Masako

La futura emperatriz de Japón es una mujer tímida que ha recibido el mote de Princesa Triste dados sus largos períodos de depresión. Por diez años estuvo apartada de la convivencia pública, recluida en su palacio. Unos le atribuyen tanto pesar a la rigidez del protocolo japonés, sin embargo, ella sabía a lo que habría de someterse al casarse con el príncipe Naruhito. Masako es una mujer inteligente.

No podríamos imaginar que la futura emperatriz se imaginara protagonizando el cuento de la Cenicienta, ni mucho menos. Es sabido por todos que es una persona inteligente y preparada, que estudió en Harvard y que habla cinco idiomas. Claro, no es lo mismo ver los toros desde la barrera. Entiendo la pena de someterse a la presión de engendrar a un varón que continúe la línea sucesoria de la Casa Imperial Japonesa. Sin embargo, esa melancolía le puede derivar convertirse en un símbolo en pro de las mujeres. El varón no llegó, la pareja imperial tuvo a una niña y en la dinastía más antigua del planeta sólo los hombres pueden acceder al trono. Si las cosas no cambian, será el hijo del hermano menor del príncipes Naruhito quien siga con el linaje de la Casa del Crisantemo.

Y, tal vez sea la tristeza de Masako la que la lleve a lograr un triunfo sin precedentes: que los japoneses voten para que las mujeres puedan ser quienes ocupen el trono. Masako se convierte en un signo del paradigma que enfrentamos las mujeres, en una figura de lucha a favor de los derechos femeninos en una sociedad machista y eminentemente dominada por hombres. Tal vez sea la oportunidad de que la Casa Real Japonesa siga los pasos adelantados que su propia sociedad ya dio.

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: