Estúpida esperanza

Parece el título de alguna canción cursi y en realidad es la declaración que hizo Susana Zabaleta en un twit a Sergio Sarmiento. Hace referencia a la euforia que le causó el triunfo de López Obrador y el gusto por ver a La Gaviota volar fuera de Los Pinos porque ahora sí iba a haber dinero para la cultura. Pobre.

La desolación que le causa la realidad, la desilusión de ver que aquello que soñó se está convirtiendo en pan con lo mismo, lejos de darme ternura, me da rabia. Los líderes mesiánicos tienen procedimientos muy similares: prometen y cumplen poco. Ya en campaña, ver como AMLO tocaba niños que le acercaban con la esperanza de sanación nos hacían sospechar en una especie de acto pentecostal más que en uno de campaña.

Pero, así son las caras bonitas. Zabaleta creyó lo que quiso creer, igual que muchos mexicanos. Eso no es culpa de quien promete, es responsabilidad de quien se traga el anzuelo y lleva a muchos que admiran su figura a abrir la boca y engancharse en lo imposible. Es lo de siempre, prometen cielo y estrellas y al final, lo que dan son puros palos.

La esperanza debe de tener fundamentos. Claramente, Zabaleta que quiere dinero para la cultura, no se dio una vuelta por los textos de George Orwell ni leyó Animal Farm, o si lo hizo,olvidó. La ingenuidad se sustenta en un lugar distinto a la estupidez. Un ingenuo no sabe y por eso corre el riesgo de irse de bruces.

Los adoradores incondicionales de AMLO se la quieren comer cruda, sus detractores acarician al gato y dicen: te lo dije. Pero, a decir verdad, no podíamos esperar peras del olmo, ¿o sí?

Ni modo, Susana, esto es lo que hay porque esto fue lo que votaron.

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Ayudar

Ayudar, pero, qué tanto. Hasta que duela, habría contestado Santa Teresa De Calcuta. Ya nos está empezando a doler. La condición de la peste es contagiar el mal. Por eso, la prudencia al prometer siempre es recomendable. Ni modo, hemos criticado a quienes han abusado de los migrantes. Especialmente, hemos alzado la voz en defensa de los abusos a mexicanos que han cruzado la frontera en busca de lo que aquí no pudieron encontrar.

Por fortuna, la expulsión de mexicanos de nuestras tierras va en descenso. Parece que si México no es la tierra que mana leche y miel, para muchos es mejor quedarse aquí que irse para allá. El problema es que los migrantes extranjeros que llegan a nuestro país se enfrentan con corrupción, maltrato, condiciones miserables y con un Estado Mexicano que prometió bondades y los está deteniendo para contener una crisis diplomática con Estados Unidos.

Si ayudar hasta que duela tiene límites, en México estamos empezando a ver las consecuencias de recibir a más gente de la que podemos ayudar. La casa es frágil, el conductor de nuestro barco anda dudoso, la tripulación no se ve muy hábil, la violencia va en aumento y, de repente, nos topamos con un problema que nos estalla en la nariz.

Me parece que México es como esta casa en la que hay adolescentes en crisis y en un momento, al papá se le aflojó la boca e hizo promesas. De repente, su hermana le manda a sus hijos para que le ayude porque ella no puede con ellos. Los sobrinos no quieren estar ahí, van de paso, pero comen, duermen, van al baño en su casa. La mamá no está nada contenta de recibir a los hijos de la cuñada en casa y tiene que estirar el gasto aún más, cuando ya de por sí, no le alcanzaba. Hay que ayudar, dirá el papá. ¿Cómo?, preguntará la madre mostrándole el monedero con billetes de baja denominación. Unos sobrinos se portan bien y otros muy mal. ¿Qué hacemos?, preguntarán los hijos que tienen sus propias necesidades.

Dar un trato solidario a cualquiera, sin importar dónde haya nacido, es un imperativo. Ni hablar, pero al decidir a quién ayudar primero, a propios o a extraños, la panza se nos hace nudos. Hemos sido contagiados por la peste porque en el fondo, sabemos la respuesta.

