Miss España y Miss Colombia

Recuerdo que de niña, me causaba ilusión ver los concursos de belleza. Eso de competir siempre me ha llenado el cuerpo de adrenalina. Veía el concurso de Señorita México y el de Miss Universo y me dio mucho gusto cuando las mexicanas ganaron el certamen. Pero, antes de que arruguen el ceño, también me gustaba ver los Oscars, el box, las carreras de Fórmula 1, el tenis.

Luego, empecé a cuestionarme si los concursos que premian los atributos físicos eran válidos. ¿Cómo te entrenas para competir contra los genes de alguien más? Y corrí el peligro de caer en la tentación de juzgar esos eventos y de compararlos con las ferias de ganado. Uno llega a exagerar la nota.

Lo cierto es que las competencias del cuerpo si me causan cierta reticencia. De repente caigo en la tentación de verles el lado frívolo. ¿Será que esas figuras sólo tienen un lado? Prefiero esas justas en las que los parámetros son las habilidades, los desempeños. En fin, para competir, me gusta más usar la cabeza. Cada quien sabe lo que le acomoda más y ni modo que las bonitas no usen la belleza como atributo si eso les parece bien.

Lo que pasa es que ahora el tema sube de tono cuando Miss Colombia muestra las costuras y se lanza contra Miss España, Ángela Ponce, una concursante trans. Y el revoltijo de frivolidades, la ignorancia, falta de comprensión y estupidez humana se mezclan.

¿Tiene derecho a participar una mujer como Miss España en Miss Universo, sí o no? Y más allá de los porqués están el respeto y la capacidad de aceptar al otro. La tolerancia es un término que me cae muy mal porque se me figura que se relaciona más con la incomodidad, la incomprensión y el asco. Y, sobre todo, con el desprecio.

Las mujeres sabemos lo que es el desprecio, lo que es ser consideradas como inferiores por ciertos sectores de la población. En serio, ¿queremos seguir prácticas de las que tanto nos hemos quejado? Miss Colombia tiene un punto de vista y claramente se opone al de Miss España. Ahí se marca el rasero de la discusión. ¡Qué triste! Rebajamos todo al nivel del chisme, del morbo, de la curiosidad y perdemos una oportunidad de oro para entrarle a un debate serio y de sustancia.

Miss España y Miss Colombia son un ejemplo de un mundo extraño, a la vez es incomprensible, en el que lo diferente asusta y por eso, antes de comprender, empezamos a atacar.

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