La Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería

Las preciosas ridículas y lo que significa una tarde de sábado

Ayer, fui al teatro con mi familia. La espléndida tarde de febrero se vio coronada con una puesta en escena de la Compañía Nacional de Teatro que es simplemente espectacular. Desde el teatro Del Bosque hasta el vestuario y la representación actoral dieron la fórmula precisa para que todo fuera perfecto. Si Moliere hubiera visto mis carcajadas, habría sonreído.

La alegría que se pulsa en una tarde de invierno que más bien parece primavera es un regalo de alegría que me gustaría atesorar en el corazón. Es un sentimiento que es necesario guardar porque el presente se marcha y la avidez de esos recuerdos nos poblaran el futuro. Ese futuro no está tan lejano.

Si lo que Moliere buscó al agradar al Rey Sol fue hacerlo reír mientras le mostraba una crítica aguda de aquello que pervivía en la sociedad francesa del absolutismo, hoy lo logra con tantos años de separación en familias mexicanas que deciden aprovechar la oportunidad de disfrutar de buen teatro.

Una tarde de sábado se vuelve alegría al saber que mi familia y yo disfrutamos de contemplar la belleza del alma de quienes encuentran alivio en el humor, en la risa profunda que nace de contemplar la ridiculez y no la vulgaridad. Las palabras de Moliere se valen de la universalidad del pensamiento y de la naturaleza humana para alcanzar la felicidad en una tarde de sábado en la que fuimos al teatro mi familia y yo.

Gracias por la invitación a la Compañía Nacional de Teatro.

Ken Follet y el amor por una catedral (Notre Dame)

Follet, Ken (2019), NotreDame, penguin Random House

En cuanto supe de la edición de este libro, lo compré. Fue en preventa y tuve que esperarlo más de seis meses. Por fin llegó, envuelto como si fuera un regalo. A diferencia de sus novelas, este libro de ensayos es corto, tiene sesenta y dos páginas en las que se destilan dos aspectos que los hacen dignos de ser leídos: erudición y amor.

El libro compila seis ensayos en torno a la Catedral de París. Arranca en 2019 con el evento del incendio y explica la tragedia y la lógica de destrucción del fuego. También lleva a valorar la suerte de que esta devastación haya tenido esos resultados, pudo ser peor.

“Exactamente, ¿cómo se incendia una iglesia? (p. 5)

“Mis presunciones fueron correctas, sólo que su estimé la fortaleza de los pilares”. (p. 7)

Notre Dame nos plantea un cuestionamiento profundo y nos lleva a reflexionar que nada es eterno. Al igual que Follet, siempre creí que al visitar París, ahí me estaría esperando la catedral y darme cuenta de que no es así, hace que se cimbre algo en lo profundo de mi ser.

“Notre Dame siempre parecía eterna y los constructores medievales creyeron que duraría hasta el día del juicio final”. (p. 9)

En los demás ensayos, Follet aborda con erudición el tema de la Catedral de París, desde su construcción, los años que tardó en erigirse, el compromiso de obispos, benefactores, arquitectos, obreros y el tremendo amor que cada uno puso en un trabajo dedicado a Dios.

Nos enteramos de que Notre Dame era una pequeña iglesia de madera, de la que ya no quedan mas que dibujos, que se cayó dos veces y que el obispo Sully, que fue el principal ideador, el líder del proyecto, murió antes de verla terminada.

Habla de Hugo y su espectacular novela, a la que Follet le dedica un ensayo magnífico, se refiere a Viollet le Duc como al arquitecto que nos permitió gozar de la Notre Dame que llegó hasta nuestros días.

Pero, el último ensayo no tiene desperdicio. Es un homenaje a las catedrales en general y a Notre Dame con particular énfasis. Nos lleva de la mano a entender que estos recintos son los últimos monumentos antiguos que siguen respetando la misión para la que fueron creados, que son lugares de culto y que está bien que sean visitados por muchos turistas a quienes equipará con peregrinos. Nos habla del esfuerzo de un equipo que generó derramas económicas en su construcción. Este último ensayo con el que cierra el libro es un tratado de alta dirección, liderazgo, teoría económica y sobre todo un escrito que nos lleva a comprender lo que es una catedral, un lugar en el que se puede expresar amor a Dios.

