Maestros armados

Ya no sé si me da risa o me da pánico oír las ocurrencias del presidente de Estados Unidos. Donald Trump propone armar a los maestros y entrenarlos para que en caso de que a algún estudiante se le ocurra sacar una metralleta en el salón de clase, la maestra saque una pistola o un rifle y ponga orden. Claramente, el señor no tiene idea de lo que es ser un profesor. Por suerte, yo no soy maestra en ninguna universidad estadounidense, sino, ya me veo cargando computadora, bolsa y rifle por los pasillos hasta llegar al salón de clases.

Si, de por sí toda la vida ando con dolor de espalda por todo lo que cargo desde el estacionamiento hasta el aula, un rifle sería como ponerle una raya más al tigre. Tendría que sumarle a la computadora, exámenes, libros y cuadernos, el peso de un arma poderosa porque una pistolita daría risa. O, tendría que decidir entre llegar al salón con libros o con una Ak-47. Me imagino que mis alumnos se sentirían felices de ver a sus profesores caminar por los pasillos con sus armas colgadas al hombro. Tal vez, pondrían mas atención a una mujer que además de enseñarlos a pensar, los persuada con un rifle como mejor argumento.

Seguro que ningún loco entraría a mi salón, presa del miedo de verme armada. Se mosquearía y no se atrevería a disparar a sus compañeros porque ahí estaría yo con mi rifle para defenderlos. Entonces, según imagino, el maestro que se vea en semejante situación deberá apuntar y disparar al alumno para evitar mas muerte. Entonces, un profesor deberá anotar en su descripción de puestos que una de las habilidades para pararse frente a un grupo es la puntería y otra será la sangre fría. Habrá que disparar y matar, ¿cuántos maestros de kínder hasta doctorado querrán hacer eso?

Por suerte, no soy maestra en Estados Unidos. Pero, me imagino a Michael Porter entrando a Harvard con semejante ametralladora y a Mika Ronkainen en Georgetown con un rifle de alto poder o a Miss Christie en el Jardín de Niños, o al Profe Paul en la primaria… ¿irán a poner percheros para colgar las pistolas o las tendrán que dejar el arma sobre el escritorio? Tal vez las de los profesores de diseño serán de colores y las de la facultad de medicina vendrán con un dispositivo que tenga gel antibacterial.

Yo que creía que enseñar era compartir, ahora me entero que para el presidente de los Estados Unidos es mejor volver a los tiempos en los que la letra entraba con sangre. ¿Cuántos maestros se querrán ensuciar las manos? Me aterra pensar en la respuesta, mejor que nos gane la risa.

Anuncios

Opciones universitarias y la influencia religiosa

En la era vertiginosa que nos toca vivir, los cambios se dan de forma tan acelerada que, en ocasiones, no nos damos cuenta de cómo pero la transformación ya es parte de la cotidianidad. No todas las modificaciones son buenas, tampoco es que sean malas en su totalidad, pero con la rapidez de la vida y la inmediatez de la accesibilidad, hay quienes las adaptamos mal a la vida de todos los días. Es así que vemos familias enteras adictas a internet, seres humanos que pierden la capacidad discursiva y únicamente se comunican con emoticones.
De ahí que en la era acelerada, el tema de la educación y la capacitación se convierta en una materia prima sumamente importante para corregir y ajustar las desviaciones y aprender a hacer uso de los adelantos tecnológicos sin descuidar el acento humano de los individuos.
La oferta educativa se convierte en el tema de fondo de nuestros días, el análisis de opciones es vital. Hoy en día y de cara al reto de ser mejores y de que la tecnología sea un agente de evolución y no de lo contrario, distintas instituciones de educación superior cuentan con participación e influencia religiosa, con lo que apuestan a formar alumnos con valores.
Si Benito Juárez leyera esto, se rasgaría las vestiduras, se echaría ceniza en la cabeza y se sacudiría el polvo de las sandalias. Hasta donde yo me quedé la educación en México debe ser laica. ¿Entonces?
El miedo es el fanatismo, las influencias, la falta de libertad y que el pensamiento se vea atacado en su independencia. La autonomía del albedrío es un derecho inalienable.
Sé de lo que hablo. Me ha tocado participar como estudiante y como académica en universidades de corte religioso y de corte laico. La Ibero, Georgetown, La Universidad Anáhuac, las dos primeras instituciones dirigidas por Jesuitas, la última por Legionarios de Cristo. Laicas como el Colegio Universitario de Toledo, el ITAM, la Casa Lamm.
En términos de laicidad en las instituciones, me aproximo más a Juárez, que fue lo suficientemente cristiano para entender que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. El propio Cristo comulga con la propuesta juarista y prefiere que el respeto al derecho ajeno nos gane la paz.
Soy católica y defenderé mi fe con convicción, pero el salón de clases no es el lugar para dar catecismo. No es con la coerción de una nota que se habla de Dios. El aula es el espacio en el que se privilegia el debate, se parte de la razón y se demuestran las ideas. La contemplación, la oración, la intimidad con Dios requieren de otros terrenos.
En estricta justicia debo decir que el peor de los fanatismos, la mayor de las persecuciones no la sufrí a fuerza de rosarios y golpes de Biblia. Tampoco me dieron fuerte con el Coran, ni me asustaron con mantras, ni me amenazaron con castigos infernales si no creía en un ser superior. No. Los que sí me asustaron con hervir en los apretados avernos de la ignorancia fueron profesores que ocuparon el salón de clases como púlpito para predicar con fe ciega la muerte del mas allá. Son estúpidos los que creen en Dios, o peor, es una seña de ignorancia profesar amor por lo que no se puede demostrar científicamente. Denostar no es forma de debatir.
Los cambios de los tiempos nos llaman a la reflexión. La libertad es fundamental en términos de opciones de educación superior. Valores, ideales, humanismo, no están mal. Están bien. Hacen falta. Se requiere de gente que de motivos de esperanza, no de desesperación. Especialmente frente a los jóvenes. Cada quien se sentirá más o menos cómodo en uno u otro ambiente. Universidades laicas o de corte religioso deben tener en cuenta el respeto a la libertad de pensamiento. Las laicas también.
Me parecen reprobables los fanatismos en ambos lados. Perseguir al que piensa diferente en una institución de pensamiento es deleznable. En todo caso, me quedo con estas palabras: La verdad nos hará libres y Vencer el mal con el bien. ¿no están mal, verdad?
Lo importante, independientemente de filosofías o corrientes es formar mejores individuos, en eso todos podemos estar de acuerdo.

20140519-072502-26702981.jpg

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: