Peña de Bernal, Querétaro 

El tañido de las campanas de la iglesia se pierden entre los acordes de la música que se escucha en todo el pueblo. Una bocina emite los acordes del piano de Chopin. Sí, con una basta. Pareciera que en ella recae la responsabilidad de marcar el ritmo de la vida del lugar. De este modo, no importa en que punto, en que calle, en que esquina te encuentres, puedes escuchar la música y ver la Peña.

El hilo conductor lo da la música y la compañía va por cuenta de una enorme piedra que corona una montaña. Son unas cuantas calles de un pueblecito mexicano en el que los colores salen al encuentro del visitante. Por instantes, sientes que estás en un set cinematográfico preparado especialmente para rodar una película. Si entrecierras los ojos, imagino que podrás ver a Dolores del Río al lado de Pedro Armendariz o a Jorge Negrete llevando serenata a María Felix o a Pedro Infante caminando junto a Luis Aguilar.

Peña de Bernal es un pueblo mágico en el estado de Querétaro. Esta situado en la ruta del queso y el vino. Tiene el cielo azul intenso, el aire limpio y las nubes blancas. Las calles están bien trazadas, la movilidad es comi de libro de texto, conviven automóviles, bicicletas, caballos, burros y peatones en armonía. Aquí se puede admirar el tercer monolito más grande del mundo.

Dicen que la peña era un volcán que después de hacer erupción, decidió irse a dormir. El crater está tapado por la lava que se solidificó. El magma que quedó como coraza es lo que formó este monolito que sería el mas grande del mindo si no existiera el Peñón de Gibraltar en el Mediterráneo o el Pao de Açucar en Río de Janeiro. 

La artesanía está influenciada por las piedras minerales de la región y por la lana que trabajan las manos indígenas. Esta es región chichimeca y otomí. Lso rasgos de los habitantes de la ciudad respinden a la herencia indigena. Disfrutamos un clima de veinte grados, delicioso. La gente nos dice que por las noches baja la temperatura y se prenden las chimeneas. 

Los helados artesanales de carrito son deliciosos, los vende una hermosa mujer de piel morena, trenzas negras que le llegan a la cintura y un rostro en el que se contiene todo el tiempo. En la iglesia, los santos están tapados con un lienzo morado. Aquí se siguen las antiguas tradiciones católicas. La virgen de Dolores está en el centro del altar. Es el viernes previo a la Semana Santa. 

Comemos en una terraza desde la que se ven tanto la peña como la plaza del pueblo. Desde ahí, siento que domingo no todo lo que sucede ahí. La bocina sigue emitiendo acordes, ahora no es Chopin, es Tracy Chapman. Las campanas vuelven a sonar. Los tañidos entran al corazón y dan tanta alegría. Sí, Bernal, su Peña, su plaza, su gente y sus colores tienen algo mágico. 

  

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