Una llave para Dany

Hijita, cada que llega tu cumpleaños, el corazón se llena de tantas cosas que te quiero decir que crece y crece hasta sentir que va a estallar. Las palabras no siempre encuentran el mejor camino para hacerle justicia a los sentimientos. Se quedan tantas en el tintero y confio en que el cariño sepa interpretar todo lo que te quiero hacer saber. Tal como sucedió hace dieciséis años, todo se mezcla: el miedo del porvenir, el anhelo de que todo lo bueno, lo mejor y lo más hermoso te rodee y también, el susto de no haber dado suficientes herramientas, el orgullo de ver como haz crecido, las carcajadas que se nos han salido, la ternura que me provoca tu presencia y es tan grande lo que quiero decirte que la lengua se me hace moño y la palabra se tropieza. 

Quisiera, como lo quiere cada madre en el mundo, evitarte todas las amarguras, propiciarte todas las risas, ver sólo las lágrimas que salen por felicidad, darte las mejores alas para que vueles alto, advertirte que no las eleves tanto, ser mejor que Dédalo, prevenirte todos los peligros, amortiguar los golpes de la vida, explicarte mis motivos, darte mis ojos, mis manos, mis pies y todo lo que te hiciera falta. Pero, te digo, las palabras se me complican y las intenciones se desdibujan. 

Lo que quiero decirte es que te quiero con el alma y el corazón enteros. 

Me gustaría tener una varita mágica para que puedas conjurar los encantos que te lleven a la felicidad. Me gustaría tener una esfera para mirar el camino que te toca recorrer. Me doy cuenta que no hace falta. Llegaste al mundo dotada de tantas cualidades. La cajita de herramientas que Dios te regaló antes de nacer, es mucho mejor que lo que yo puedo figurar. Siempre ha sido así. Debes saberlo. Debes ser consciente de ello. Haz uso de tantos y tantos dones que tienes, a tu favor. Atrapa lo mejor de los tiempos en el puño de tus manos.

Así pasó cuando te pusieron entre mis brazos. En un parpadeo, pasaron dieciséis años. Desde entonces, he elevado los ojos al cielo para pedir las mejores bendiciones para ti. He rogado para que los angeles estén siempre a tu lado y los santos del cielo te acompañen. He pedido a la Madre de Dios que te cuide y no se aprate. Se suplicado a Dios que te guarde en el hueco de su corazón.

Me gustaría darte la llave que abre el mundo.No puedo. Esa llave la tienes que encontrar tú. Tienes que descubrirla y usarla en la mejor forma posible. Y aunque no puedo darte esa llave, te doy otra como signo de mis mejores deseos, de todo ese cariño y de todas las bendiciones que te quiero dar. El llavecín no abrirá cada puerta que se cierra, cada corazón que se priva, cada voluntad que se aleja. Esas las vas a abrir, resolver, acercar, descubrir, tú. Pero aquí voy a estar yo, que soy tu madre.

Estaré a pesar de las frustraciones, de los enojos, las desviaciones, las lágrimas y los sustos. Estaré lo mismo si hay cansancio, distancia, debilidad o alegría, fuerza y salud. La llave que te quiero dar, no existe, pero te doy una que puedas llevar contigo para recordan que a mamá se le hace moño la lengua cuando te quiere decir el inmenso cariño que te tengo. La llavecita de los secretos, de las complicidades, de los tesoros. Para que nunca te quede duda que eres capaz de abrir todas las cerraduras que te propongas. 

Feliz cumpleaños, hijita linda.

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