La mirada que busca una respuesta al dolor (Examen de mi padre, Jorge Volpi)

 

 

 

 

Examen de mi padre

Jorge Volpi (2016)

Alfaguara

Dicen los parámetros de la crítica seria que debemos tomar distancia del autor para poder analizar su obra. Por lo tanto, cualquier cosa que diga un escritor sobre su texto, resulta como la declaración de un anhelo y queda en el lector juzgar si aquello que quien escribió logró cumplir con la intención. Aunque Jorge Volpi dice que la escribió para rendir homenaje a su padre fallecido, me parece que la emoción regente de esta novela es otra y nos la revela casi en los primeros renglones: procesar el luto que deviene de la muerte.

“Hasta el día de hoy, no he llorado, no he podido o no he querido llorar a mi padre” (p. 13)

.

Estructuralmente, “Examen de mi padre” es una novela compuesta por una colección de diez ensayos en la que Volpi toma como inspiración la profesión de su padre, recién fallecido, que era cirujano. Para escribir esta novela, discurrió tomar como referencia un órgano del cuerpo humano que sirve de base a cada capítulo y sobre esta referencia se apoya para comentar realidades del México de que existe entre un padre y un hijo.

Jorge Volpi narra en primera persona. El narrador es una entidad dentro de la historia, diferente del autor —persona física— que la crea. Es el que entrega la historia imaginaria y sirve de intermediario entre los hechos y el lector. Puede estar representado figurando en la narración como personaje o testigo, o no representado, si es solo una voz que habla. Este narrador emite opiniones como si fuera un científico que ensarta insectos en un alfiler para fijarlos a una tabla y desde ahí observarlos. Busca tomar distancia para contarnos los problemas de un México que tiene fantasmas y cadáveres, cuando a mi parecer, la distancia la toma para dejar de sentir.

“Los tres siempre aborrecimos los velorios y en general, el duelo público, de modo que prescindimos de cualquier ceremonia hasta su entierro” (p13)

El autor nos revela esa contención a la que está sujeto y el lector se plantea la pregunta justificada “si eso es así, y si le voy a creer al narrador: ¿por qué escribió esto? ¿por qué expone su duelo a los lectores de los mil ejemplares de la primera edición?”  Así, de nada nos sirve que el autor declare: “El cirujano era mi padre y a partir de su profesión partió todo; es el libro más personal, emocional e íntimo que he escrito”.  El lenguaje que utiliza para escribir estos ensayos es enciclopédico, incluso llega a ser afectado:

“Mientras en el pasado los médicos se concentraban en el estudio de sus pacientes (pensemos en los miembros de la escuela jónica a la que perteneció Hipocrátes)” (p.20)

“A mí, desde afuera me parece que Freud renunció a la búsqueda meurológica que aventuraba en sus primeros escritos por una hipótesis deslumbrante nunca comprobada” (p.50)

 

En varias ocasiones, abusa de las técnicas autorreferenciales hasta un punto en el que un lector poco paciente puede llegar a lanzar el libro lejos y abandonar la lectura:

A la inteligencia y a la locura las divide una frontera muy delgada y todos mis personajes se encuentran entre las lindes de una y otra” (p. 53)

“Somos los mayores propagandistas de nosotros mismos, así sea para presumir nuestros defectros” (p. 65)

 

De repente, y en forma que llega a sorprendernos, en el delirio de la narración, Volpi cae en el lugar común:

“En esta lógica, los medios se embarcan en una carrera por conseguri noticias cada vez más alarmantes y cada vez más pavorosas” (p. 69)

“Parecemos ratas de laboratorio que corren y corren en una rueda hasta quedar exhaustas” ( p. 253)

Cada ensayo pretende ser una denuncia:

  1. Cuerpo o exequias busca denunciar esa actitud complaciente con la que la sociedad se ha acostumbrado a ver las tragedias:

Nos hemos acostumbrado a mirar cadáveres a diario, exhibidos sin pudor por la prensa y la televisión y escuchar indiferentes la cifra que, a modo de siniestro cuentagotas, añade cada vez más cuerpos a la lista.” (p. 43)

Ve a México como un cuerpo enfermo y se propone hacer:

