Acapulco y una raqueta

Bajo el sol de Acapulco la bola de tenis brilla con mayor intensidad. Una semana al año, el puerto se vuelve le centro de los amantes de la raqueta y se convierte en la sede de uno de los torneos más divertidos de la serie ATP. Los fanáticos tienen la posibilidad de convivir con sus ídolos, de tomarse fotos e incluso de platicar. Así es este torneo.
Jugadores, jueces, organizadores, fanáticos, patrocinadores, comentaristas, proveedores y uno que otro villamelón caminan por los jardines del Hotel Princess, sonrientes, relajados, sin la prisas y los protocolos de otros torneos del circuito. A Acapulco se viene a ver buen tenis y a disfrutar de un paraíso.
El sol no falla, la playa se engalana con los destellos más dorados y el mar contribuye con un azul que quita el aliento de propios o extraños. Estoy muy feliz es la declaración constante de Murray, Dolgopolov, Bachdatis, Anderson, Cibulkova, McHale y demás participantes.
Los jugadores se sienten encantados por la calidez del público que lo mismo apoya a uno que a otro jugador, les fascina el color y el calor del ambiente, la comida, la música. ¡Esto es México! Lo pronuncian con sorpresa y entusiasmo. Algunos quisieran que este evento evolucionara y se convirtiera en un ATP1000. Sería una bomba, todo el circuito querría estar aquí. Estoy segura de que así sería.
Muchos extrañamos la cancha de arcilla, otros ven una ventaja para el torneo en el cambio de superficie. Lo cierto es que las raquetas, las bolas amarillas, las personalidades le dan a Acapulco ese toque al que estuvo tan acostumbrado. Para el puerto no le resulta ajeno ver a tanta estrella conviviendo con celebridades y gente hermosa en torno a una cancha de tenis. Ese es el estilo que le gusta y que debe repetirse con mayor frecuencia. Todos están divertidos y encantados de la vida. ¿Es o no es el paraíso terrenal? Estoy convencida de que los que se portan bien en esta vida despertarán en la otra con una raqueta listos para jugar con los ángeles en una cancha en Acapulco.
Los acapulqueños cumplen como anfitriones. Son de los mejores del mundo. Reciben al visitante con amabilidad y abren las puertas de su casa con gusto.
Acapulco vibra al son de una rítmica pelota de tenis que va de un lado al otro haciendo que la emoción que se aloja en el corazón de la gente estalle en un grito emocionado y en un aplauso de reconocimiento. Un aplauso por todo lo que le hermoso puerto da.
Acapulco y una raqueta. Es como tener un pedazo de cielo en la tierra. Pensé que lo sería nada más para mí, por la combinación de estos amores pasionales. Pero al ver tantas sonrisas me doy cuenta que lo es también para más de alguno.

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El lío de Messi

Debo confesar que el caso de Lio Messi despertó en mi una curiosidad morbosa. Según la fiscalía, el jugador estrella del equipo de futbol de Barcelona y su padre habrían creado una telaraña de sociedades cuyo fin era defraudar a la Hacienda de España . Los ingresos del jugador, señala la fiscal Raquel Amado, volaron a paraísos fiscales para evitar el pago de sus obligaciones tributarias, sin someterse a legislación alguna y con total opacidad y mala intención en los movimientos del dinero.
Al parecer a la señora Amado no le gustó la planeación fiscal de la súper estrella argentina, evidentemente que si la fiscal hizo cuentas pudo vislumbrar una cantidad con muchos ceros que no llegó a la oficina de recaudación española. El jugador obtuvo varios millones de euros de alrededor de veinte empresas y organizaciones que pagaron por el uso de su imagen durante el periodo investigado por la fiscal. La clave de la presunta trama de evasión tributaria, cuya planeación se le atribuye al padre del futbolista, es el contrato “simulado” por el que los derechos de Messi se cedían a empresas radicadas en paraísos fiscales como Belice, o con leyes fiscales benévolas como Uruguay, a cambio de una cantidad irrisoria, muy por debajo de los beneficios que, previsiblemente, iba a obtener el jugador. Es decir, le dieron la vuelta a los ingresos para pagar menos impuestos.
Según el periódico español El País, en enero de 2006, Messi cedió sus derechos por 38,040 euros a la compañía Sports Consultants; cuatro días después, esa empresa firmó con Adidas un acuerdo de nueve millones de euros por seis años. Esos ingresos, en opinión de la fiscalía, circularon por el extranjero sin que las autoridades españolas los detectaran y acabaron en el bolsillo de la familia Messi, sin pagar adecuadamente los impuestos.
Es claro que la imagen de Lio Messi y su explotación por seis años valen más que 38,040 euros para Adidas. Y, Adidas no es la ùnica marca que explota la imagen de Messi, también, todos hemos visto la imagen del argentino como modelo de la marca italiana Dolce&Gabanna, es evidente que varias empresas explotan la imagen del argentino. Sabemos que estos servicios se pagan caro.
Ahí empezó mi morbo por este caso. ¿Qué será peor para la fiscalía española? ¿Hacerse de la vista gorda con este carismático jugador o pasarlo por la silla de la justicia como a cualquier contribuyente?
No, no me refiero a tenerle un trato especial a Messi por ser un excelente jugador de futbol, o un mago con el balón. No, me refiero a algo más importante, sin menospreciar las habilidades del deportista, todo lo contrario, este hombre es una figura emblemática que genera una derrama económica con beneficios directos e indirectos y que, sin hacer muchos números, me parecen superiores a los que el jugador dejó de pagar por concepto de impuesto sobre la renta.
Me explico. Imaginen que arrestan a Lío Messi por evasión fiscal. ¿Qué pasaría con la taquilla del Barça? ¿Cuántos turistas nacionales y extranjeros, cuyo único interés es ver jugar a Messi, dejarían de visitar la ciudad Condal? ¿Cuántas habitaciones se dejarían de reservar en los hoteles hostales y albergues de Barcelona? ¿Qué cantidad de comidas ya no se servirían en restaurantes, y de copas ya no se venderían en los bares? Muchas, sin duda. Estoy segura de que el incremento en ejemplares de prensa amarilla no llenarían el hueco que dejaría en los bolsillos de los negocios que se alimentan directa o indirectamente de la pasión que genera Messi.
¡Vaya lío el de Lio! Por si las moscas el futbolista ya presentó una declaración complementaria ya pago diez millones de euros. Tal vez así, el argentino y muchos más podrán dormir tranquilos. Desgraciadamente, con todo unen pago millonario, el proceso judicial sigue adelante. Lo chistoso es que la juez que conoce del caso no citó al jugador a presentarse en la siguiente audiencia. ¿Adivinen por qué? Claro, ese día Messi tendría que estar en la cancha, en alguno de los partidos de las multiples copas que se juegan ennEuropa. Por eso, me causa morbo el lío de Messi. Ya veremos como se resuelve.

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