Siete años

Hace siete años empecé a escribir este blog. Como todo lo que se inicia, hubo incertidumbre, ¿quién me leerá?, dudas, ¿es serio escribir un blog?, cuestionamientos, ¿para qué? Y entre todas las preguntas que se me ocurrieron antes de empezar, la que jamás se me ocurrió plantearme fue ¿por cuanto tiempo? Seguro pensé que lo que durara seria bueno.

Lo que jamás me imaginé al empezar a escribir este blog hace siete años fue la cantidad de satisfacciones que me iba a traer. Gracias a este blog, he recibido mucho. Me ha dado la posibilidad de reencontrarme con gente del pasado, de comunicarme con mis alumnos, lo mismo con los que están en el aula, como con aquellos que hace muchos tiempo que pasaron por mi salón, me ha acompañado al andar por el Camino de Santiago, ha viajado conmigo a Sudamérica, a Europa, a Asia. Ha contado sobre mi experiencia en Jerusalén, en el Roland Garros, en aquella final en que Roger Federer alzó por única vez la Copa de los Mosqueteros, ha felicitado a los míos en sus logros y ha contado mis tristezas y preocupaciones. Se ha metido conmigo en las pastas de los libros y me ha impulsado a escribir columnas de opinión en publicaciones como Forbes, WSI, Correo. Ha reportado sobre los premios y se a topado con uno que otro tropiezo. Vienen conmigo a San Miguel de Allende y a Acapulco.

En este blog se reúnen muchos lectores de tantas partes del mundo y esa diversidad me sigue pareciendo un misterio. Y, lo más importante que me ha dado son lectores. Gracias a los que han estado aquí desde el primer día, a los que van llegando, a los que no se han ido. Estas ventanas se abren para mostrar lo que estoy pensando. Gracias a los que se asoman desde España, Colombia, Puerto Rico, Australia, Austria, Dinamarca, Israel, Noruega, Francia, Italia, Estados Unidos, Japón, a los de cada rincón de este mundo que vienen a ver lo que hay por aquí, gracias a mis paisanos, a cada mexicano que me sigue.

Escribir.

Escribir es como lanzar una botella al mar que lleva un mensaje, es la esperanza de que alguien la encuentre, le quite el tapón, saque el mensaje y lo lea. Gracias, porque cada día tengo la satisfacción de que esa botella sufre el milagro de la multiplicación. Gracias por darme la satisfacción de saber que me leen. Cada año se aumentan el número de visualizaciones y mi agradecimiento se vuelve exponencial.

Gracias por ayudarme a cumplir estos primeros siete años.

Con Trump en París

En lo único que no pensé fue en la posibilidad de coincidir con Donald Trump en París. La Ciudad Luz se desquicia con semejante visitante. Desviaciones, guardias, ejército en las calles, alertas, antipatía, críticas, todo eso flota entre el ambiente. A los parisinos no les gusta la visita. A mí también se me saltan las tuercas. Entre el tráfico, los parisinos fuera de casa, los miles de turistas y la lluvia nocturna, el clima se nos desordena. 

París se siente extrañame te sola. Las colas interminables se acortan, podemos pasar a ver la Saint Chapelle rapidísimo, las colas al Museé D’Orsay son cortísimas, en L’Orangerie casi no hay gente. Es una delicia. Pero, claro que me da por aospechar. ¿Que pasa aquí? Si preguntas, la gente sonríe para ocultar los nervios.Los profesionales te dicen que todo está bien ¿será? Hay cierta desarmonía.

No hay nada que indique que hay algo raro, sólo la historia reciente. Por lo demás todo en su lugar, como debe de ser. Pero el tráfico se nota. Trump está en París y su presencia desquicia a todos. Macron lo ve con un dejo dedesprecio. Le dice que es el representante de un país amigo, pero le pone distancia. Podemos concluir que estamos de acuerdo en que no estamos de acuerdo.

