El padre de Heather Haye

El funeral de Heather Haye, víctima de los eventos de Charlottesville, acaparó la atención de los medios y de la gente en Estados Unidos. El presente se impusó al futuro. El inicio de las renegociaciones del tratado de libre comercio en América del Norte quedaron en un segundo lugar, relegados a un rincón de las redes sociales, de los informativos, de los medios de información. Las declaraciones de Donald Trump encendieron la ira de propios y extraños y fueron el cerillo que incendió los ánimos de todos los que no pueden creer los niveles de cinismo al que se ha llegado en terminos de racismo. En medio de esta estridencia, el panegírico del padre de Heather fue de gran impacto.

Con ideas sencillas, claras y sentidas, con una economía  de palabras el señor Haye deja al mundo una lección necesaria: Dejen el odio y perdonen como Jesús perdonó en la Cruz. En pocos meses, la sociedad norteamericana se ha dividido, casi  podemos escuchar el desgarre de ese tejido social y es momento de pararlo. Radicalizar no es buena idea. El escándalo de lo que este hombre ha hecho es lamentable. Vemos como movimiento racistas brotan de la misma forma que hongos en la humedad. Los que estaban ocultos, moviéndose entre las sombras, salen envalentonados y embravecidos.

Del dolor de un padre que despide a su hija brota una solución: dejar de odiar. Me impactan las palabras. Bajarle al desprecio que siento por este sujeto, por sus palabras y actitudes, no es fácil. Yo estoy lejos, los que están cerca lo deben tener más complicado. Dejar el odio es la mejor alternativa. Esta noche, en Charlottesville la gente salió a la calle con velitas encendidas para tratar de darle batalla al desprecio y lugar al perdón. Ojalá muchos sigan ese ejemplo y encuentren la generosidad para disculpar. 

Me asombra la potencia de las palabras del padre de Heather Haye, que se pone a la cabeza, lo dice en primera persona y empieza a dar pasos para ir adelante, espero que su ejemplo se pueda seguir. Estados Unidos está dividido y en esa condición, se debilita. No es ese el camino de la grandeza, es al revés. 

Las tentaciones del odio

Las tentaciones son esas atracciones que tenemos para seguir un camino que no siempre es el correcto. Funciona como una seducción que nos embauca y nos hace preferir aquello de lo que nos debieramos alejar. Los sentidos se adormecen y las alertas se desestiman y miramos a la oscuridad con cierto anhelo. Pero, generalmente, la consciencia llega en nuestro auxilio y nos toma de la mano o de la oreja para regresarnos al sentido correcto.

Por desgracia, no siempre hacemos caso.

Las tentaciones que tiende el odio son tan sutiles que no nos damos cuenta cuando caemos en sus redes. De repente, arrugamos la nariz frente a un olor desagradable, o nos alejamos de la suciedad, o se nos revuelve el estómago cuando vemos algo que estimamos asqueroso y dejamos de ver que esa reacción no la causa un objeto sino un sujeto. Cuidado, ahí ya nos mordió la os uridad y nos instiló su veneno.

Las advertencias frente al abuso, la discriminación al diferente, la marginación al desposeído son conceptos fuerte y hay gente a la que le dan poder. Es triste. El mundo se ha empeñado en trazar líneas de injustica. Si alguien tiene la piel de color diferente, habla distinto, se comporta, le gusta, come, cree, vive a su modo y no al mío: rechazo. Así se empezó a conformar una tendencia que sedujo amuchos.

El deber ser, timidamente, se arinconó y dejó que la estridencia de esas voces brincara a la escena mundial. Los nombres que más nos alarman son esos del Kukuxklan, Neonazis, Racistas, Sexistas, Pederastas y piensen en tantos otros que podemos recordar. Sí, claro. El problema empieza cuando soy capaz de elevar el dedo juzgón y señalar al otro y no en mi propia dirección.

Los discursos de odio empezaron a tener éxito. No sólo Theresa May y su tendencia separatista o la ultraderechista Marine Le Pen o el mismisímo Donlad Trump han contribuido a ello. El desprecio al migrante, al débil, al que nada tiene, al que está viejo o enfermo se difundió como una bacteria contagiosa y muy infecciosa. La población se sivide y el Ser Humano explota lompeor de sí. Pero ver las cosas a la distancia es infantil e irresponsable.

Si me da risa un chiste misógino o que se burle de un gay o me alejo de alguien porque se viste distinto o porque cree en algo que yo no, o porque no sabe ni leer ni escribir o por cualquier motivo irracional: malas noticias, ya nos mordieron la mano, ya caímos en la tentación del odio.

Amenezas que no son bastante duras

Es la típica situación que se repite en todos los hogares del mundo. Un hijo hace algo que no debería haber hecho, una travesura, una grosería, algo que no fue correcto.para que se corrija y cambie su comportamiento se recurre a una amenaza:  un castigo ejemplar,  un azote, no poder jugar con los juguetes, no salir al parque o lo que sea que le ponga sobre aviso. Si haces algo vendrá una consecuencia. Pero, si la amenaza no se cumple, el límite se desgasta. Si vamos a amenazar y no estamos dispuestos a cumplir, mejor deberíamos cerrar la boca. Las consecuencias de intimidar y que luego no pase nada, es que nos convertimos en el hazmereír del amenazado.

El que amenaza muestra miedo. Si te digo que te voy a pegar, me asusta levantarte la mano. Cuando alguien quiere hacer algo y está convencido de ello, no anda advirtiendo, sencillamente lo hace. Andarle haciendo al gallito con los hijos tiene consecuencias fatales para su formación. Andar intimidando, cuando eres el Presidente de los Estados Unidos es otra cosa. El apercibimiento de un mandatario es cosa seria, a menos que se trate de Donald Trump vociferando frente a Corea del Norte.

El anciano de la Casa Blanca eleva el dedo adminitor y le advierte al escuincle maleducado de Corea del Norte que le llegará un castigo terrible si hace algún movimiento contra Guam. El mocoso le saca la lengua al viejo. Entonces, como si estuvieramos viendo un cuadro cómico de Groucho Marx o del mismísimo Charles Chaplin, vemos al abuelito hacer un berrinche mayúsculo y proferir amenazas como una cafetera destartalada a punto de deshacerse entre vapores y chiflidos. El niño le hace una trompetilla y el hombre añoso, rojo y con un lenguaje cercano a Cantinflas, vuelve a amenazar. 

La escena nos da risa y luego se nos quita al momento en que caemos en la cuenta de lo que estamos hablando. El mundo mira con horror la torpeza norteamericana, no podemos decidir si nos dan ganas de reír o llorar. ¿Qué está pasando en un país cuyas flias y fobias los sacaron de la realidad? El odio a ultranza, la falta de reflexión, los valores trastocados, la ignorancia y la patanería han dado como resultado a un engendro que no sabe mandar y quiere resolver todo a base de amenazas, que no va a cumplir.

La diplomacia es una herramienta más elegante y, sin duda, más eficaz. Pero, eso es pedirle peras al olmo. Ser firme no significa ser violento o actuar a base de gritos histéricos. Se trata de entender y planear, de ser un estratega y tener la talla de un mandatario. Para ello, hay que tener claro el motivo de la disputa y el objetivo que se quiere alcanzar. Por supuesto, siempre hay que intentar de ser los más coherente posible para poder defender argumentos y que tu contraparte note que tienes claro el camino a seguir. 

Pero, eso hoy por los rumbos de la calle de Pensilvania, es mucho pedir. Casa nación tiene el gobierno que merece. Pobres estadounidenses, se conformaron con poco, se dejaron encandilar. El mundo los miraría con ternura si no fuera porque están agitando el avispero atómico. 

Dos ancianos en la foto: Trump y Kelly

En la fotografía aparecen dos ancianos sentados debajo de un cuadro con la figura de George Washington. Es el Presidente Trump presentando a su nuevo Jefe de Gabinete, el General John Kelly. Ambos visten trajes oscuros, camisas blancas, ambos peinan canas, uno teñidas y el otro muy escasas, casi no tiene pelo.  Ninguno de los dos tiene experiencia política y están en el pináculo del poder. ¿Qué hacen ahí? Nos preguntamos, nos preocupamos.

Como chivo en cristalería, el señor Trump ya se descabezó a Sean Spicer que tuvo un triste andar como portavoz oficial y ni hablar de Scaramucci que en unos cuantos días hizo de la vulgaridad su bandera, de la bajeza su modo de gestión y del vértigo su escalera al infierno. Tal vez por eso, el ceño adusto del general Kelly nos intrigue. ¿Qué pensará su patrón?

Me imagino que un hombre con mano dura es lo que se necesita en el Ala Oeste de la Casa Blanca para pinerle un bozal al primer mandatario estadounidense. El desorden que traen allá es difícil de dimensionar. Tal vez sólo lo lograremos medir el nivel del desastre cuando el terremoto haya terminado. Si es que queda algo cuando pase el temblor.

Por lo pronto, ahí se ven dos ancianos sentados, dando la cara al mundo que los mira con asombro. El rostro del general Kelly se ve agrio, serio, de pocos amigos. Su patrón hace la boca de chancla, una mueca detras de la que se oculta una sonrisa. Enhorabuena al general Kelly, esperemos que no lo alcance la tormenta y que su transitar bajo la tutela de Trump tenga mejor ventura que el de otros que lo han dejado todo por seguirlo. Al tiempo, ya veremos.

Con Trump en París

En lo único que no pensé fue en la posibilidad de coincidir con Donald Trump en París. La Ciudad Luz se desquicia con semejante visitante. Desviaciones, guardias, ejército en las calles, alertas, antipatía, críticas, todo eso flota entre el ambiente. A los parisinos no les gusta la visita. A mí también se me saltan las tuercas. Entre el tráfico, los parisinos fuera de casa, los miles de turistas y la lluvia nocturna, el clima se nos desordena. 

París se siente extrañame te sola. Las colas interminables se acortan, podemos pasar a ver la Saint Chapelle rapidísimo, las colas al Museé D’Orsay son cortísimas, en L’Orangerie casi no hay gente. Es una delicia. Pero, claro que me da por aospechar. ¿Que pasa aquí? Si preguntas, la gente sonríe para ocultar los nervios.Los profesionales te dicen que todo está bien ¿será? Hay cierta desarmonía.

No hay nada que indique que hay algo raro, sólo la historia reciente. Por lo demás todo en su lugar, como debe de ser. Pero el tráfico se nota. Trump está en París y su presencia desquicia a todos. Macron lo ve con un dejo dedesprecio. Le dice que es el representante de un país amigo, pero le pone distancia. Podemos concluir que estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo.

Veo a loa dos mandatarios, uno parece un ganso que sonríe mientras la casa se le desmorona, el otro es un cisne educado que sabe poner las palabras adecuadas para sus ideas. Dice que la reunión que tuvieron se contrastará con una cena amigable en la Torre Eiffel, al buen entendedor, pocas palabras.

El ganso habla de su gansito, dice que sus reuniones con abogados rusos no tuvieron importancia. Aquí se burlan de el hombre que se cree tan poderoso y propios y extraños se aguantan la risa. Cenaron. Estarán juntos en la ceremonia del 14 de Julio. Melania tiene permanente cara de angustia mientras Mme. Macron sonríe  con serenidad. Hay electricidad en el ambiente.

La pesadilla de los opiaceos

Según el New York Times, el consumo de heroína en los Estdos Unidos está llegando a niveles de epidemia. El gusto que los estadounidenses tienen por consumir heroína sola o cortada por opiaceos va en aumento y causa muertes como si estuvieran librando una guerra. El mito, de que de un lado llegan los venenos y del otro los consumidores son blancas palomitas que no sufren daños, se rompe frente a la cifra fatal casi sesentamil personas murieron victimas de esta adicción.

Leo en El País lo fácil que es conseguir esta droga. Ya no se necesita ir a barrios violentos o entrar en contacto con intermediarios peligrosos. La facilidad entra por páginas de Internet en China. Se puede pedir la mercancía y la entregan en la puerta de la casa a vuelta de correo. Y, como queda claro, el problema no es la oferta, jamás lo ha sido, es la demanda creciente que hay por este veneno.

Lo curioso es que no se controle el consumo. Las campañas que se han hecho a nivel mundial contra el tabaco nos enseñan que se pueden abatir los vicios. Las restricciones que se impusieron a los fumadores, la imposibilidad de fumar tranquilamente y con la alegría que da encender un cigarro frente a una taza de café entre amigos se anuló en el momento en que fumar era percibido como un delito grave. El que sacaba una cajetilla era visto con rencor y las advertencias visuales llevaban a inhibir el deseo de fumar. 

Yo misma dejé de fumar, más que por  las amenazas de terribles enfermedades —que me intimidaban, pero no lo suficiente—, por que cada vez me resultó mas incómodo fumar. En los últimos días, fumaba fuera de casa, junto a los basureros. No era grato estar a solas con el humo del tabaco, entre aromas de comida podrida. Lo dejé. Muchos lo hicieron. La mayoría de los lugares que   frecuento, son libres de humo. Extraño el vicio, pero prefiero dejar de mortificarme yendo a fumar a lugares impresentables.

Drogarse con heroína no es fácil. Hay que inyectarse, eso duele e intimida. Además, hay que saber hacerlo, eso requiere capacitación. El vicio es tan fuerte que parece que estos obstáculos no importan. Peor aún, no interesan. Van años y años en los que veo a políticos y líderes estadounidenses que apuntan el dedo y se zafan la responsabilidad echándole la culpa a quien vende. El sinsentido se refleja en el número de muertos víctimas de la heroína. El que vende, si nadie compra, desaparecerá. En cambio, si todos quieren comprar, no hay forma de parar la venta.

Las campañas para acabar con esta epidemia deben ir en torno a quien consume. El veneno se debe alejar de quienes se lo inyectan, no con prohibicones que no sirven para nada, sino con campañas que generen consciencia. Mientras sigamos escuchando gritos flamígeros que culpen a otros, seguirá elevándose la cifra de muertos por esta terrible adicción. 

La perplejidad de Michael Flynn

La imagen habla por sí misma y lo dice todo. El rostro encorvado, la figura desarticulada, casi jorobada, los labios apretados, la mirada esquiva, los hombros inclinados hacia abajo.El general Michael Flynn proyecta una cara larga después de haber renunciado porque lo atraparon con las manos en la masa. El súper asesor de la campaña de Trump es el primero en rumiar el sabor a polvo con el que se quedan los que son despedidos. Mientras unos se mueren de risa y acarician al gato, otros elevan los hombros y se preguntan ¿qué pasó? Habrá incrédulos que no puedan dar crédito a los rumores y los que saben de las profundidades que ocasionaron esta caída, estarán sudando frío. 

La imagen de Flynn me recuerda a la del General Gutiérrez Rebollo, un militar de primerísimo orden, tanto en rango como en deseñpeño. Se le confiaron los secretos de la inteligencia mexicana de la lucha contra el narcotráfico y en vez de usar la información para atacarlos, cambió de bando y empezó a servir intereses perversos. Cuando lo atraparon, la sorpresa fue mayúscula para propios y extraños. La vergüenza caía sobre un oficial del Ejército Mexicano y el desprestigio manchó una de las instituciones que mayor reconocimiento tiene entre la socidad. Se le sentenció a cuarenta años de prisión y murió antes de purgar toda su condena. El cáncer lo enfrentó a la muerte mientras estaba encerrado en una celda de alta seguridad.

Michael Flynn es un militar que no goza del linaje de West Point. Igual que su jefe, es un bocazas, lengüilargo, amante del Twitter.  Make America safe again fueron las palabras con las que se le llenaba la boca. No tuvo reparos en mostrar su islamofobia y a la sombra del caudillo que le confió la estrategia de los asuntos militares y política exterior. Este exfuncionario de la administración de Obama no dudó en cambiarse de filas y acercarse al hombre que nadie creímos que llegaría a la Casa Blanca. El súperpoderoso general Flynn tenía información pero le faltaba experiencia para ser el guardián de su país y el estratega que planteara las líneas de seguimiento en asuntos de inteligencia con el extranjero. Pero se pasó de listo. El golpe a la admistración de Trump los deja atarantados y sin aire.

Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, por las tuyas a remojar. ¿Cuántos de los que conforman el círculo cercano de Trump estarán sintiendo que tienen encima la espada de Democles? Las investigaciones apenas empiezan y las cosas se ponen en su lugar. Una de las últimas acciones en la administración de Obama fue expulsar a diplomáticos rusos del territorio. La acción nos dejó patidifusos por varias razones,  parecía estridente, especialmente para ser ejecutada en una administración que ya estaba acabando y parecía inútil, dada la simpatía que su sucesor mostraba por Putin. Y, como se dice por acá, ya salió el peine. 

Tal vez el señor Obama sabía y quiso advertirle al mundo y a su gente sobre lo que el ya sabía. Ahora, mientras hace deportes acuáticos, se reirá mientras piensa se los dije. La señora Clinton elevará los hombros y se preguntará cómo fue que un hombre así le pudo ganar la presidencia, mientras en el lado oeste de la Casa Blanca habrá muchos incendios que se empiezan a descontrolar. Tal vez por eso, Melania sigue viviendo en Nueva York, a lo mejor por eso no quiso hacer las maletas.  Al otro lado del estrecho de Bering y un poco más allá, Moscú observa y de seguro, no le gusta lo que  ve. 

Sabremos más, este capítulo apenas empieza.

Por lo pronto, la cara de perplejidad de Michael Flynn se repite en todos los medios del mundo. Se quedó sin trabajo y eso en estos días es muy preocupante. Y, más allá de eso, lo imagino sentado en el sofá de su casa, en las penumbras de la sala, relfexionando sobre su desempleo, sobre la oportunidad que perdió de servirle bien y por la buena a su nación. Me pregunto quién más estará haciendo estas cavilaciones.

El nepotismo en la Casa Blanca

Según la RAE, el nepotismo es esa tendencia que siguen algunos de ayudar y premiar a familiares y a personas afines dándoles cargos y dádivas. Es la antítesis de la meritocracia que busca dar a quien merece. La predilección exagerada que algunos funcionarios en actividad, que ocupan cargos públicos y que ejercen. respecto a su familia, allegados y amigos a la hora de realizar concesiones o contratar empleados estatales es una aberración que afecta a los gobernados. Así,  el individuo accede a un empleo público logra el objetivo por su cercanía y lealtad al gobernante o funcionario en cuestión, y no por mérito propio o capacidad. 

Por esa razón, hemos visto casos en los que un caballo se convirtió en senador romano que no se aleja de ejemplos contemporáneos en los que vemos en funciones a personas totalmente inadecuadas ejerciendo cargos para los que no están capacitados ni preparados. Como si la amistad o el parentezco fueran la cualidad suficiente, la competencia necesaria para garantizar el desempeño. Choferes que fungen como coordinadores de asesores, amantes que están al frente de dependencias estatales, hermanos que son procuradores de justicia, hijas que gestionan el destino de una nación sin rumbo ni  dirección. Las consecuencias son nefastas pues la suerte no se estira tanto.

