Beneficios colaterales: Ivana Trump

En la imagen aparecen los tres hijos mayores del Presidente de Estados Unidos y su madre. En el centro, aparece una mujer vestida de negro, con lentejuelas,  falda cortísma, enormes aretes, peinada con un chongo muy estirado, una boca pintada de rojo carmín y ojos ultramaquillados. Hay que decir que se notan las glorias antiguas y que le lucen los años que han pasado desde 1949, cuando nació en la entonces Checoslovaquia. Nada que el botox y el ácido hialurónico no traten de disimular. 

Dicen que fue el principio de todo y si no de todo lo que vemos hoy, sin duda de mucho de ello. Fue la primera modelo que intuyó el potencial mediático de un empresario de Nueva York. Fue por catorce años la esposa que estuvo ahí mientras se forjó un imperio. Ahí anduvo para apoyar, aconsejar, consolar y aguantar a un hombre al que le sacó catorce millones de dólares por habele sido infiel. Cuando Donald Trump se enredó con Marla Maples, Ivana hizo del infortunio un buen negocio, supo conseguir beneficios colaterales y lo seguirá haciendo. Es una buena gerente, dice su exesposo y él sabe de lo que habla en ese terreno. Le costó mucho dinero el sustento de esa opinión.

La mujer es inteligente y competitiva, no se conforma con poco y sabe exigir sus pedazos de pastel. Por supuesto, pedirle una posición discreta y que actúe en la sombra y deje el reflector en paz, es mucho pedir. Por eso, aprovecha la mejor posición posible y hace sonar la caja registradora a su favor. No es el prototipo de mujer divorciada, abandonada, que se lamenta por los rincones y añora el pasado. ¡Que bah! Para nada.  Ya anunció que publicará un libro en el que contará, sin filtros, sus años matrimoniales con el Presidente de Estados Unidos. Sabemos que va a cusar interés.

¿Cómo no aprovechar para compartir pasajes íntimos del Señor Presidente y de su súper asesora? Explotará la veta ahora que puede producir oro. Ampliará su fortuna. Vio una ventana de oportunidad y la está aprovechando. Estoy segura de que Melania la debe de ver con algo de envidia. Es curioso, pero imagino los papeles invertidos. La actual esposa ve con cierta ambición el lugar de Ivana. Ella escucha el tintineo de las monedas, se hace mas rica y no tiene el reflector crítico encima de ella ni tiene que soportar los desprecios del mandatario estadounidense. Me preguntó, ¿cómo la verá su hija?

Ivana sabe aprovechar los beneficios colaterales de ser madre de los vástagos de Trump, sigue presente en la vida de su exmarido y saca provecho, mientras puede, de esta posición de privilegio. ¿Quién diría? La exesposa acaricia al gato, se acicala los bigotes y se dispone a disfrutar. No hay duda, la industria del entretenimiento tiene sus códigos e Ivana los sabe leer.

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