Veo a loa dos mandatarios, uno parece un ganso que sonríe mientras la casa se le desmorona, el otro es un cisne educado que sabe poner las palabras adecuadas para sus ideas. Dice que la reunión que tuvieron se contrastará con una cena amigable en la Torre Eiffel, al buen entendedor, pocas palabras.

El ganso habla de su gansito, dice que sus reuniones con abogados rusos no tuvieron importancia. Aquí se burlan de el hombre que se cree tan poderoso y propios y extraños se aguantan la risa. Cenaron. Estarán juntos en la ceremonia del 14 de Julio. Melania tiene permanente cara de angustia mientras Mme. Macron sonríe  con serenidad. Hay electricidad en el ambiente.

Embarazos en adolescentes 

Partamos de la siguiente premisa: una nueva vida siempre es una buena noticia. Claro, un bebé trae consigo dos elementos inseparables: amor y responsabilidad. Cuando un hijo llega en el momento adecuado, no hay felicidad más grande en este mundo. Lo puedo decir con conocimiento de causa. También sé que cuando una criatura se ve como un accidente, esa alegría se transforma en angustia y muchas veces en amargura.

Recientemente, he escuchado a muchos jóvenes decir que ellos no tienen que pedir permiso para iniciar su vida sexual, que esa es una prerrogativa que les da la libertad, pero se olvidan de la parte de responsabilidad que todo ser libre debe atender. Sí, pareciera que hay un enorme gusto por gozar sin hacerse cargo de las consecuencias de sus actos. Alegremente se entregan a Cupido y esto se refleja en datos duros. México es el primer lugar en los países miembros de la OCDE en embarazos adolescentes.

Embarazos adolescentes que se presentan en personas infantiles. Niñas de quince años y jovencitos de catorce que no saben que hacer. No hay conocimiento ni práctica de salud reproductiva. Se entregan al amor sin protección alguna y se avientan al barranco sin paracaídas, para luego regresar a la casa paterna —o materna— a buscar asilo y solución. Si no se trata de pedir permiso para ejercer la libertad del cuerpo, se trata de ver mas allá de la nariz.

Un bebé llora, come, se ensucia y demanda atención. La vida se pone en pausa. Los proyectos de estudio se truncan. La vida social cambia. Y, tristemente, el amor de quien comparte paternidad se acaba. Claro, muchas niñas se quedan solas con el bebé en brazos. No se trata de nada más que de cifras comprobables. Madres solteras, solas y tan jóvenes son una realidad de este México. Los padres huyen, agobiados por la responsabilidad. Ellas se quedan con el hijo y la responsabilidad de lo que sucederá con él. Esa es la historia de todos los días.

El remedio no son las condenas, los cinturones de castidad, los gritos. Tampoco se trata de estar aventando condones y promoviendo la píldora del día siguiente o los abortos como medio de anticoncepción. Se trata de educar en la responsabilidad. Los millenials, como los jóvenes de cualquier generación, se quieren comer el mundo a puños. Eso es natural, el problema empieza cuando hay que hacerle frente a la responsabilidad, eso ya no les gusta. La cantidad de abuelos cuidando nietos de hijos adolescentes es creciente. Los segundos embarazos en muchachitos es una realidad. 

Hablar, informar, educar en la responsabilidad es primordial. Los datos son contundentes, aquí las cifras.

Arrepentimientos

Es difícil aprender en apcabeza ajena, pero es posible. Apenas hace un año, nos asombrabamos de los alcances del odio. El mundo del espectáculo nos sorprendía con el poder de seducción abrimador y se nos saltaban los ojos al ver como vendedores de espejotos y encantadores de serpientes llegaban a puestos de elección popular como conquistadores en el siglo XVI. Los incrédulos pensabamos que sus voces se diluirían por su falta de consistencia y que esos caballos desbocados que iban por el mundo dando coces no llegarían lejos. Nos equivocamos. Llegaron aventando gente a sentarse en las primeras posiciones hacienod gala de sus horribles modales y ejerciendo el odio como su principal seña de identidad.

