Visitar la Ibero cuando estás en campaña

Las universidades resultan un escenario extraordinario para calibrar a los aspirantes a un puesto de elección popular. Los jóvenes son jueces duros y si están preparados, quieren debatir y no se conforman con evasivas quieren respuestas. La Ibero es un espacio libre en el que los alumnos pueden expresarse sin seguir un guión, sin representar papeles preconcebidos. Los que van, van porque quieren. Nadie lea dio una torta ni les pagó el refresco.

Si el objetivo es llegar a la urna a sufragar teniendo información, las universidades son el foro ideal. Claro, el miedo no anda en burro y después de lo que le pasó al candidato Peña hasta al más valiente le tiemblan las piernas. Pero, se necesita ser inteligente para aprovechar estas oportunidades. Anaya lo hizo, El Bronco lo hará, Meade y López Obrador declinaron.

Los que se la piensan dos veces pierden de vista que los jóvenes son los que le darán la vuelta a la elección y escucharlos es buena idea. Es verdad, los académicos y estudiantes de la Ibero no son dóciles ni fáciles: mejor. Hay que mostrar valor. Saber que lea duele, acercarse. Los candidatos al gobierno de la Ciudad de México fueron.

Mikel enfrentó la rechifla, era obvio. Las propuestas conservadoras no cayeron en terreno fértil en la Ibero que ha luchado por ser un espacio igualitario y por acercarse a todo tipo de minorías. Alejandra Barrales los agarró cansados, pero dicen que fue ella la que se llevó el evento.

Claudia Scheinbaum se vio torpe y confundida. Parecía un cisne fuera del estanque. Dijo mentiras, los jóvenes no de la tragaron y se lo dijeron. Defendió a Ebrard en el tema de la Línea 12 del Metro y cuando acorralada arengó: Juntos haremos historia, vamos a recuperar la ciudad de la esperanza de Lopez Obrador, en vez de generar aplausos, hubo silencio. En la Ibero no le fue bien. Las respuestas no los dejaron satisfechos.

Me parece que le fue peor a ella que a Mikel. Al candidato del PRI por lo menos lo abuchearon, a ella la dejaron ir en completo silencio. Ni conectó con la comunidad de la Universidad Iberoamericana ni les pudo convencer con sus mentiras —dijo que el tema del Rébsamen estaba transparentado y no es verdad— ni le sirvió cobijarse en la sombra de su caudillo. López Obrador no le sirvió. Es cierto, a AMLO no le ha ido mal en otras ocasiones en mi alma mater. Pero ahora, se disculpó, no quiere ir.

Visitar la Ibero cuando estás en campaña sirve para darte cuenta de la temperatura de un sector de la población vigoroso, pensante y que puede ser el aliado ideal para hacer las cosas bien. Los candidatos al gobierno de la CDMX ya le midieron el calor a ese cuerpo.

#sinmiedoalaibero

¿Quién perdió en el debate?

Después de un debate, las casas de campaña le levantan el brazo a sus candidatos y los proclaman ganadores. Pues sí, faltaba más. Las percepciones del respetable no siempre coinciden con lo que ven los que se proclaman vencedores. Ni modo, hay ganadores y perdedores. Lo triste es que la convergencia entre las propuestas y y las percepciones no luce.

No se si este segundo debate tuvo más complicaciones que el primero, si el tema no resultó tan interesante, si el temblor, tuvo que ver, si el formato fue confuso, si el escenario fue menos lucidor o si no se supo aprovechar la presencia del público, pero, mas qué entusiasmo, generó bostezos.

Yuriria Sierra y León Krauze se confundieron. Creyeron que moderar un debate era interrumpir, enfrentar, callar. El resultado fue que no le permitieron a ninguno de los candidatos desarrollar sus ideas. Claro que de ver a este par de incontenibles qué buscaron acorralar candidatos y convertirse en héroes nacionales,muchos prefirieron ir a contectarse a Netflix a ver la serie de Luis Miguel.

Lo evidente Andrés Manuel lució avejentado y pasado de moda, impreciso y divagante. Su mejor momento fueron los chistes ofensivos. Anaya ágil y contestatario. Me gustó mucho mas la participación de Meade que lució experiencia y tolerancia, fue prudente y preciso. La crítica que le hizo sobre Nestora fue sencillamente elegante y contundente, para pelear no se necesita ser corriente, para debatir se necesitan hechos y propuestas.

Entre los candidatos no hubo novedades fuera de las ocurrencias de Anaya y López Obrador. Si. Duda, Sierra y Krauze pierden el debate en forma contundente. Lástima, no entendieron su papel.

¿A quién le darías el volante?

Por suerte, no me toca votar este domingo. En las elecciones del Estado de México participarán los vecinos y después se oír más de los mismo, de los discursos flamígeros con denuncias al proceder ajeno, con entusiasmo por el cambio sin dar muestras de lo que se piensa hacer, de kilos y kilos de basura electoral, de contaminación visual, auditiva y de toda la parafernalia electorera, hoy es el día de las urnas. Les tocará elegir y me temo que no lo tienen fácil.

Manuel Vincent propuso a los españoles una serie de preguntas interesantes que se pueden adaptar al Estado de México (El País, 4 de Junio 2007) Para descubrir a quien privilegiar con el voto podemos ponernos a imaginar. Si Teresa Castell fuera panadera, ¿le comprarías el pan?, si Juan Zepeda fuera policía, ¿te sentirías seguro bajo su protección?, si Josefina Vazquez fuera tortillera, ¿te vendería tortillas de a kilo, irías a du negocio a comprar?, si Delfina fuera la maestra de tus hijos, ¿estarías contenta con lo que de ella aprendieran?, si Alfredo del Mazo fuera anestesista, ¿te dejarías dormir por él, confiarías que él tendría la capacidad de despertarte del sueño? 

¡Ay, quién sabe!

Si el Estado de México es el laboratorio de lo que sucederá en el próximo año en las elecciones en México, ¿irías a comprar carne al establecimiento que atiende Alejandra Barrales?, ¿confiarías tus secretos a Alejandro Encinas?, ¿comprarías una casa construída por el Niño Verde?, ¿te asociarías con Ricardo Anaya?, ¿le harías favor a Andrés Manuel de llevarle un mensajito?, ¿te tomarías un café con Ochoa?, ¿te gustaría platicar con Dolores Padierna?, ¿cómo te sentirías si supieras que Beltrones va al volante del metro que te llevará a trabajar?, ¿le pedirías a Miguel Ángel Mancera una tacita de azúcar?

Lo cierto es que son pocos los electores que confían ciegamente en las opciones que se presentan. Muchas simpatías que se muestran son fruto de la conveniencia. Se vende el aplauso por una torta y un refresco, se gana la aprobación con un cheque, se canjea la intención de voto por algún beneficio. Pero, en realidad, es tan dificil cual de las opciones genera verdadera confianza. Para saberlo, imagina que tienes que llegar a tu destino, pero no puedes manejar tu auto, ¿a quién le cederías el volante? 

Me da mucho gusto no tener que votar en estas elecciones. 

Las razones de Robert de Niro

El actor norteamericano Robert de Niro filma un video, muy bien producido, elegante, en blanco y negro que provoca que el espectador se fije en su cara y ponga atención en sus palabras. Sin las estridencias que lo han llevado a ser uno de los villanos más reconocidos en la filmografía hollywoodense, sin vulgaridades ni chistes fuera de lugar, trando de ser lo más sobrio posible —no perdamos de vista de quien se trata—, el histrión da las razones por las que quisiera golpear a Donald Trump.

Sin gritos, con una calma súper calculada le dice a Trump que es un estúpido, un perro, un cerdo, un hombre que no hace la tarea, un tipo que no sabe de lo que está hablando, que no paga impuestos, que piensa que está jugando con la sociedad, invoca las palabras de Colin Powell que lo llamó un desastre nacional, lo clasifica como una vergüenza. Eso sólo es el comienzo. Sin embargo, lo importante es la prefinta que se plantea ¿cómo es posible que esta nación haya llegado a estos niveles? Enseguida dice que si Trump quiere golpear a alguien en la cara, De Niro quiere golpearsela a él. Cierra el video diciendo que no quiere verlo en el poder porque no confía que pueda dar una buena dirección y concluye invitando a la gente a votar por un buen futuro.

Las razones que De Niro tiene para querer golpear a Trump son compartidas por muchos, no nada más por demócratas, también republicanos. Sin embargo, la pregunta queda flotando en el ambiente ¿cómo es posible que esa nación haya llegado a estos niveles? Los estadounidenses están a punto de tomar una decisión crucial para la historia de la Humandiad y la mayoría no se entera. En un grado máximo de intoxicación por estupefacientes, con el atarantamiento que da estar pegado a una pantalla sin poner atención al entorno, con un grado de desinterés tan alto, con la ingenuidad de los que sin saber porqué, creen que este sujeto les podrá cumplir promesas y se acordará de ellos al llegar a lampresidencia y les cambiará la vida, el hombre puede llegar a ser Presidente de Estados Unidos porque los republicanos lo postularon. ¿cómo es posible que esa nación haya llegado a estos niveles? 

Los aspirantes que existían entre los republicanos, la verdad, no eran grandes opciones. Todos venían cargado de un discurso discriminatorio y con un acento muy cercano al odio. ¿Qué pasó con la amabilidad de los estadounidenses? ¿Dónde quedaron esos gringuitos felices, siempre sonrientes? La nación más diversa del mundo está renegando de su multiculturalidad y olvidan las palabras de los héroes que les dieron patria. Imagino las caras de Washington, Lincoln, Dr. Martin Luther King, Jr., al enterarse de quién es el sujeto que podría llegar a la presidencia de su país. Se volverían estatuas de sal del puritito coraje, de la rabia que produce la sinrazón de un hombre con cerebro de cacahuate y de las consecuencias que ha traído el desprecio que ha sembrado en campaña. Tal vez, ellos también tendrían ganas de golpear a Trump igual que De Niro.

Lo curioso es aue todos reperimos las razones que da De Niro para querer golpear a Trump y muy pocos dan cuenta de la pregunta que llama a la reflexión: ¿cómo es posible que esa nación haya llegado a estos niveles? Por favor, Que alguien nos lo explique.

Después de la elección

Por fin, pasó el domingo de elecciones intermedias. Las amenazas de catastrofes y escenarios apocalípticos no se  cumplieron. La elección, en términos generales, se llevó a cabo en tranquilidad y las excepciones fueron los disturbios. El triunfo fue el de los ciudadanos voluntarios que fungieron como funcionarios de casillas, para muchos, ellos fueron el motivo para sacar la credencial de elector y emitir un voto. Está elección mostró el descontento y el enfado de la población, la mayoría no mostraba intenciones de ir a sufragar. Al final el abstencionismo fue de cinco por ciento. Las redes sociales se llenaron de fotografías de boletas anuladas, en un acto de protesta, pero con la consciencia de cumplir como ciudadano.

Lo rescatable de la elección es el personaje de Pedro Kumamoto en Zapopan que será diputado local. Con él va el primer signo de lo que cada vez será más frecuente en México: candidaturas independientes que vayan tirando muros, por parafrasear el lema de la campaña. El joven de 25 años, quien con 18 mil pesos pudo derrotar a una partidocracia que hizo todo para impedir que pudiesen competir candidatos independientes como él. El señor es aire fresco en muchos sentidos, demuestra que hay formas correctas para tener éxito, que se puede ir en contra del sistema y ganar por la buena.

Por otro lado, tenemos al flamante alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco y a Carmen Salinas para demonstrarnos que en México no existe una aristocracia, el gobierno de los mejores, sino una democracia, el gobierno del pueblo. Sin duda, seguimos teniendo los gobiernos que nos merecemos. Gana el PRD en la delegación Coyoacán después del cochinero exhibido con su antiguo representante, gana Monreal con Morena, a sabiendas de sus resultados como gobernador en Zacatecas y el PRI se convierte según el PREP en la primera fuerza de la Cámara de Diputados. En el mundo de alrevés los resultados sí que sorprenden. Enrique Peña tendrá un Congreso a modo. A pesar del enfado, no hubo votos de castigo.

Hay reflexiones por hacer. ¿Qué pensará el INE de los resultados de un joven como Kumamoto? ¿No será momento de bajarle al  dispendio de las campañas? Si este candidato pudo, todos los demás podrían atraer a sus electores sin tanto despilfarro. Los políticos deben hacerse cargo del enfado ciudadano. Ni los partidos nuevos ni los viejos se salvan, los ciudadanos manifestamos desagrado casi por cualquier filiacion. La soberbia de los partidos y sus candidatos, el cinismo de sus operaciones, la hipocresía de sus promesas ya nos tienen hasta la coronilla.

Por suerte, ya se acabó el tiempo de campaña, después de la elección, toca ponerse a trabajar. Espero que de aquí a septiembre que los electos asumen el cargo, no sea un tiempo en el que los que se van ya no hacen nada y los que todavía no entrán hacen lo mismo. Este país necesita moverse, los intereses electoreros lo tienen frenado. Pónganse ya a trabajar y a cumplir lo que prometieron. Sus aspiraciones ya se cumplimentaron, ahora, ¡cumplan!

  

Las propuestas de los candidatos

¡Qué curioso! Me parece que los candidatos tienen una gran confusión. Creen que una propuesta es lo mismo que un buen deseo. Al escucharlos, además de las obviedades con las que pretenden enamorarnos para ganar el voto, encontramos una lista de anhelos y buenas intenciones, que no son lo mismo que una propuesta.

Todos nos dicen que perciben que la gente está enfadada del mal gobierno y se sustentan ellos como la solución a los problemas de inseguridad, desempleo,salud, movilidad, basura, cultura, corrupción y en una de esas hasta del cambio climático. Lo dicen con una convicción tal, que casi convencen. Lo triste es que a la hora de conectar el qué con el cómo, no hay nada en concreto.

Con palabras y, en algunos casos con buenas intenciones, los candidatos se dirigen a sus votantes con campañas que reflejan el sentir de la gente. ¿Quién no quiere liberarse de la maldad? ¿Quién no aspira a una sitación mejor? Sin embargo, mencionar lo que está mal es una forma muy primitiva de hacer campaña. Así cualquiera. Prometer está fácil, lo complicado es aterrizar todas esas buenas intenciones y convertirlas en proyectos, en planes, en estrategias y en ejes de acción. Hacer una lista de anhelos es fácil, lucha para cumplimentarlos ya no es tan sencillo.

Al verlos dar una entrevista, agarran vuelo y prometen tantas cosas buenas que hasta sentimos que se van elevando del suelo y traen un nivel de flotación angélico. Lo malo es que acá, a nivel de tierra, los problemas son concretos y las soluciones requieren de gente que quiera y sepa tratarlos. 

Preferiría escuchar más propuestas que buenos deseos. Me encantaría ver a un candidato que habla de asuntos concretos, tal vez no tan elevados. Me gustaría saber cómo van a atender los pequeños problemas de la comunidad, esos que complican la vida cotidiana, esos como los baches en el pavimento, las banquetas rotas, las luminarias fundidas, los drenajes tapados, la modernización de los mercados, el abastecimiento de los hospitales, los apoyos a los emprendedores, el cuidado a los viejitos.
Pero, no. Todos hablan del hartazgo, y tienen razón. Estamos hartos. Son muy pocos los que tienen planes concretos que proponer. Por ello, hay que escucharlos con cuidado y detenernos a pensar en qué es lo que nos están diciendo. ¿Son anhelos o propuestas?

  

¿Y, usted, por quién vota?

Nunca sabremos el monto exacto de lo que los políticos nos han robado. Cualquiera que sea la cifra suena casi irrelevante. Un cero de más o de menos no ayuda a alguien que se ha quedado con algo que no es suyo. Lo importante es la notoria diferencia entre su situación económica y la suerte de la mayoría de la gente. Sin embargo, el verdadero daño, el más grande perjuicio ocasionado por estas personas no es el número de monedas que nos quitaron de manera ilegal, corrupta y descarada. No. El verdadero y el peor daño, la tragedia real es que el sistema que les permite robar subsiste y destruye las oportunidades para que otros generen riqueza, no sólo para sí, sino para el resto de la población.
Se trata de un precio extraordinariamente caro, difícil de contabilizar, pagado por negocios que nunca llegaron a funcionar, perdidos porque no se otorgó una licencia de operación o porque no fructificó el trámite X o Y, mismo que esta diseñado para fomentar la corrupción. Sé de lo que estoy hablando.
Mientras que algunas personas que podrían estar generando empleos, siendo exitosos empresarios se frustran ante el NO eterno de la autoridad, ante la carrera imposible de ganar en forma honesta, los corruptos se hacen millonarios. Mientras unos corren riesgos, trabajan, generan empleos y riqueza, el corrupto se hace millonario con el enorme esfuerzo de estirar la mano. Los negocios se transforman por esta fórmula mágica en lo eternamente frustrante y la política en lo interminablemente gratificante. Si vivir fuera del presupuesto es vivir en el error ¿Qué camino elegirán las personas competentes y emprendedoras?
Las instituciones son una influencia clave para la prosperidad económica cuya peculiaridad más importante es su capacidad extractiva, esta linda actividad depredadora en que unos se adueñan de la riqueza creada por otros.

El Estado soy yo, declaró Luis XIV, y cuando se es el estado, la ley te ampara y la riqueza generada por el Estado es propiedad del soberano. Así el tirano más malvado jamás viola la ley porque controla las instituciones. Los Luises de hoy crean sociedades en las cuales la riqueza y el poder se otorgan no a la fuerza creadora sino a amigos y comparsa que brindan algún apoyo a su liderazgo.
El comportamiento de estas cortes modernas desalienta a la empresa productiva y destruye el talento a golpes de extorsión. Se reprime en vez de impulsar el crecimiento. Los amigos del soberano se benefician de los monopolios otorgados por el estado. Los emprendedores se frustran. Así vemos monarcas disfrazados de estadistas, políticos de empresarios, comerciantes mercenarios cuyo poder y éxito financiero no se originan con actividades que contribuyeron a generar riqueza sino con aquellas que controlan y aumentan su influencia.

Es necesario estar alerta. Elegir bien al que será digno de ganarse nuestro voto. Tenemos que reconocer lo vulnerables que somos ante un estado incapaz de fomentar la generación de la riqueza. A diferencia de muchos que han decidido revelar sus preferencias, yo sigo creyendo que el voto es secreto. Votaré desde el consulado de Lima. Lo haré en consciencia y en honor al futuro que espero para mí, para mi familia y para mi país. No se trata de serle fiel a la casa de los Austria, de los York, o de los Borgia sino de exigir líderes que sean menos voraces y más inteligentes.

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