El Pato Lucas, Trump y los latinos

Los personajes de las caricaturas de looney tunes fueron construidos a partir de ciertos estereotipos que arrancan risas pero que muestran la perspectiva a lo diferente. Pepe le Pú es un zorrillo francés, ¿qué mas queda por decir? A los mexicanos nos dibujan como ratones que corren rapidísimo y viven en entornos paupérrimos. Los estadounidenses son puerquitos tatamudos, conejos burlones de orejas largas, gatos negros bastante bobos que no consiguen su objetivo o patos que siempre terminan con el pico volteado y puestos en rídiculo.

Pues sí. A mí, Donald Trump me recuerda al Pato Lucas, un bocón que dice y se desdice a distra y siniestra, un sujeto con diarrea verbal al que le basta abrir el pico para liberar palabras convenencieras sin que medie un filtro de reflexión. Igual que el Pato Lucas, es un sujeto muy descolocado, con aires de grandeza que comete el mismo error que el Gato Silvestre: no sabe medir a los latinos. Trump debería poner atención.

Sean Penn me recuerda al Gato Silvestre, ese que siempre quiere atrapar a Speedy González y termina golpeado, con chipotes, magullado, con cara de tonto y sin lograr su objetivo. Igual que el Pato Lucas, El Gato Silvestre no sabe medir a los latinos. Los cree de menor estatura y los ve por debajo de sus capacidades, por eso termina sin atrapar a su presa. Jamás consigue su objetivo, lo único que logra es quedar en rídiculo y matar de risa a su audiencia. ¿Qué pasó con Sean Penn? Un año antes estaba entregando un Oscar haciendo gala de su idiotez y mal gusto, sintiendose el rey del mundo, andaba internándose en tierras sinaloenses, creyéndose reportero de investigación y terminó lleno de vergüenza y apestado por la sospecha. En serio, ¿puede haber alguien tan estúpido como para confundir un león con un minino e irle a jalar los bigotes a su propia casa?  Tal vez, nadie le dijo quien era Joaquín Guzmán Loera. Ya se enteró. Ahora, muere de miedo por las represalias de capos de la droga que no son muñequitos de caricatura. Nadie lo quiere cerca, no sea que el FBI les ponga también el ojo.

Por lo general, en los episodios de las caricaturas, la estupidez se evidencia cuando hay una brecha entre la realidad y lo que se cree que es real. Incluso, El Tonto Coyote, peronaje analítico, falla al corretear al Correcaminos porque no calcula adecuadamente la velocidad de crucero de su presa. Trump mide mal a los latinos. Lo digo porque para él todos son mexicanos, según este sujeto, del Bravo para abajo todo es igual y entramos en la misma bolsa. Somos seres amenazadores, vendedores de droga, pandilleros y asesinos. No sabe y por ello no aprecia nuestros valores. No entiende el valioso engrane que sin los latinos en la economía de su país. Es ignorante.

Tal vez, Donald Trump termine con el pico volteado, como El Pato Lucas. Ojalá. Pero los latinos debemos ser un poco más como Speedy González, más veloces y más contestatarios. El ratoncito, como somos dibujados los latinos, no se amedrenta frente al gato, ostensiblemente mas grande y poderoso. Lo encara y le dice gatito tonto. A Lucas, que lo amenaza con su propio rifle, se lo voltea y le dispara con su misma arma, poniéndole el pico en la nuca. ¿Qué esperan las autoridades latinas para hacer lo mismo? No veo a los Presidentes latinos ni a sus cancilleres abriendo la boca.

Ignorarlo no está rindiendo frutos. Callarse frente a tantas necedades de Trump más que prudencia, parece una actitud pusilánime. Ya es tiempo de hacer lo del Correcaminos, encararlo y hacerle una trompetilla. Hay que dispararle con su propio rifle. Llegó el momento de mirarlo de frente y evidenciar la falta de congruencia de ste sujeto. El tipo nos provee de material suficiente para dejarlo en la lona. ¿Qué esperamos? Callados estamos dejando que avance peligrosamente a la silla presidencial. Incluso, hay chicanos que se estan dejando engañar por las frases de este hombre. ¿Cómo no? Si no hay quien eleve la voz y diga ¡basta!

En fin, ya va siendo hora de darle batalla a este deslenguado y, como en sus propias caricaturas, evidenciar como queda en rídiculo, tal como el Pato Lucas. Trump con el pico en la nuca. ¿No creen? Es tarea nuestra, de nadie más. 

  
  

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