Lo que quedará de los Estados Unidos

La presidencia de Donald Trump parece un chivo en cristalería. Los movimientos de este sujeto parecen torpes y violentos pero se mueven en una línea estratégica que lo lleva a conseguir sus metas. Sus convicciones son tan firmes como la roca de Gibraltar y su perseverancia es inquebrantable. No le gusta el libre comercio, no entiende de economía, no le caen bien los migrantes, le interesan poco los derechos humanos, no sabe de diplomacia, considera que el cambio climático es una tontería.Así ejerce su mandato, entre gritos y sombrerazos, va derecho y no se quita. Se ve a sí mismo y tiene tantos puntos ciegos que se parece al personaje principal del cuento El traje nuevo del emperador.

Así ganó la presidencia, así abandonó el TPP, el Acuerdo de París, el Tratado de Refugiados. Así va como una aplanadora arrasando con todo lo que tiene a su alcance. Y, así fue como le prometió a sus conciudadanos hacer de su nación algo grande otra vez. Lo está logrando: está haciendo un gran desastre. La imagen del estadounidense ignorante, bobalicón, pedante y súper racista ha agitado el desprecio mundial vuelve por los fueron de este sujeto. Pasaron muchos años para que se borrara esa caricatura mal planteada del gringo que come sin modales, que viste de shorts y usa camisas floreadas, que no quiere usar zapatos y jamás se pone una corbata.

Y, luego vino la imagen desdibujada de los Chicago boys, de los bostonianos civilizantes, de los yuppies que se comían el mundo a puños pero que no hacían ruido con la boca, conocían de vino y buen vivir. Creímos que todos eran Paul Auster, Michael Porter, Michelle Obama o Reese Witherspoon. Nos olvidamos de los gambusinos, del kukuxklan, de las sectas como la de Waco Texas, de las señoras que guardan cadáveres en el congelador y de los sujetos como Harvey Weinstein.

Y, Trump les habló a ellos. Lo escucharon. Lo llevaron a la presidencia. Lo apoyan. Su presidente es fiel a ellos. Es consistente. Con la consciencia, o inconsciencia, de hacer y luego reparar, va tirando acuerdos y deshaciendo lo que tardaron años en levantar.

En esa consistencia, Trump toma lo que le conviene a sus intereses, usa a quien le ayuda y cuando deja de serle útil lo abandona. La lista de colaboradores que se han quedado colgados en el aire y caen al precipicio es larga y no hay novedades. Desde Spicer hasta Flynn sobran ejemplos de las traiciones de la administración trumpista. Muchos auguran que ya empezó la recta final de este mandato. Se le desmorona el entramado, el problema no es ese, es responder a una pregunta elemental. ¿Qué quedará de Estados Unidos después de Trump?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: