Irrupción en la intimidad (Spring, Karl Ove Knausgaard)

Spring

Karl Ove Knausgaard

 (Traducción, Ingvild Burkey, Ilustraciones Anna Bjerger)

Penguin Press, 2016, U.S.A.

Desgarrar la protección que te da la cortina de intimidad es una decisión autoral complicada. Por un lado, muchos conocen tu cotidianidad y eso de la vida diaria no siempre es luminoso ni perfecto; y por otro lado qué se hace con una tristeza tan profunda, con una situación que te desgarra el alma. Escribir es una forma de catarsis, especialmente cuando eres un escritor en serio de la talla de Karl Ove Knausgaard. Sin embargo, eso de quedar expuesto es duro. Claro, eso de generar utilidades cuando tu propia tragedia está bien escrita puede ser tentador.

Spring es la novela con la que Karl Ove Knausgaard decide regresar al oficio. Después de haber escrito el último volumen de Mi lucha, una saga de 6 libros, cuya última frase fue: Ya no soy escritor, regresa con otra serie continuada de cuatro libros que están titulados conforme a las estaciones del año. El tema es, como el lo denomina, la enfermedad de una familia.

La novela nos hace saber que se trata de una epístola para su hija que aún no ha nacido pero que ya nació. Vemos al narrador, protagonista, que también es el escritor, como un padre muy presente y muy comprometido con sus cuatro hijos. Lo acompañamos a darle la mamila a una bebita recién nacida lo mismo que cuando mete la ropa a lavar a la lavadora, lo vemos recoger la casa, lavar los trastes, llevar a los niños a la escuela, prepararles el desayuno, ponerles la pijama. Nos muestra una cotidianidad bucólica, en una casa en el medio un bosque en el que los vecinos están lejos y se necesita coche para llegar a cualquier lado.

“La vida que vivo está separada de ti por un abismo. Está lleno de conflictos, deberes, cosas que no han sido atendidas… y en una corriente continua donde casi nada se detiene pero todo está en movimiento. [1]

El lenguaje es preciso y las palabras que se seleccionaron fueron para tomar al tiempo por las manecillas y ralentizarlo. La traducción del noruego es fiel a esa forma en que Ove Knausgaard hace que los segundos se arrastren a lo largo de la narración. Las descripciones nos recuerdan al realismo francés de Balzac, muy al estilo de Eugenie Grandet. Todo parece ser como una tacita de porcelana, no obstante, tanta perfección nos hace sospechar y el lector tiene razones para la duda.

Spring nos pone frente a una familia de tres hijos justo cuando la pareja decide tener un cuarto. Estamos en la mente del narrador que disfruta de esa vida familiar, alejada de las grande metrópolis, que le acomoda vivir entre árboles y en contacto con la naturaleza ya que eso le acomoda para invocar a las musas. No se entiende bien a bien a qué hora escribe un padre que está tan ocupado de las tareas parentales. La mujer es una figura desdibujada que no se le ve. No se muestra mucho en la novela, aunque será la parte central y motivo de la anécdota en la que se centra la novela. Este libro se trata de la depresión de su mujer y las consecuencias de que la vida siga adelante aunque ella no pueda con ese ritmo.

“Era como si toda la energía de la casa estuviera siendo succionada hacia ella”[2] (p. 123)

La novela nos hace sentir el enojo y la frustración que tiene el protagonista alrededor de una situación en la que vemos que este padre de familia actúa prácticamente como si fuera un viudo, la presencia de la mujer es más bien una ausencia que causa una gran molestia.

“Obviamente, la gente se quedaba mirando, yo los dejaba mirar fijamente. Yo estaba en un lugar donde otras personas y sus opiniones no importaban. Después, los lamentos salvajes, la desesperación salvaje.” (p. 32)[3]

Y, efectivamente, a Karl Ove no le importa que miremos fijamente, le da lo mismo que el lector se entere de lo que está sucediendo en la intimidad de su casa, no tiene pudor frente a quien está leyendo y muestra a sus hijos jugando, a su esposa ausente, a un padre desbordado por las actividades diarias, la soledad de una familia que necesita ayuda y cuyo día a día pudiendo ser bello se descompone en una serie de cosas que se necesitan hacer para seguir viviendo y que parecen rebasar las capacidades familiares.

“Yo estaba harto de todos los susurros, toda la inmovilidad, la falta de iniciativa, la impotencia, el desvío de mirar a otro lado.” (p.106)[4]

La novela gira en torno a la reflexión de lo que es la depresión en uno de los miembros de la familia y de como los demás deben de seguir tirando, de como los demás debes seguir adelante y de como afecta las vidas de los otros integrantes de la familia. La vida sigue pero tiene repercusiones cuando alguien decide ponerse en pausa:

“La enfermedad tiene que hacer contigo no tomar responsabilidad por ti mismo. Cuando estás abajo, usted no asumes la responsabilidad sobre ti, cuando estás arriba, tampoco asumes la responsabilidad de tu persona” (p. 125)[5]

Spring nos deja claras las razones por las que el autor, narrador y protagonista está enojado con su mujer y con la decisión terrible que decide tomar cuando está embarazada de la niña a la que se dirige esta novela. Karl Ove nos dice que la intención es que su hija entienda lo que sucedía mientras los demás vivían el trance previo a su nacimiento y semanas después de que ella llegó a este mundo. Comparte la dureza y la crueldad que tiene que enfrentar un padre solo cuando sus hijos están tan pequeños. Contrasta con mucha habilidad la inocencia de los niños, sus ganas de jugar, de ver la tele, de salir al patio, con la oscuridad de su madre y la desesperación del padre. Contrasta los elementos de una vida casi perfecta con el infierno de una tristeza que llega y se instala sin que logremos entender bien a bien qué fue lo que la provocó. Nos enteraremos de forma tangencial, y el lector debe estar muy atento para no pasar desapercibidas las razones.

Belleza y terror, oscuridad cuando debe haber alegría, la vida de diario y sus secretos son el hilo narrativo que se entreteje en las páginas de Spring.

“La gran y aterradora belelza no nos abandona, está allí todo el tiempo, en todo lo que es siempre lo mismo, en el sol y las estrellas, en la hoguera, anuncio la oscuridad, en la alfombra azul de flores bajo el árbol” (p. 177) [6]

La novela llega en una traducción al inglés de Ingvild Burkey y con ilustraciones espléndidas de Anna Bjerger. La contracubierta tiene colores brillantes en los que se contrastan diferentes tonos de azules que se van degradando en contraste con ocres que se van oscureciendo y una niña que está acostada en la arena cerca de una playa. La novela se divide en tres partes y un epílogo.

Depués de leer Spring me queda claro que es un texto bien escrito que transmite sentimientos universales y esto le da un rango de Literatura que no se le puede regatear. Sin embargo, en otro nivel, no sé que tan válido es exponer tu vida a ese nivel, que tan necesario es dejar que los lectores se enteren de ese nivel de intimidad. Porque, todo cambia cuando sabes que los personajes son reales, que no es ficción, que todo lo que lees —novelado o no— verdaderamente sucedió. ¿Qué necesidad hay de narrar y dejar tan expuesta a una mujer que se obnubiló por la tristeza? No lo sé. Al terminar de leer, queda una especie de desarmonía que me hace reflexionar su una pluma tiene derecho a desgarrar tanto. Insisto, no lo sé.

[1] The life that I live is separated of You by an abyss. It is full of conflicts, duties, things that have not been answered… and in a continuous stream where almost nothing stops but everything is moving.

[2] It was as if all the energy in the house was being sucked towards her

[3] Obviously, people stared, I let them stare. I was in a place where other people and their opinions did not matter. Afterwards, wild regrets, wild despair.

[4] I was fed up with all the whispering, all the immobility, the lack of initiative, the helplessness, the turning away.

[5] The illness has to do with you not taking responsibility for yourself. When you are down, you do not take responsibility for yourself, when you are up, you do not take responsibility for yourself either

[6] The great and terrifying beauty does not abandon us, it is there all the time, in everything that is always the same, in the sun and the stars, int the bonfire ad the darkness, in the blue carpet of flowers beneath the tree.

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