Una identidad habitada por el exilio, Juan Goytisolo

Señas de Identidad

Juan Goytisolo

Colección Literatura Contemporánea

Origen/Planeta, México, DF, 1986

El escritor Juan Goytisolo murió el domingo 4 de Junio de 2017 con una identidad habitada por el exilio, tal como lo refirió en su novela Señas de identidad. No encuentro una mejor forma de rendirle tributo que reseñando una de sus obras selectas, tal vez, la que goza de mayor popularidad.

Señas de identidad es una narración que se enreda en una exploración temeraria, utilizando con gran habilidad y cuidado, múltiples recursos atinadamente seleccionados, para relatarnos como Álvaro Mendiola va rompiendo a lo largo de su vida con los valores que le inculcaron en la infancia: su valor religioso, su posición social, su lengua, su patria. Esta ruptura lo lleva a buscar nuevos valores, de los que también renegará mas tarde y que le dejarán como legado una gran soledad y amargura, además de una sensación de falta de asidero, por lo que volverá a comenzar su búsqueda, volviendo su mirada al pasado: tratando de identificarse con el tío abuelo Néstor, que se suicidó en Ginebra, lugar donde su esposa Dolores abortó al hijo de ambos.

En el camino de Álvaro Mendiola que busca señales dentro y fuera de su familia, dentro y fuera de lo español, dentro y fuera del idioma, dentro y fuera del país. Como dice Gustavo Bueno en su critica de este libro “Las llamadas señas de identidad propuestas por Goytisolo desorientan sencillamente, o no aclaran, y permiten la confusión, entre las señas de identidad que expresan una unidad efectiva y real, esencial, y las que expresan simplemente una serie de conceptos accidentales, que son secundarios, transitorios, y que muchas veces se utilizan para encubrir o sugerir que hay una diferencia o una unidad que no existe” (1) En mi opinión, es la astucia del que experimenta, no solo una forma nueva de contarnos una historia, sino que encuentra cause para su rebeldía.

Goytisolo le plantea un reto al lector, lucha con él,  se entretiene a su costa y le deja pistas a lo largo del libro, que lo ayuden a completar la búsqueda. Son datos que pueden pasar desapercibidos, por ejemplo, la botella de Fefiñanes, que, en mi opinión es la clave que resume la identidad del personaje central y que vale la pena analizar. En primer lugar la botella nos ayuda a dar cuenta del tiempo que Álvaro Mendiola  ocupa para hacer su reflexión. En segundo lugar, Fefiñanes es un vino de uva Albariña, una coincidencia que no es casual, con el nombre del protagonista. La Albariña es una uva que los monjes de Cluny llevaron a España, de sabor muy similar a uvas francesas y alemanas que se dan en la riviera del Rin. La uva tuvo cruzar la frontera para evitar su destrucción. Abandonar su tierra natural, adecuarse al nuevo territorio, transformarse, para luego convertirse en referente de la región de Galicia. Un camino similar al recorrido por Mendiola, pero a la inversa. Una uva que enfrenta el exilio. Por último, el eslogan de las Bodegas Fefiñanes es “El vino, como las personas, cuanto mas cerca este de su origen, mas cerca estarán de su verdad”.  (2)

Álvaro Mendiola hace de su circunstancia de español exiliado en París la razón central de su narración. Aunque París es solo un pretexto. Como dice Octavio Paz “París es la metáfora de nuestro desarraigo y una estación necesaria en la ruta que nos lleva a nosotros mismos. Solo el desarraigo nos permitió recordar nuestra porción de realidad. La distancia fue la condición del descubrimiento. La distancia y los espejismos que esta causó” (3)  En París Álvaro Mendiola odia y extraña España: es el lenguaje del exilio, vehemente, enfático, ácido, demandante; el contraste de la memoria y el olvido. El carácter de aquel que no pierde su pasado, sino su presente, para encontrar: “Una identidad habitada por el exilio” (4)

Goytisolo rompe con las antiguas formas de narrar historias. Él escribe como piensa, con formas complicadas y retorcidas, igual al flujo reflexivo de cualquier individuo que medita sin signos de puntuación, con frases largas, inacabables. “En Goytisolo la escritura se vuelve paisaje y ese paisaje es una invención, la metáfora de una nación, de un individuo” (5)

El uso que Goytisolo hace de diferentes idiomas en esta narración, en mi opinión, no es un uso pedante, del que intenta presumir que conoce varias lenguas, es, por el contrario un recurso para complicar el descubrimiento de pistas útiles para el lector, pero, es también, una expresión de burla y miedo, o si no miedo, precaución. A lo largo de esta novela, el autor hace una crítica durísima al régimen franquista, pero la única vez que Franco es nombrado con todas sus letras, es en la última parte de la novela, utilizando al idioma francés como telón protector.

Señas de Identidad  me parece un libro sorprendente por su vigencia y por su capacidad de anticipar acontecimientos. Me hace fantasear que Juan Goytisolo tuvo a su alcance una mirilla por la que pudo ver el futuro de España, porque en 1966 era difícil poder preveer “el milagro español”,  basado en el turismo y en la integración económica de la nación a Europa, de la que Álvaro Mendiola habla en el libro, adelantándose a los hechos que iban a ocurrir. Hoy eso es evidente, todos lo saben, sin embargo, en aquella década era difícil ver como los españoles podrían salir de su difícil situación de atraso. Además la novela se mantiene actual al hablar de esas búsquedas de tantos hombres que salen expulsados de su tierra natal, ya sea por razones políticas, económicas o por una esperanza de encontrar una vida mejor, que una vez obtenida, se convierte en nostalgia, en añoranza por lo dejado atrás y en crítica por lo ya alcanzado.

