Ken Follet y el amor por una catedral (Notre Dame)

Follet, Ken (2019), NotreDame, penguin Random House

En cuanto supe de la edición de este libro, lo compré. Fue en preventa y tuve que esperarlo más de seis meses. Por fin llegó, envuelto como si fuera un regalo. A diferencia de sus novelas, este libro de ensayos es corto, tiene sesenta y dos páginas en las que se destilan dos aspectos que los hacen dignos de ser leídos: erudición y amor.

El libro compila seis ensayos en torno a la Catedral de París. Arranca en 2019 con el evento del incendio y explica la tragedia y la lógica de destrucción del fuego. También lleva a valorar la suerte de que esta devastación haya tenido esos resultados, pudo ser peor.

“Exactamente, ¿cómo se incendia una iglesia? (p. 5)

“Mis presunciones fueron correctas, sólo que su estimé la fortaleza de los pilares”. (p. 7)

Notre Dame nos plantea un cuestionamiento profundo y nos lleva a reflexionar que nada es eterno. Al igual que Follet, siempre creí que al visitar París, ahí me estaría esperando la catedral y darme cuenta de que no es así, hace que se cimbre algo en lo profundo de mi ser.

“Notre Dame siempre parecía eterna y los constructores medievales creyeron que duraría hasta el día del juicio final”. (p. 9)

En los demás ensayos, Follet aborda con erudición el tema de la Catedral de París, desde su construcción, los años que tardó en erigirse, el compromiso de obispos, benefactores, arquitectos, obreros y el tremendo amor que cada uno puso en un trabajo dedicado a Dios.

Nos enteramos de que Notre Dame era una pequeña iglesia de madera, de la que ya no quedan mas que dibujos, que se cayó dos veces y que el obispo Sully, que fue el principal ideador, el líder del proyecto, murió antes de verla terminada.

Habla de Hugo y su espectacular novela, a la que Follet le dedica un ensayo magnífico, se refiere a Viollet le Duc como al arquitecto que nos permitió gozar de la Notre Dame que llegó hasta nuestros días.

Pero, el último ensayo no tiene desperdicio. Es un homenaje a las catedrales en general y a Notre Dame con particular énfasis. Nos lleva de la mano a entender que estos recintos son los últimos monumentos antiguos que siguen respetando la misión para la que fueron creados, que son lugares de culto y que está bien que sean visitados por muchos turistas a quienes equipará con peregrinos. Nos habla del esfuerzo de un equipo que generó derramas económicas en su construcción. Este último ensayo con el que cierra el libro es un tratado de alta dirección, liderazgo, teoría económica y sobre todo un escrito que nos lleva a comprender lo que es una catedral, un lugar en el que se puede expresar amor a Dios.

“Cuando la vemos, nos anonadamos; cuando las caminamos, nos dejamos capturar por su luz y su gracia; cuando nos sentamos, nos posee un sentimiento de paz. Cuando una se incendia, lloramos.” (p. 62)

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