La abeja y el economista

Yan Moulier Boutang es un economista francés que tiende un arco de unión muy interesante entre la abeja y el trabajador. Sostiene que los hombres crean valor económico de la misma manera en que las abejas polinizan. Para comunicar su teoría, comienza con una fábula sobre la relación entre las abejas y la economía agrícola. La ocupa como una referencia al famoso ensayo de Bernard Mandeville , una presentación y defensa satírica de la economía capitalista y del individualismo. Butnag adopta el mismo estilo literario para ilustrar el concepto de polinización, concepto que constituye desde su punto de vista un aspecto central de la economía post-industrial ó cognitiva.

La fábula cuenta es la historia de un agricultor que vive en cerca de un apicultor, y entre ellos se establece una relación de amistad y de intercambio informal de productos y servicios. A la muerte del agricultor, uno de sus hijos se hace cargo de la dirección del negocio agrícola de su padre. El joven heredero viene con muchas ideas innovadoras que quiere poner en práctica y entre otras medidas de modernización, pide al apicultor que pague por el uso que sus abejas hacen de los frutos y las flores en sus predios. A esto el apicultor hace una contraoferta. Por supuesto que estará dispuesto a pagar por el uso que sus abejas hacen de los predios, si el agricultor paga por el fruto de la polinización. Llegados a este punto, ambos deciden volver al régimen anterior.

Boutang está preocupado  por el carácter histórico de la acumulación del capital y a partir de su observación y de sus estudios piensa que la historia de las transformaciones del capitalismo sólo es comprensible a través de su articulación obrera, negando toda autonomía, incluso relativa, a la economía del capital, esto es, a un supuesto mecanismo natural de acumulación del beneficio. Para el economista la distribución inequitativa de la riqueza está generando relaciones económicas que dan pie movimientos políticos que tienen consecuencias directas en nuestra cotidianidad. Pero, parece que no nos damos cuenta. Así como el joven agricultor no parecía entender las relaciones virtuosas que existen entre sus plantas y las abejas.

El valor económico de las abejas no reside principalmente en la miel y la cera que producen con sus diminutas manos, sino en la polinización que permite la supervivencia de la biosfera del planeta. El valor de esta última no tiene precio directo. Si nuestros principales alimentos vegetales pierden la capacidad de reproducirse, seguidos de nuestros alimentos cárnicos, del conjunto de la fauna y de la flora y, por último, de nosotros mismos, no tendremos planeta de recambio.

Si la actividad humana estuviera gobernada por las mismas leyes, el trabajo productivo es aquel que engrandece la vida, su potencia y su perdurabilidad. El trabajo improductivo, nocivo —aun en el caso de extraer un excedente de miel y de cera— es aquel que destruye la polinización humana. Esto nos lleva inmediatamente a una conclusión: la polinización humana es el único trabajo a la vez sin precio y fundamental que constituye el punto ciego del análisis de la economía política clásica. El reduccionismo europeo que surge con los albores del capitalismo puede ser merecidamente tachado por los aborígenes como una forma de barbarie particularmente primitiva, y no sólo respecto a los seres humanos, sino a todos los seres vivos del planeta. Esta verdad cruel descalifica el humanismo que pretende asentar sus buenas intenciones en una economía estándar —ya sea capitalista o socialista—.

Por lo tanto, la utilidad de las actividades humanas y la producción de riqueza real para la sociedad en su conjunto debe partir de ahí y sólo desde ahí. Entonces comprenderemos que el trabajo invisible de los expulsados de la historia de la acumulación primitiva, de la clase obrera y del trabajo asalariado era el de la indispensable polinización. Comprenderemos el significado de las alianzas. Releeremos una y otra vez las tesis del obrero social desde un horizonte de liberación. Bienes comunes, economía pública, actividad de polinización del vínculo social, cuidado de la vida del conjunto de los seres vivos: Ésta es la fábrica social, el sol alrededor del cual gira la tierra de la política.

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