Luxemburgo se pinta del color del arco iris

Aquello que antes era impensable, hoy está sucediendo. Lo que antes era motivo de escándalo, ahora se convierte en fiesta. Sin duda, soplan vientos de cambio. Xavier Bettel, primer ministro de Luxemburgo y Gauthier Destanay, un arquitecto de origen belga, contrajeron matrimonio el pasado viernes quince de mayo. Se comprometieron después que las leyes de su país aprobaron las leyes que permiten los matrimonios entre personas del mismo sexo y contrajeron nupcias en el edificio de la Alcaldía del Gran Ducado.

En un ambiente majestuoso, de arquitectura de la época Alta de la Edad Media, el Primer Ministro en funciones, salió al balcón, al lado de su esposo, una vez concluída la ceremonia y saludaron a los presentes que fueron a celebrar la unión. La bandera multicolor, tan usada en manifestaciones de reivindicación, en marchas a favor de la tolerancia y del orgullo gay, ondeaban con gran felicidad, como traduciendo el grito de ¡qué vivan los novios! 

La muchedumbre aplaudía a los que salieron al balcón de la alcaldía y les pedían que se dieran un beso. Igual que lo hicieron con el Príncipe Carlos de Inglaterra y con Diana Spencer, o como lo solicitaron en la boda de Felipe y Letizia, pero la diferencia  es que estos nuevos esposos se mostraron tímidos y simplemente sonríeron para que los medios pudieran captar la imagen y los morbosos se quedaran con las ganas.

En el pasado, una unión así hubiera sido impensable. ¿Cuántos reyes, reinas y políticos de antes miraran con envidia a esta pareja? ¿Cuántos los juzgarán y pedirán las sales o se pondrán chiquiadoras para salir de la indignación? ¿Cuántos los rechazarán abiertamente y cuántos otros los criticarán por lo bajo? ¿Cuántos serían capaces de mostrar abiertamente su odio?

Yo no.

Veo a esta pareja de esposos como he visto a muchos recién casados. Con la ilusión que da encontrarse en los días de luna de miel, con la novedad de haber firmado un compromiso de vida en común, con esa sonrisa que no les cabe en la cara y esa vibración que expiden los que están realizando su amor.

Me gusta ver esa timidez que tal vez sea prudencia. Con mucho arrojo se convierten en la primera pareja gay que se compone por un mandatario en funciones. Se ponen frente a la plaza del pueblo y con una sonrisa sincera dicen: no quiero esconderme, quiero vivir en paz. Sin provocaciones recuerdan las palabras de San Agustín: Ama y haz lo que quieras. 

Luxemburgo se pinta del color del arco iris, con ese signo de esperanza que vino de lo alto para animar a Noé, como la promesa de que en ve de destrucción habría vida. Por eso, no seré yo la que lance ninguna piedra. Si los tiempos han de cambiar, que sea par que reine la paz.

  

Mesas de regalos

Hace años las mesas de regalos no existían. Surgieron como una estrategia comercial de los grandes almacenes que descubrieron un buen nicho de mercado que une dos características: evita recibir regalos no deseados y ayuda a los asistentes a un evento a regalar algo esperado por los novios. Esta idea evita regalos no deseados, o la acumulación de obsequios en el armario a la espera de ser reciclados.
Fueron las bodas las que dieron origen a las mesas de regalos, ahora ya hay mesa de regalos para XV años, Baby Shower, bautizos, despedidas de soltera y todo eso. Todos los grandes almacenes de México ofrecen este sistema. En términos generales, la mesa de regalos de una pareja que se va a casar funciona de la siguiente manera: la pareja elige, de acuerdo a su gusto, lo que desearían recibir. No entraré, no hoy por lo menos, a los procesos de negociación que los futuros esposos tienen que hacer para integrar esta lista. Muchas veces las parejas no superan esta etapa de pleitos y cada uno regresa solo a su casa.
No. Hoy quiero hablar de lo que las mesas de regalos de una pareja que se va a casar refleja a partir de su selección, ya que ėsta contiene un cúmulo de información importante. En primer lugar, al ver la lista de los artículos elegidos sabemos si son bohemios, serios, minimalistas, rococós. Nos adherimos o rechazamos su buen o mal gusto para decorar su nido de recién casados. Sabemos si les gusta la cocina por los utensilios, si serán fiesteros, si fuman o no y miles de cosas más.
Pero más allá de eso, se ve el tipo de personas que son y el tipo de pareja que serán. En la selección de regalos se nota si los novios son voraces o prudentes, si te ven como un invitado o como un patrocinador de su evento. Se revelan las intenciones de la pareja, quieren invitarte a compartir el momento de gran felicidad o quieren a alguien que les ayude a amueblar su casa.
Antes, la gente invitaba a su boda a las personas con las que se quería estar en el momento crucial de unir dos vidas. En muchos casos sigue siendo así, pero en otros, parece que, más que una invitación, estás recibiendo el boleto para una coperacha o la boleta de pago de una hipoteca.
Nada menos, en esta semana leí la lista de regalos de una pareja de famosos cuyos precios oscilaban entre los dieciocho mil y los veinticinco mil pesos, poco más de mil quinientos euros. ¿Qué no les alcanzó con lo que ganan ella haciendo telenovelas y él siendo hijo de un político de grandes ligas? Pareciera que estaban cobrando derecho de piso a cada invitado, eso sin mencionar las estrictas reglas de seguridad que los hicieron padecer. Prohibiciones y torturas. Vigilantes de empresas de seguridad privada y guardias estatales. ¿Habrán hecho un pago especial para gozar del privilegio de ser cuidados por la vigilancia del estado? Lo dudo.Ya sabemos que tipo de gente son los nuevos esposos, ¿o, no?
Pero no únicamente los famosos hacen evidente su falta de educación y mal gusto. Escuché a una novia decir que era maravilloso ir de compras con dinero ajeno y que no sabía si invitar a fulano o a mengano, a pesar de ser familia cercana, porque a lo mejor ni regalo le daban. Otra sentó a los invitados por el monto del obsequio que compraron en la mesa de regalos. También conocí una pareja que decidió no poner regalos de más de doscientos pesos, quince euros, en su mesa. Evitaron someter a sus invitados a la tortura del regalo excesivamente caro, dado por compromiso.
Están los millonarios que en lugar de mesa de regalos prefieren que sus invitados donen a proyectos de caridad. Me parece que eso es igual al regalo de mil euros. En todo caso, mejor invitar y aclarar que el mejor obsequio es la presencia del invitado, ¿no creen?
Hay peores casos, los que de plano se saltan la mesa de regalos y piden dinero. Eso revela datos del nuevo matrimonio.
Sea como sea, sea qué te inviten para compartir, o para cualquier otro motivo oculto, es fácil revelar el secreto. Basta echarle un ojo a la mesa de regalos.

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