Empezar ganando tiempo

El tiempo es un concepto extraño, se pierde con facilidad y raras veces se le gana. No sé si en realidad se le puede ganar, pero cuando vuelas del este al oeste, vas contra corriente —por decirlo de algún modo y si se le ve como un flujo continuo de segundos y minutos—. Así que, en el caso de ir de Asia a Europa y de Europa a América, el reloj echa las manecillas para atrás y le ganas la carrera. Sales después de la hora de llegada.

Así que, este año lo empecé como Phileas Fogg y regresé a casa el mismo día, después de un viaje de casi 24 horas, lo cual me dice que eso de echarle carreritas a Cronos te deja exhausto y confundido. Ahora, estoy cansada, tengo sueño y no me puedo dormir. Le dicen jet-lag pero creo que competir con el tiempo tiene sus estragos.

Claro, también tiene sus ventajas. Recuperar el tiempo es una satisfacción, es guardar los minutos en el bolsillo para usarlos al llegar al destino. Es dejarse acariciar por el reloj y consentirse por el calendario.

Empezar el año recuperando el tiempo parece una buena idea. La pregunta es ¿qué haremos con esas horas que tenemos oportunidad de volver a vivir?

Mientras descansábamos

Muchas cosas pasaron mientras descansábamos. Algunos fueron casos fortuitos como el accidente que sufrió el multicampeón de Fórmula Uno, Michael Schumaher, o el que sufrió la canciller Ángela Maekel. Ambos se toparon con el infortunio de frente mientras estaban esquiando; disfrutando de sus vacaciones invernales, se cayeron. A Schumaher la caída le repercutió en consecuencias fuertes. Sigue en un coma inducido. Maerkel se rompió la cadera pero está en funciones.
Otras de las cosas que pasaron fueron las reformas que, según nos informan, darán andamiaje al país. Claro que otros opinan que lo que se logró no es ni sano ni conveniente. Lo cierto es que en términos de impuestos la mismísima Secretaria de Hacienda y Crédito Público —cuyo titular impulsó con ahínco las modificaciones— ya está otorgando prorrogas para la implantación de sus fabulosas ideas. Así pasa, ni todo lo que se propusieron se logró, ni los grandes cambios se ven muy cerca en el horizonte. Ni la reforma electoral, ni la energética, ni ninguna están completas. Faltan las leyes secundarias, ya nos dijeron el qué, falta que nos digan el cómo.
Eso sí, mientras estábamos de vacaciones, los congresos estatales se apuraron para dar su visto bueno y lograr las modificaciones constitucionales en el ramo energético y de rendición de cuentas. Tan entretenidos estábamos que ni escuchamos los gritos de protesta en contra de las apresuradas decisiones de los legisladores. La minuta electoral sigue muy empantanada.
Mientras descansábamos se publicó la lista de contribuyentes incumplidos. El SAT ya dejó claro quienes no pagaron en tiempo y forma, lo que no nos informó fue los nombres de quienes fueron los beneficiarios de condonaciones que los contribuyentes, es decir, los mexicanos de a pie vamos a pagar.
El Secretario de Relaciones Exteriores instruyó a embajadores, cónsules, embajadores eméritos y a algunos ex titulares del ramo que presuman los logros de las reformas, aunque esos logros todavía no se hayan dado. Aquí lo importante es dejar en claro que México está listo para recibir inversión.
Las olas de frío causaron estragos en el norte del país y continente. Se padecen y se disfrutan las bajas temperaturas, unos gozaron de la nieve otros tiritaron por el frío. A Durango lo afectó el frío y el nuevo derrumbe que impidió el paso de vehículos en la autopista Durango-Mazatlán. Chicago tiene diez metros de nieve y los juegos de postemporada de futbol americano se complementan con la nieve en sus campos.
En España, mientras la gente se dedicaba a celebrar las fiestas, a la Infanta, Cristina de Borbón, se le vino el mundo encima al no poderse evadir de uno de los escándalos de corrupción que más le han costado a la corona española. El instructor del caso Noos, el juez José Castro, imputó a la hija menor del rey Juan Carlos los delitos de defraudación fiscal y lavado de dinero y tendrá que declarar por los mismos en los primeros días de marzo. La monarquía vive uno de los momentos más impopulares de su historia. No hay porque echarle toda la culpa a Iñaki Urdangarín, el propio rey se ha encargado de quemar en infiernillos su reputación y el buen nombre que ganó en la época de la transición. A su vejez, viruelas. Sus exhibiciones de amores prohibidos, los gastos excesivos, los viajes exóticos, las cacerías polémicas, han hecho que el pueblo español se cuestione las razones para seguir manteniendo este tipo de vidas mientras muchos de ellos están perdiendo casa, vestido y sustento.
Los Legionarios de Cristo se juegan el futuro de su orden religiosa en un proceso en el que se piensa en lavar y renovar a la institución. Sus detractores opinan que antes que nada se deben de investigar y castigar debidamente los delitos acuñados ahí, mientras que la gente que está a favor ve con optimismo el inicio del proceso.
Hay dos temas sumamente relevantes que sucedieron mientras vacacionábamos. El primero es la legalización del consumo de marihuana en Uruguay, país que ha sido criticado por la ONU y por Estados Unidos, como si las Naciones Unidas y el gobierno federal estadounidense no supieran que en Colorado ya se autorizó el consumo recreativo de la hierba. La hipocresía a tope. Se señala a los que hacen lo mismo que ellos. Uruguay está mal por no ser un estado confederado de la bandera de las barras y las estrellas. Aquí seguimos en una guerra en la que nosotros ponemos los muertos y allá se divierten fumando Mota.
El otro tema es que el gobierno texano se negó a revisar el caso del mexicano Edgar Tamayo Arias, condenado a muerte y quien supuestamente asesinó a un policía. El gobierno del estado de Texas dice que no importa cual sea tu origen, la pena es igual si cometiste un crimen abominable. De acuerdo, sin embargo los derechos migratiorios de Edgar fueron violados. Para variar no se avisó al consulado y el proceso se llevó a cabo sin qué Tamayo tuviera asistencia consular. Eso, además de que la declaración que lo llevará a la inyección letal dice que Edgar disparó y mató al policía captor cuando ya se encontraba esposado. Grave que Texas desconozca los tratados firmados por el gobierno a cuya federación pertenece.
Sí, sin duda pasaron muchas cosas mientras descansábamos. Ahora hay que poner manos a la obra.

