Rapiña

La rapiña es un tipo de pillaje en el que se arrebatan, de manera violenta, bienes o mercancías haciendo daño a su dueño,dejándolo  devastado. La rapiña que hemos estado observando, me encoge el corazón. Hay vándalos que se escudan en la molestia que causa una maniobra del gobierno, como el gasolinazo y se sirven con la cuchara grande. Se enmascaran en la rabia que da sentirse injustamente agraviados y empiezan a robar, a hacer daño, a destruir. Un tema no tiene que ver con el otro, pero esos vivales aprovechan la oportunidad que les da el anonimato, se encubren unos entre otros y en bola, se dan valor. Se transforman en aves carroñeras.

Me tocó estar en Acapulco durante la tragdia de Manuel, a principios del sexenio de Enrique Peña Nieto. Mientras los militares aplicaban el Plan DN3 y entregaban ayuda a los afectados, a unos cuantos metros de distancia, la gente se metía a la tienda de la cadena Costco y sacaban todo lo que podían. No se trataba de ir por comida o por agua, porque tenían hambre o sed, se trataba de ir a robar. Había gente sacando computadoras, colchones, televisiones, hieleras, shampoos, latas de angulas, dulces, licuadoras, cremas, perfumes.

Vi a un par de mujeres, muertas de risa, jalar un par de bolsas negras de plástico repletas de cosas. Iban tan llenas que se reventaron y el botín quedó flotando en aguas negras y ellas, a carcajadas volvían por más. No se les veía asustadas, con remordimientos, con vergüenza. La rapiña, en aquella ocasión, se perpetró por gente que tenia necesidad, pero también por un grupo de oportunistas que estaban ahí por la emoción de robar. Se envalentonaron y sentían que estaban tomando revancha, sólo ellos entendían de qué o por qué. Muchos saqueadores, estaban lejos de morir de hambre. Vestían bien y se llevaban lo robado a sus autos importados. ¿Por qué?

Era muy impactate ver como a unos metros, los soldados ayudaban y había gente mostrando solidaridad, mientras otros se arrastraban en el fango. Unos ayudaban, otros robaban. Pensé que esa sería la peor miseria que vería: seres humanos sobajandose escudados en la muchedumbre. Gente que se sentía muy valiente por actuar como chacales. Pero, esto es peor. Aquí, comerciantes se ven afectados, sin deberla ni tenerla, pierden sus patrimonios, ven como sus negocios se destruyen y si se preguntan por qué, no hay una buena respuesta. No hay forma de creer que rompiendo un vitral, quemando una puerta, reventando ventanas, la impericia del gobierno se va a revertir.

Me entristece ver el ataque a grandes almacenes, me pregunto qué pasó con la seguridad que tienen contratada. Sin embargo, me entristece más ver que negocios pequeños sufrieron la misma destrucción. Un zapatero, una papelería, un puesto de mercado, un salón de belleza, que representan el modo de vida de una y varias familias, se desvanecen por obra y gracia de una banda de malditos que destruyen con felicidad, en segundos, lo que costó vidas construir. 

Sencillamente, no lo entiendo. Con lo horrible que son los buitres.

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