Seis años y seguimos escribiendo

Me toma por sorpresa, parece que no ha pasado tanto tiempo y ya llevamos seis años de unirnos a través de estas ventanas. Escribir, lanzar palabras al aire con la esperanza de que alguien las alcance a ver, que alguien reciba el mensaje y de alguna forma dé señales de haber leído. El proyecto parecía descabellado. Lo era y lo sigue siendo. No obstante, las ideas que no nos hacen reír, los planes que nos parece que serán difíciles de concretar, cuando rinden frutos, nos siguen sorprendiendo.

¿Cómo es posible? Estas ventanas se abren en México, España, Estados Unidos, Rusia, Austria, Japón, Australia, Inglaterra, Escocia, Israel, Palestina, Argentina, Perú, Uruguay, India, Finlandia, Francia, Portugal, Italia, Guatemala, Canadá, Bangladesh. Nunca lo imaginé. Este blog sigue cosechando lectores. Se asoman a esta ventana y se quedan a seguir leyendo.

Gracias.

Gracias a todos los que a lo largo de seis años me han acompañado. A los primeros y a los recién llegados, a los que se asoman a diario, a los que lo hacen de vez en cuando, a los jóvenes y a los que guardan la juventud en el espíritu, a los que han pasado por las aulas en que he impartido clase, a los que me conocen en forma física y a los que se han vuelto cómplices en forma virtual, a todos ustedes que me leen vaya todo mi agradecimiento sincero y profundo.

Son seis, vayamos juntos por más letras y renglones, por más motivos que nos lleven a reunirnos en ese punto mágico que se llama lectura.

Gracias, siempre.

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¿Por que un blog? Reto Wordpress: Tres días de frases favoritas ( Día 3)

“Necesitmos cuentos, historias que germinen en la memoria profunda, un lugar para nacer y renacer”

Manuel Rivas

En el último día del reto planteado por Patricia Álvarez y para tomar el toro por los cuernos, la pregunta viene a mano, ¿por qué escribir un blog? Para muchos críticos modernos, un blog es el elemento imprescidible que la tecnología le ofrece a un escritor para ponerse en contacto con sus lectores, sin embargo, para el ala conservadora, un blog es un espacio poco serio. Entre esos dos extremos se mueve el péndulo de elección para quien hace de las letras su materia prima. 

Creo que todo es una cuestión de gustos y no de seriedades. Javier Marías, por ejemplo, sigue aferrado a su máquina de escribir y no cambia por nada del mundo la emoción de pasar la hoja en blanco por el rodillo ni la armonía que le produce el sonido de las teclas. Gabriel García Márquez abrazó con gran entusiasmo el uso de la computadora y aprovechó las ventajas de los procesadores de texto. Muñoz Molina tiene un blog  como también lo tiene gente que escribe con faltas de ortografía. 

Los que elevan el dedo para señalar y criticar a los escritores que tienen un blog dicen que a este medio le falta el rigor editorial. Tendrán razón. Los que apoyan la publicación de un blog abogan por la eliminación de intermediarios entre el que escribe y el que lee. También los asiste la razón. 

Creo que los escritores somos seres peculiares que sueñan. A la mayoría nos gusta dar a conocer esos sueños    —los que los guardan en un cajón son escritores de clóset— y cada quien elige la forma de ponerlos a disposición de sus lectores. Nabocov defendió la expresión de ideas, decia que el principio de la Literatura se encontraba en esas manifestaciones primitivas que hablan de justicia, miedo, peligro, abandono, es decir, que se refieren a las emociones que tiene el Hombre. Un texto en crudo es materia prima.

Escribir un blog nos adentra en esos caminos misteriosos, como los del bosque en un cuento infantil, y nos lleva a compartir aventuras, anhelos, opiniones que tal vez encuentren un reflejo que se encienda en la mente de alguien más. En un blog encontramos la ocasión para concordar o estar en desacuerdo con alguien que puede estar a pocos metros de distancia, en otro país o en otro continente. Es la oportunidad de unir ideas y es una  propuesta honesta que se lanza al espacio inenternáutico como quien avienta  una botella al océano esperando que alguien pueda leer el mensaje que lleva dentro. 

Jorge Ibargüengoitia dijo que en su mente se alojaban tantas historias que lamentaba que el cauce de salida fuera tan pequeño ya que no podría liberarlas todas, efectivamente, no le alcanzó el tiempo. Hoy, un blog permite desatrapar las ideas que se contienen entre las paredes craneales y dejarlas ver la luz. Sí, de todas formas los criticos conservadores tienen razón, están en su derecho de cuestionar la seridedad de un blog. El propio Don Jorge se reía de los escritores que se lo tomaban todo tan en serio. A veces escribir es un humilde divertimento. 

Creo que mi blog es ese espacio que se cuelga de la riata del péndulo y oscila feliz, sintiendo cosquillas por el vértigo del movimiento. Es esa sensación infantil de subirse al columpio e impulsarse para ver si, en una de esas, se llega a tocar el cielo.  Es el gusto de compartir con mis lectores lo que estoy pensando, a veces con claridad, otras obnubilada por la pasión y siempre con el gusto de escribir. Al igual que Manuel Rivas, creo que el mundo necesita historias que germinen en la memoria profunda que rebroten en nuestro corazón, por eso escribo un blog.

Gracias a Patricia por el reto. 
  

Tres años

La idea de comenzar a escribir un blog me sonaba descabellada y era, al mismo tiempo, una gran ilusión. Para quien escribe, un anhelo es encontrar lectores, es buscar gente que acepte la provocación de empezar a leer.  Este espacio nació con la esperanza de tender lineas que lograran atrapar el interés de la gente, fue como empezar a correr con una red que busca enganchar la atención de las personas y luego aspirar a su fidelidad.

Con valor y también con temor, se abrieron estas ventanas con la invitación de que quien quisiera, pasara a ver lo que estoy pensando. La incertidumbre se afincaba, la duda era si habría alguien que se interesaría, si no sería una péridida de tiempo, si escribir un blog era serio y el temblor casi detiene la mano. El valor se apuntalaba en el enorme gusto que siento al escribir, en la sensación de libertad que me da elegir palabras y en la emoción de dar click al botón de publicar.

Las formas tradicionales de hacer las cosas encuentran en los avances tecnológicos nuevos modos de expresión. Un poco de curiosidad, un ¿y por qué no?, el gusto por la aventura, el cálculo del riesgo, la exaltación que causa entrar a terrenos desconocidos, la conmoción de enfrentar un misterio, todo se mezcló en una caja mágica y parece que fue ayer que ganó la inquietud de experimentar. Como en el cuento de las habichuelas mágicas, se sembró una semilla y brotó un tallo sorprendentemente fuerte que ha crecido constantemente.

Después de tres años hay más de mil personas suscritas al blog, hay lectores de varias partes del mundo: España, Estados Unidos, Japón, Francia, Nueva Zelanda, Uruguay, Inglaterra, Guatemala, Canadá, Australia, Bélgica, Argentina, Israel, Italia, Dinamarca, Puerto Rico, Chile y un gran número de mexicanos. Con mucho gusto y agradecimiento, encuentro que los lectores sí aceptaron la invitación. Les gusta leer las opiniones políticas, las crónicas de viaje, las reflexiones del Camino de Santiago, las críticas de libros, películas, los temas de alta dirección, pero los más visitados han sido las narraciones en las que la fantasía tiene rienda suelta. Nos hemos ido conociendo y hemos ido fortaleciendo el lazo de comunicación  que tiende un escritor con quien lo lee.

Pierdes el tiempo, me decía un gnomo fastidioso que a veces se alberga en la mente. Pierdes el tiempo, me dijeron algunos rigoristas que ven en la publicación de un blog algo menor. Pierdes el tiempo, opinaron los tradicionalistas que no ven en la tecnología una opción verdadera. Por suerte, ni el miedo, no los gnomos, ni los rigoristas tienen la voz tan fuerte. Aquí la voz cantante la tuvieron quienes pasaron a asomarse desde el primer día y lo han seguido haciendo durante tres años. Gracias a todos ustedes, que siguen ahí, el blog florece y da frutos. De esta simiente brotaron las colaboraciones para periodicos y revistas que se fijaron en este espacio y me abrieron las puertas de la oportunidad.

Festejar es dar las gracias a todos y cada uno de ustedes que siguen ahí. A los que tienen tiempo acompañandome y a los recién llegados, muchas gracias. Gracias por todo y por tanto. Después de tres años, el temblor y la ilusión siguen intactos. En ocasiones sigo sintiendo ese miedo, la constante es el gusto de unir palabras en las que tú y yo nos encontramos. Con un enorme regocijo y con el mayor de los agradecimientos festejo con ustedes este tercer aniversario.

  

 

Dos años

Imagino que los que encierran un mensaje en una botella y la lanzan al mar sienten la misma incertidumbre que yo sentí hace dos años al iniciar este blog. Igual que ellos trazaron rasgos sobre la hoja en blanco, me enfrenté al teclado y empecé a elegir palabras con la ilusión de que alguien, algún día leyera lo que yo escribía.
Con la misma emoción del que con gran impulso avienta la botella y ve cómo recorre la trayectoria que la ha de llevar al mar, con esa exaltación con la que se le contempla al hundirse en el mar para dejarse llevar por las corrientes que la entreguen a un lector, así, hace dos años con gran esperanza di click en el cuadro Publicar y susurré una bendición.
Los caminos de un blog son misteriosos. Antes de iniciar me pregunté si no sería absurdo, si no sería lanzar letras al aire en donde se disolverían sin llegar jamás a un destinatario concreto que quisiera recorrer los renglones que narran la cotidianidad de una mexicana a la que le gusta contar. Digo que los caminos de un blog son misteriosos porque si hace dos años alguien me hubiera preguntado por el derrotero de este espacio, ni en mi mejor sueño hubiera imaginado tanto.
A todos los que se asoman a ver lo que estoy pensando, muchas gracias. A los que me han acompañado a lo largo de dos años, a los que recién se han unido, a mis amigos, a mis alumnos, a mi familia, a los que conozco físicamente, a los que se hacen presentes de forma virtual, a los mexicanos, españoles, estadounidenses, franceses, canadienses, holandeses, ingleses, sudafricanos, australianos, panameños, brasileños, uruguayos, argentinos, chilenos, neozelandeses, japoneses y a aquellos que se han asomado desde cualquier parte del mundo, gracias.
Así como un romántico lanza un mensaje en una botella y lo ve partir, así hace dos años lancé mi primer mensaje y hoy tantos y tantos me han hecho favor de tomar esa botella, descorcharla y leer.
Gracias porque en estos años han hecho un sueño realidad.

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Mi iPad y yo

El iPad, este artilugio que tiene pocos años de vida, ha sido responsable de grandes cambios en la cotidianidad de las personas. En la mía desde luego, cambió hábitos y costumbres arraigados por años. También me ha creado nuevos. La quiero mucho.
Ahora hago las cosas de forma diferente y en muchos casos, se ha convertido en mi compañera inseparable. Es buena amiga. Al despertar y abrir los ojos, siento una gran necesidad de tenerla entre las manos. Así me entero del estado del tiempo y por lo tanto puedo pensar en lo que me voy a poner; me actualiza las citas y me dice dónde serán y cómo llegar, me organiza el día. Leo los encabezados de los periódicos que me interesan —lo siento, mi periódico favorito sigue siendo de papel, igual que mis libros—, en México y en el mundo. Así, se lo que sucede en París, Madrid, Berlín, Washington, Buenos Aires, Montevideo, contado por los locales. Me gusta enterarme de las cosas del diario que le llaman la atención a gente como yo pero que vive lejos. También leo todo tipo de revistas. Al finalizar el día me permite hacer un resumen y evaluación.
Escribo mi blog desde mi iPad, y aunque el speller me juega malas pasadas y me quita acentos y me pone letras, a veces me advierte de errores garrafales que escribí.
Juego con ella, tomo notas en ella, no pesa mucho, repito es una buena compañía. Hoy tengo un iPad Air, también tuve el primer modelo, las dos me encantan. Está conmigo para el ocio y para el trabajo.
Debo confesar que soy celosa con mi iPad, no la presto. Es mía y de nadie más. A veces, en ocasiones extraordinarias y después del protocolo necesario y de haber destrabado ciertas negociaciones, se la presto a Danny que es la única perseverante que logra solventar todos mis obstáculos.
El iPad… esta maravilla de la tecnología moderna ha vendido más de 170 millones de unidades desde que salió a la venta sólo algunos años atrás. Su éxito, que comprendo desde el alma, es contundente: El iPad y la tablet ocupan el segundo lugar en adopción de aparatos tecnológicos, el smartphone en primer lugar. Sin embargo, los primeros tiene una tasa de adopción aún más rápida que el smartphone en la misma etapa de su ciclo inicial. Según un estudio realizado por Pew Research Center, casi la mitad de todos los adultos estadounidenses con edad comprendida entre 33-44 años, tienen uno.
Muchos ven al iPad como un aparato apocalíptico que llevará a la industria impresa—revistas, libros, periódicos, a la destrucción—, yo no. Es verdad que hoy es más fácil para los que escribimos llegar a nuestro público meta, y que en muchas ocasiones ya no se necesita recurrir a un intermediario para que nos publiquen. Sin embargo, lo que sí creo es que el mundo impreso se va a sofisticar más, va a ser de mayor calidad y mucho más riguroso. Hasta eso es un punto más a favor de mi iPad. No va a destruir una industria, la va a mejorar.
Eso sí, a pesar de que amo a mi iPad, hay lugares a dónde no puede entrar. No va conmigo al baño, no puede pasar al comedor, se queda guardada si va en el coche y definitivamente se queda a un lado frente a una llamada por teléfono.
La quiero mucho, es buena y obediente, pero no sustituirá abrazos, besos, apapachos físicos, porque los virtuales no saben igual. El iPad, en términos de años de vida es una niña, aún nos falta mucho por ver de ella. Si así fue en sus primeros años, imaginen lo que queda por venir.

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2013 en conclusión

El 31 de diciembre es una buena fecha para hacer un resumen y llegar a ciertas conclusiones. Reflexionar sobre el lugar en el que nos encontramos hoy y compararlo con el del año pasado. ¿Estoy igual, voy para atrás o logré caminar hacia adelante? No se puede generalizar, hay que hacer un análisis pormenorizado para llegar a una conclusión que abarque todos los aspectos.
Decir que 2013 fue un año difícil suena a lugar común pero es cierto, este año fue duro. Urbi et orbi se escuchan las quejas de la situación económica, de la desaceleración, de la lenta recuperación y de la nula generación de fuentes de empleo. Este año que termina empezó con grandes expectativas que se fueron apagando poco a poco. Para la mayoría de las personas, el primer semestre fue mejor que el segundo, hubo mayor actividad que fue decreciendo hasta llegar a niveles de inactividad en muchos sectores. Incluso hubo negocios tuvieron que bajar la cortina porque no aguantaron más. Muchas empresas vendieron menos que el año pasado y los profesionistas facturaron cantidades mucho menores que en el 2012. ¡Ah! Eso sí. Las cifras de corrupción se incrementaron., también el precio de la gasolina, energía eléctrica y de otros servicios. Aumentarán los impuestos, el poder adquisitivo, quién sabe.
Sin embargo, hay que reconocer que a pesar de todo, 2013 no cerró tan mal como se esperaba. A pesar de las dificultades, hay esperanza de que las cosas en el 2014 mejorarán sensiblemente. En México se recompone el escenario por una simple razón, el gasto corriente se liberará y esa sola consideración basta para generar una mayor actividad económica que la que hubo este año en que el gasto estuvo muy restringido. A final 2013 terminó menos mal de lo que se pronosticaba y eso son buenas noticias.
2013 pasa a la historia como un año de acontecimientos inéditos, un Papa renuncia por su propia voluntad, hay. Pontífice latinoamericano y más importante, jesuita. En el Vaticano se cambia la sede de oro por una de madera, el apartamento lujoso se cambia por un sencillo hostal y se habla de cambios profundos. Muere Mandela y Obama pierde popularidad, parece que la hermosa sonrisa y el signo del color de la piel no le bastaron para concretar las reformas de gran calado que Estados Unidos requiere. En cambio, el Congreso mexicano aprueba reformas constitucionales que modificaran la vida de la Nación. Habrá inversión extranjera en el renglón de hidrocarburos, y Enrique Peña se faja al no escuchar los gritos de ¡Auxilio, Socorro, nos roban el petróleo!,,pero,las guardias civiles y otros pendientes siguen reclamando su atención,pero ahí se le ve sumamente distraído.
Sí, este año que concluye fue uno de muchos contrastes.En lo personal el primer semestre fue estupendo, tan bueno fue que me permitió cosechar y estar preparada para el semestre de vacas flacas. Además este año estuvo lleno de satisfacciones personales: me vestí de toga y birrete, obtuve mi grado de doctor. Crucé un umbral al mismo tiempo que dos de mis amigos. Me regalaron una máquina de escribir mecánica. Publiqué un libro y gané algunos premios. Leí, leí y leí. Sigo leyendo. Nuevamente recorrí el Camino de Santiago. La palabra serenidad tomó sentido. Acompañé a Dany en su graduación de primaria y a Andrea a Madrid a presentar su primer libro. Supe lo que es sentirse la mamá más orgullosa de la tierra. Viví momentos de angustia en Acapulco y me enteré de que la desgracia sí hace distinciones. Perdí un vuelo muy importante pero gané la experiencia de saber de que estamos hechos los seres humanos ante la desgracia, supe lo que es la lealtad a toda prueba en las acciones de Reyna, la solidaridad de la familia y de los amigos que sin estar en el puerto se hicieron presentes para ofrecer ayuda. Un amigo deshizo sus planes para caminar conmigo y estar a mi lado en uno de los momentos más alegres de mi vida. Carlos entró al quirófano y me enseñó lo que es la fortaleza física y la voluntad de estar bien como un acto de amor a los suyos. Compartí con mis hermanos de alma las risas y las preocupaciones que nos trajo este año, confirmé que los lazos del amor superan a los de la sangre. Jugué tenis. Hubo gente que plasmó con letras doradas su nombre en mi lista, hubo otros que se dieron de baja por sus acciones. Aprendí que para estar cerca de alguien se requiere de la voluntad de ambos. Comprendí que la vida se trata de dar y recibir. Tuve la suerte de viajar, lejos y cerca. Me llené de colores, sabores y aromas ajenos y propios. Desayuné, varias veces, crepas de frutos rojos con mi mamá. Disfruté muchas tazas de café. Bebí champaña. Conté bendiciones y cuando se me olvidó hacerlo, Carlos me tomó de la mano y me recordó cómo hacerlo.
En general, 2013 me dejó avanzar, incluso más de lo que hubiera pensado. Decido mirar al frente y dejar en el pasado lo feo, no vuelvo la mirada hacia atrás para no terminar como estatua de sal. Aunque, a veces la tentación de regresar es mucha, la venzo con la filosofía del sólo,por hoy. Bien que se que el camino al pasado no existe, la flecha siempre señala hacia adelante. Prefiero aprovechar las oportunidades que Dios me da que quejarme por lo que no se consigue. Termino este año con un gran sentimiento de gratitud. Cierro los ojos y doy gracias a Dios por tantas bendiciones, por tanta protección y tanto amor que muchas veces pasé por alto. Hoy, 31 de diciembre, el análisis resulta positivo. Es preciso dar gracias al que todo lo da. Poner el corazón, lo más limpiecito que se pueda, a los pies de la Cruz y agradecer por lo que podemos ver y por lo que no, por lo que entendemos y por aquello que no nos queda claro. Dejarnos llevar para alcanzar la serenidad. Ser dócil a su voluntad y al mismo tiempo guerrera infatigable.
Crecí y creció este espacio. Esa es una enorme alegría. Escribí. Escribí. Escribí y me leyeron. Cada día son más los que nos reunimos por aquí, en la intimidad que se genera entre el escritor y su lector. Mi agradecimiento total a cada uno de los que se asoman a ver lo que estoy pensando. Además de dar las gracias, deseo un año lleno de salud, amor y prosperidad a todos los que pasan por aquí y se detienen a leer. Espero que me sigan acompañando en esta ventana que abro al mundo. ¡Feliz año nuevo!

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Un año

Un año, este blog cumple un año el día de hoy. La ventana que se abre para compartir lo que estoy pensando ha captado el interés de gente en muchas partes del mundo. No deja de sorprenderme que personas en España, Ecuador, Colombia, Perú, Argentina, Brasil, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Islandia, Canadá, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Portugal, Puerto Rico, Bélgica, Alemania, Austria, Japón, Corea del Sur y tantos otros se asomen y compartan intereses conmigo.
Este espacio ha ido creciendo y ganando fuerza. Cada día son más los que aceptan la invitación para asomarse a esta ventana. Al principio, como suele suceder en la escritura, empiezas liberando escritos, sin tener muy claro que va a suceder con ellos. Tienes dos cosas, esperanza de que el trabajo guste y pánico de que el sitio, no falta de lectores, muera. Por suerte, este blog está vivo y creciendo. El contenido se reproduce en algunos sitios de España, Brasil, Estados Unidos y, desde luego, en México.
A partir de esta ventana he establecido contacto con muchas personas, con escritores, con economistas, financieros, poetas, académicos, y sobre todo, con gente que se engancha con lo que tanto me gusta hacer: contar.
Por eso, este día de fiesta y aniversario, gracias a todos por darle vida a este blog. Me llena de alegría cuando alguien que jamás imaginé que me leyera, me comenta sobre alguna de las entradas.
Un año juntos, mi agradecimiento a todos los que se asoman a este espacio, a los que me acompañan desde su inicio, a los que recién comienzan. Espero que cada día seamos más, que sigamos comunicándonos por este espacio.
Gracias por asomarse a ver los que estoy pensando. Un año, este blog, cumple un año y espero que puedan ser muchos más.

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