La propuesta moderna de Macron

El candidato Emmanuel Macron de En marche! tiene una propuesta moderna que puede llevarlo a la presidencia de Francia. Este aire fresco y diferente le ha granjeado la simpatía del electorado que empieza a ver la Marine Le Pen como una mujer con ideas anticuadas, retrogradas y que pierde brillo a cada segundo.

La candidata de la derecha propone un escenario separatista, chovinista que le pega al lema francés que sostiene como valores fundacionales: egalité, fraternité et solodarité. No parece que las propuestas de la señora Le Pen promuevan la igualdad ni busquen la fraternidad ni persigan la solidaridad, más bien, todo lo contrario. La abogada Le Pen arrastra un bajage pesado que la asocia con la intoleracia, se le conoce internacionalmente como la pesadilla francesa y parece una mujer que le gusta atizar al fuego del miedo para ganar votos.

Emmanuel Macron es un hombre singular. No viene de las fuerzas políticas tradicionales, es un ex banquero, ex asociado de la firma Rothchild &Cie., asesor de François Hollanda, es ministro. Un hombre fresco que se mueve con soltura en un mundo acartonado. Habla de temas candantes y tiene propuestas concretas. Enfrenta la crítica con gallardía y hace vida sus compromisos.

Le dijo a su maestra de literatura que volvería por ella para casarse y cumplió. Regresó a proponerle matrimonio a Brigitte Trogneaux una mujer veinticinco años más grande que él. Responde de frente a los rumores que lo implican en una relación homosexual con el director de Radio France, Mathieu Gallet y en forma elegante dijo que tal vez su holograma se había escapado. 

Habla en forma directa. Si la señora Le Pen le dice que él no tiene derecho a hablar del futuro porque no tiene hijos, el responde que la paternidad que brota del corazón es más importante que la que imponen los genes. A las pruebas se remite, Macron tiene una vida familiar íntima y cercana. Habla de sus nietos con amor, aunque por edad biológica podrían ser sus hijos. Los hijos de su mujer le son cercanos y lo apoyan y su esposa es una mujer activa que participa como asesora principal de su marido.

Lo critican por ser un hombre de izquierda con ideas de derecha, por abogar en pro de familias con padres del mismo sexo, por apoyar la fertilización in vitro a mujeres lesbianas y por tener la mente abierta a nuevos modelos familiares. Él pone ejemplo. Más que las iniciativas para reducir las posiciones en el Parlamento o por darle fuerza a los diputados, los franceses se sienten seducidos por un hombre que sustenta su modernidad en valores entrañables en Francia: igualdad, fraternidad y solidaridad.

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