establecerse , muchos quieren imponer condiciones y tradiciones en un país en el que el orgullo histórico es un emblema y tuétano de la identidad.

En Malta su primer ministro es joven, tiene alrededor de cuarenta años. Limpió la isla, hermoseó los edificios, invitó a las navieras para que sus cruceros paren ahí, te invitan a visitar Valleta, la capital pero te llevan a conocer sus demás ciudades. Son muy amigables y te hablan en el idioma que quieras y no le dan la vuelta a ningún tema que les preguntes.

Erdogan acaba de inaugurar el aeropuerto más grande el mundo, Turquía se ve listo para recibir inversión. Grecia e Italia ven al mundo, están acostumbrados a la globalización pero, en términos de bienestar no tiene dudas: primero los de casa. Los malteses aprovechan que están en el centro del Mediterráneo a su favor.

Vuelvo a México y me encuentro con que tenemos que sobrevolar cuarenta y cinco minutos por el tráfico aéreo. Nos tardamos siglos en recibir las maletas, la terminal 2 esta saturada. El nuevo secretario de Hacienda tiene cara de dolor de estómago, el antiguo ya regresó a dar clases y por fortuna, yo sigo de vacaciones. Comparar y valorar.

Dolce far niente

Los italianos, en su inmensa sabiduría, han dado título a la maravillosa y siempre placentera costumbre de no hacer nada. El bendito ocio que en Sicilia resulta casi una semana obligación si estás en un verano en que amanece a 30 grados y a las once y cuarto el Mercurio ya subió diez grados más.

En Messina, esperamos en un café de terraza a que den las doce. Hay, como en algunas ciudades europeas, un reloj astronómico que cada hora nos recuerdan que el tiempo pasa.

A las doce justo, un esqueleto se mueve al son de las campanadas y el nos parece de ir que el minuto que se fue ya le pertenece a ella, a la muerte.

Pero, en Messina, más que a la muerte, le rinden culto a la vida. Así que si en vez de correr, te sientas a disfrutar, como hacen por acá, qué mejor.

Viva la dolce far niente.

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