Paren el odio

Parece una nota rosa y, tal vez lo sea. Sin embargo, es de llamar la atención que una estrella que se forjó en las redes sociales, que debe su fama a la oportunidad que encontró en YouTube para darse a conocer, que tiene tantos seguidores en Twitter que podría formar una nación de fanáticos, haya decidido irse de Instagram. Así, después de algunas advertencias, apagó su cuenta y la hizo privada. Adiós a casi ocho millones que seguían sus fotos y videos. A la voz de ¡paren el odio! Justin Bieber cierra su cuenta y en un click pone fin a una guerra de insultos que cada vez subía más de tono.

A simple vista, parece que estamos hablando de un pleito entre antiguos novios que, por ser tan famosos, nos llama la atención. Parece que estamos frente a otro de esos chismes jugosos en los que la prensa del corazón podrá sacar millones de dólares al hablar de lo que Selena Gómez publicó sobre la nueva relación de su exnovio y lo que él le respondió. Pero, esto va más allá de la vulgaridad de imágenes y lo ordinario del vocabulario. 

A mí me parece que tomar acciones en contra del odio es de destacarse. La lectura se puede quedar a nivel de lavaderos, pero viéndolo bien, es una gran manifestación de congruencia. En un mundo en el que se asesina a un sacerdote anciano, en el que podemos ver ejecuciones en línea, en el que tener la piel de un color distinto es suficiente para ser despreciado, en el que ser niña da motivos para ser golpeada, arrinconada, maltratada, mutilada, ignorada, en el que un bebé puede amanecer sin vida en una playa, o cientos de niños caminan solos en busca de un mundo mejor, en el que la frivolidad  se sienta en el trono, ver que Justin Bieber toma acciones para parar manifestaciones de odio es de alabarse.

Este cantante canadiense sabe los costos que cerrar su cuenta de Instagram le va a traer y aún así decidió hacerlo. Con independencia de si nos gusta su música, si el chico cae bien o mal, si sus sus excesos nos molestan y de todo lo que un chisme de color de rosa puede representar, una acción concreta en contra del odio merece nuestra atención y sin duda, nuestra admiración. Cada día, en nuestra cotidianidad tenemos dos opciones, escandalizarnos por la situación mundial en el que el desprecio y la falta de tolereancia avanzan o meter las manos y detener el odio. Siempre nos preguntamos qué podemos hacer y, desesperanzados, bajamos los brazos. Bieber se puso en acción y le dio una bofetada al odio. Sin duda, es para llamar la atención.

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Alonso Mateo el icono fashion de cinco años

Siempre se ha dicho que el estilo no tiene edad. Tal parece que nunca esta afirmación ha sido tan cierta como en la figura de Alonso Mateo, un pequeño de cinco años cuya cuenta de Instagram reúne más de veinticuatro mil seguidores. Tan popular es este chiquitín nacido en Monterrey que la revista The Cut lo cataloga como un icono de estilo.
Es verdad que un pequeño de esta edad no logra esta visibilidad por sí solo, su madre Fernanda Espinosa, tiene mucho crédito. En las fotos podemos ver al niño vestido de mocasines y blazers, lentes de sol, camisas con las mangas enrolladas, modelando como si estuviera desfilando en pasarela.
Dicen que es el niño quien escoge los atuendos y accesorios con los que se viste. Me parece tan difícil creer que el pequeñito lo haga solo sin la asesoría de la madre. Dicen que el chiquito se toma fotos frente al espejo con su propio IPod, o su iPad y las sube a su cuenta de Instagram.
Me resulta difícil simpatizar con las palabras de la madre que dice ” la educación que le doy a Alonso lo mantiene aterrizado”. Eso no lo sé. Lo que si es evidente es que el niño ha crecido dando gran importancia a la visibilidad y al gusto por la moda.
Es indiscutible que Alonso Mateo gusta y tiene popularidad. Las fotos del niño son muy estudiadas, las poses se alejan de la improvisación, todo en equilibrio, no hay arrugas, ni nada fuera de su lugar. No son las fotos espontáneas que una mamá sube a la red para presumir al festivo fruto de sus entrañas. No. Son fotografías que tienen una intención. De ninguna manera es casual el número de seguidores que Alonso Mateo tiene. Es la cosecha de un trabajo arduo que se ha hecho con el niño, que dicho sea de paso, está muy lindo.
¿Me gusta ver sus fotos? No lo sé. Me hace gracia ver a un pequeñito posando como un profesional pero no me dan ternura. Tal vez esa sea parte de la intención.
La sensación que me queda al ver esas fotografías es de preocupación. Recuerdo, sin remedio, a tantos y tantos niños que han gozado de la popularidad que les da el talento. Pienso en Michael Jackson, en Gary Coleman, y en tantos otros que sí fueron populares y que también padecieron las propias Jodie Foster y Brooke Shields dan cuenta de la angustia que les produjo abrir las puertas de la fama a tan temprana edad. La prisa que lleva a que algunos seres humanos se brinquen las etapas de vida y asuman roles distintos a los que corresponden a su edad es muy seductora.
Sin embargo, hay que decir que en estos momentos de desprecio a la otredad, la imagen de un pequeño mexicano que vive en los Ángeles y tiene tanta popularidad llama la atención.

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