Maxime Hamou y los que se rieron felices

Maxime Hamou no debiera ser noticia, sin embargo, lo es para su infortunio. Hamou es un tenista francés de poca monta, está rankeado en el lugar 287, así que no llega a ser percibido por noticieros de deportes, como no sea una nota de páginas interiores de Nimes, su pueblo natal. Este hombre de veintiún años, no logró llamar la atención en las canchas por su juego ni por su destreza con la raqueta ni por su forma de pegarle a la bola, capta la atención por su actuar vulgar, machista y abusivo.

El tenista francés, en la euforia de participar en Roland Garros, uno de los torneos de Grand Slam, de los de mayor tradición y mayor prestigio, además de ser de los más divertidos, justo después de terminar un partido, es entrevistado por Maly Thomas, reportera de la cadena de deportes Eurosport. Así, frente a las cámaras y en varias ocasiones Hamou jaló a la reportera, le besó el cuello, le metió la lengua en la oreja mientras ella trataba de quitarselo de encima y salvar elegantemente la transmisión en vivo.

Claro, no hubo forma de evitar ver la escena. No se pudo editar nada. ¿Qué vimos? A un tenista con una conducta machista, abusiva que forcejeo frente a las cámaras con una mujer. Que el señor estaba divertidísimo y ella mortificadísima. Que el señor fue alabado por las risas de camarógrafos y gente que rodeó a los protagonistas de la escena. Que nadie tuvo la caballerosidad de frenar a Hamou, ni el otro tenista a su lado ni los demás reporteros ni los que operaban las cámaras: nadie.

El tenis solía conocerse como el deporte blanco. Es un juego de caballeros, de reglas de respeto y honor. El tenis es elegante. Los que amamos este deporte debemos sumarnos a la protesta. La vulgaridad no debe apoderarse de este bastión que le queda a la gente que quiere apartarse de las prácticas ordinarias. En una cancha de tenis no se escupe. En una cancha de tenis se juega con gusto, con gracia, con estilo.  Un tenista es una persona que se sabe comportar. Maxime Hamou no lo es, como tampoco lo fueron quienes lo rodearon. Esta persona se aleja de las prácticas del deporte.

No me refiero a un comentario de intolerancia. El tema es grave. Hay formas y modos para desempeñarse. No es menor que frente a las cámaras se transmita y se celebre que un macho objetivice a una mujer mientras todos se ríen. Por eso, la sanción dada por la organización del torneo es adecuada: expulsaron a Maxime Hamou. Falta ver qué hara Eurosport con todos los compañeros de Maly Thomas que festejaron con risas el desaguisado. Tanto peca el que mata a la vaca como el que le jala la pata. 

¿Cómo pudieron tolerar algo así? 

No sólo eso. La dejaron defenderse sola y siguieron transmitiendo como si se tratara de celebrar el maltrato. La cara de Hamou con una sonrisa triunfante en contraste con la de desagrado de Maly Thomas son testimonios de una ofensa que pudo pasar desapercibida. Ahora, las disculpas suenan huecas, son acciones a destiempo. La sanción a Hanou es apropiada, debiera ser mayor, la ATP debiera tomar cartas en el asunto. Eurosport, también. ¿Qué va a pasar con todos estos babosos que se rieron al ver que maltrataban a su compañera? 

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