El día que Estados Unidos cambió

Una terrible crisis humanitaria está sucediendo en la frontera sur de Estados Unidos. Una serie de actos que muestran que la arrogancia y la estupidez de un líder pueden causar tanta pena y tanto miedo en los más vulnerables. Como si no fuera suficiente escuchar a Donald Trump decir que los latinos somos animales, su administración le sube al tono y trata a los migrantes como animales. La Patrulla Fronteriza captura a las familias, las mete en una bodega, las separa como si fueran ganado: mete en jaulas a las hembras, a los machos los mete a otras y los separan de sus crías. Con esa brutalidad se está tratando a seres humanos.

Ayer, CNN transmitió la grabación de niños llorando en el momento en el que eran separados de sus padres. Pequeños cuyas edades varían, desde chiquitines de menos de seis años hasta preadolescentes muertos de miedo porque no entienden qué está sucediendo y lloran con amargura. No saben cuándo podrán ver a sus padres o si los volverán a ver. Las familias son tratadas como delincuentes por cruzar la frontera en forma ilegal y les dan trato infrahumano.

Cuando nos advertían que Donald Trump era un loco de las proporciones de Hitler, siempre pensé que eran exageraciones. No lo eran. El desprecio al diferente, el castigo doloroso, la tolerancia cero, la crueldad con niños es la ley que rige en Estados Unidos. No nos engañemos, con Obama esto también sucedía. Las deportaciones se llevaban a cabo, había jaulas para migrantes y gente en condiciones de horror. El problema es que ahora todo se acelera.

La crudeza y la crueldad están tomando notas de estridencia alarmantes. ¿Dónde andan los gobiernos de los países que están al sur del Río Bravo? Están maltratado a su gente y no veo notas diplomáticas ni quejas ante la ONU. ¿Qué esperan? Estados Unidos cambió y el país de la esperanza se está convirtiendo en una tierra desconocida que da miedo. Ese faro de libertad que ellos decían ser, se convierte en un territorio oscuro en el que los derechos humanos se aplican a unos sí y a otros no. Son letra muerta, conceptos olvidados. La perversidad de la Guardia Fronteriza nos recuerda a los uniformados con escudo de svástica.

El partido que llevó a Lincoln a la presidencia hoy levanta la mano sobre los inocentes y los azota con el peso de una ley. Los niños no entienden, lloran solos en una jaula y sus lágrimas no conmueven a nadie. No podemos bajar la voz, si los gobiernos se quieren hacer los disimulados, nosotros no debemos dejarlos solos.

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