Valle de los Caídos

En 1989, estaba en los jardines del Escorial con Mario Paoletti quien era el director de la Fundación Ortega y Gasset. En aquellos años, yo era una alumna que estudiaba becada en Toledo y que fue al monasterio de San Lorenzo del Escorial en una visita de escuela a conocer. En ese tiempo, las heridas aún estaban frescas.

Don Mario y yo estábamos solos. Echábamos la mirada larga al paisaje y yo preguntaba y mi maestro me iba explicando. ¿Qué es aquello? La sonrisa se le cayó del rostro, se le avinagró la expresión y me dijo que era El Valle de los Caídos. ¿Vamos a ir a visitarlo? Desde luego que jamás. Es un oprobio. Decidí guardar silencio. Ver lágrimas y no entender es una llamada a cerrar la boca.

La cocinera de la Fundación, Conchi, era una señora regordeta que me quería mucho por ser mexicana, allá hacen muy buenas telenovelas y de allá era Jorge Negrete, decía. Le pregunté por el Valle de los Caídos y le dije lo que pasó con Don Mario. Ay, niña. Hay que tener morro. ¿Cómo le preguntaste eso? Y me explicó.

Me dijo que en esa grandilocuencia, en ese templo con dimensiones tan exageradas, es casi tan grande como lo Basílica de San Pedro, estaban enterrados los restos del Generalísimo Franco. Es una ofensa para muchos. Mira donde están los dictadores de las naciones, mira donde quedó Hitler y donde está Mussolini, mira el lugar que se mando hacer Franco. Ella no lloró, escupía fuego al referirse a Franco. Nos espió, nos aterrorizó, nos tenía viviendo con miedo. Nos robó la calma. Pero, tú eres mexicana, ve a ver lo que es y me cuentas.

Pedro, era un toledano que tenía un puesto de periódicos, me dijo que lo de Franco saca ampollas. Cuando murió, en España hubo gente que lo clamaba a gritos. Gente que le lloró. Es lo malo de los caudillos, o estás con ellos o estas contra ellos. Estar contra Franco en tiempos de la dictadura es mala idea.

La casa de mis padres está en una colonia que fue habitada por refugiados españoles. Los Fonellosa eran gente amable y siempre fueron nuestros amigos. Al hablar del Valle de los Caídos ellos elevaban los hombros, por fortuna no hemos visto ese lugar. No hemos vuelto a España y entiendo muy bien a quienes quisieran derrumbar ese lugar.

El Valle de los Caídos representa un monumento a la persona de Franco. El nuevo gobierno socialista ha retomado el plan de mover los restos del Generalísimo para cambiar el significado del lugar y convertirlo en un museo de memoria. Es un golpe de autoridad y de respeto a las víctimas del franquismo. Es atender una recomendación de la ONU sobre las fosas comunes y la comisión de la Verdad.

Entregaran los restos de Franco a su familia. Aquí los modos son importantes. No se puede correr sobre lápidas y restos humanos, sería caer en lo criticado. Se presentará un proyecto de ley y esto suele tardar por lo menos un año. Han pasado tantos años de la muerte de Francisco Franco y la herida sigue supurando.

Recuerdo la cara de Mario Paoletti aquel día en El Escorial, han pasado casi treinta años. Visité El Valle de los Caídos como me lo recomendó Conchi, Don Mario se enojó conmigo. Los dos escucharon mis apreciaciones del lugar. Me alegro de que no lo tiren, es mejor destino un museo de memoria.

Al final, el,objetivo de un museo de memoria es no repetir los errores de pasado. Está claro que el Hombre olvida muy rápido.

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