¿Qué nos toca hacer en esta contingencia?

El mundo se está encerrando, el confinamiento nos va alcanzando conforme pasa el tiempo. Mientras en Wuhan parece que las cosas se están controlando poco a poco, en Europa la gente se encierra en sus casas y en los países del resto del mundo se toman medidas variopintas al respecto. Más allá de las medidas que cada Estado tome en forma libre y soberana, cada uno de nosotros somos responsables de lo que decidamos hacer y cómo queramos enfrentar esta crisis.

Tristemente, veo que las reacciones del mundo tienden a ser individualistas y no individuales. La desesperanza se esparce con más velocidad que el virus, el miedo es la pandemia más cruel y cuando estamos asustados las reacciones suelen ser violentas y poco virtuosas. Más allá de las suspicacias y de los efectos secundarios que padeceremos después, nos queda lo que haremos ahora que tenemos que hacer las cosas en forma diferente.

Esta pandemia es una desgracia, no hay duda, pero también es una oportunidad. Tenemos que adaptarnos y mientras más rápido lo hagamos, padeceremos menos. Va una lista de actividades que podemos hacer mientras estamos confinados.

Leer es una gran actividad que nos distrae y nos lleva a mundos diferentes que nos alejan del aburrimiento y mantienen la mente activa. Si lo nuestro todavía no es la lectura de largo aliento, les recomiendo empezar con lecturas cortas. Pretextos literarios por escrito es una revista literaria que se puede descargar en forma gratuita en el siguiente link: https://www.porescrito.org/revista/

También podemos escuchar la radio. El oído es un sentido que asociamos con la compañía. En estos momentos, es importante combatir la sensación de soledad. Además, la música eleva los sentidos y los programas de revista nos pueden entretener mucho. Por escrito tiene un programa literario con un menú muy amplio que se puede descargar en el siguiente link: https://www.porescrito.org/radio/ . También se puede escuchar en Spotyfy: https://open.spotify.com/show/5LYpYJ95pkkjMprBgAeon7 y en Himalaya y en IVox.

Código Libre es radio por internet que tiene un gran abanico de programas que satisfacen cualquier tipo de gustos: Código Libre https://www.facebook.com/codigolibreradio/

Aprender es una opción. Esta crisis nos a abierto la oportunidad de saber de cosas nuevas. Coursera tiene gran cantidad de cursos de universidades de prestigio de todo el mundo. Acabo de tomar un curso de literatura contemporánea rusa cuyo anfitrión es la Universidad de San Petersburgo.

Los juegos de mesa son una opción divertida que nos aleja de las preocupaciones y nos acerca a los nuestros. Es una forma relajada de convivencia que siempre es propiciatoria de diálogo y comunicació.

Podemos aprovechar el tiempo para platicar. El arte de la conversación se ha perdido y la hemos sustituido por medios electrónicos. Pero el sabor de una plática de uno a uno con los nuestros puede ser un gran regalo de la crisis y el confinamiento.

Por supuesto, podemos aprovechar los adelantos de la tecnología y encontrar formas alternas para trabajar y estar ocupados y productivos. Lo importante es no sentirnos agobiados, cuidarnos y mantenernos sanos. Esa sí es nuestra responsabilidad individual, no individualizante.

Arrancar

Cada año pienso igual, todos los seres humanos empezamos el año en días diferentes. Entre las vacaciones decembrinas, que por lo general abarcan buena parte de enero, hasta las fiestas de los Reyes Magos, el inicio de año se marca cuando las personas arrancan sus actividades.

Es decir, cuando empezamos con una rutina que nos dice que día a día tenemos que atender ciertos asuntos, acudir a determinadas citas, reunirnos en un lugar específico, ese es el momento preciso en el que arranca el año.

Para algunos, el arranque del año está íntimamente relacionado con el momento en el que la caja registradora empieza a sonar, cuando empezamos a facturar nuestros servicios; para otros tiene que ver con el ciclo escolar. Los ritmos y movimientos de las ciudades y de los pueblos reflejan ese contraste: entre la duermevela posterior a la vacación y el momento en el que pisamos el acelerador para ponernos en movimiento.

Con independencia del momento de arranque que cada persona tenga en sus actividades, a estas alturas del año ya todos hemos arrancado. Hay algo especial en estos días: una ilusión por volver a ponernos en movimiento, una ligera nostalgia por los días de descanso, un entusiasmo por lo que nos propusimos y queremos lograr, un temor por los riesgos que vamos a correr.

Los arranques tienen ese sabor acidulado, dulce y agrio. Son la combinación de la sabrosura del chile y el limón. Es que la piel se pone chinita al mirar el horizonte. El primer paso de los muchos que se darán para llegar a la meta de cada año, lo damos en diferentes fechas. Algunos ya lo dieron, otros estarán arrancando hoy.

Calendario escolar

Casi siempre cuando nos ofrecen incrementar la cantidad de algo positivo al mismo precio, la respuesta es sí. No hay loco que coma lumbre, dice mi papá, nadie quiere más inyecciones, ni más impuestos, ni más violencia. Todos queremos más diversión, más sonrisas, más educación. ¿Por qué será que la publicación del nuevo calendario escolar, que aumentó una semana de clases, trae descontentos a varios?
Ayer fui a la escuela de mis hijas a recoger sus útiles para el año que está a punto de empezar. Ahí platiqué con padres, alumnos, maestros, autoridades de la escuela y unos con mayor y otros con menor discreción me expresaron su descontento por la adición de una semana más de clases. Al principio tuve dudas y pensé que se trataba de flojera de los maestros y de los alumnos, luego imaginé que muchas madres trabajadoras habían solicitado más días de clases por no saber que hacer con los hijos en casa, pero no, la molestia nace y crece desde que alumnos, padres de familia, profesores y dueños de instituciones educativas tuvieron conocimiento de esta modificación al calendario escolar. Ante tanta molestia uniformada, no me quedó de otra que afiliarme a ella.
En realidad tienen razón, el último día de clases es el quince de Julio y la Semana Nacional de Evaluación es del dieciséis al veinte de Junio y tres semanas después finalizan las clases. Ahí está el detalle de la inconformidad. Esas tres semanas son un limbo, en el que los profesores ya terminaron de repasar, los alumnos ya hicieron sus exámenes, los libros ya están terminados, las autoridades de la escuela están atareadas en los tramites de entrega de calificaciones a la Secretaría de Educación Pública y en realidad ya no hay nada que hacer.
En esos últimos días de Junio y primeros de Julio, maestros y alumnos ya están pensando más en la vacación que en matemáticas, geografía o español. En las aulas se siente el aletargamiento del calor del verano y de la aburrición de no tener más que hacer. Se ven vídeos, películas, se hacen actividades de relleno en las que nadie quiere participar y a nadie le interesan. En todos lados pasa la mismo. Los alumnos se convierten en un hermoso florerito que nadie sabe dónde poner. Supe de escuelas que ponen a los alumnos a limpiar los libros de la biblioteca y a pintar las bancas para dejarlas listas para el año que entra. Con todo lo educativo que eso puede ser, siento que no se paga una colegiatura para eso. O, en el caso de escuelas públicas, los padres no mandan a sus hijos a la escuela con esa intención.
Aumentar los días de escuela es algo positivo que se puede transformar en algo negativo. Niños aburridos son niños que buscaran hacer algo, generalmente travesuras. Profesores sin actividades se transforman en seres gruñones que descargan sus furias contra los alumnos. Caos, llanto y desesperación. Se incrementan las posibilidades de accidentes escolares cuando hay niños desocupados y maestros enfadados. Pero puede operar al contrario, que aumentar días de escuela sea algo positivo. Para ello no hay como planear, anticiparse a este periodo y agendas actividades que sean atractivas para niños, jóvenes y maestros.
No entiendo por qué los paseos escolares no se llevan a cabo en este periodo, o bien, por qué no se organizan actividades deportivas, torneos interescolares, o se atrasa el periodo de evaluación para que niños y jóvenes lleguen mejor preparados a los exámenes.
Si de lo que se trata es de ampliar el ciclo escolar, hay que hacerlo en serio. Aumentar unidades de estudio, temas, materias, conocimientos, prácticas. Retrasar las evaluaciones y que entonces, los alumnos y profesores sientan que están en clases y no perdiendo el tiempo.
¿Qué caso tiene tener niños confinados en un aula si no van a aprender? Hacerlo en serio es preparar materiales para esas tres semanas, en vez de rellenar el tiempo de cosas inútiles. Si no, es serio, no veo el caso de aumentar una semana más a un periodo de limbo escolar que de por sí ya era largo. En todo caso, es mejor dejarlos salir de vacaciones.

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