“una autopsia de esta nación de fantasmas y cadáveres” (p.44)

 

  1. El cerebro o la vida interior nos confiesa como antes que un recuerdo físico de su padre, le viene a la mente algo más etéreo y entrañable:

“Si pienso en mi padre lo primero que se me viene a la mente no es su cuerpo, ni siquiera sus ojos o sus manos, sino algo indefinible… ¿Su forma de ser? ¿su carácter, su personalidad, su mente?” (p.47)

La denuncia en este capítulo es al olvido por lo sucedido en 1968:

Atestiguamos la ceremonia del olvido… para los muertos de 1968, pero poco a poco se olvida, y se olvida porque a nadie le conviene recordar ”

Y, remata, escribiendo:

“Si yo escribo estas líneas es para mantener a mi padre conmigo” (p. 73)

 

  1. De la mano o del poder, habla del presidencialismo del PRI desde Díaz Ordaz hasta el supuesto fraude del que fue víctima Cuauhtémoc Cárdenas y la llegada al poder de Salinas, el Subcomandante Marcos y los niveles de corrupción se contrastan con la puntualidad obsesiva del padre:

Una de esas contradicciones que lo vuelven a mis ojos más humano” (p. 79)

“Preservar la rebeldía es la única forma que encuentro de volver a estrechar su mano” (p. 108)

 

  1. El corazón o de las pasiones empieza confesando que su padre tenía buen corazón. Lo hace en el doble sentido de la salud del órgano y de la compasión hacia los otros. Denuncia la terrible situación de Mamá Rosa en Zamora:

“Mamá Rosa se convirtió en…la heroína de las familias ricas que querían ayudar y a quien estas mismas familias entregaban a escondidas a sus hijos nacidos fuera del matrimonio.” (p.128)

Aborda el tema del amor desde el punto de vista filosófico, nos propone ideas platónicas sobre el amor como reflejo:

“El enamorado se convierte en nuestro único espejo, en el único lugar en el que nos miramos y nos admiramos” (p. 134)

  1. El ojo o de los vigilantes. Refiere como la mirada nunca es inocente y no está desprovista de una opinión. Habla de la mirada al exterior y al interior:

A Tiresias, el más grande célebre de los ciegos, los dioses le concedieron el don de mirar hacia adentro” (p. 142)

El  capítulo lo dedica a la debacle del PRI y al espejismo vivido que le permitió llegar a Fox a la presidencia de la República.

“El país se rendía a Salinas de Gortari, se hundía tras el alzamiento zapatista y el asesinato de Colosio en 1994… Vio la victoria de Fox… para desencantarse muy pronto.” (p. 156)

  1. En el oído y la armonía, , arrasa con su erudición sobre la música, se refiere al gusto ecléctico de su padre, que tenía una rica colección de discos de 33 revoluciones por minuto, temprano inscribió a su hijo en la Academia de Música Yamaha y a los 10 años lo tenía en clases de guitarra.

“Mi vida es la literatura porque es a lo que me dediqué desde los 16 años. Pero fue un error; si yo hubiera podido, eso lo hubiera cambiado por estudiar música y ser director de orquesta. Hoy soy un director de orquesta frustrado”, confiesa.

  1. En el capitulo anterior como en Los genitales o Del secreto se da vuelo narrando los excesos en nombre de la religión del depredador sexual Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, son denunciados en el capítulo en el cual Volpi se refiere al sexo sin tapujos, a algunas de sus vivencias en ese asunto y cómo se ve en México.

“No deja de sorprenderme que mis alumnos aún emplean palabras como zorra, puta y furcia para descalificar a quienes exhiben una vida sexual libre”. (p. 200)

Se refiere al matrimonio igualitario y a la resistencia férrea de instituciones religiosas para aceptar este tema:

“Como era de esperarse, de la Iglesia Católica y sus aliados: desoyendo las tímidas palabras del Papa Francisco” (p. 201)

 

  1. La piel, o De los otros es un tema pretexto para denunciar que los 12 millones de indígenas que viven en México son extranjeros en su tierra y recordar la tendencia del estado mexicano a culpar a los más débiles como sucedió con el incendio de la guardería ABC de Hermosillo que causó decenas de muertos en junio de 2009.