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Se agota enero

Está a punto de terminar el primer mes del año. Enero se ha pasado como ráfaga. Inició a tambor batiente, con la esperanza puesta en una recuperación económica mundial después del susto del abismo fiscal, con el ánimo de que la zona euro resista los embates, con las novedades que trae un cambio de gobierno para México.
La realidad se adelanta, se hace presente y nos desinfla el globo de cantoya. En el tablero los focos de alerta comienzan a encenderse nuevamente. A pesar de la parafernalia mediática el embrujo inicial se esfuma y la materialidad rasga el telón con furia para aparecer en escena.
Mientras los presidentes salen de viaje, se reúnen en cumbres importantes y practican el turismo político, una discoteca se quema en Brasil, cobrando vidas por los actos imprudentes de sus dueños. No solamente por estallar cuetes en el recinto, –me pregunto en que estarían pensando, me respondo que es claro que no pensaban– sino porque los accesos de emergencia estaban bloqueados. Recuerdo la tragedia del Lobombo. En Malí se lucha por recuperar Gaos y Tumbuctú. En Egipto las cosas empeoran, los ciudadanos hartos de la situación desafían el toque de queda.
La hermosa sinfonía con la que comenzamos el año empieza a desafinar. En México algunos pueblos, enfadados por la impunidad, desafían a la autoridad y toman la justicia por su cuenta. Instalan retenes a las entradas de los pueblos y al son de ¡No pasaras!, obligan a propios y extraños a pasar revista e inspección, con la firme protesta y empeño de ser ellos quienes se garanticen la seguridad que el municipio no les ha dado. Las autoridades se preguntan por qué hay retenes.
Sí, aún no acaba enero ya las cosas se complican. La nota roja se abre paso a las primeras planas. El grupo de vallenato Kombo Kolombia desaparece un viernes y el lunes es encontrado. Sus integrantes fueron fusilados. Balazos. Pecho. Cabeza. Abdomen. Trece cadáveres. La respuesta de la autoridad, en voz de Jorge Domene, vocero de la autoridad estatal de Nuevo León es: “No se puede dar el móvil ( del crimen) que fue lo que condujo a la privación de la libertad y a su ejecución. Todo indica que fue una acción directa en contra del grupo.” Ay, ¿en serio?, no me diga, ¿usted cree? Luego por qué hay retenes. La autoridad no da respuestas. Esas no son respuestas.
La sangre de enero empieza a teñir el sexenio de Peña. La gente está impaciente. Se agotan los pretextos. Echarle la culpa al anterior no representa ninguna solución. Sospecho que Calderón pronto dejará de pagar los platos rotos. En la cumbre de presidentes de América Latina y del Caribe se rindió homenaje al expresidente. Aquí se le responsabiliza por los estragos de su guerra. ¿Y luego? Él ya está en Harvard.
El presidente de México viaja de Chile a Uruguay en compañía de José Mújica en el avión presidencial mexicano, el mandatario uruguayo no cuenta con transporte aéreo oficial. En el país truenan los engranes y Enrique Peña manifiesta querer ser parte de las soluciones de los problemas del mundo entero. Habla de las cifras macroeconómicas del país, dice que son extraordinarias. No miente. No miente si nos comparamos con las variables de Europa y Estados Unidos. No es poca cosa, pero en varios estados de la república la gente tiene hambre.
En México hay pobreza alimentaria y casi todos los partidos rebasaron los topes de campaña. ¿De qué me sirvió ver la cara de los candidatos plasmada en carteles que siempre fueron toneladas de basura? Luego por qué hay retenes.
Está a punto de acabar el primer mes del año y con él se agota la novedad del recién llegado, se consume la paciencia de la gente y empiezan a urgir las respuestas. La parafernalia de estado ya no es suficiente. Por eso hay retenes civiles. Es apremiante que las soluciones lleguen y la gente recupere la confianza. Es preciso que las autoridades comprendan que hoy las personas están cansadas pero, a diferencia de otras épocas, hoy están dispuestas a dar solución a sus problemas. Así sea con su propia mano. Eso es el problema. Merece la pena que se le de atención pronta y efectiva a este enfado generalizado del pueblo con sus autoridades. Las luces de alerta del tablero están encendidas.
Se agota enero, y con el primer mes del año, se agotan muchas cosas más.

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