Más allá de la obra, Juan Goytisolo murió enfermo, deprimido y asustado por falta de dinero. Se fue de este mundo viendo a su Marrakech querido, rodeado de sus ahijados por los que se preocupó hasta el último aliento. Fue enterrado en el cementerio civil de Larache, una ciudad pesquera junto al mar.

La imposibilidad de escribir, la falta de dinero y el deseo de costear los estudios de sus ahijados marroquíes y una fractura de fémur provocada por una caída, le ensombrecieron los últimos días. Tenía un pequeño hostal, en el que vivía y que administraba, tenía colaboraciones ocasionales en el periódico El País, pero Juan estaba triste, se sentía hundido. El autor de Juan sin tierra, murió tranquilo, en su cama. Sin embargo, habrá que recordarlo por lo que mejor supo hacer: unir letras: “¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miserias en las que vivió Cervantes, su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, su estancia en la cárcel sevillana por deudas…“(23 de Abril, discurso de aceptación del Premio Cervantes).

Yo te respondo Juan, pocos conocíamos estos detalles. Así es mejor, nos quedaremos con lo mejor de Don Miguel de Cervantes Saavedra como de Juan Goytisolo en sus libros que de hoy en adelante, serán los que hablen por él.

A tu salud, Juan, con una copa de Fefiñanes. Buen viaje.


(1) Bueno, Gustavo, Revista Telsea No. 19 (Oviedo, España, Febrero 2010)

(2) www.fefiñanes.es, Bodegas Fefiñanes

(3) Paz, Octavio, Crítica y Literatura (Ed. Diversa, México, DF 2005) p.183

(4) Ortega, Julio, El sujeto del exilio, (Ed. Diversa, México, DF 2005) p.61

(5) Paz, Octavio, Cuadernos Hispanoamericanos (Madrid, España, Enero 1971)

 

Cuatro taxistas

Parece que fuera el título de una novela de detectives. De hecho, la anécdota da para urdir una buena trama: la semana pasada fueron encontrados cuatro taxistas muertos. No tenían nada en común, más que el oficio con el,que se ganaban la vida. El escenario resulta inmejorable, un lugar que está designado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, un pueblo tranquilo que muchos extranjeros han elegido para vivir un retiro cosmopolita. De pronto, esa tranquilidad se ve peeturbada por un misterio que queremos descifrar, ¿qué pasó ahí?

Pero, no es una idea traída por las musas, ni una ocurrencia autoral que busca escribir algo que atrape el interés del lector. Se trata de cuatro crímenes reales que sucedieron esta semana en San Miguel de Allende. La explicación que ilumina todas las sospechas parece un eterno lugar común: narcomenudeo. Las drogas como hilo conductor de una serie de asesinatos que quieren explicarse cuando no hay otra forma de entender.

El Procurador del Estado de Guanajuato ha sido muy prudente, no ha querido dar explicaciones. Ha medido con cautela cada una de sus declaraciones y ha cuidado las palabras. El reflejo de estos cuatro crímenes nos da para pensar qué sucede en lugares hermosos, en los que la gente de bien vive en paz. De repente, en momentos las cosas cambian de ser gloriosas a ser de horror. El miedo nos atrapa en formas que terminan robando aquello que costó tanto trabajo construir.

Al diablo le gusta meter la cola, ¿o será que nosotros le estamos abriendo la puerta? Las cosas empiezan a ir algo mal y nos hacemos de la vista gorda, ponemos los ojos en otro lugar y disimulamos. ¿No sería mejor meter las manos y solucionar? San Miguel de Allende es un lugar maravilloso que merece respuestas certeras. Si cuatro taxistas fueron asesinados, es preciso saber qué sucedió. 

Si se está abriendo una rendija al narmomenudeo, hay que cerrarla. En el momento en que empiezan los problemas es cuando se deben atacar. Es cuando aún son manejables y se pueden remediar. Si la demanda de drogas está creciendo, es vital advertir que un vicio es el,principio de un camino de dolor, para quien consume, para sus familiares y para su entorno.

Si inhibimos la demanda, la oferta irá disminuyendo hasta llegar a cero. Tolerar no es tener mente abierta, es ser temerario. Ahí hay cuatro taxistas que sirven de testimonio a estas palabras.

Para Dany

Supongo que, como todas las madres, me gustaría echar las manecillas del reloj para atrás. Supongo que me encantaría volver a aquel momento en que le pedí a Dios que me volviera a bendecir con el regalo de la maternidad. Nunca hubo una petición que yo hiciera con tanta consciencia de lo que quería. Estaba tan segura de querer ser mamá de nuevo que el Padre en el cielo me bendijo y tu corazón empezó a latir al ritmo del mío. Supongo que quisiera volver a vivir la alegría que sentí cuando me confirmaron que estaba embarazada otra vez y la emoción de saber que venías en camino. El vértigo de tu llegada, el susto de que tu fecha de nacimiento se adelantara un mes, la maravilla de que llegaras a este mundo sana, fuerte y hermosa serían el anticipo de una vida llena de retos y desafíos.

Supongo que me gustaría volver a verte con el uniforme del kinder Hill’s, o escucharte cantar en la estimulación, o decir que eras  mu mediana con esa vocecita tan grave y determinada. Supongo que sonreiría si te viera llegar con una estrellita en la frente o si me dieras un dibujo hecho con crayolas o si te viera tomar lechitas de chocolate de Hershey’s o si te escuchara cantar qué fácil número. Estoy segura que el corazón se me derretiría si pudiera volver a meterte en el hueco de mis brazos y acunarte y volver a arrullarte como lo hice tantas noches.

Digo que supongo que me gustaría experimentar toda esa sorpresa, todo ese gusto, toda esa emoción de verte crecer y me detengo en seco. Todo eso ha sido tan bello que volverlo a vivir le podría quitar lo perfecto que ya de por sí ha sido. La ruta no ha sido sencilla, ha sido gloriosa. No pude haber recibido un mejor privilegio. Llevarte de la mano es el honor que me llegó de lo alto. Cuando estaba esperando a que llegaras, jamás me imaginé que tendría una nena tan linda que se transformaría en una persona tan independiente, intrépida y resuelta. 

Elevo los ojos al cielo, que siempre me escucha, para pedir todas las bendiciones, para que Dios te acompañe en los momentos de alegría y te sostenga en los de duda máxima, que el gran consolador te cubra con su luz y cuentes con su favor. Que Dios te regale fe para que creas que de su mano todo es posible, esperanza para seguir avanzando con determinación y fuerza y una mirada amorosa para enfrentar al mundo. Le pido que te rodee de ángles que te cuiden y que la muchedumbre de los santos te aconsejen y que la Virgen María te proteja siempre. 

Le pido al Dios tan bueno que en tu camino siempre brille el sol, que si se nubla, sea para refrescarte; que si llueve, sea para fertilizar tus campos; que si baja la temperatura y empieza a nevar, sea para que hagas los monos más hermosos, que si hace viento sea para que puedas elevar tus sueños como papalotes. 

Verte hijita, así sonriendo, es lo que le pedí a Dios y, mira nada más lo que me concedió. Para ti, Dany, mi niña, pido que tengas lo mejor del mundo para que puedas construir, triunfar, vivir y verte feliz.

¡Muchas felicidades, mi vida! ¡Feliz cumpleaños!

La mirada que busca una respuesta al dolor (Examen de mi padre, Jorge Volpi)

 

 

 

 

Examen de mi padre

Jorge Volpi (2016)

Alfaguara

Dicen los parámetros de la crítica seria que debemos tomar distancia del autor para poder analizar su obra. Por lo tanto, cualquier cosa que diga un escritor sobre su texto, resulta como la declaración de un anhelo y queda en el lector juzgar si aquello que quien escribió logró cumplir con la intención. Aunque Jorge Volpi dice que la escribió para rendir homenaje a su padre fallecido, me parece que la emoción regente de esta novela es otra y nos la revela casi en los primeros renglones: procesar el luto que deviene de la muerte.

“Hasta el día de hoy, no he llorado, no he podido o no he querido llorar a mi padre” (p. 13)

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Estructuralmente, “Examen de mi padre” es una novela compuesta por una colección de diez ensayos en la que Volpi toma como inspiración la profesión de su padre, recién fallecido, que era cirujano. Para escribir esta novela, discurrió tomar como referencia un órgano del cuerpo humano que sirve de base a cada capítulo y sobre esta referencia se apoya para comentar realidades del México de que existe entre un padre y un hijo.

Jorge Volpi narra en primera persona. El narrador es una entidad dentro de la historia, diferente del autor —persona física— que la crea. Es el que entrega la historia imaginaria y sirve de intermediario entre los hechos y el lector. Puede estar representado figurando en la narración como personaje o testigo, o no representado, si es solo una voz que habla. Este narrador emite opiniones como si fuera un científico que ensarta insectos en un alfiler para fijarlos a una tabla y desde ahí observarlos. Busca tomar distancia para contarnos los problemas de un México que tiene fantasmas y cadáveres, cuando a mi parecer, la distancia la toma para dejar de sentir.

“Los tres siempre aborrecimos los velorios y en general, el duelo público, de modo que prescindimos de cualquier ceremonia hasta su entierro” (p13)

El autor nos revela esa contención a la que está sujeto y el lector se plantea la pregunta justificada “si eso es así, y si le voy a creer al narrador: ¿por qué escribió esto? ¿por qué expone su duelo a los lectores de los mil ejemplares de la primera edición?”  Así, de nada nos sirve que el autor declare: “El cirujano era mi padre y a partir de su profesión partió todo; es el libro más personal, emocional e íntimo que he escrito”.  El lenguaje que utiliza para escribir estos ensayos es enciclopédico, incluso llega a ser afectado:

“Mientras en el pasado los médicos se concentraban en el estudio de sus pacientes (pensemos en los miembros de la escuela jónica a la que perteneció Hipocrátes)” (p.20)

“A mí, desde afuera me parece que Freud renunció a la búsqueda meurológica que aventuraba en sus primeros escritos por una hipótesis deslumbrante nunca comprobada” (p.50)

 

En varias ocasiones, abusa de las técnicas autorreferenciales hasta un punto en el que un lector poco paciente puede llegar a lanzar el libro lejos y abandonar la lectura:

A la inteligencia y a la locura las divide una frontera muy delgada y todos mis personajes se encuentran entre las lindes de una y otra” (p. 53)

“Somos los mayores propagandistas de nosotros mismos, así sea para presumir nuestros defectros” (p. 65)

 

De repente, y en forma que llega a sorprendernos, en el delirio de la narración, Volpi cae en el lugar común:

“En esta lógica, los medios se embarcan en una carrera por conseguri noticias cada vez más alarmantes y cada vez más pavorosas” (p. 69)

“Parecemos ratas de laboratorio que corren y corren en una rueda hasta quedar exhaustas” ( p. 253)

Cada ensayo pretende ser una denuncia:

  1. Cuerpo o exequias busca denunciar esa actitud complaciente con la que la sociedad se ha acostumbrado a ver las tragedias:

Nos hemos acostumbrado a mirar cadáveres a diario, exhibidos sin pudor por la prensa y la televisión y escuchar indiferentes la cifra que, a modo de siniestro cuentagotas, añade cada vez más cuerpos a la lista.” (p. 43)

Ve a México como un cuerpo enfermo y se propone hacer:

“una autopsia de esta nación de fantasmas y cadáveres” (p.44)

 

  1. El cerebro o la vida interior nos confiesa como antes que un recuerdo físico de su padre, le viene a la mente algo más etéreo y entrañable:

“Si pienso en mi padre lo primero que se me viene a la mente no es su cuerpo, ni siquiera sus ojos o sus manos, sino algo indefinible… ¿Su forma de ser? ¿su carácter, su personalidad, su mente?” (p.47)

La denuncia en este capítulo es al olvido por lo sucedido en 1968:

Atestiguamos la ceremonia del olvido… para los muertos de 1968, pero poco a poco se olvida, y se olvida porque a nadie le conviene recordar ”

Y, remata, escribiendo:

“Si yo escribo estas líneas es para mantener a mi padre conmigo” (p. 73)

 

  1. De la mano o del poder, habla del presidencialismo del PRI desde Díaz Ordaz hasta el supuesto fraude del que fue víctima Cuauhtémoc Cárdenas y la llegada al poder de Salinas, el Subcomandante Marcos y los niveles de corrupción se contrastan con la puntualidad obsesiva del padre:

Una de esas contradicciones que lo vuelven a mis ojos más humano” (p. 79)

“Preservar la rebeldía es la única forma que encuentro de volver a estrechar su mano” (p. 108)

 

  1. El corazón o de las pasiones empieza confesando que su padre tenía buen corazón. Lo hace en el doble sentido de la salud del órgano y de la compasión hacia los otros. Denuncia la terrible situación de Mamá Rosa en Zamora:

“Mamá Rosa se convirtió en…la heroína de las familias ricas que querían ayudar y a quien estas mismas familias entregaban a escondidas a sus hijos nacidos fuera del matrimonio.” (p.128)

Aborda el tema del amor desde el punto de vista filosófico, nos propone ideas platónicas sobre el amor como reflejo:

“El enamorado se convierte en nuestro único espejo, en el único lugar en el que nos miramos y nos admiramos” (p. 134)

  1. El ojo o de los vigilantes. Refiere como la mirada nunca es inocente y no está desprovista de una opinión. Habla de la mirada al exterior y al interior:

A Tiresias, el más grande célebre de los ciegos, los dioses le concedieron el don de mirar hacia adentro” (p. 142)

El  capítulo lo dedica a la debacle del PRI y al espejismo vivido que le permitió llegar a Fox a la presidencia de la República.

“El país se rendía a Salinas de Gortari, se hundía tras el alzamiento zapatista y el asesinato de Colosio en 1994… Vio la victoria de Fox… para desencantarse muy pronto.” (p. 156)

  1. En el oído y la armonía, , arrasa con su erudición sobre la música, se refiere al gusto ecléctico de su padre, que tenía una rica colección de discos de 33 revoluciones por minuto, temprano inscribió a su hijo en la Academia de Música Yamaha y a los 10 años lo tenía en clases de guitarra.

“Mi vida es la literatura porque es a lo que me dediqué desde los 16 años. Pero fue un error; si yo hubiera podido, eso lo hubiera cambiado por estudiar música y ser director de orquesta. Hoy soy un director de orquesta frustrado”, confiesa.

  1. En el capitulo anterior como en Los genitales o Del secreto se da vuelo narrando los excesos en nombre de la religión del depredador sexual Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, son denunciados en el capítulo en el cual Volpi se refiere al sexo sin tapujos, a algunas de sus vivencias en ese asunto y cómo se ve en México.

“No deja de sorprenderme que mis alumnos aún emplean palabras como zorra, puta y furcia para descalificar a quienes exhiben una vida sexual libre”. (p. 200)

Se refiere al matrimonio igualitario y a la resistencia férrea de instituciones religiosas para aceptar este tema:

“Como era de esperarse, de la Iglesia Católica y sus aliados: desoyendo las tímidas palabras del Papa Francisco” (p. 201)

 

  1. La piel, o De los otros es un tema pretexto para denunciar que los 12 millones de indígenas que viven en México son extranjeros en su tierra y recordar la tendencia del estado mexicano a culpar a los más débiles como sucedió con el incendio de la guardería ABC de Hermosillo que causó decenas de muertos en junio de 2009.

Ello no impide que esos mismo mexicanos blancos, rubios y de ojos azules, u otros mucho más morenos califiquen de prietos, nacos, chairos a otros mexicanos en razón del color de la piel”. (p. 233).

 

  1. Las piernas o De los caminantes, lo muestra como un hombre sobrio, educado, que mira a los ojos cuando reflexiona sobre ideas del libro como la del crudo tema de la migración y critica la velocidad de la vida actual y el drama del tráfico de vehículos en la capital para luego pasar al tema de las migraciones de la humanidad y reflexionar acerca de una verdad: nacer en un lugar u otro es un hecho fortuito, no un derecho adquirido por el trabajo o el esfuerzo. Volpi desnuda a México, es enérgico al escribir sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, al referirse a la guerra contra el narcotráfico y a temas como la corrupción y la mentalidad egoísta de empresarios y poderosos.

Mis piernas, mis piernas” (p.241)

Refiere a la queja eterna del padre respecto a sus dolencias y lo confronta con una gran deportista que juega tenis que es su madre.

Necesitamos cambiar drásticamente el sistema de justicia para que esta impunidad que provoca la corrupción termine; es la única salida y se necesita un compromiso distinto frente a un sistema de justicia que en efecto funcione y sea confiable”,

El cine, el café, el transporte y el estilo de vida de una familia que discurre en la colonia Postal, Narvarte, Álamos. Y, se plantea la pregunta inefable:

“¿Cuál es nuestra prisa” (p.253)

  1. El hígado o de la melancolía, es el último capítulo en el que nos cuenta que justo al empezar a escribir el capítulo su madre se enfermó del hígado. Cuenta sobre los temples encontrados de su padre y su madre. Uno con incontables padecimientos y otra con una salud a prueba de todo. Habla de la voluntad de su madre de empezar de nuevo después de su viudez, de su deseo de mudarse de casa. Y, luego entra en las disertaciones de los tipos de temperamentos. Describe a una mujer traviesa pero contenida:

“Y, sin embargo, pocas veces su risa derivaba en una abierta carcajada, como si aun en esos momentos de euforia debiese contener sus maldades con una pátina de cautela”. (p. 268)

Por fin, hasta la página 287, nos narra el funeral de su padre y se abre un poco al lector:

Contrariando mi ateísmo, propuse una misa: mi padre era católico y había que respetar su fe. No invitamos más que a nuestros familiares cercanos y a unos pocos amigos. El día era cálido y luminoso, o al menos eso recuerdo ahora… Colocamos la urna frente al altar y salimos a recibir a los invitados… nos sentamos en la primera fila. No tengo un sólo recuerdo de la ceremonia: una misa como tantas.” (p. 288)

Bajé la escalerilla…, la deposité en el sitio reservado para mi padre. De vuelta en la superficie, di las gracias a los invitados y nos encaminamos rumbo a la salida, en medio de las tumbas, bajo la severa luz del sol. Abandonamos la ciudad de los muertos y nos internamos de nuevo entre los vivos” (p. 289)

Dice Volpi: “Decidí escribir en el lapso de un año, un capítulo cada mes, descansé en un mes del verano y en octubre porque trabajé en el Festival Cervantino. En los restantes, empecé el primer día de mes y terminé entre el 28 y el 30; fue el luto por mi padre y no quise que durara más de un año”. Algunos opinan que Volpi se quita la máscara y se muestra como un ser humano vulnerable al manejar recuerdos con su padre y de su niñez y adolescencia, y además hace confesiones como que si hubiera podido jamás se hubiera sido escritor porque su pasión es la música. Yo no estoy de acuerdo. Es obvio que al escribir sobre el dolor, Volpi tuvo experiencias dolorosas relacionadas con el recuerdo. Pero, nos queda a deber.

Nos da, eso sí, una lección de erudición enciclopédica que podríamos haber leído en otro lado. Al final, como el autor, nos sorbemos las lágrimas nos aguantamos las ganas de llorar y como una gallina, nos acomodamos el plumaje y seguimos como si aquí no pasó nada. Si con esta mirada, el autor buscó una respuesta al dolor, tal vez se enfrentó con una ola de dudas que intentó apaciguar con una pila de palabras.


 

El juez Porky

Se supone que el juicio de amparo sirve para proteger a los ciudadanos de abusos de autoridad. Se supone que la división de poderes está ahí para garantizar la vida y el bienestar de la gente. Pero, se suponen muchas cosas y la realidad nos soprende con las formas que tenemos para torcer el deber ser. Corromper es malograr lo que debiera estar bien. Aunque queramos tapar el sol con un dedo, aunque salgamos a dar explicaciones y justificaciones, la verdad brilla y todos sabemos lo que sucede y quienes, lejos de velar por nuestros intereses, los corrompen.

Abusar sexualmente, burlarse, forzar a hacer lo que no quiero, engañar, está mal si traes sotana, si usas birrete y toga, si con ello te diviertes, si eres rico o pobre, si siembras mariguana o en tus campos crece trigo. Es terrible si lo haces por ti sólo y es peor si te juntas con tus amigos y agarras a una menor de edad para divertirte como si fuera un juguete que puedes usar, disponer y tirar. La justicia está para velar por el débil, para auxiliar a las victimas y para proteger a quienes están desamparados. Todolo demás es una perversión.

Dios los hace y ellos se juntan, dime con quién andas y te diré quién eres, por sus hechos los conoceréis. La banda de los Porkys se encontraron a un amigo que les ayude a salir adelante con sus hechos delictivos. Anuar González Hemadi, juez tercero del distrito judicial federal de Veracruz, con sede en Boca del Río merece nuestro desprecio. Es un miserable que privilegia el crimen y sobaja a las víctimas. 

Este sujeto, al que cualquier adjetivo denostativo  le queda chico, este pobre diablo conocido ya como el #JuezPorky,  concedió un amparo al violador, abusador, al criminal Diego Cruz Alonso y lo pone en la antesala de obtener su libertad.   Diego Cruz Alonso es acusado junto con otros cuatro jóvenes pervertidos por los delitos de pederastia y abuso sexual contra la entonces menor de edad Daphne Fernández, en hechos ocurridos el 3 de enero de 2015. Van más de dos años y la justicia ciega y expedita usa a un bribón para proteger al criminal.

A su leal saber y entender, González Hemadi consideró hace una semana que el delito de pederastia imputado a Diego, de 21 años, no quedó fehacientemente comprobado, por lo que otorgó el recurso contra la formal prisión que le dictaron el 23 de enero por ese delito. La información sobre el amparo fue filtrada a la prensa nacional el día de ayer, y desde entonces detonó la indignación en Veracruz y en las redes sociales. Necesitamos hacer ruido y evidenciar lo que está sucediendo.

De acuerdo con la sentencia del amparo 159/2017, Anuar González concluyó que la Fiscalía General de Veracruz  no acreditó diversos elementos del delito de pederastia, como son el estado de indefensión de la víctima, el abuso sexual y la intención lasciva de satisfacer un apetito sexual. Vamos a ser claros, señor juez, este malhechor le tocó los senos a su víctima, junto a sus amigos, le metían las manos debajo de la falda, y Cruz Alonso le introdujo sus dedos por debajo del calzón y  en la vagina. Pero el señor juez no observa una intención lasciva ni intención de copular, por lo que lo sucedido no fue a su juicio, considerado un acto sexual ni intención lasciva, sino un roce o frotamiento incidental. Esa fue la tesis jurídica del magnífico juez federal para otorgar el amparo, que pondría a Diego Cruz en la posibilidad de obtener su libertad en próximos días.

Lo más triste es que el #JuezPorky tiene hijas menores de edad. Es muy triste darse cuenta que la consciencia se adormese y la empatía se empaña. Es peor entender sus razones. En México la justicia no debiera tener semejantes representantes. 

Terror en Londres

Quisiéramos que fuera el título de uno de esos churros hollywodenses, quisiéramos que las imágenes en la pantalla fueran las de una súper producción cinematográfica o de un videojuego de realidad aumentada. Pero se trata de sucesos de la vida real. Aunque los hechos se reproducían en redes sociales y la magia de Facebook y Twitter nos dejaban ver en tiempo real lo que sucedía en las inmediaciones de Westminster, nada era realidad virtual, todo sucedía en el mundo análogico, en ese espacio al que cada vez le ponemos menos atención, pero que es en el que de verdad vivimos y en el que nos vamos a morir.

La historia del lobo solitario al que se le zafó una tuerca y empezó a atropellar a inocentes se repite una vez más. El odio se hace presente en la forma más irracional y hace víctimas a desconocidos que ni la deben ni la temen. Dicen que el atentado, ya reivindicado por el Estado Islámico, lo perpetró un hombre nacido y criado en Inglaterra. ¿Qué lleva a alguien a dirigir un despercio tan grande hacia su propia gente? Me quedo congelada frente a esa idea, ante la desesperación de la mujer que prefirió lanzarse al Támesis que quedar debajo de las llantas de vehículo que atropellaba gente como si se tratara de una bola de hierro que derriba pinos de boliche.

Theresa May estaba en el Parlamento votando el Brexit mientras en Bruselas se recordaba lo sucedido en el aeropuerto y la estación del metro. Abrimos la boca y pateamos al aire. Nos medimos la temperatura del cuerpo y nos pellizcamos las mejillas para cerciorarnos que lo de las pantallas es verdad y no realidad virtual. Se nos hace gruesa la garganta y luchamos para que estas noticias no se conviertan en novedades de segunda plana, no queremos acostumbrarnos a ver hoy sí y mañana también que la fantasía bélica ya nos alcanzó. 

Hoy Londres está más húmeda, más nublada, más fría. Las campanadas del Big Ben suenan en forma atroz y los londinenses salen del estupor para volver a la vida de todos los días. A lo lejos, un grafitti de Bambi nos muestra a la Primer Ministro May  y al Presidente Trump bailando como la pareja de La la land. Nadie parece reparar en ello. No sé cómo se para la violencia ni qué se hace con el odio. Lo que creo es que esos discursos de desprecio, esas infulas de grandeza, la falta de inclusión, las divisiones, los muros de cristal, los de cemento, hieren y causan dolores.

Lo que me deja perpleja es pensar que este soldado del Califato, como lo denomina la reivindicación de ISIS, era un hombre que fue dado a luz en Inglaterra, donde creció y donde ha vivido. Lo tocó el virus maldito del odio, se le metió en la piel la idea de agradar a Dios a partir del rencor y la rabia. Y, eso causó, una vez más, el terror en Londres.

Caminar con una amiga

Este fin de semana largo fuimos invitados a celebrar el cumpleaños de mi amiga Claudia Villarreal Peral a Aguascalientes. En los prepararivos, que iniciaron como con un mes de anticipación, las cosas se acomodaron para viajar en auto en vez de tomar un avión. Me alegro. La incomodidad de los horarios que se ofrecían para la ida y el regreso me evitaron los fastidios de la restricción del equipaje, la anticipación con la que hay que documentarse, el tiempo de espera y todo lo demás que implica volar una distancia relativamente corta. Además, mi amiga Olguita se unió al plan y fue una delicia ir platicando por seis horas sin que hubiera una pantalla que nos distrajera y nos arrebatara el hilo de la conversación.

Al llegar a Aguascalientes, el GPS de la camioneta se volvió loco y en vez de llevarnos directo al hotel, creyó que íbamos rumbo a Zacatecas. Rodeamos la ciudad por el tercer circuito periférico en lugar de ir por la vía recta. Entonces, después de aventar las maletas en la habitación, salimos corriendo a comer porque moríamos de hambre. El conductor de Uber nos recomendó un lugar excelente en el jardín de Los Encinos, comimos en un lugar de comida yucateca que es de tradición para los hidrocálidos. 

Al terminar, mi marido se fue a descansar al hotel, venía molido de manejar; Olguita y yo nos quedamos un ratito por ahí. Visitamos el Museo de Guadalupe Posadas, entramos a la Iglesia del Cristo Negro del Encino, nos maravillamos con el color del cielo, fuimos al centro, pasamos por la Plaza de la Patria, llegamos al zócalo, le dimos la vuelta a la plaza, pasamos frente al Palacio de Gobierno, al Palacio Municipal, vimos a lo lejos el Teatro Morelos, entramos a la Catedral, pasamos frente al recinto legislativo y disfrutamos del clima tan benigno de esa tarde de invierno viejo que ya quiere ser primavera.

Lo hermoso de todo fue caminar con mi amiga Olguita. Parecía que no habían pasado los años en los que nos vestiamos con el uniforme de la escuela de monjas, que seguíamos reuniéndonos a estudiar cálculo o para ir a las fistas de la Preparatoria. No nos parecían tan lejanos los juegos de dominó en la Ibero ni cuando ibamos y regresabamos de la universidad a la casa. Es verdad, han pasado tantos años y al mismo tiempo no ha cambiado mucho.

Pudimos caminar sin que una pantalla nos quitara la ilusión de platicar. Lo lindo de caminar juntas fue que no hubo esa repetición interminable de las mismas anécdotas que ya se saben de memoria. Hubo recuerdos, claro. Las anécdotas estuvieron ahí, ¿cómo no? Pero no sólo eso: hubo debate, relexiones, pensamientos: unos convergentes y otros no tanto, planes y sueños. Hubo tanta felicidad de estar dando pasos sin tener que demostrarnos nada, sin la necesidad de darnos brillos y centellas, sin mucho más que ser nosotras, lo cual ya era suficiente. Qué delicia, ¿no creen?

Beneficios colaterales: Ivana Trump

En la imagen aparecen los tres hijos mayores del Presidente de Estados Unidos y su madre. En el centro, aparece una mujer vestida de negro, con lentejuelas,  falda cortísma, enormes aretes, peinada con un chongo muy estirado, una boca pintada de rojo carmín y ojos ultramaquillados. Hay que decir que se notan las glorias antiguas y que le lucen los años que han pasado desde 1949, cuando nació en la entonces Checoslovaquia. Nada que el botox y el ácido hialurónico no traten de disimular. 

Dicen que fue el principio de todo y si no de todo lo que vemos hoy, sin duda de mucho de ello. Fue la primera modelo que intuyó el potencial mediático de un empresario de Nueva York. Fue por catorce años la esposa que estuvo ahí mientras se forjó un imperio. Ahí anduvo para apoyar, aconsejar, consolar y aguantar a un hombre al que le sacó catorce millones de dólares por habele sido infiel. Cuando Donald Trump se enredó con Marla Maples, Ivana hizo del infortunio un buen negocio, supo conseguir beneficios colaterales y lo seguirá haciendo. Es una buena gerente, dice su exesposo y él sabe de lo que habla en ese terreno. Le costó mucho dinero el sustento de esa opinión.

La mujer es inteligente y competitiva, no se conforma con poco y sabe exigir sus pedazos de pastel. Por supuesto, pedirle una posición discreta y que actúe en la sombra y deje el reflector en paz, es mucho pedir. Por eso, aprovecha la mejor posición posible y hace sonar la caja registradora a su favor. No es el prototipo de mujer divorciada, abandonada, que se lamenta por los rincones y añora el pasado. ¡Que bah! Para nada.  Ya anunció que publicará un libro en el que contará, sin filtros, sus años matrimoniales con el Presidente de Estados Unidos. Sabemos que va a cusar interés.

¿Cómo no aprovechar para compartir pasajes íntimos del Señor Presidente y de su súper asesora? Explotará la veta ahora que puede producir oro. Ampliará su fortuna. Vio una ventana de oportunidad y la está aprovechando. Estoy segura de que Melania la debe de ver con algo de envidia. Es curioso, pero imagino los papeles invertidos. La actual esposa ve con cierta ambición el lugar de Ivana. Ella escucha el tintineo de las monedas, se hace mas rica y no tiene el reflector crítico encima de ella ni tiene que soportar los desprecios del mandatario estadounidense. Me preguntó, ¿cómo la verá su hija?

Ivana sabe aprovechar los beneficios colaterales de ser madre de los vástagos de Trump, sigue presente en la vida de su exmarido y saca provecho, mientras puede, de esta posición de privilegio. ¿Quién diría? La exesposa acaricia al gato, se acicala los bigotes y se dispone a disfrutar. No hay duda, la industria del entretenimiento tiene sus códigos e Ivana los sabe leer.

Los que fueron y los que no

Marchas hubo en varias ciudades de México. La sociedad civil marchó sin colores partidistas, la emoción regente era pintarnos de los tres colores nacionales y elevar la voz contra el extraño enemigo. Cantar el Himno Nacional e irnos a casa aliviados de nuestras urgencias. Las justificaciones de los que fueron y de los que se quedadon en casa hablan de quienes somos y, a veces, no muestran lo mejor.

Por un lado están los que salieron a alzar la voz con firmeza para protestar por contra las ocurrencias diarias del señor Trump. Muchos, hartos de amanecer preocupados a revisar cómo amaneceron las cosas en Washington, prefirieron salir a las calles y a mostrar solidaridad nacional. A ver si así se aplaca. Lo veo difícil.

Otros decidieron quedarse en casa porque no se sintieron convocados, sus convicciones no dieron para sacarlos a la calle y prefierieron guardad silencio. Creyeron que el esfuerzo sería ingenuo, que la manifestación se interpretaría como un espaldarazo a un presidente fragil y debilucho, así que al son de conmigo no cuenten, encendieron la televisión o se quedaron a leer el periódico. Cada quien.

Sin embargo, lo que encuentro totalmente hipócrita y detestable es enfrentar esas opiniones de los que no fueron y critican a los que lo hicieron y siguen comprando en Wal-Mart o vieron el superbowl. Confundir la gimnasia con la magnesia y elevar el dedo juzgón me parece horripilante. Que las políticas del señor Trump me resulten desagradables, que su ignorancia me haga enojar, que su prepotencia me desespere no me va a quitar el gusto por leer a Paul Auster, por escuchar a Bruce Springsteen, por aplaudir a Serena Williams, por la emoción de ponerme unos Levi’s, por disfrutar un Juicy Fruit o por usar mi iPad o trabajar con un programa de Microsoft. 

No hay forma de salir a trabajar sin toparte con algo que tenga la etiqueta de un producto estadounidense, aunque tal,  vez ni siquiera estuvo fabricado allá. No es malinchismo, es la cotidianidad. Por eso, hablar de los que fueron y los que no, me resulta inútil. Cada quien tuvo sus razones para ir o dejar de ir, lo que es triste es ver las justificaciones. ¿Para qué? Las razones personales son tan válidas, juzgar es dividir y en esa condición, es parecernos a la zanahoria que despacha desde la oficina oval. ¿A poco no?

El nepotismo en la Casa Blanca

Según la RAE, el nepotismo es esa tendencia que siguen algunos de ayudar y premiar a familiares y a personas afines dándoles cargos y dádivas. Es la antítesis de la meritocracia que busca dar a quien merece. La predilección exagerada que algunos funcionarios en actividad, que ocupan cargos públicos y que ejercen. respecto a su familia, allegados y amigos a la hora de realizar concesiones o contratar empleados estatales es una aberración que afecta a los gobernados. Así,  el individuo accede a un empleo público logra el objetivo por su cercanía y lealtad al gobernante o funcionario en cuestión, y no por mérito propio o capacidad. 

Por esa razón, hemos visto casos en los que un caballo se convirtió en senador romano que no se aleja de ejemplos contemporáneos en los que vemos en funciones a personas totalmente inadecuadas ejerciendo cargos para los que no están capacitados ni preparados. Como si la amistad o el parentezco fueran la cualidad suficiente, la competencia necesaria para garantizar el desempeño. Choferes que fungen como coordinadores de asesores, amantes que están al frente de dependencias estatales, hermanos que son procuradores de justicia, hijas que gestionan el destino de una nación sin rumbo ni  dirección. Las consecuencias son nefastas pues la suerte no se estira tanto.

Los países latinoamericanos, africanos y algunos asiáticos hemos sido la pila del agua bendita que alimenta cantidades escandalosas de ejemplos en ese tenor, sin embargo, Europa no se queda callada y contribuye con su cuota nepótica al imaginario mundial. Estados Unidos también tiene sus historias. Lo que pasa es que el nepotismo, generalmente trata de disimularse, no se grita a los cuatro vientos, se ejerce en discreción y hasta esta semana, intentaba ser lo más tenue posible.

Pero, esta semana, la cadena Nordstrom fue bapuleada por el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, por haber sacado de su catalogo los artículos de su hija Ivanka, quien también ejerce una posición en el gobierno estadounidense. Pareciera que estamos viendo a un dictador operando lo que nos dijeron era la mejor democracia del mundo, vaya que la están despostillando. 

Como si no fuera suficiente con la voz presidencial, se adhiere al coro la de la encargada de la oficina  que estudia las violaciones éticas de funcionarios del Gobierno. Imagínenese la barbaridad. Por ello, la página de intenret de esta dependencia se colapsa tras las denuncias contra la asesora Kellyanne Conway que dijo  “Compren cosas de Ivanka, es lo que yo recomendaría”. La exjefa de campaña de Trump y ahora asesora presidencial declaró a la cadena Fox: “Es una línea estupenda. Yo tengo algunas cosas suyas, voy a hacer aquí una publicidad gratuita: salgan a comprarlo hoy, todos ustedes. Pueden encontrar  los productos en línea, insistió.

Me imagino que los votantes del partido republicano se deben sentir muy satisfechos y Abraham Lincoln debe estar de plácemes desde su hermosos minumento. Pero, los demás deben oscilar entre las risas histéricas y el pavor absoluto. ¿Quién está ahí sentado en la oficina oval? ¿Será el Rey Sol reencarnado? Me parece que el monarca estadounidense da mas notas de las que debiera y eso me hace sospechar. No puede haber alguien tan estupido en la Casa Blanca. Entonces, creo que todo es una cortina de humo que quiere distraer la atención con fatuidades para operar verdaderos actos nepóticos de los que ni nos damos cuenta. 

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