Pretextos literarios por escrito en la FIL del Zócalo 2018

FIL del Zócalo 2018

Sobre el número 16 de Pretextos literarios por escrito (Lo dicho en la terraza del Museo del Estanquillo)

No puedo ocultar la profunda satisfacción que representa ser recibidos en el marco de la Feria Internacional del Libro del Zócalo. Esta feria ha sido el foro y el trampolín para talentos mexicanos y extranjeros, así como para las personalidades más insignes en la cultura mexicana y universal. En esta condición me parece oportuno agradecer la hospitalidad que nos brindan y la valiosa ocasión de estar aquí, reuniendo escritores y lectores para reflexionar sobre las posibilidades de una revista como Pretextos literarios por escrito.

Para no repetir verdades de Perogrullo y no comenzar con la perorata de la correlación que existe entre los hábitos de lectura de una sociedad y su índice de desarrollo, para no acentuar la curiosa desventaja que se cierne sobre quienes no leen frente a los que le encuentran gusto a la lectura, podemos estar de acuerdo que leer es una forma de interpretar al mundo. Una forma de interpretar al mundo que nos han dicho, ya no está de moda. Si siguiera por esos derroteros, tendríamos que darle la razón a quienes creen que estos proyectos tienen la cordura de aquel que sobre los lomos de Rocinante se lanzó a combatir gigantes. Están en lo correcto, si y sólo si, seguimos esta línea de pensamiento.

El ejercicio de las letras, como el de las artes y las ciencias, tienen un hilo conductor que actúa como elemento común: la exigencia de una vocación. Y cuando ese llamado se oye tan fuerte, cuando está tan enraizado en nosotros, nos hace encontrar en su práctica una satisfacción colmada que llega a dar sentido a nuestras vidas. Cuando aquello que nos apasiona está de moda, el camino se vuelve muy transitable, plano. El tema se complica cuando la vocación tiene esas tendencias que se salen de lo convencional. El camino se vuelve sinuoso y más complicado de transitar. Pero, hay quienes hemos decidido meternos aire a los pulmones y aventurarnos por ese sendero.

Es innegable, los proyectos editoriales independientes tenemos que esforzarnos el doble. Pero, ¿no fue de unas páginas similares a estas donde supimos que Sherlock Holmes vive en Baker`s Street, que la identidad secreta de Superman es Clark Kent? Tal vez, en Pretextos literarios por escrito tengamos la suerte de publicar al próximo Salgari, Charles Dickens, Leon Tolstoi, Pérez Galdós quienes dieron sus primeros escritos a revistas como la nuestra. Y luego, los personajes que brotaron de estas plumas notables, brincaron a otros espacios, a otros formatos y hoy forman parte de nuestro capital simbólico.

Leer y escribir frente al espíritu de una época en la que el vértigo de la vida y la velocidad nos marcan el ritmo, merecen persistencia. En la inmediatez, ser persistente parece anticuado. También pueden resultar un remanso de intimidad. La escritura y la lectura son labores de búsqueda y reflexión. Es un acto de exploración al entorno y al interior de uno mismo. Es un impulso ciego e insumiso que corre el riesgo de alumbrar una magia escondida entre los renglones, las palabras y los signos de puntuación. Es la búsqueda de lo asombroso, de la angustia ante la urgencia que se nutre de la curiosidad. No falta, por supuesto, quien se niegue a adentrarse el enjambre de ideas y vericuetos que se encuentran en un cuento, un relato, un poema o una imagen. Pero, aquí estamos para los que sí se atreven.

Estamos para los que se deciden a desenterrar un archivo en el que plasmaron algo que vale la pena decir; estamos para los que emprenden la aventura de atender.

En Pretextos literarios por escrito peregrinar por este camino nos ha representado subir nuevas cimas que ascender. Diecisiete números editados —contando el número cero—, seis concursos internacionales: uno de terror auspiciado por la embajada de Irlanda en México y el que aparece en esta edición en el que celebramos a la figura de Nelson Mandela y que lanzamos en coordinación con la embajada de Sudáfrica en México.

Para nuestra sorpresa, este camino anticuado, si se quiere, complicado y sinuoso ha estado muy transitado. La convocatoria que del certamen de Mandela tuvo 1000 participantes alrededor del mundo. Nuestros ganadores son mexicanos en su mayoría, pero también fueron dos cubanos, un chileno y un español. Recibimos textos de Uruguay, Argentina, Guatemala, Estados Unidos, Puerto Rico. Una participación Panhispánica para honrar a un sudafricano enorme.

Transitar por este camino nos ha traído, ahora en este momento, a comparecer ante ustedes con la humildad inherente de quien se sabe pequeño ante la magnitud de un mundo distraído que está sumergido en una simplificación de asociaciones lógicas. Paso a paso, esta tarea que he compartido con mis compañeros de viaje de esta mesa de edición, del cuarto de guerra, con poetas, escritores y fotógrafos, el panorama se ha ensanchado. Es estimulante ver que a lo largo de este camino hemos avanzado. Creímos que nos leería un reducido grupo de gente en México. Gracias a la era digital, nos leen en España y en Israel, en Irlanda y en Sudáfrica, en América Latina y en países que no son hispano hablantes. Los tres mil ejemplares de la edición impresa se agotan y la versión digital se descarga a diario. Seguramente, hay una página que todavía no se escribe y que quizá hoy el autor se decida a hacerlo. Estoy segura de que ahí existe un texto que está esperando su oportunidad para ser publicado. Podría apostar que aquí están varios pares de ojos inquietos que correrán por las páginas de la revista. Seguimos en nuestro empeño de atrapar lectores para no dejarlos ir. Seguimos ofreciendo un espacio para aquellos que tengan algo relevante que decir.

Leer y más leer sin otro afán que las letras, decía Sor Juana en su carta a Sor Filotea de la Cruz. Les pido que nos lean, en físico o en digital; que nos sigan en redes sociales: FB PorescritoMX, @porescrito, @revista por escrito. Participen en nuestro certamen de aniversario: cuento, relato, poesía, fotografía, ilustraciones y caricatura. Como dijera Umberto Eco en su ensayo Sobre Literatura: “no estamos seguros en cuál de estos dos extremos se encuentra el lector: en el de la ficción que le plantea el autor o en un mundo en el que reproduce sus propias alucinaciones.” Gracias a todos por acompañarnos el día de hoy, gracias a la Fil por recibirnos. Para no repetir verdades de Perogrullo, los dejo con los autores que llenan las páginas de esta revista.

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