La expresión de Julian Assange

Ni hablar, a toda capillita le llega su fiestecita y aunque sabíamos que esto iba a suceder tarde o temprano, la detención de Julian Assange se llevó las ocho columnas de muchos diarios en todo el mundo. Después de que Ecuador le retirara el asilo diplomático, el fundador de WikiLeaks, el hombre que puso a temblar a medio mundo y a varios súper poderosos, fue detenido por la policía de Londres. No hay pillo que salga con bien, decía mi abuela y en este caso, se confirmó el dicho.

Primero, Scotland Yard ratificó la detención por medio de un twit. Luego, varios medios internacionales publicaron la fotografía de un hombre con el cabello cano, barba larga que le regala una media sonrisa a los que captaron la imagen, hace un guiño y eleva el pulgar derecho, como si estuviera diciendo: no pasa nada, no importa nada. Si Assange tiene cuarenta y siete años, se ve como de sesenta y siete. La vida de encierro en la embajada de Ecuador le cobró caro. 

Ahora, tendrá que enfrentar a la justicia por haber publicado miles de documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos. El pronóstico no luce favorable y, hay que decirlo, el señor no se le ve muy preocupado. Algo sabrá que lo lleva a sonreír y retar al mundo y a quienes pidieron su extradición con esa expresión. 

Assange se llama a sí mismo un activista, se cree un paladín de la libertad de expresión, un analista que sabe interpretar datos y un cazador de información que la revela al mundo. Se sustenta como un defensor de la transparencia. En 2006, crea un portal para filtrar información confidencial: WikiLeaks. No se trata de chismecitos sabrosos, el sitio publica numerosos documentos sobre las guerras de Irak y Afganistán y nos permite conocer la verdad detrás de esa guerra. Lo que sospechamos en aquellos años, salió a la luz dejando expuestos videos terribles en que fuerzas estadounidenses disparan contra civiles. Se abre fuego contra personas indefensas. Para muchos, lo que Assange hizo fue un acto heroico, para otros es un criminal. Lo cierto es que lo que nadie podemos negar es que el fundador de WikiLeaks es un hombre astuto. 

En 2010, es acusado por un delitos sexuales: acoso y violación. Se gira una orden de extradición a Suecia. Pero, el caso no llega a buen puerto dadas las dificultades para continuar con una investigación veraz. Assange siempre se ha declarado inocente y sigue diciendo que él no cometió esos delitos. A la fecha sigue firme en sostener su inocencia a ese respecto.

En el 2012, las cosas se le complican y Assange pide asilo político y se refugia en la embajada de Ecuador en Londres. Se asume como un perseguido político y sostiene que: “mientras WikiLeaks siga siendo amenazado, también lo está la libertad de expresión y la salud de todas nuestras sociedades.”

Julian Assange consigue apoyos importantes. La Organización de las Naciones Unidas determina que el fundador de WikiLeaks sufre de facto una detención ilegal, ya que no tiene libertad de movimiento, no puede salir de las instalaciones de la embajada ecuatoriana en Londres pues, al hacerlo se cumplimentaría la orden de aprensión. Durante sus años de encierro en la embajada, concedió varias entrevistas en las que hizo gala de ser un hombre informado y con datos del día. Actuaba con la seguridad de quien sabe mucho sobre lo que hay que saber. Sin embargo, también pierde al principal soporte que lo tiene viviendo al margen de la justicia. El presidente de Ecuador, Lenin Moreno declaró que Assange violó las disposiciones expresas de las convenciones sobre asilo diplomático al seguir vinculado con WikiLeaks. 

Claro, al retirarse la protección del asilo, la petición de extradición a Estados Unidos trae como consecuencia la detención de este personaje tan controvertido. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha informado que Assange puede ser condenado hasta a cinco años de cárcel. Si este hombre sabe tanto, ¿no sabía hacer cuentas? Estuvo encerrado desde 2012, si se hubiera entregado, ya estaría por cumplir dos años en libertad, si el jurado que lo habrían asignado lo hubiera encontrado culpable y el juez le hubiera dado la pena máxima. ¿A qué le tiene miedo Julian Assange? 

O, tal vez la pregunta es ¿quién le tiene miedo a JulianAssange? Su futuro es muy previsible. Enfrentará la justicia, será sometido a un proceso, se le dictará sentencia, purgará un tiempo. Eso ya lo sabemos, pero, si en cinco años sale, qué tanto tendrá que decirnos este australiano que sabe mucho de muchos.

La expresión que Julian Assange tiene en fotos y en los videos que muestran el momento de su captura me ponen la piel de gallina. No es la de un preso contrito ni la de un hombre arrepentido, no es la de una persona asustada, ni seria. Assange va muerto de risa, como burlándose. A lo mejor, en sus años de encierro en la embajada de Ecuador, el hombre perdió una tuerca. Pero, más que un loco, vemos la expresión de un hombre que aún no ha dicho la última palabra.

 

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