El tiempo de Grecia

Dice el Fondo Monetario Internacional que el tiempo de Grecia se acabó. Las oportunidades para negociar y renegociar su deuda se acabaron y el país ha sido declarado en mora. ¿Qué quiere decir todo eso? En realidad, eso es lo que el mundo está a punto de descubrir, es la primera vez que un país de este nivel incumple con sus obligaciones en los setenta años de vida del organismo, sin venir de una crisis o de enfrentar un desastre natural. Así que las repercusiones reales apenas las vamos a conocer. Técnicamente, la consecuencia del incumplimiento en el pago es que se le restringen los fondos hasta que los compromisos hayan sido cumplidos. Es decir, hay que pagar para volver a ser sujeto de crédito.

La paciencia de Christiane Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional y de Angela Merkel se agotó. Pagas o te vas, parece ser la consigna. Basta de conseciones, llegó la hora de enfrentar las consecuencias de los dispendios y los gastos excesivos. Pero la paciencia de los griegos también llegó al límite, en las últimas elecciones votaron en contra de la austeridad y a favor de un candidato que prometió menos limitaciones, menos sujeción a los bancos centrales y una política de cara al pueblo. También estamos a punto de saber qué significa eso.

La moratoria declarada a Grecia nos enseñará muchas cosas.  Aprenderemos lo que provoca ir en contra de organismos tan poderosos. Por lo pronto, la bolsa griega cerró operaciones y los bancos no abrieron sus puertas. Tsipras grita a voz en cuello que no tiene miedo y urge a los ciudadanos griegos a votar en contra de las exigencias de los acreedores. Amenaza con dejar la eurozona y llama a votar en el referéndum del próximo fin de semana. 

La gente está dividida. Salen a las calles, unos siguen apoyando a Tsipras, otros quieren aceptar las medidas y reformas exigidas por los acreedores. Piden la dimisión del gobierno y sí tienen miedo de que sus ahorros se evaporen y la economía griega se desintegre. La situación es delicada y afecta a todo el mundo. Esto es la globalidad y lo que pasa allá afeca acá. Por eso, hay todo tipo de iniciativas para salvar a Grecia, hasta un intento de crowdfunding que propone donar tres euros para reunir los mil seiscientos millones que se debieron pagar ayer. No está mal, en dos días han reunido cuatrocientos ochenta y cuatro mil euros, casi una tercera parte de la deuda total. 

Tampoco es que Grecia tenga la exclusividad en la historia de incapacidad de pago, Alemania misma en 1932 dejó de pagar indemnizaciones tras la caída de Wall Street. México en los últimos años del gobierno de López Portillo reconoció, en voz de su Secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, que no había condiciones para cumplir con el pago de la deuda. La diferencia es que en ambos casos siempre hubo una manifiesta voluntad de sujetarse a las condiciones, asumir las consecuencias y obedientemente cumplir. Es decir, se pidió una disculpa sentida, se asumió el regaño y se acató el castigo. Sí, también se recibieron apoyos y se tuvo aue pagar por ellos. 

Ahora, vamos a ver que pasa cuando el niño no obedece. Ya se pasó el momento de las advertencias y la autoridad ya levantó la mano. Grecia está a punto de recibir nalgadas y el mundo de ver qué va a pasar. Ciertamente, como cuando escarmientan a un hermano, el sistema familiar sufre en su conjunto, así el mundo va a padecer junto con Grecia, sea cual sea el resultado del referéndum.

El tiempo de Grecia, en cierta forma ya se acabó y en otra apenas va empezando. Nos toca aprender el significado de estos tiempos y ver las repercusiones. 

  

La primera economía de hispanoamérica

Es difícil que México capte la atención de diarios europeos como no sea para reportar alguna fechoría del crimen organizado, para informar de actos de corrupción o indolencia de la clase gobernante o de algún desastre natural. Además cuando dan cuenta de ello, generalmente es en notas de páginas internas y con pocas palabras. Por lo tanto, cuando hay una buena noticia que aparece en primera plana, aunque no se lleve las ocho columnas, es motivo de festejo.

El períodico español El País, hace mención de la nota del Fondo Monetario Internacional que reporta a México como la primera economía del sector de hispanoamérica, situandose un lugar por arriba de España. La reacción es curiosa, los españoles se sorprenden de quedar rezagados.  Sé lo que muchos pensarán, que si la crisis española, que si tampoco es novedad, que si no está en horno para bollos, que en realidad las cosas no están cuajando al nivel que se esperaba. Sí, sí, todo eso es cierto, pero también lo es que el FMI reporta a México en el lugar número trece en el ranking de economías mundiales, por encima de la madre patria y de Rusia. 

