¿A quién le darías el volante?

Por suerte, no me toca votar este domingo. En las elecciones del Estado de México participarán los vecinos y después se oír más de los mismo, de los discursos flamígeros con denuncias al proceder ajeno, con entusiasmo por el cambio sin dar muestras de lo que se piensa hacer, de kilos y kilos de basura electoral, de contaminación visual, auditiva y de toda la parafernalia electorera, hoy es el día de las urnas. Les tocará elegir y me temo que no lo tienen fácil.

Manuel Vincent propuso a los españoles una serie de preguntas interesantes que se pueden adaptar al Estado de México (El País, 4 de Junio 2007) Para descubrir a quien privilegiar con el voto podemos ponernos a imaginar. Si Teresa Castell fuera panadera, ¿le comprarías el pan?, si Juan Zepeda fuera policía, ¿te sentirías seguro bajo su protección?, si Josefina Vazquez fuera tortillera, ¿te vendería tortillas de a kilo, irías a du negocio a comprar?, si Delfina fuera la maestra de tus hijos, ¿estarías contenta con lo que de ella aprendieran?, si Alfredo del Mazo fuera anestesista, ¿te dejarías dormir por él, confiarías que él tendría la capacidad de despertarte del sueño? 

¡Ay, quién sabe!

Si el Estado de México es el laboratorio de lo que sucederá en el próximo año en las elecciones en México, ¿irías a comprar carne al establecimiento que atiende Alejandra Barrales?, ¿confiarías tus secretos a Alejandro Encinas?, ¿comprarías una casa construída por el Niño Verde?, ¿te asociarías con Ricardo Anaya?, ¿le harías favor a Andrés Manuel de llevarle un mensajito?, ¿te tomarías un café con Ochoa?, ¿te gustaría platicar con Dolores Padierna?, ¿cómo te sentirías si supieras que Beltrones va al volante del metro que te llevará a trabajar?, ¿le pedirías a Miguel Ángel Mancera una tacita de azúcar?

Lo cierto es que son pocos los electores que confían ciegamente en las opciones que se presentan. Muchas simpatías que se muestran son fruto de la conveniencia. Se vende el aplauso por una torta y un refresco, se gana la aprobación con un cheque, se canjea la intención de voto por algún beneficio. Pero, en realidad, es tan dificil cual de las opciones genera verdadera confianza. Para saberlo, imagina que tienes que llegar a tu destino, pero no puedes manejar tu auto, ¿a quién le cederías el volante? 

Me da mucho gusto no tener que votar en estas elecciones. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: