Separar familias

No sé en qué cabeza puede caber la idea de que separar familias es buena idea. Me quisiera imaginar qué argumentos se dicen para hacer entender a la gente que arrebatar hijos de los brazos de sus padres puede ser bueno. No puedo imaginar al caradura que enarbole la justificación de la ley para perpetrar semejante acto. ¿A dónde hemos llegado?

Invocar la práctica de cero tolerancia a familias que, sin duda, cruzaron la frontera de forma ilegal, me parece tan pertinente como intentar justificar un genocidio para preservar la pureza de una raza. No hay discurso que se pueda pronunciar y logre justificar una atrocidad de este estilo.

La crueldad humana se encarna en una mujer que con tal de no perder su trabajo, se para frente a los medios de comunicación y con cara de palo dice que su jefe actúa bien. La fealdad del alma se le refleja en la cara a Sara Sanders. Los votantes duros de Donald Trump tendrán que aprender a tragar el bulto de la amargura que causa la decisión de un radical que lo que tiene es cero cerebro.

Los que se atrevan a decir, son ilegales y ellos se la buscaron, tengan cuidado: con la vara que midas serás medido. Los radicales que crean que arrancarle de las manos a un padre o a una madre a sus hijos y que encuentren satisfacción en la angustia y la desesperación de estas familias que están siendo desmembradas ni se imaginan que esa crueldad que hoy avalan, en el futuro les golpeará la cara cuando menos lo piensen.

Las justificaciones y quienes las plantean confían en la estupidez de la gente. Lanzan palabras con el efecto de un anzuelo que le desgarra las entrañas a los peces que abren la boca alegremente, engañados por la carnada. No podemos contemplar el,espectáculo y quedarnos callados, no podemos ser indiferentes a tanto dolor y a tanta lágrima derramada.

La deshumanización y la frivolidad son como un bumerán que se lanza con fuerza y con la misma regresa a golpear en la nuca. Los que escupen al cielo, tendrán su recompensa. La ley de la gravedad no hace excepciones. Es una pena que el sueño americano se convierta en una tragedia. El reflejo de una nación está en sus hechos. Pobres, están rompiendo espejos a mazazos y ni cuenta se dan de los años de mala suerte que se están echando encima.

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