Fracturas sociales

El mundo vive una era de fuertes fracturas sociales que los políticos saben explotar muy bien. Promesas de campaña que van aderezadas en ese aliño que enciende los ánimos y buscan dividir. Claro, al son de divide y vencerás no hay ética, responsabilidad social, valores, ni freno que valga. Conseguir una posición de poder es la meta, el objetivo se traza a partir de tácticas estratégicas que quieren granjearse simpatías y votos. Prometer no empobrece y hoy más que nunca, cumplir aniquila.

Los nacionalismos apelan a orgullos profundos que tienen que ver con el origen de cada persona. La identidad es una fuerte moneda de cambio. Erigirse como el paladín que vendrá a defender a un sector y lo protegerá de extraños enemigos es un grito de guerra que se populariza y ha llevado a triunfar a impresentables que una vez en el poder, no pueden cumplir sus palabras.

Trump no sabe como hacer para pagar un muro, Theresa May quiere negociar un Brexit a modo, Marine Le Pen dice que está harta de ver a Francia perderse entre las telas de araña de la migración, Maduro sigue intentando como tapar el sol con un dedo, Es verdad, Holanda ya dio la espalda a esa demagogia y Macron tiene ventaja sobre la postura del Frente Nacional. Pero, la palabrería en favor de quienes defienden un patriotismo a ultranza sigue encendiendo corazones. 

El problema son las fracturas que se generan. Con enorme falta de responsabilidad y con la delicadeza con la que se mueve un elefante en una tienda de porcelanas, estos personajes nos meten en un estado de paz y tranquilidad similar al que experimenta un paciente en el sillón del dentista. Logran que arruguemos el rostro frente al difrente, que se nos revuelva el estómago ante quien no cree lo que yo. Nos convierten a la intolerancia, que es es signo que tiene más adeptos. 

Se encienden pasiones tan enardecidas que en vez de seguidores se tienen fanáticos que creen a ojos cerrados y que pierden la capacidad de análisis. La deuda que van generando es enorme y el interés compuesto de la tasa que eligieron crecerá en forma exponencial hasta  que se convierta en una cuenta impagable. 

Izquierda-derecha, integristas-soberanistas, demócratas-republicanos, liberales-soberanistas, este-oeste son las divisiones con las que se reagrupa en mundo en forma artificial. Son formas de fractura social. En realidad, la Humanidad se divide entre pobres y ricos, educados y analfabetas, sanos y enfermos, felices e infelices. El mapa mundial se transforma sobre clasificaciones acartonadas y dejamos de ver lo importante. Permitimos que nos obnubilen el pensamiento. Dejamos de ver lo importante.

Las fracturas sociales están poniendo a rechinar las estructuras que rigen la vida en comunidad, ¿es eso lo que queremos?

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