¿Qué está pasando? El antivalor triunfaba y en el cerebro se nos descolocaban las ideas, no entendíamos nada. Las neuronas se hacían nudo tratando de interpretar cómo era posible que la Humanidad optara por muros, separaciones, desprecio y falta de consideración. Los ingleses dieron un sí irreflexivo a Europa, con la ingenuidad del que cree que las nubes son de algodón, los estadounidenses creyeron que la luna es de queso. La realidad, lo sabemos es otra. Está llegando el momento de la verdad y con ella, los arrepentimientos.

El Presidente Trump está siendo investigado por lo que era evidente, el tipo creyó que fue electo para ser monarca y no presidente. La prepotencia que le caracteriza y que lo llevó a donde está es la que puede desbarrancarlo. Theresa May avivó el fuego y ahora arde entre las llamas de una pesadilla. La protesta social saca a la gente a las calles y en su confusión la Primera Ministra, presionada por las críticas de su gestión y por su pobre desempeño dice que se pondrá a trabajar pero no toma una iniciativa clara en favor a la población.

La patanería es un callejón sin salida. La vida del abusador es un pequeño corralito en el que su reinado es tan sólido como un pedazo de papel de china. Estos personajes han puesto pies en polvorosa. Su suerte está echada: o cambian o los van a cambiar. No falta mucho para verlo.

El final de José Octavio N

Una tragedia tras otra, José Octavio N, supuesto asesino y violador de una nena de once años apareció muerto en la celda del penal de Neza Bordo, donde estaba recluido. En una serie de despropósitos y entre un conjunto de explicaciones rebuscadas, resulta que las autoridades salen a decir que el supuesto delincuente se suicidó y que no se nos ocurra pensar que se trató de un ajuste de cuentas. 

Ya era suficiente tragedia que una nena desapareciera. Las cosas se complican cuando la pequeña aparece violada y muerta. Empeora cuando nos enteramos que hay un presunto culpable, del que conocemos los nombres, no los apellidos, del que vemos fotografías del rostro con una línea sobre los ojos para cuidarle la identidad, del que sabemos tiene antecedentes de abuso. Se lo llevaron al penal de Neza Bordo a someterse a un juicio por feminicidio y amanece ahorcado en su celda. ¡Vaya!

A mí me da por sospechar muchas cosas elementales: ¿de dónde sacó la cuerda? Se supone que al ingresar hay un procedimiento en el que revisan a los que entran y les quitan cualquier cosa con la que puedan hacer y hacerse daño, ¿no? La desgracia de una familia que pierde a su niña es terrible, el final nos arruga la panza. Nos hace entender que este colofón tiene que ver con temas de corrupción, impunidad, mal manejo de la justicia, ajustes de cuentas y de un tiradero horrible en el Estado De México.

La chiquita subió a un microbús que iba solo para no mojarse con la lluvia. Su padre iba en bicicleta al lado siguiendo al vehículo. El chofer aceleró. La niña desapareció. Los padres denunciaron la desaparición de inmediato. Pasaron horas antes de que les hicieran caso. Se violó el protocolo de activación de la alerta amber.  Nadie los atendió, no empezaron a buscar a la niña, se negaron a investigar, a ir calle por calle para encontrarla. Dejaron a los padres a su suerte. Les dijeron que lo hicieran ellos con sus familiares y amigos. No quisieron revisar las cámaras que hay para proteger a la ciudadanía. Los vecinos encontraron un cadáver. Así se escribe la trama de una catástrofe familiar. Ese es el reflejo de un estado.

Sabemos que esto no es un caso aislado. El Estado de México es campo fértil para  matar mujeres. Treinta mil mujeres asesinadas en quince años. Las cuentas dan una cifra de cinco mujeres diarias. Este 2017, las fiscalías municipales han registrado 1,153 casos de violencia contra la mujer. Más agravantes: la compañía de transporte a en la que trabajaba José Antonio N no contaba con todos los permisos vigentes, la licencia del chofer estaba vencida. Ese sujeto no debía estar manejando y esa compañía no debía estar operando. Pero en una tierra en la que la ley no interesa,  la justicia está rebasada y la impunidad impera, los resultados son muestra del desorden que nadie quiere ordenar.

Muerto el perro se acabó la rabia, dice el dicho. No obstante, en este caso no es así. El final de José Octavio N inflama la irritación de la opinión pública. Parece que el hombre era un pájaro de muchas cuentas, que los antecedentes dan evidencias de que no era una buena persona. No lo sabremos, apareció ahorcado. Pareciera que con esta muerte quisieran echar tierra al asunto y tapar el sol con un dedo. Pero, con este reguero, con tanto desorden, impericia, falta de justicia y tanta impunidad, esto será lo de diario. 

No creo que el final de José Octavio N haya sido una venganza o que alguien haya tomado la justicia en sus manos. Me parece que aquí trataron de encontrar una forma de eclipsar el problema de fondo. No creo que este sujeto se haya suicidado y si así fue, ¿qué pasa en el penal de Neza Bordo para que sucedan estas cosas con los internos? Pero, ¿por qué no se activó la alerta amber?, ¿por qué ninguna autoridad ayudó a los padres?, ¿por qué nadie responde?, ¿dónde está el gobernador?

El Estado de México tiene un dictamen terrible, si eres mujer, alejarse de ahí es inteligente. El din de semana que asesinaron a esta nena, mataron a otras cuatro mujeres en diferentes municipios. Por eso, el final de José Octavio N no debiera ser el dinal de esta historia de horror. 

La pesadilla de los opiaceos

Según el New York Times, el consumo de heroína en los Estdos Unidos está llegando a niveles de epidemia. El gusto que los estadounidenses tienen por consumir heroína sola o cortada por opiaceos va en aumento y causa muertes como si estuvieran librando una guerra. El mito, de que de un lado llegan los venenos y del otro los consumidores son blancas palomitas que no sufren daños, se rompe frente a la cifra fatal casi sesentamil personas murieron victimas de esta adicción.

Leo en El País lo fácil que es conseguir esta droga. Ya no se necesita ir a barrios violentos o entrar en contacto con intermediarios peligrosos. La facilidad entra por páginas de Internet en China. Se puede pedir la mercancía y la entregan en la puerta de la casa a vuelta de correo. Y, como queda claro, el problema no es la oferta, jamás lo ha sido, es la demanda creciente que hay por este veneno.

Lo curioso es que no se controle el consumo. Las campañas que se han hecho a nivel mundial contra el tabaco nos enseñan que se pueden abatir los vicios. Las restricciones que se impusieron a los fumadores, la imposibilidad de fumar tranquilamente y con la alegría que da encender un cigarro frente a una taza de café entre amigos se anuló en el momento en que fumar era percibido como un delito grave. El que sacaba una cajetilla era visto con rencor y las advertencias visuales llevaban a inhibir el deseo de fumar. 

Yo misma dejé de fumar, más que por  las amenazas de terribles enfermedades —que me intimidaban, pero no lo suficiente—, por que cada vez me resultó mas incómodo fumar. En los últimos días, fumaba fuera de casa, junto a los basureros. No era grato estar a solas con el humo del tabaco, entre aromas de comida podrida. Lo dejé. Muchos lo hicieron. La mayoría de los lugares que   frecuento, son libres de humo. Extraño el vicio, pero prefiero dejar de mortificarme yendo a fumar a lugares impresentables.

Drogarse con heroína no es fácil. Hay que inyectarse, eso duele e intimida. Además, hay que saber hacerlo, eso requiere capacitación. El vicio es tan fuerte que parece que estos obstáculos no importan. Peor aún, no interesan. Van años y años en los que veo a políticos y líderes estadounidenses que apuntan el dedo y se zafan la responsabilidad echándole la culpa a quien vende. El sinsentido se refleja en el número de muertos víctimas de la heroína. El que vende, si nadie compra, desaparecerá. En cambio, si todos quieren comprar, no hay forma de parar la venta.