Los países latinoamericanos, africanos y algunos asiáticos hemos sido la pila del agua bendita que alimenta cantidades escandalosas de ejemplos en ese tenor, sin embargo, Europa no se queda callada y contribuye con su cuota nepótica al imaginario mundial. Estados Unidos también tiene sus historias. Lo que pasa es que el nepotismo, generalmente trata de disimularse, no se grita a los cuatro vientos, se ejerce en discreción y hasta esta semana, intentaba ser lo más tenue posible.

Pero, esta semana, la cadena Nordstrom fue bapuleada por el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, por haber sacado de su catalogo los artículos de su hija Ivanka, quien también ejerce una posición en el gobierno estadounidense. Pareciera que estamos viendo a un dictador operando lo que nos dijeron era la mejor democracia del mundo, vaya que la están despostillando. 

Como si no fuera suficiente con la voz presidencial, se adhiere al coro la de la encargada de la oficina  que estudia las violaciones éticas de funcionarios del Gobierno. Imagínenese la barbaridad. Por ello, la página de intenret de esta dependencia se colapsa tras las denuncias contra la asesora Kellyanne Conway que dijo  “Compren cosas de Ivanka, es lo que yo recomendaría”. La exjefa de campaña de Trump y ahora asesora presidencial declaró a la cadena Fox: “Es una línea estupenda. Yo tengo algunas cosas suyas, voy a hacer aquí una publicidad gratuita: salgan a comprarlo hoy, todos ustedes. Pueden encontrar  los productos en línea, insistió.

Me imagino que los votantes del partido republicano se deben sentir muy satisfechos y Abraham Lincoln debe estar de plácemes desde su hermosos minumento. Pero, los demás deben oscilar entre las risas histéricas y el pavor absoluto. ¿Quién está ahí sentado en la oficina oval? ¿Será el Rey Sol reencarnado? Me parece que el monarca estadounidense da mas notas de las que debiera y eso me hace sospechar. No puede haber alguien tan estupido en la Casa Blanca. Entonces, creo que todo es una cortina de humo que quiere distraer la atención con fatuidades para operar verdaderos actos nepóticos de los que ni nos damos cuenta. 

La visión de Donald Trump

A unas horas de que Obama transmitiera el poder a Donald J. Trump y se convirtiera en el presidente número cuarenta y cinco de nuestro vecino del norte, entendemos. No hay duda, la gente no cambia. Los que pensaron que uno sería el Trump en campaña y otro el que sería como presidente, tuvieron la primera bofetada de desilusión. El discurso inaugural de su mandato tiene el mismo tono que los que pronunció como candidato.

Sin tapujos, con nada de diplomacia dio su visión de la situación en la que recibe el país. Sin el menor empacho, sin reparar en que a unos metros estaban los expresidentes escuchándolo, describió un panorama sombrío de lo que le estaba entregando. Vamos a parar esta carnicería, dijo. Pormenorizó una sitación de ciudades ateridas por el crímen, convertidas en pueblos fantasmas, con fábricas oxidadas, con gente desempleada, con una clase media olvidada por los políticos mafiosos que dejó de ver a su gente. En dieciséis minutos, dejó claro que su política America first es una idea que seguirá siendo su bandera.

Pareciera que el cielo se puso a tono con la circusntancia. Empezó a llover. El clima dió un acento gris a las palabras de ceniza del hombre que hablaba de una zona de desastre y arengaba a la gente que lo escuchaba. Con una suficiencia mesiánica, se proponía como la solución que había llegado a solucionar tantos males. Me imagino que Obama y James Carter se mirarían como preguntándose ¿de qué habla este hombre? El rostro estoico de Hillary Clinton trataba de ocultar un rictus de fracaso. Los Bush tampoco se habrán sentido halagados. En el ambiente flotaba una especie de triunfalismo artificial, hueco y tremendamente falso.

Make America great again, fue la frase con la que ganó su lugar en la Casa Blanca y con la que cerró su discurso. ¿Por qué dar una visión tan fatalista? Lo oigo y me da por sospechar. Es verdad, las cosas no son miel sobre hojuelas pero no me parece que sean tan sombrías como él las planteó. Me parece que Trump quiere seguir usando el miedo como su mejor herramienta. Así, señalando monstruos que ni son tan grandes ni tan malévolos, cualquier acción que haga, lucirá enorme. Así cumplirá sus promesas de campaña. Se facilitará el camino. 

¿Habrá quien le crea? Parece que sí. Sin embargo, hay muchos que lo vemos y elevamos las cejas. 

Adiós al Presidente Barack Obama

El primer presidente de raza negra de los Estdos Unidos se despide, el fin de su era espera que el último tic del reloj se dé y tras ocho años de gestión, el mundo lo despide con tristeza. La figura que concretó sueños, que reivindicó los anhelos de otros que murieron sin lograrlo, que le hizo ver al mundo que la inclusión se puede, sale de la Casa Blanca dejando un legado que hubieramos querido, fuera más sólido. Su mejor activo fue su persona. 

Se va Obama y su herencia es tan frágil. Su sucesor, tan radicalmente distinto, ya dijo que piensa dar marcha atrás a lo hecho en su gestión y los demás países sabemos lo que eso significa. El legado de Obama se colapsa con un ventarrón vertigionoso y en la debilidad, se desmatarializa como una pastillita efervescente en un vaso de agua. La ilusión con la que se le recibió hace dos años, choca con una realidad compleja: el mundo está cambiando y esas promesas, cumplidas a medias, están amenazadas de muerte por su sucesor.

El cambio no puede ser mas radical, el pensamiento de Donald Trump es totalmente divergente. La sabiduría de las palabras se vence con los efectos mediáticos de un hombre del espectáculo. Sus compatriotas se inclinan ante un multimillonario oscuro y se olvidan del hombre intelectual. La mesura cayó frente al impulso, el fin de las diferencias étnicas que llevó a Obama a la oficina oval se acaba y empieza una era de desprecio y odio a lo diferente. Lo que viene, no le gusta al mundo y la imagen de Trump hace que lo hecho por Obama se desdibuje. Pero, ¿qué fue lo que hizo?

Obama recibió un Premio Nobel de la Paz por una promesa incumplida. De hecho, dejó de cumplir muchos de sus compromisos. Prometió acabar con la guerra y siguió con bombardeos. La tecnología de drones avanzó en su uso mientras estuvo en el poder. Ha sido el presidente de las deportaciones. Jamás hubo tantas como las que se acumularon en su tiempo. En su mandato, niños migrantes fueron enjaulados como animales. Aunque prometió regularizar la situación de los migrantes en Estados Unidos, su situación no avanzó durante su gestión. Guantánamo sigue operando, a pesar de  que se dijo que sería cerrada. El embargo a los cubanos sigue ahí y las aproximaciones se convertiran en otra cosa en cuestión de días.

Es verdad, el Presidente Obama tuvo un Congreso adverso. El apoyo no estuvo de su lado y esas formas tan mesuradas, tan conciliatorias hoy se traducen en fragilidad y tenen al borde de la desaparición todas sus iniciativas. Se va el primer presidente de raza negra y ya lo estamos extrañando. Su sucesor no tiene empacho de enseñarle al mundo que ni seguirá su ejemplo, ni le interesa preservar su legado. 

Extrañaremos esos discursos, esa forma de ver la vida, esa familia, en fin, esa figura. No obstante, el mundo observará su gestión y la Historia se encargara de evaluarlo. Serán los años los que puedan calificar esa gesrión, eso si su predecesor deja algo que podamos observar. 

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