Ello no impide que esos mismo mexicanos blancos, rubios y de ojos azules, u otros mucho más morenos califiquen de prietos, nacos, chairos a otros mexicanos en razón del color de la piel”. (p. 233).

 

  1. Las piernas o De los caminantes, lo muestra como un hombre sobrio, educado, que mira a los ojos cuando reflexiona sobre ideas del libro como la del crudo tema de la migración y critica la velocidad de la vida actual y el drama del tráfico de vehículos en la capital para luego pasar al tema de las migraciones de la humanidad y reflexionar acerca de una verdad: nacer en un lugar u otro es un hecho fortuito, no un derecho adquirido por el trabajo o el esfuerzo. Volpi desnuda a México, es enérgico al escribir sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, al referirse a la guerra contra el narcotráfico y a temas como la corrupción y la mentalidad egoísta de empresarios y poderosos.

Mis piernas, mis piernas” (p.241)

Refiere a la queja eterna del padre respecto a sus dolencias y lo confronta con una gran deportista que juega tenis que es su madre.

Necesitamos cambiar drásticamente el sistema de justicia para que esta impunidad que provoca la corrupción termine; es la única salida y se necesita un compromiso distinto frente a un sistema de justicia que en efecto funcione y sea confiable”,

El cine, el café, el transporte y el estilo de vida de una familia que discurre en la colonia Postal, Narvarte, Álamos. Y, se plantea la pregunta inefable:

“¿Cuál es nuestra prisa” (p.253)

  1. El hígado o de la melancolía, es el último capítulo en el que nos cuenta que justo al empezar a escribir el capítulo su madre se enfermó del hígado. Cuenta sobre los temples encontrados de su padre y su madre. Uno con incontables padecimientos y otra con una salud a prueba de todo. Habla de la voluntad de su madre de empezar de nuevo después de su viudez, de su deseo de mudarse de casa. Y, luego entra en las disertaciones de los tipos de temperamentos. Describe a una mujer traviesa pero contenida:

“Y, sin embargo, pocas veces su risa derivaba en una abierta carcajada, como si aun en esos momentos de euforia debiese contener sus maldades con una pátina de cautela”. (p. 268)

Por fin, hasta la página 287, nos narra el funeral de su padre y se abre un poco al lector:

Contrariando mi ateísmo, propuse una misa: mi padre era católico y había que respetar su fe. No invitamos más que a nuestros familiares cercanos y a unos pocos amigos. El día era cálido y luminoso, o al menos eso recuerdo ahora… Colocamos la urna frente al altar y salimos a recibir a los invitados… nos sentamos en la primera fila. No tengo un sólo recuerdo de la ceremonia: una misa como tantas.” (p. 288)

Bajé la escalerilla…, la deposité en el sitio reservado para mi padre. De vuelta en la superficie, di las gracias a los invitados y nos encaminamos rumbo a la salida, en medio de las tumbas, bajo la severa luz del sol. Abandonamos la ciudad de los muertos y nos internamos de nuevo entre los vivos” (p. 289)

Dice Volpi: “Decidí escribir en el lapso de un año, un capítulo cada mes, descansé en un mes del verano y en octubre porque trabajé en el Festival Cervantino. En los restantes, empecé el primer día de mes y terminé entre el 28 y el 30; fue el luto por mi padre y no quise que durara más de un año”. Algunos opinan que Volpi se quita la máscara y se muestra como un ser humano vulnerable al manejar recuerdos con su padre y de su niñez y adolescencia, y además hace confesiones como que si hubiera podido jamás se hubiera sido escritor porque su pasión es la música. Yo no estoy de acuerdo. Es obvio que al escribir sobre el dolor, Volpi tuvo experiencias dolorosas relacionadas con el recuerdo. Pero, nos queda a deber.

Nos da, eso sí, una lección de erudición enciclopédica que podríamos haber leído en otro lado. Al final, como el autor, nos sorbemos las lágrimas nos aguantamos las ganas de llorar y como una gallina, nos acomodamos el plumaje y seguimos como si aquí no pasó nada. Si con esta mirada, el autor buscó una respuesta al dolor, tal vez se enfrentó con una ola de dudas que intentó apaciguar con una pila de palabras.


 

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