Es cierto que Brasil está en el lugar número ocho, y que nuestros socios comerciales, Canadá y Estados Unidos revelan mejores cifras, y que tal vez México no ha avanzado si no más bien, los demás han retrocedido en forma mas acelerada. Puede ser. Sin embargo, el hecho de que este país de gente buena sea mencionado por algo que no tiene que ver con escándalos, desaparcidos, crímenes o asuntos de terror, es una buena noticia. 

Hay que aprovechar estas oportunidades para cacarear el huevo, son tan escasas que es necesario dar cuenta de ellas, antes de que otra cosa pase, ¿no? Hay que celebrar antes de que el unitema sean los lamentables niveles de las campañas electorales, o de que nos demos cuenta que el tema de la educación pierde lugares, De que la seleccion de Estados Unidos nos ganó por dos goles a cero,  o de que el informe de la Asamblea Legislativa sobre la Linea 12 dice que todo, todo estuvo mal hecho pero no señala quién o quiénes lo hiciern tan mal.

Tal vez la reflexión sea esa, México, a pesar de la poca atención que se da a la  educación, de la corrupción cínica y rampante, de la impunidad y de todos los males que ya sabemos, es la primera economía de Hispanoamérica. La pregunta obligada es ¿en dónde estaríamos si no tuvieramos todos esos problemas? 

 

México en perspectiva

Lo fácil es, y siempre ha sido, echar las campanas al vuelo o dar aullidos de dolor en términos de la economía nacional. Ambas posturas son exageradas y falsas. En México, ni hay razones para repiqueteos ni la situación económica se va tan mal si nos comparamos con el exterior. Conste, me refiero únicamente a variables económicas, no a las guerras políticas, ni a la recuperación del Estado como garante de los derechos ciudadanos. Eso urge y hace falta. Sólo apuntó a números que tienen que ver con oferta y demanda gráfica das en los ejes de las x y de las y.
Vamos por partes, la paridad cambiaría de países con monedas emergentes se han devaluado y el derrumbe toma la forma en cifras mayores a los movimientos del peso mexicano. El desplome en Argentina llegó a los números trágicos de 33%, Sudáfrica va cerquita con 23%, Turquía 19%, Brasil 13%, India 10%, Perú y Chile 9%, Colombia y Rusia 9%, según las cifras de Joel. Martínez, columnista de
Reforma, quien opina que esta caída no ha tocado fondo. Es verdad, el derrumbe de estos tipos de cambio no sorprende, sus economías presentan cifras deficitarias en su cuenta corriente, es decir, comparan más de lo que venden. ¿Remedio? Bajar el precio de su moneda.
También tienen males estructurales en sus números, China enfrenta un enfriamiento en el entusiasmo internacional, ya no resultan tan atractivos, más bien lucen sumamente complicados. Las economías emergentes padecen de burbujas crediticias, modelos de crecimiento agotado, proteccionismo, crisis de precios y claro inestabilidad. En México, esos problemas no se ven, se ven otros. El déficit pronosticado por el Fondo. Monetario Internacional es de un dígito, 1.5% y en diciembre registramos un superávit en la balanza comercial.
La economía mexicana no tiene desequilibrios estructurales. El tipo de cambio no se precipitó al nivel de otras monedas, únicamente el 0.36 %, que no es poco pero si se compara con los demás, no sale mal librado. El aumento en los índices de inflación se debieron, básicamente, al incremento de obligaciones tributarias, con lo que puede presumirse que está bajo control.
La percepción es que México va saliendo bien librado del colapso de los demás países emergentes y lo está logrando con galanura. El riesgo país cerró en 113 puntos, mejor que Chile que tiene 122 y que Brasil con 193. Desde la perspectiva del exterior, México no luce nada mal, desde la interior, es otro cantar.
Aunque la incertidumbre y la inseguridad han impuesto costos de competitividad altos a los empresarios mexicanos, aunque los riesgos de poner negocios en ciertas zonas del país son elevados y eso puede lesionar la oferta de inversión mexicana. Aunque la suma de las circunstancias poco favorables en términos de seguridad nacional abonen a mayor fragilidad y menor competitividad, México, a la vista del entorno mundial sigue siendo muy apetitoso.
Me parece que hay cosas bien hechas que no hay porque dejar de ver. Ahora, hay que fortalecer el Estado de Derecho. Eso es lo que urge en un país cuya perspectiva es favorable en el concierto mundial. Sólo es cuestión de comparar.

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