“Cuando la vemos, nos anonadamos; cuando las caminamos, nos dejamos capturar por su luz y su gracia; cuando nos sentamos, nos posee un sentimiento de paz. Cuando una se incendia, lloramos.” (p. 62)

Al borde del acantilado

Hace algunos años escribí esto…

Las ventanas de Cecilia Durán Mena

Al borde del acantilado la piel se pone de gallina y los dientes tiritan. Los vientos soplan, revuelven el pelo, agitan la falda y mueven los vuelos del abrigo. Las orejas se congelan, las manos se entumen, los huesos duelen. La voluntad rechina. Las copas de los viejos árboles conocidos susurran mensajes ininteligibles, van de arriba a abajo y de un lado al otro, como si quisieran hacernos entender algo. Es imposible descifrar lo que quieren advertir.
La niebla que llena el hueco del despeñadero es un conjunto abigarrado de nubes aborregadas. Imposible hacer cálculos. No se puede determinar la profundidad del pozo. Parece hondo e inseguro. Al lanzar guijarros no se gana nada. No hay respuesta, ni se escucha el eco del golpe al llegar al fondo. ¿No hay fondo?
Lo que no hay es certeza de lo que hay después de la cortina de nubes. Puede haber un…

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El amor que nos pone nerviosos

El tema nos sigue poniendo nerviosos. Causa reacciones, lo mismo pudor que frescura, condena que aplausos pero jamás indiferencia. Nos pone a hablar y a pensar. También a sentir. Su evocación, su invocación, su sugestión y su representación son una de las principales fuentes de las que se ha nutrido el arte. Eros provoca.

Así es. Así ha sido siempre. El amor representa una de las más profundas liberaciones del hombre. ¿Cómo no figurar ese momento en el que se desatan las caricias y suspiros y ya no te puedes detener? El instante de los besos apasionados y las palabras dulces, la llave que desboca las emociones, transforma a la pasión en frenesí desesperado cuando la temperatura del cuerpo sube y la humedad brota. El deseo de explorar un mundo pleno de gozo. Cruzar el umbral, traspasar el límite del yo para compartir la otredad, alcanzar la combinación insuperable. 

A partir de sus primeros pasos la Humanidad ha experimentado la curiosidad de entrar al laberinto de las sensaciones. Lo mismo con juegos paganos que con rituales sagrados, ya sea solos o acompañados. Desde la antigüedad los secretos amorosos han sido compilados para instruirnos. Entre los más conocidos están el Kama Sutra, el Ananga Ranga, el Jardín Perfumado, las Posiciones de Aretino, Sade. Tantos otros. La diferencia radica en las formas en que reaccionan las diferentes culturas. Textos y estampas para entrar en los misterios del placer. 

Algunos libros revelan los secretos del amor místico al que se llega primero por los goces externos que han de anteceder al goce interior. El Kamasutra, que se ha convertido en una especie de marca para cuestiones de erotismo es un libro sagrado. Otro libro parecido proveniente de la India es El Anga Ranga, escrito especialmente para instruir en los secretos amorosos a una chica de la casta de los poderosos, dentro de una filosofía del amor místico, su lectura resulta sumamente instructiva y curiosa. También gráfica.

El Jardín Perfumado es un manual árabe sobre el arte del amor, escrito por Jeque Nefzawi en Túnez. Es considerado como una obra maestra de la literatura amorosa, trata el tema del erotismo con un estilo poético muy elegante y lo presenta en forma de parábolas para facilitar el entendimiento del mensaje que pretende transmitir. 

La Grecia clásica tuvo la ventaja de no tener que poner límites, el amor se encontraba en todas partes y se desarrollaba en la espontaneidad y la evidencia.  La Edad Media conservó la cuasi-libertad de manifestación hasta que se marcó una distinción ideológica rigurosa y estableció un punto de partida entre lo decente y lo que no lo era. Así nace la literatura amorosa que toma consciencia de sí misma justamente cuando se le condena como deshonesta.

Por eso, durante siglos este tipo de literatura fue rechazada por Occidente. Los sonetos lujuriosos de Pietro Arentino se mantuvieron en secreto, eran algo así como el paradigma de la poesía licenciosa. Se escribieron para comentar literariamente las imágenes del acto amoroso en diversas posiciones dibujadas por Giulio Romano y grabadas por Marcantonio Raimondi. Estas composiciones son divertidas e incitantes, nos mueven a la complicidad. Su gracia y su ingenio se transforman en poesía, hacen del amorun objeto de risa, aunque no por eso dejan de ser profundamente bellos.   

Tras la reacción puritana del siglo XIX, la literatura del amor sufre, causa escándalo. Tal es el caso de Baudelaire, D.H. Lawrence cuyas novelas, relatos y ensayos provocaron alboroto a principios del siglo pasado. Por un lado atrajeron condena pero al mismo tiempo conquistaron la curiosidad de un público ansioso por destruir los prejuicios sociales de la Inglaterra victoriana. Sin embargo, el autor del Amante de Lady Chatterley nunca pretendió ser un autor ni erótico ni anarquista. “Simplemente quise ser un artista”, dijo.

Henry Miller huyó del puritanismo estadounidense y se fue a escribir a Paris. Narró sus experiencias, contó las historias de sus amigos, a menudo extraños individuos, de sus numerosos amores y de la “pesadilla climatizada” como él le llama a la censura norteamericana. Miller se comunica con el lector y da cuenta de sus andanzas en un tono vivo y alegre con fondo negro. “Cuando escribí Trópico de Cáncer elegí un tono feliz, lejos de la sangre, el remordimiento y las lágrimas”.

Imposible pasar por alto la obra de Juan García Ponce. Un trabajo que traza un juego de inteligencias, de imágenes, de palabras y amor, un amor que es una celebración a la vida. La obra del autor yucateco se caracteriza no sólo por su extensión sino más bien por su intensidad.  Sus libros nos llevan de la mano y con detalles nos enseñan los símbolos más sobresalientes de la narrativa erótica contemporánea. Amor, pasión, lados oscuros, intimidad, desasosiegos, aventuras, arte y el logro de romper esquemas con una sociedad que hace escándalo del amor y que conlleva a que el lenguaje sea un silencio. Silencio que se convierte en escritura poética y que después de leer La Invitación o Inmaculada o los placeres de la inocencia, nada es igual.

La literatura del amor ha pasado a ser en la actualidad un género literario noble. Es la búsqueda por humanizar el entorno. Las expresiones culturales han proyectando las emociones y han sensualizado el universo. La magia afrodisíaca teje los ciclos de la vida del hombre y por ello los mitos, rituales y las artes desde las antiguas civilizaciones expresan una amplia variedad de temas sensuales. 

​Pero, el amor sicalíptico también se expresó a Dios. Santa Teresa de Ávila. Palabras apasionadas que se elevan a lo alto de los cielos: Alma, buscarte has en Mí, y a Mí buscarme has en ti. De tal suerte pudo amor, alma, en mí te retratar, que ningún sabio pintor supiera con tal primor tal imagen estampar. La vehemencia de las palabras nos dan muestra de un amor arrebolado que la mujer plasmó para dar cauce a ese sentimiento inspirado por el amor más alto: el amor a Dios. 

El artista de hoy y el del pasado a través de estos temas buscan el tesoro más preciado: la provocación, el cortejo, la seducción: el amor. Ante Eros no cabe la indiferencia y sólo existen dos opciones la sonrisa y el placer o la mueca y la condena. ¿Cuál eliges? Si. El tema nos sigue poniendo nerviosos.

BoJack

Bob-Waksberg,R. (2014), Bojack Horseman[Serie], Netflix

Cuando una serie te mantiene al filo de una crisis de nervios porque no sabes si odiar o amar al personaje, cuando te tiene pegada a una pantalla en vez de salir a caminar y prefieres dejar de leer por ver un capítulo tras otro no hay duda de que estás frente a una magnífica pieza de creatividad. Eso es BoJack Horseman.

Debo confesar que no la empecé a ver desde el estreno de la primera temporada, sino que la descubrí gracias a una recomendación que me hizo mi hija Dany. Claro que caí irremediablemente hechizada desde el primer capítulo que vi. Me tuvo enganchada varios años. El guión me sorprendió, la trama me intrigó, el protagonista me enganchó, odié a muchos de sus personajes y a otros los adoré. Con algo de pudor, debo de reconocer que me identifiqué muchas veces con algunos personajes y con el mismísimo BoJack.

Dijo Carlos Fuentes que después de leer un buen libro no puedes volver a ser la misma persona que antes. No soy la misma después de ver BoJack, nadie puede. La serie se te mete en la cabeza, en el corazón y entre la piel. Como sucede cuando estás enganchada con un gran libro que quieres que nunca acabe pero mueres por saber cómo será el final, así me pasó con esta magnífica serie.

La creación de personajes fue magnífica, igual que los dibujos y el enfais en la personificación; los tickers de tiempo estuvieron bien logrados, el desarrollo de la serie, el ritmo, las elipsis y prolepsis, las vueltas de tuerca fueron geniales. BoJack me hizo reír y llorar, claro está, sin embargo, lo que mas me generó esta serie es admiración.

España le pone cara a Trump

¿Qué hacer con un tipo que pide mucho y da poco? El presidente Donald Trump es un sujeto acostumbrado a exigir demasiado y a retribuir con nimiedades. Por un lado, demanda y cuando se le concede lo que solicita, lejos de agradecer, golpea, ofende, ataca. Ya sabremos los mexicanos algo de eso. Y, no sólo nosotros, el mundo entero recibe tratos similares. La diferencia radica en las respuestas.

Por un lado, pareciera que la diplomacia indica jugar con la cortesía y las palabras dulces y por el otro, se nos revuelve el estómago al verificar las reacciones que tiene una persona que tiene la delicadeza de un chivo en cristalería. Los españoles plantan cara y hablan claro. Le dijeron al embajador estadounidense que las relaciones entre España y Estados Unidos conforman un todo. Por lo tanto, no puede haber terrenos aislados en los que el trato sea cordial, como los temas militares, junto a otros abiertamente hostiles como el comercio.

Así fue el mensaje que las ministras de Exteriores y Defensa, Arancha González Laya y Margarita Robles, transmitieron el jueves al embajador de EE UU en España, Duke Buchan. La Casa. Blanca no puede esperar que la cooperación militar se incremente mientras impone aranceles y sanciona y amenaza a empresas españolas, explicaron.

La diplomacia es difícil y es un arte que no a todos se les da. Es el ejercicio de saber ser claro y correcto al expresar ideas e intenciones. No se trata de agacharse y conceder, se trata de lograr que otro haga lo que te conviene y te de las gracias, no siempre se puede. Hay que entender que las contrapartes son inteligentes y hay que respetar esa condición. Llega la ocasión en que las diferencias de pareceres ya no dejan mucho espacio a las sonrisas edulcoradas y entonces hay que decir basta. Los españoles lo hicieron.

Hay quienes piensan que acaban de encender la mecha de un cartucho de dinamita y anticipan una explosión. Pero, puede que mientras aprietan las mandíbulas y cierran los ojos, se cebe la detonación y quede un cabo humeante y ya. Veremos, el tema dará para mas.

Día de la Constitución Mexicana

El cinco de febrero de 1917 se promulgó en la ciudad de Querétaro la Constitución Mexicana. Desde niña aprendí que era un documento magnífico y que los constituyentes habían hecho tan buen trabajo que era casi imposible encontrar una mejor. Fueron años de escuchar lo mismo sobre el documento, desde tercero de primaria hasta mis profesores de derecho en la universidad se referían con gran respeto y admiración siempre que se tocaba el tema.

Alguna vez se me ocurrió preguntar por qué si la Constitución Mexicana era tan magnífica, cada legislatura le hacía modificaciones. Recuerdo la cara enfurecida de Dionisio Kaye quien lo tomó como una afrenta y casi me fulminó con la mirada. No me dio respuesta. Años más tarde, Ignacio Burgoa Orihuela me contestó en medio de risas y del humo de su puro que esas enmiendas eran parches convenencieros que se hacían según las circunstancias. Ahora entiendo que muchos de esos cambios fueron a modo para agradar a ciertos personajes que hoy son criticados agriamente.

Lo cierto es que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se promulgó en Querétaro en 1917 es la norma fundamental, establecida para regir jurídicamente al país, la cual fija los límites y define las relaciones entre los poderes de la federación: poder legislativo, ejecutivo y judicial, entre los tres órdenes diferenciados del gobierno. Lo cierto es que hoy, con un gobierno tan fuerte y autoritario, la Constitución parece un documento histórico al que se hace referencia cuando viene a modo y luego se hace lo que se requiere para parchar voluntades.

Tal vez, la Constitución que nos dejaron aquellos héroes constituyentes sí fue lo que me enseñaron mis maestros y profesores, pero, aquellos que debiéramos respetarla y hacerla valer, no hemos estado a la altura. Si no, basta echar un ojo y ver.

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