Seguimos hablando del Papa

Mientras el Papa, ya en Roma, convalece de algún padecimiento que lo tiene con fiebre. Mientras está ya inmerso en la cotidianidad del Vaticano, aquí propios y extraños seguimos hablando de los excesos e insuficiencias de su paso por México. Los unos defraudados, suspiran por los temas que no trató, los otros exultantes dan vítores por sus palabras y derraman lágrimas conmovidas mientras escuchan los cantos que se entonaron con motivo de la visita.  Unos se burlan de los que recibieron regaños, otros se quejan de lo populachero que les pareció el discurso. En realidad, muchos más abrimos la boca que los que abrimos los oídos. En una especie de Babelia nueva generación, pocos entienden o, mas bien, cada uno entiende lo que le conviene.  

Lo curioso es que muchos de los que levantan las cejas y arrugan la nariz, esos que elevan el índice y dicen lo que piensan no son católicos, ¿entonces? ¿Será que están buscando motivos de conversión? Lo dudo. En muchos casos lo que se busca es un reflector y lo que vemos son a una serie de oportunistas que se avalanzan sobre cualquier pretexto para brillar sin luz propia. Si no, que alguien me explique porque muchos gritaron en Palacio Nacional ¡bendición, bendición! O, mejor aún, ¿qué tiene que opinar un catedrático abiertamente no creyente sobre los temas de algo que ya dejó claro, no le interesa? El fenómeno es extraño.  

Sin duda, el Papa emitió muchos mensajes que de sí son  elementos políticos. Aunque, él dijo que su visita era pastoral, ergo, sus palabras tenían receptores muy específicos, muchos se sintieron aludidos, ¿por? El efecto me da un poco de risa y no deja de llamar la atención. Si un ateo o un agnóstico se queja de los cortes de circulación, de las inconveniencias en el aeropuerto, en las incomodidades, lo entiendo. Si se molesta por el presupuesto invertido en la visita del Pontifice, me parece que están en su derecho.

Lo curioso es como muchos que no se confiesan católicos, se atreven a opinar sobre temas como la comunión para los divorciados, el aborto, la participación femenina en las tareas exclusivas para hombres en el rito, la ordenación de diáconos casados y muchos temas que conocen pero que en realidad no les atañe, ¿o si? En cambio, aquellos a los que sí se dirigió, a los que les jaló la orejas, a los que les advirtió sobre los caminos torcidos,  esos han hecho mutis. Ni se quejan ni acusan recibo. 

Bueno, mientras Su Santidad convalece del mal que lo tiene con fiebre en Roma, aquí algunos siguen abriendo la boca y otros se miran la punta de los zapatos. Psssí. A lo mejor lo que está pasando es que los que se dicen jerarcas de los fieles ya no tienen tanta fe y los que no la confiesan, tienen ganas de tenerla. ¿Será?

  

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. jecallejosus
    Feb 26, 2016 @ 03:24:10

    Curiosamente he incluido hoy una entrada sobre Francisco. A ver que te parece?

    https://jecallejosus.wordpress.com/2016/02/26/francisco/

    Responder

  2. Lucía Ceballos
    Feb 28, 2016 @ 07:12:51

    Hola Cecilia!
    Tu artículo me ha parecido muy interesante. Sin embargo, quería informarte de un error ortográfico. En el primer párrafo se encuentra la palabra “morivo”.

    Sigue publicando, ¡Nos enriquece tú conocimiento!

    Responder

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