Mi suegro

Ayer, el minutero se detuvo y el corazón dio un brinco. Los granos del reloj de arena de la vida de mi suegro transcurrieron y como un barco que zarpa en otro rumbo, los fuimos a despedir. De este lado, nos quedamos sus amores, sus amigos, sus hermanos, su prima, sus sobrinos, sus hijos, sus nietas. Nos paramos en el filo del muelle y elevamos la mano para decirle adiós a un hombre que entendió la aventura de la vida.

Carlos Alberto Fischer Marmolejo fue orgulloso originario de la ciudad de Zitácuaro, con una herenica de migración y con raíces profundas en su tierra. Fue un gran atleta, jugador de futbol americano, integrante del Pentatlón,  egresado de la Facultad de Química, funcionario de las principales empresas petroleras del mundo, pieza clave en la negociación de tantos  tratados de Libre Comercio que beneficiaron a México, poca gente sabía tento de autos y tractocamiones como él. Fue un hombre de plática sabia, de consejo útil, de mente clara. Fue mi suegro, para fortuna mía.

Mi suegro tuvo la cualidad de la puntualidad, jamás lo vi llegar tarde. Tenía un gran acervo de conocimiento que atesoraba en la cabeza y del que jamás presumió pero del que supo hacer uso. Conmigo siempre fue correcto, discreto que supo dar las palabras adecuadas en el momento justo. Consoló cuando fue preciso, animó cuando fue necesario, aconsejó y dio su opinión, festejó junto a nosotros cada oportunidad de éxito y tendió la mano cuando llegaron los tropiezos. Nunca encontré un tema de conversación que él no supera abordar, desde las frivolidades de la cotidianidad hasta las complejidades de los cambios en la vida moderna.

Disfruté de su compañía. 

Especialmente, disfruté verlo explicarle a sus nietas los secretos de la tabla periódica, lo sencillo que era la física cuántica,contarles  de las estrellas que hay en el cielo, de los misterios del sabor a chocolate. Compartí con él el gusto por el vino y por la uva Carmenere. Lo vi sonreír cada que su hijo nos llevaba a comer con él y con Lucía. Lo admiré por entender los signos de su cuerpo y por la valentía con la que aceptó el rumbo que lo llevaría a zarpar.

Hoy, agitamos las manos para decir adiós. En el otro lado del muelle, lo esperan amores entrañables, sus padres, su tía, su hermana Nena. Imagino la felicidad que tienen de volverlo a abrazar, lo felices que están de recibirlo. Nosotros nos quedamos con la certeza de que él nos habrá de esperar en nuestro día.

Me quedan sus manos en el reflejo idéntico de las manos de Dany, la claridad de pensamiento de Andrea, la fortaleza de Carlos, su hijo mayor. En mi cotidianidad se queda un hombre que se refleja en los míos día a día. ¡Misión cumplida, querido suegro! Con esa parte suya, que es mía, esa luz que brota de una imagen que mezcló corrección, cariño, sabiduría y respeto, la guardo para siempre como un tesoro que a mí será eterno. Ahí va un ganador que supo aprovechar los granos de la vida y los segundos de la vida. 

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. bigbenantiguedades
    Ene 17, 2017 @ 21:41:58

    Lindos recuerdos y sentimientos….mis condolencias por esta gran pérdida. Patricia

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

a href=’http://cloud.feedly.com/#subscriptionfeedhttpwww.ceciliaduran.wordpress.com’ target=’blanco blank’>

Archivos

A %d blogueros les gusta esto: