El triste caso de la Infanta Cristina

La Infanta Cristina de Borbón y Grecia fue siempre una mujer diferente. No por el hecho de haber nacido en una familia de nobles, o precisamente por tomar las riendas de una chica normal en condiciones monárquicas. Acudió a la universidad, como cualquier plebeya se graduó, se buscó un trabajo, se sometió a un horario laboral, participó en el mundo corporativo y todo eso le ganó una imagen muy favorable, diferente a la de otras integrantes de la nobleza que se dedican a comer bombones y estrenar vestidos.

Cristina se enamoró de un chico guapo y talentoso. El romance le dio tinta a las revistas del corazón que reportaban los detalles de un noviazgo rosa entre la princesa de cuento y el galán de telenovela. El hilo conductor de la narración conduciría a los protagonistas a una boda con carruaje, pajes, mayordomos, más príncipes y princesas, reyes y reinas, en la Ciudad Condal que en aquellos años se sintió tan feliz de ser más española y menos catalana. Tal vez por eso eligieron casarse ahí y fijar su residencia en Barcelona. Llegaron los hijitos, tan bonitos, tan limpitos y bien vestiditos. Pero el destino tenía esperando una vuelta de tuerca que seguiría dando negocio a revistas del corazón, a la prensa de alarma, a la de investigación y a las agencias noticiosas del mundo.

Digo que Cristina es distinta, porque a diferencia de su hermana y de su cuñada, su historia se puso interesante. Se apartó de lo aburrido y nos dejó con la boca abierta.  Nos cuentan que el marido además de lindo, era muy ambicioso y robó. De tan listo, se pasó de la raya y desvió recursos a una entidad llamada Noos en donde la esposa también tenía participación. Ahora nos dicen que sí participaba, pero no tanto. El cuento de princesas acaba en culebrón. El muñequito de chocolate se va seis años a la cárcel y ella a su casa con la cara sucia.

Eso es lo que nos cuentan. 

Lo que no se relata es lo que me llama la atención. La historia de la princesa que se transformó en bruja, de la mujer malvada que deshonró a la familia, no me la trago. Aquí, tras bambalinas hay mucho más que no nos dicen. Quedan preguntas que nadie hace. A Cristina, estoy segura, le ofrecieron el salvoconducto de un divorcio para que ella quedara limpia y aquel manchado, ¿por qué no lo aceptó?  

Nadie se fija que Cristina prefirió ser leal a su marido y aceptó la deshonra de permanecer a su lado. Patear a Iñaki Undargarin es lo más fácil, avergonzarse de un marido tranza hubiera sido justificable y no lo hizo, ¿por? ¿Por qué prefirió quedarse a su lado si hubiera sido tan sencillo acogerse a la protección paternal? Nadie se da cuenta de ello. Ni tampoco, de la forma en que todos trataron de salvar cara y sacaron las manos para no quemarse con agua caliente. Ni el padre, ni la hermana, ni el hermanito dudaron en salir corriendo. Sólo la madre se quedó a su lado, la siguió visitando, jugando con sus nietos y entendiendo a carta cabal lo que es la lealtad, por algo es hija, esposa y madre de rey. Esa es nobleza, lo demás son babosadas.

Los temas de la sangre azul en estos tiempos, para mí son algo extraño. Jamás he creído en esas diferencias de color de sangre, me resultan anticuadas y no entiendo para qué sirve una nobleza que ni gobierna ni sirve de adorno. Claro, da negocios, las miles de palabras, fotografías, cuentos, realidades, mitos y leyendas dan y dan como un manantial que se niega a agotarse. Y, en medio de todo ello, la triste historia de Cristina que se quedará como un poco viuda, sola en casa con sus hijos, con las manos terregosas y el estigma del robo. 

Muchos dicen que ella no sabía. Yo creo que sí. Dicen que ella no participó en los cochuopos del marido. Yo creo que sí. Lo sorprendente es que ella no haya tomado la alternativa cómoda. Cristina debe de saber que pasará a la Historia como la princesa corrupta, pudo haberlo evitado y eligió quedarse al lado de su marido. En medio de este triste caso hay mucho que nadie nos ha contado. Y, me temo, que ahí está apazapada la verdad del caso Noos.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. danilo
    Feb 18, 2017 @ 21:46:21

    A veces los que son de la ralea esa, que no de la realeza, son más hidalgos que muchos “hijosdalgo”

    Responder

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