Las campañas para acabar con esta epidemia deben ir en torno a quien consume. El veneno se debe alejar de quienes se lo inyectan, no con prohibicones que no sirven para nada, sino con campañas que generen consciencia. Mientras sigamos escuchando gritos flamígeros que culpen a otros, seguirá elevándose la cifra de muertos por esta terrible adicción. 

Las voces por la Marihuana

En términos del debate en torno a la regulación del consumo de la marihuana hay una gran cantidad de voces que opinan al respecto, algunas lo hacen con sincera preocupación, otros simplemente por aprovechar el foro.
Así, por ejemplo, las voces de Ernesto Zedillo, de Fernando Henrique Cardoso, de César Gaviria y de Ricardo Lagos y sus felicitaciones a Mancera, me parecen distorsiones sin sentido, palabras huecas que no suman y que carecen de autoridad moral ya que cuando ellos tuvieron oportunidad para hacer algo al respecto, no lo hicieron. Entonces, si en el momento que tuvieron la oportunidad fueron omisos, hoy sus voces no aportan y su silencio sería una forma digna de aproximarse al tema. Pero el foro es tentador y los reflectores les gustan. Sí. Todos nos damos cuenta. En el análisis esas opiniones son desechables.
Hoy, será discutida en la Asamblea del D.F. la propuesta para la legalización del consumo de marihuana con fines recreativos. Hay más de sesenta legisladores que apoyan la iniciativa. Sin embargo, hay algunos asambleístas que no están de acuerdo, tampoco el Delegado de Alvaro Obregón, Leonel Luna, aprueba esta iniciativa. No hay unanimidad en torno al uso de la hierba.
Evidentemente, el tema es controvertido. Yo misma, en mi fuero interno, no me pongo de acuerdo conmigo. Por un lado, estoy convencida de que drogarse está mal, por el otro sé que prohibir las cosas no inhibe el uso, en general las prohibiciones causan curiosidad y dan pie al mercado negro. También sé que un problema de demanda no se soluciona restringiendo la oferta, si alguien quiere algo, encontrará la forma de satisfacer su deseo. Si alguien pide algo, habrá quién se lo ofrezca. En ese sentido, es mejor vigilar la oferta y regularla que taparse los ojos ante el fenómeno y abandonarse a la ilegalidad que existe. Pero, no estoy de acuerdo con que la gente se drogue. No encuentro acuerdos en mis pensamientos.
Claro, entre la libertad o la represión, siempre optaré por lo primero. La responsabilidad tendrá que ser parte de la receta.
No deja de llamarme la atención lo restringido que resulta hoy en día fumar un cigarro de tabaco, los pocos espacios que quedan para los fumadores y el buen trabajo que se ha hecho para conscientizar a los consumidores de cigarrillos de los peligros para la salud. La mala fama del tabaco contrasta con la popularidad de la marihuana. ¿Qué no existen riesgos al fumarse un churro? No me refiero únicamente a los efectos intoxicantes que se esfuman en minutos. ¿Qué la hierba no mata neuronas, no le hace daño a los pulmones, el humo no le afecta a terceros?
Sí, ya sé que la propuesta sería tener espacios definidos para la venta y consumo de marihuana. ¿Y si no se respetan? ¿Qué pasará si la gente va fumando churros en otros lugares? ¿Habrá marihuanometros así como hay alcoholímetro? ¿Quién querrá tener como vecino un antro en el que la gente se drogue de forma legal?
Sí, ya sé que hoy hay infinidad de sitios en los que eso sucede de forma encubierta. También me queda claro que es mejor cuidar que se haga de la mejor forma porque como están hoy las cosas, pues francamente, no están bien.
Espero que las voces que discutan hoy en la Asamblea Legislativa este tema lo hagan con la altura de miras que se requiere. Que el foro se aproveche para darle a la Ciudad una perspectiva adecuada del problema y una solución real.
Sería lamentable que se use esta oportunidad para hacer campaña personal, para futurear condiciones políticas, para salir en la foto o para autopromocionarse. Sucederá, lamentablemente, sucederá que muchos salten al escenario para atraer reflectores.
Es posible que también se de una discusión seria, que se discuta el problema del consumo de marihuana a un nivel adecuado, que se vele por la salud y la seguridad de los que consumen y de los que ofrecen y que se acabe de una vez por todas un problema que ha generado sangre y lágrimas. Ojalá se encuentren soluciones y no se causen líos mayores.
Por lo pronto, qué bueno que se abre esta discusión. Meter la cabeza en un hoyo, como avestruces, no ha sido buena idea. Escucháremos las voces a favor y en contra de la hierba de la risa. Lo interesante será descubrir sus intenciones reales.

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Coca-Cola y America is beautiful.

Según el Reporte Borowitz de la revista The New Yorker, The Coca-Cola Company le puso fuego a una airada controversia, cuando en plena transmisión del Super Bowl, salió al aire su nuevo comercial. De inmediato, como sucede en estas épocas, en tiempo real se hizo sentir la reacción de molestia para unos y de indignación para otros.
La asociación The Alliance for Responsible Advertising, un grupo conservador que monitorea el contenido publicitario de los anuncios, lo clasificó como ofensivo e inapropiado para ser visto en un contexto familiar. Emitieron un comunicado exigiendo a Coca-Cola Company para que retirara el anuncio y pidiera una disculpa.
Ayer por la nocheCoca agredió a millones de estadounidenses con su inapropiada y equivoca visión de que otros idiomas existen, en el futuro, esperamos puntualmente que Coca se guarde sus locas teorías para sí misma. (“Last night, Coke assaulted millions of Americans with its misguided and inappropriate view that other languages exist,” the statement said. “In the future, we strongly hope that Coke will keep its crazy theories to itself.”)
Cómo siempre pasa con este tipo de controversias, lo primero que se despertó en mí fue curiosidad. ¿Pues qué dijeron? ¿Cómo lo dijeron? La suerte de vivir en esta era es que con un simple click ya estaba viendo el comercial, que dicho sea de paso nunca hubiera visto de no ser por esta controversia.
El comercial inicia con una mujer cantando “América the beautiful”, primero en inglés, luego en español y así cambiando de idiomas, mientras se ven imágenes de personas de diferentes etnias y edades, felices tomándose una Coca, montando un corcel blanco, recogiendo corcholatas del fondo de una alberca, mirando el horizonte, soplando un puño de tierra.
Muchos lo clasificaron de una ofensa imperialista, de esas típicas que molestan por el fervor nacionalista que todos le deben de rendir a la nación de las barras y las estrellas. O, al menos eso sienten al ver el anuncio.
A mí, el comercial me pareció cursi, no ofensivo. Corre en el peligroso filo de querer quedar bien con todos y regar el tepache. Creo que fue algo producido con buenas intenciones, tratando de integrar a semejantes y diferentes en la percepción de que América —Estados Unidos— es hermosa.
No hay que olvidar que The Coca-Cola es la compañía norteamericana más global del mundo y que Estados Unidos es la nación más diversa del globo terráqueo. La intención fue comunicar eso el día en que la nación se paraliza frente a una pantalla de televisión. América the beautiful como segundo himno nacional cantado en varios idiomas, qué idea más curiosa.
América. Hermosa e imperial, eso fue lo que opinó el respetable. El mensaje fue recibido mal e interpretado peor. No por los extraños, por los propios. Muchos sintieron que en la hermosa América todos son iguales, pero unos son más iguales que otros. Fueron más críticos al comercial en casa. No sólo al New Yorker le pareció mal, USAToday criticó en anuncio, The Kansas City News replicó la noticia y varios periódicos a lolargo y ancho de la Unión Americana dieron espacio al desprecio por está acción publicitaria. Algo habrá ahí dentro que ofendió a la gente. The Guardian, por su parte, en tono flemático lamentó que la compañía usara una estrategia así para enganchar a las minorías con su producto. Hubo también quienes defendieron la buena voluntad de la empresa. Fueron pocos.
Sin embargo, si una campaña publicitaria lo que pretende es causar ruido, esta fue un éxito. Me queda una duda ¿en qué estaban pensando los funcionarios de Coca-Cola al hacer este comercial?

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